jueves, 24 de septiembre de 2026

Entre Nosotros No Sera Así - Marcos 10:35-45

 Cuando la política comienza a disputarle el corazón a Cristo

La escena no nos queda lejos

Llegamos el domingo con la Biblia debajo del brazo y, muchas veces, con la política metida en el corazón. Uno está convencido de que el problema del país son los de izquierda. Otro cree que son los de derecha. Otro se declara cansado de ambos. Cantamos al mismo Cristo, escuchamos la misma Palabra y, apenas salimos, volvemos a una conversación donde el hermano puede terminar convertido en adversario.

No estoy diciendo que las ideas políticas no importen. Importan porque terminan afectando la vida de la gente. Hay decisiones públicas que protegen, dañan, corrigen injusticias o las profundizan. 

Un cristiano no necesita apagar la cabeza para participar como ciudadano. Pero hay una pregunta anterior: ¿Qué está haciendo la política con nuestro corazón? ¿Hay división entre los hermanos por ideologías políticas?. La preocupación de fondo sigue siendo la misma: cuando una lealtad secundaria desplaza la misión y la identidad de discípulos, algo se ha desordenado.

Y aquí aparece Jesús.

Dos quieren subir

Santiago y Juan se acercan a Jesús con una petición: quieren sentarse uno a su derecha y otro a su izquierda en su gloria (Mr 10:35-37). No están discutiendo una teoría sobre el poder. Quieren posiciones. Jesús responde con una pregunta: «¿Podéis beber del vaso que yo bebo?» (Mr 10:38). Antes de conceder lugares, los obliga a mirar el camino.

Ellos responden con una seguridad impresionante: «Podemos» (Mr 10:39). Jesús no se burla. Les dice que efectivamente beberán de su copa, pero que los puestos que solicitan no son suyos para repartir según la lógica de la petición (Mr 10:39-40).

Entonces ocurre algo revelador. Los otros diez se indignan contra Santiago y Juan (Mr 10:41). El texto no dice que su indignación fuera más santa que la ambición de los dos. No conviene inventar lo que Marcos no cuenta. Pero sí podemos observar que el problema ya dejó de ser una petición privada: ahora la rivalidad ha entrado en el grupo.

Eso se parece demasiado a nosotros. Dos discuten y diez se indignan. Unos publican y otros responden. Unos etiquetan y otros bloquean. Muy pronto nadie recuerda que todos estaban siguiendo al mismo Jesús.

Jesús los llamó

Marcos dice que Jesús los llamó (Mr 10:42). Me gusta detenerme allí. Jesús no reunió solamente a los dos que habían pedido los puestos. Llamó a todos. Cuando el poder comienza a dañar la fraternidad, nadie debería escuchar el sermón pensando únicamente en el otro bando.

Eso también es predicación conversacional. Jesús parte de una situación que ellos mismos han producido. Hace una pregunta. Escucha una respuesta. Deja que el conflicto se haga visible. Y entonces interpreta lo que está ocurriendo delante de ellos.

«Sabéis que los que son tenidos por gobernantes de las naciones se enseñorean de ellas, y sus grandes ejercen sobre ellas potestad» (Mr 10:42). Jesús no es ingenuo respecto al poder. Sabe cómo funciona. Pero su siguiente frase cambia la conversación: «Pero no será así entre vosotros» (Mr 10:43).

Ahí está el corazón de este sermón.

ENTRE USTEDES NO SERÁ ASÍ.

No se trata primero de izquierda o derecha

Si Jesús predicara este texto a nuestra iglesia, no creo que comenzara preguntando quién votó por quién. El texto comienza más profundo. ¿Qué idea del poder estamos reproduciendo? ¿Necesitamos vencer al otro para sentir que nuestra causa venció? ¿Nos alegra más que pierda el adversario que que gane el prójimo? ¿Hemos aprendido a medir la fidelidad cristiana por cercanía a una corriente política?

La pregunta no es solamente qué ideología estás defendiendo, sino qué está haciendo esa ideología con tu corazón.

Podemos tener convicciones políticas firmes y, al mismo tiempo, someterlas a examen. Una ideología es una manera de ordenar e interpretar la realidad; no es el evangelio. Puede ayudarnos a ver problemas que otros no ven y también puede volvernos ciegos frente a los problemas de nuestro propio lado. Por eso ninguna corriente política merece una lealtad sin examen.

La pregunta detrás de la discusión

Dos hermanos pueden discutir sobre economía, seguridad, paz, impuestos, educación o derechos. La discusión puede ser legítima. Pero Jesús nos ha enseñado a escuchar también la pregunta que está detrás de la pregunta. ¿Qué miedo está hablando? ¿Qué herida? ¿Qué experiencia? ¿Qué interés? ¿Qué esperanza hemos depositado en el poder?

Una persona que ha sufrido violencia puede escuchar una propuesta de seguridad de manera distinta a quien nunca la sufrió. Una familia que no encuentra trabajo puede oír la discusión económica de otra manera. Alguien que ha sido víctima de corrupción puede desconfiar de promesas que a otro le parecen convincentes. Escuchar no significa aprobar todas las conclusiones. Significa negarnos a reducir al hermano a una etiqueta.

Jesús podía escuchar sin entregar la verdad. Con los discípulos de Emaús dejó que contaran su versión antes de corregir su lectura de los acontecimientos (Lc 24:17-27). Escuchar la historia del otro no nos obliga a aceptar su interpretación; sí puede impedir que respondamos a una caricatura.

¿Y César?

Alguien podría preguntar: ¿entonces la política no importa? Jesús no dijo eso. Cuando intentaron atraparlo con el tributo, pidió una moneda y preguntó de quién eran la imagen y la inscripción (Mr 12:13-16). Después respondió: «Dad a César lo que es de César, y a Dios lo que es de Dios» (Mr 12:17).

La frase reconoce una esfera para César y, al mismo tiempo, le pone límite. César puede reclamar una moneda que lleva su imagen. Pero el ser humano lleva la imagen de Dios (Gn 1:26-27). Ningún gobierno, partido, líder o ideología puede reclamar la lealtad última que pertenece a Dios.

El problema comienza cuando César deja de ser César y empieza a pedirnos el corazón. O cuando nosotros, sin que nadie nos lo pida, se lo entregamos.

Por eso la iglesia puede hablar de política sin convertirse en comité político. Puede enseñar justicia sin repartir carnés. Puede formar criterio sin decirle a la congregación qué candidato debe amar. Puede denunciar el pecado sin preguntar primero quién lo cometió.

La doble medida

Aquí la conversación se vuelve incómoda. ¿Condeno la mentira cuando la dice el adversario y la explico cuando la dice el mío? ¿Me indigna la corrupción del otro sector, pero encuentro razones para relativizar la de mi sector? ¿Exijo respeto cuando atacan a mi candidato y celebro la burla cuando el atacado es el contrario?

Jesús conocía muy bien el corazón que mide a los demás con una vara y a sí mismo con otra. En el Sermón del Monte preguntó por qué miramos la paja en el ojo del hermano mientras ignoramos la viga en el propio (Mt 7:3-5). Antes de corregir el ojo ajeno, el discípulo debe dejar que la verdad trabaje en el suyo.

No es relativismo. Es integridad.

La verdad no cambia cuando cambia el nombre del político.

Cuando el hermano se vuelve enemigo

La polarización consigue algo terrible: cambia los nombres. El hermano deja de ser hermano y se vuelve «petrista», «uribista», «izquierdista», «derechista», «progre», «facho» o cualquier palabra que nos permita dejar de verlo como persona. La etiqueta hace el trabajo sucio: simplifica al otro hasta que ya no necesitamos escucharlo.

Jesús complica esa comodidad. «Amad a vuestros enemigos, haced bien a los que os aborrecen, bendecid a los que os maldicen, y orad por los que os calumnian» (Lc 6:27-28). Si el discípulo debe amar incluso al enemigo, ¿Qué permiso tenemos para despreciar al hermano?

El desprecio por razones económicas, raciales o ideológicas es perverso y que, si desprecio a mi hermano, estoy en el lugar equivocado. Aquella afirmación necesita seguir incomodándome a mí primero. (Ver Parábola del fariseo y el publicano)

No basta tener razón si para defenderla tengo que dejar de parecerme a Cristo, o en otras palabras, abandonar mis principios.

La política también puede convertirse en discipuladora

Todos somos formados por voces. Repetimos palabras, adoptamos temores, aprendemos a indignarnos por unas cosas y a guardar silencio frente a otras. La política puede convertirse en ideología y en manipulación de masas, división y menosprecio entre hermanos. 

Si una voz política determina constantemente qué debo amar, temer, odiar y esperar, esa voz está intentando formar mi corazón.

El discipulado cristiano pregunta entonces: ¿Quién está formando mis afectos? ¿La Palabra o mi algoritmo? ¿Jesús o mi comentarista favorito? ¿El evangelio o el grupo de WhatsApp donde todos pensamos igual?

No se trata de vivir desinformados. Se trata de negarnos a ser discipulados sin darnos cuenta.

El centro no es el centro político

Cuando hablamos de superar la polarización puede aparecer otra confusión: pensar que la solución cristiana consiste siempre en ubicarse políticamente en el centro. Tampoco. El evangelio no es una operación matemática entre izquierda y derecha. En algunos asuntos podrá cuestionar con fuerza a una corriente; en otros, a la contraria; y muchas veces cuestionará a ambas.

El centro cristiano no es una posición equidistante entre dos partidos. El centro es Cristo.

Y Marcos 10 no nos deja convertir esa frase en decoración. Después de decir «entre ustedes no será así», Jesús redefine la grandeza: «el que quiera hacerse grande entre vosotros será vuestro servidor» (Mr 10:43), y «el que de vosotros quiera ser el primero, será siervo de todos» (Mr 10:44).

Entonces se presenta a sí mismo: «Porque el Hijo del Hombre no vino para ser servido, sino para servir, y para dar su vida en rescate por muchos» (Mr 10:45).

Ahí termina de desarmarnos. Jesús no vence aferrándose al puesto. Sirve. No construye su reino copiando la lógica de dominación que acaba de denunciar. Entrega su vida.

La grandeza no reside en sojuzgar a otro, sino en servir. La cruz no solamente salva al pecador; también juzga nuestras ideas de grandeza.

¿Cómo predicaría Jesús este sermón?

No puedo poner en labios de Jesús un sermón que los Evangelios no registran. Pero sí puedo observar el recorrido de Marcos 10 y aprender de él.

Primero, Jesús deja que la ambición se exprese (Mr 10:35-37). No comienza aplastando la pregunta.

Segundo, responde con otra pregunta y obliga a pensar en el costo (Mr 10:38).

Tercero, escucha la respuesta de los discípulos (Mr 10:39).

Cuarto, cuando el conflicto alcanza al grupo, los reúne (Mr 10:41-42). No permite que la rivalidad siga trabajando en silencio.

Quinto, nombra la lógica del poder que ellos conocen (Mr 10:42). Parte de su realidad.

Sexto, la confronta: «entre ustedes no será así» (Mr 10:43).

Séptimo, ofrece una lógica alternativa: grandeza como servicio (Mr 10:43-44).

Y finalmente se coloca Él mismo como fundamento y modelo: el Hijo del Hombre sirve y entrega su vida (Mr 10:45).

Pregunta. Escucha. Descubre. Confronta. Reordena. Se coloca en el centro. Llama a una vida diferente. 

Preguntas que Jesús podría dejar resonando

No son palabras nuevas de Jesús. Son preguntas que nacen de poner nuestra situación delante de sus enseñanzas:

¿Te duele más que hablen mal de Cristo o que hablen mal de tu candidato o de tu político preferido?

¿Puedes reconocer una verdad cuando viene de alguien políticamente contrario a ti?

¿Has justificado en los tuyos lo mismo que condenas en los otros?

¿Tu manera de hablar del adversario soporta Lucas 6:27-28?

¿Tu manera de buscar influencia soporta Marcos 10:42-45?

¿Tu relación con el poder soporta Marcos 12:17?

¿Tu publicación ayuda a la misión o solamente alimenta la tribu digital?

¿La política te está ayudando a amar mejor al prójimo o te está enseñando a despreciarlo?

¿Tu posición está siendo examinada por la Biblia o estás utilizando la Biblia para bautizar una posición que ya habías decidido?

La iglesia no puede perder de vista quién es

Si estoy enemistado con mi familia, con mis hermanos y con quienes no piensan como yo por causa de ideologías políticas, es posible que esté distraído y haya perdido de vista la misión y mi identidad como discípulo. 

La iglesia puede tener ciudadanos de opiniones políticas diferentes y continuar siendo una sola familia en Cristo. Esa unidad no exige fingir que las diferencias no existen. Exige algo más costoso: aprender a disentir sin entregar el corazón al desprecio.

Pablo pidió a los creyentes orar por reyes y autoridades para vivir quieta y reposadamente y para que avance el propósito salvador de Dios (1 Ti 2:1-4). Orar por un gobernante no equivale a canonizarlo. Criticar una decisión tampoco convierte al creyente automáticamente en enemigo del gobernante. La iglesia conserva libertad precisamente porque su Señor no ocupa un cargo temporal.

¿Qué haría Jesús con mi ideología?

Probablemente lo mismo que hace tantas veces en los Evangelios con nuestras seguridades: no permitiría que se escondieran detrás de palabras religiosas.

Al fariseo que se sentía moralmente superior lo puso al lado de un publicano que apenas podía levantar los ojos (Lc 18:9-14). Al intérprete que preguntó quién era su prójimo le contó una historia donde el que actuaba como prójimo pertenecía al grupo que menos esperaba (Lc 10:25-37). A sus discípulos que discutían grandeza les habló de servicio (Mr 10:42-45). A quienes querían atraparlo entre Dios y César les negó la trampa (Mr 12:13-17).

Jesús no parece interesado en confirmar nuestras tribus. Parece interesado en formar discípulos.

Y un discípulo puede cambiar de opinión política sin cambiar de Señor. También puede conservar una opinión política y necesitar arrepentirse de la manera en que la ha defendido.

Una conversación antes de publicar en redes

Las redes sociales merecen una atención particular. Allí la velocidad premia la reacción y el algoritmo premia el conflicto. Antes de publicar sobre política podríamos hacernos cinco preguntas sencillas.

¿Es verdad? ¿Puedo comprobarlo?

¿Es justo con la persona de la que hablo?

¿Lo diría de la misma manera si esa persona estuviera sentada frente a mí?

¿Estoy buscando servir a alguien o solamente descargar mi indignación?

¿Después de leerme, un hermano que piensa distinto tendrá más razones para acercarse a Cristo o solamente más razones para alejarse de mí?

No son reglas para callar. Son preguntas para cuidar el corazón antes de usar la boca. «De la abundancia del corazón habla la boca» (Mt 12:34). También escribe el teclado.

La transformación que necesitamos

Tal vez llegamos a este tema esperando una posición política cristiana perfectamente empaquetada. Jesús nos lleva a otro lugar. No elimina la responsabilidad ciudadana. La coloca debajo de una responsabilidad mayor: Seguirlo.

La transformación del corazón se hace visible cuando puedo defender una convicción sin despreciar al hermano; denunciar una injusticia aunque la cometan los míos; reconocer algo bueno aunque venga de los otros; cambiar de opinión cuando la verdad lo exige; y negarme a entregar a un líder la esperanza que pertenece a Cristo.

Eso no produce una iglesia sin diferencias. Produce una iglesia donde las diferencias ya no gobiernan la mesa.

La política puede seguir siendo importante. Cristo tiene que seguir siendo Señor.

Entre ustedes no será así

Volvamos a la escena. Dos quieren los puestos. Diez se indignan. Jesús los llama a todos (Mr 10:35-42).

Quizá eso necesitamos: que Jesús vuelva a llamarnos a todos.

A los de derecha. A los de izquierda. A los del centro. A los que votan con entusiasmo. A los que votan tapándose la nariz. A los que están cansados de la política. A los que hablan de ella todos los días.

Y delante de todos vuelve a decir: «Entre ustedes no será así» (Mr 10:43).

No porque la verdad haya dejado de importar. Precisamente porque importa. No porque las decisiones públicas sean irrelevantes. Precisamente porque afectan al prójimo. No porque debamos dejar de pensar. Precisamente porque necesitamos pensar como discípulos.

Después Jesús no señala un partido. Se señala a sí mismo: el Hijo del Hombre vino a servir y a dar su vida (Mr 10:45).

Ahí está el centro.

La respuesta cristiana a la polarización no consiste en que todos pensemos políticamente igual. Consiste en que ninguna diferencia política tenga permiso para ocupar el lugar de Cristo, deformar nuestro amor al hermano o enseñarnos una manera de ejercer el poder que Jesús ya rechazó.

Y quizá, después de todo, la pregunta final no sea: «¿Quién tiene la razón políticamente?»

Quizá Jesús nos deje otra pregunta delante.

¿Qué está haciendo la política con mi corazón?

Para conversar en la iglesia

1. Lea Marcos 10:35-45. ¿Dónde aparece el conflicto y qué hace Jesús antes de enseñar?

2. ¿Qué diferencia establece Jesús entre la lógica de los gobernantes y la de sus discípulos?

3. ¿Qué conductas políticas de «mi lado» me cuesta más examinar con la misma severidad con que examino al otro?

4. ¿Cuándo una convicción legítima empieza a convertirse en una lealtad desordenada?

5. ¿Qué cambiaría en nuestras conversaciones políticas si Marcos 10:45 fuera realmente el centro?

6. Termine orando por gobernantes, por quienes piensan distinto y por el corazón de la propia iglesia (1 Ti 2:1-4; Lc 6:27-28).


lunes, 14 de septiembre de 2026

Conversaciones Sobre El Matrimonio

 Hola

Este es el link de Amazon donde pueden encontrar el libro.

https://www.amazon.com/dp/B0HJR4MX8N?language=es-US

Cualquier inquietud al correo bereano20@gmail.com


sábado, 12 de septiembre de 2026

Conversaciones Sobre El Matrimonio

 Próximamente en Amazon, disponible en tapa blanda y formato Kindle estará a disposición de todos ustedes mi primer libro "Conversaciones Sobre El Matrimonio". Les dejo una pequeña reseña.

Hay matrimonios que no se rompen por falta de amor, sino por falta de conversaciones honestas. Conversaciones sobre el Matrimonio nace precisamente de ahí: de la necesidad de volver a hablar de lo que muchas parejas callan.

A través de doce conversaciones, Donaldo Mendoza recorre el diseño original del Génesis, la pasión y la fidelidad del Cantar de los Cantares, las grietas que condujeron a David a la caída y las enseñanzas de Pablo y Pedro sobre intimidad, compromiso, amor sacrificial y honra. El resultado es un libro directo, bíblico y profundamente práctico que aborda comunicación, sexualidad matrimonial, presión social, seducción, tentación, madurez, permanencia y respeto mutuo.

Cada capítulo termina con preguntas y tareas para conversar en pareja. Además, el libro incluye siete apéndices y doce guías de estudio bíblico para llevar la lectura a la mesa, a la oración y a la vida cotidiana.

Este libro no fue escrito para demostrar quién tiene la razón. Fue escrito para ayudar a que gane la relación.

Les informare oportunamente.

Mi correo es: bereano20@gmail.com

jueves, 2 de abril de 2026

EXEGESIS DEL CAOS 2 DE TIMOTEO 3:1-17 (PREDICADORES)

 INTRODUCCIÓN: El Puente entre dos Crisis

Pablo no escribe para consolarlo, sino para armarlo. No le enseña que el caos es una señal de que el ministerio ha fallado, sino la confirmación de que es necesario. Tres desafíos que enfrentaba Timoteo: Sucumbir al caos, entrar en decadencia espiritual y abandonar la escritura. Pablo le dice se valiente, no seas cobarde, aviva el fuego, no dejes que el ambiente te absorba y aférrate a las escrituras.

Pablo le esta diciendo a Timoteo: ¡Tu predicas en medio del caos, Enfréntalo!

Y es que La Exégesis del Caos es la única manera de predicar con los pies sobre la tierra. Para influenciar a nuestros auditorios, primero tenemos que entender la realidad del mundo actual o, en palabras de Jesús, leer los tiempos y el desorden de quienes nos escuchan.

Pregunta de choque: "¿Estamos predicando a un mundo que ya no existe, o tenemos el valor de mirar el caos a los ojos para ofrecerle la Palabra que lo ordena?"

Aforismo: Predicador, si interpretas el caos de la gente la predicación dejará de ser un ruido y se convertirá en un puente que conecta con el corazón del oyente.

EXÉGESIS: Lo que no puedes ignorar en medio del Caos

 

El texto comienza con: “También debes saber esto”. Pablo sigue la línea de pensamiento del capítulo 2 sobre la corrupción doctrinal y la desviación de la verdad. La idea es: "No puedes ignorar esto, tenlo siempre presente". Se refiere a los "postreros tiempos", el periodo entre la ascensión del Señor y su venida.

1. El Caos Presente (3:1-5)

Para Pablo, el caos que vivía Éfeso era una realidad moral deprimente y una decadencia espiritual persistente, que entre líneas uno ve que Timoteo estaba bastante tentado o a punto de sucumbir.

La Anatomía del Ego: El texto menciona 19 vicios que forman un círculo vicioso: comienza con los "amadores de sí mismos" y termina con los "amadores de los deleites". Aquí el hombre se vuelve su propio Dios.

La Ruptura Integral: La progresión del texto muestra cómo la ruptura con Dios produce desintegración social y moral.

El Clímax de la Falsedad: La "apariencia de piedad" señala una religiosidad externa sin transformación interior.

La Instrucción: La orden apostólica es clara: “A éstos evita”. El pastor debe mantener discernimiento espiritual frente a la falsa religiosidad.

2. Los Falsos Maestros (3:6-9)

Pablo describe cómo se introducen en las casas y manipulan a personas emocional y espiritualmente vulnerables.

La Parálisis del Aprendizaje: Describe víctimas que están “siempre aprendiendo”, pero son incapaces de someterse a la verdad divina.

El Paralelo Histórico: Usa a Janes y Jambres y lo resumo en esta frase: Lo verdadero no puede ser falso y lo falso no puede ser verdadero.

3. Imita a tus Mentores (3:10-13)

El Modelo a Seguir: Timoteo ha seguido de cerca la doctrina, conducta, fe, paciencia y perseverancia de Pablo, junto a los fundamentos de su madre y abuela. Pablo recuerda: El ministerio no solo se basa en la enseñanza sino en una vida coherente con el evangelio.

La Realidad de la Piedad: La fidelidad implica oposición: “Todos los que quieren vivir piadosamente en Cristo Jesús padecerán persecución”. Los malos irán de mal en peor, pero el creyente debe permanecer fiel.

4. Las Escrituras (3:14-17)

El antídoto final para el caos es: “Pero tu persiste tú en lo que has aprendido”.

El Origen Divino: Toda la Escritura es inspirada por Dios (Soplada).

La Utilidad Cuádruple: Es útil para Enseñar (establecer la verdad), Redargüir (confrontar el error), Corregir (restaurar el camino) e Instruir en justicia (formar el carácter).

El Propósito: Que el hombre de Dios sea perfecto y enteramente preparado para toda buena obra. La Escritura es el instrumento de formación espiritual y ética integral.

La verdadera causa de la descomposición del corazón es que el pueblo o el predicador está abandonando el libro.

RESONANCIA

1.    El CONTEXTO: La exégesis de la "Epidemia del Yo"

Como se puede manifestar hoy en la vida del predicador el carácter de los hombres de los postreros tiempos.

-       El Púlpito como vitrina de Marketing

El algoritmo actual premia al "Yo". El peligro hoy es usar el púlpito como plataforma de marca personal y las redes para coleccionar likes. Se empieza predicando a Cristo, pero se termina predicando el éxito propio, usando a Dios solo como el "validador" de los logros del predicador. Preferir la producción sobre la presencia para que el predicador brille.

-       Estética vs. Sacrificio

Hemos cambiado el "Toma tu cruz" usando la Biblia como manual de autoayuda para "cumplir sueños".

-       Popularidad sobre la Verdad: Se abandona la profundidad bíblica para no dejar de ser el expositor "de moda". Si predico la verdad la Iglesia se queda sin gente o pierdo seguidores en redes sociales.

-       La Religión del Algoritmo

Es la "apariencia de piedad": perfiles religiosos impecables que esconden corazones que rechazan el poder transformador. Preferimos ajustar la teología para justificar nuestra conducta antes que permitir que la Verdad nos confronte.

2.    El CARÁCTER: El Predicador como Contracultura

Frente a un mundo que corre tras lo desechable y lo novedoso, la respuesta es el Carácter y la continuidad.

La Marca de la Diferencia: El mandato "Pero tú..." separa al predicador del caos reinante. No somos expertos en novedades, sino en fidelidad.

Integridad en el Barro: El ministerio se basa en una vida coherente —doctrina, conducta, fe y paciencia—, imitando el ejemplo de mentores y la herencia familiar.

Persistencia bajo Presión: Podemos poner dos ejemplos prácticos: 1. La lucha entre la unidad y la polarización. En temas políticos cuando la congregación espera que el predicador tome partido.2. La lucha entre la novedad y el fundamento. 3. La lucha entre las fake news y la verdad sobre la reputación de algo o de alguien. Las calumnias frecuentes, la tentación del chisme y el rumor.

3.    El CANON: La Escritura como Filtro de Realidad

La Exégesis del Caos encuentra su solución definitiva en el Canon sagrado, la única herramienta capaz de ordenar el desorden. 2 de Timoteo 3:2-5 me regala una guía de predicación de 19 mensajes. ¿Cuál debería ser el carácter del cristiano de los postreros tiempos?

El Aliento de Dios: La Escritura es (exhalada por Dios); tiene origen divino y el poder de hacer sabio al hombre para la salvación.

La Utilidad Práctica: No es un libro de historia, sino un instrumento vivo para establecer la verdad (Enseñar), confrontar el error (Redargüir), restaurar el camino (Corregir) y formar el carácter (Instruir).

El Predicador Equipado: El propósito final es que el hombre de Dios sea perfecto y "enteramente preparado" para toda buena obra en la realidad de hoy.

Una reflexión final:

¿Cómo se yo en la práctica si mi carácter ha sido permeado por los hombres de los últimos tiempos?

“Cuando cambio mi capacidad de cuestionar las cosas por fanatismo ciego”. Cuando como predicador dejo de ser objetivo. Cuando me vuelvo manipulable, una especie de títere.

CONCLUSIÓN: El Grito Necesario

Te dejo una tarea que a la vez es un desafío: "Si el caos en orden quieres transformar, el carácter y no la conducta debes forjar." Mi trabajo como predicador es predicar para cambiar la esencia y no la apariencia, así produciré auditorios íntegros y no moralmente correctos. Para eso fui escogido por Dios y el me dio mentores y una herramienta que es la escritura.

Para terminar algo que nunca debemos olvidar: El código del cartero: La hermenéutica de 2 Timoteo 3 nos reduce a nuestra posición más digna: somos simples carteros. En el Reino de Dios, el cartero no importa; lo que importa es la Carta y el Remitente. Si olvidamos esto podemos estar cerca de caer en el caos.

¡¡Que Dios nos ayude!!

TRADICIONAL O TRANSFORMADO MARCOS 7:1-23

 INTRODUCCION:

Dos monjes que iban por un camino y encontraron a una mujer a la orilla de una quebrada que no se atrevía a pasar. Uno de los monjes la cargó y la pasó y siguieron su camino. El otro monje le entró la incomodidad de que había violado el voto de no tocar mujer (tradición), ante tanta repetidera, el monje que cargó a la mujer le dijo: yo dejé a la mujer en la orilla de la quebrada, (servicio sin codicia) pero veo que tú la sigues cargando en tu mente (codicia del hombre)

Que es la tradición (Una definición actual): Creencia o comportamiento que se pasa de generación en generación en una familia, cultura o religión.

Con el tiempo la tradición fue tomando mas fuerza que el mandamiento.

Jesús les plantea en el texto que la tradición jamás cambiara el corazón, la palabra de Dios sí.

Jesús llego a un mundo corrupto gubernamental, social y moralmente. La alternativa a un mundo podrido era la tradición. Jesús presenta la palabra como la alternativa a la corrupción.

¿Qué tradición he conservado que sigue chocando con las escrituras?

La gran pregunta es: ¿Es la iglesia cristiana una comunidad tradicional? ¿Qué tradiciones que no tienen fundamento bíblico se conservan?

Nuestro gran problema es: Las creencias que se vuelven tradiciones que terminan luego remplazando la palabra en nuestras comunidades.

Aforismo: “El que vive en la tradición jamás experimentara una verdadera transformación”

EXEGESIS:

Marcos 7:1-23 se puede dividir en tres partes:

1.    Jesús es cuestionado por no ser tradicional 1-5

2.    Jesús les dice que están equivocados (Aclaración del fundamento) 6-13

3.    Jesús hace una profundización del tema. 14-23

¿Qué estaba pasando?

La gran confusión de los judíos: La relación entre higiene y religión. En principio pareciera que no hay la confusión que se plantea. Tal confusión no existiera si no estuviera relacionado con el tema de la apariencia vs esencia.

¿Qué decían los críticos de Jesús?

Tus discípulos no se lavan las manos y no guardan las normas de higiene contenidas en la tradición.

Hay que aclarar que la tradición contenía una serie de instrucciones en cuanto a la desinfección y así evitar la contaminación ceremonial, para aferrarse a la tradición. Si no se lavaban las manos “en una manera particular” no comían. Había otras muchas cosas (tradiciones) que observaban fielmente, como volviendo de la plaza se lavaban, hasta las desinfecciones ceremoniales de todas las cosas tales como los vasos de beber, los jarros, los utensilios de metal y los lechos (más claramente, “camas”). Tan abrumadora llegó a ser la tradición de los ancianos que no es extraño que la gente común, y entre ellos los discípulos, no anduvieran conforme a ella.

¿Dónde se originó esta tradición?

De un concepto equivocado que luego se volvió creencia.

“La contaminación ceremonial”.

Ellos pensaban que mantenerse limpios externamente, los mantendría limpios internamente.

Jesús les dice que están equivocados y corrige el concepto

La apariencia exterior no tiene nada que ver con la realidad interior.

En el caso de sus críticos, la apariencia exterior era muy distinta de su realidad interior.

Por eso los llama hipócritas y cita a Isaías 29:13: Este pueblo de labios me honra, pero su corazón está lejos de mí.

La hipocresía era el resultado de enseñar mandamientos de hombres en lugar de los mandamientos de Dios.

La tradición no protegía la fe, sino que era una sublevación humana a la ley divina.

Por eso su adoración era inútil.

La conclusión de Jesús es: Invalidan el mandamiento de Dios para guardar la tradición.

A continuación, pone un ejemplo de como se distorsionaba el mandamiento usando la tradición.

El desvío del quinto mandamiento: No honrar a Padre y Madre y cambiarlo por una ofrenda. (Llamado, el corban). Se hacia un voto y se cambiaba la ayuda a sus padres por una ofrenda en el templo. No importaba el daño causado a los padres (Por ejemplo, que no tuvieran para comer), este voto se pasaba de una generación a otra. Esto tenia como resultado la proliferación de hijos egoístas. De la misma manera existían muchas otras cosas que invalidaban la palabra de Dios haciéndola infructuosa.

Jesús Profundiza

Pide atención y dice:

-          La fuente de la contaminación no está fuera del hombre como enseñan los fariseos, sino dentro del corazón.

-          Lo que sale de la boca del hombre es lo que muestra la condición interna del corazón y la reafirma.

-          Las cosas puramente exteriores no pueden contaminar.

-          La santidad no se puede identificar meramente con lo exterior.

-          Jesús dice en Mateo 23:26: “Limpia primero lo de dentro del vaso y del plato, para que también lo de fuera sea limpio”.

-          En otras palabras, confundir esencia con apariencia es una falta total de entendimiento, es estar en una ignorancia completa del evangelio.

-          La corrupción no tiene nada que ver con lo externo, la corrupción tiene que ver con el corazón, con las conductas continuas de maldad.

-          La santidad no se consigue por catálogo. No es una lista de cosas por hacer. Quien piensa así, está confirmando, lo que dice Jeremías 17:9: “Engañoso es el corazón mas que todas las cosas, y perverso ¿Quién lo conocerá? 

-          La tradición nunca podrá cambiar el corazón.

-          Solamente la palabra puede cambiar el corazón del hombre.

-          Jesús termina con una lista que no solo ilustra lo que está diciendo, sino que hace una radiografía de la gente de la época. (Ustedes se lavan las manos, lavan los utensilios, se visten de cierta forma, pero)

-          Piensan mal.

-          Adulteran.

-          Fornican.

-          Matan.

-          Odian.

-          Guardan rencor.

-          Roban.

-          Envidian a otros.

-          Hacen el mal.

-          Engañan.

-          Son lascivos.

-          Son maledicentes.

-          Son insensatos.

-          Son soberbios.

Es posible que esta lista signifique que el pueblo de la época de Jesús haya hecho del pecado una tradición.

RESONANCIA:

1.    Identificar.

La pregunta que surge es: ¿Cuáles son mis tradiciones? Ver series de tv creyendo que esto me relaja más que un buen tiempo de oración cuando es una gran pérdida de tiempo valioso. Maratones.  

¿Cómo las identifico?

Una manera de identificar mis tradiciones es hacer una revisión o lista de que cosas externas que critico de los demás.

Cuales son aquellas situaciones en las que juzgo a los demás.

Que digo de las personas que no hacen las cosas como yo.

Esto no solo se trata de espiritualidad si no de la forma de conducir la vida también.

La tradición impide el cumplimiento del mandamiento ya que lo suplanta.

En cuanto a la iglesia puedo dar los siguientes ejemplos.

Del escrito 72 mitos del cristianismo de Giovanny Caballero tomo algunos ejemplos. (Creencias que se han vuelto tradición).

-          Orar con los ojos cerrados.

-          Dios me dijo, en lugar de Dios dice.

-          La fe como confesión positiva.

-          La letra mata, pero Espíritu da vida

-          Maldiciones generacionales.

-          La alabanza prepara el corazón para escuchar la palabra.

Al final creo que hay una tradición más común de lo que algunos podríamos reconocer: “Soy más espiritual que”. Muchos nos creemos mas espirituales que los demás. Nos la pasamos comparándonos con otros. El espiritual no es el que se cree mejor es el que ayuda al más débil en la fe, es el que levanta al caído y tiene compasión del agobiado, confundido y cansado.

Por decir algunos.

Este no es solo un ejercicio individual. Después de aprender hay que ayudar a otros.

Aforismo: “El que vive en la tradición jamás experimentara una verdadera transformación”

2.    Erradicar.

Luego de identificar las tradiciones que han suplantado la palabra en nuestra vida y nos han impedido avanzar en la vida cristiana hay que trabajar en erradicarlas.

¿Cómo erradicamos una tradición?

Permitiendo que la palabra cambie nuestro corazón.

No se trata de cambiar la conducta, en cuyo caso nos pareceríamos a los escribas y fariseos que Jesús cuestionaba.

La palabra debe cambiar es la manera de pensar (centro, corazón), lo cual cambia la situación, para cambiar la cosmovisión y finalmente esto es lo que modifica la conducta. Marcos 1:14-15

Luego de identificar hago una lista de mis tradiciones y al lado escribo el cambio que mi corazón necesita para ajustar mi conducta a la palabra.

Luego comienzo a trabajar los cambios uno por uno hasta que mi corazón cambie y mi conducta se ajuste a la palabra.

El cambio en el corazón hará que la palabra se vuelva vida a través de nuestros actos.

Para esto hay que tener la claridad suficiente y no dejarnos engañar de nuestro corazón.

La tradición es la muralla que no nos deja ver el pecado.

Por eso hay que ser muy serios en el ejercicio.

Este no es solo un ejercicio individual. Después de aprender hay que ayudar a otros.

Aforismo: “El que vive en la tradición jamás experimentara una verdadera transformación”

3.    Profundizar.

Jesús va más allá de las tradiciones.

El texto nos invita a ir más allá.

A profundizar en el corazón. Cambiar la manera de pensar, que va de la mano con la predicación inicial de él, registrada en Marcos 1:14

El problema no son solo las tradiciones, también lo es el pecado que ellas no dejan ver.

Jesús hace una radiografía de la maldad de los religiosos de la época.

La invitación del texto es a hacer una radiografía del corazón a ver que hay.

Esa radiografía solo es posible con la ayuda de la palabra.

Esta fue la que Jesús hizo de la gente de su época.

-          Piensan mal.

-          Adulteran.

-          Fornican.

-          Matan.

-          Odian.

-          Guardan rencor.

-          Roban.

-          Envidian a otros.

-          Hacen el mal.

-          Engañan.

-          Son lascivos.

-          Son maledicentes.

-          Son insensatos.

-          Son soberbios.

¿Cuál de esta lista ha comprometido una sana espiritualidad? ¿Sera que esta radiografía también es la nuestra? Debo confesarles que mi corazón me ha engañado. Son pecados que otros no ven, pero evidentemente Dios sí.  De esta lista puedo mencionar la insensatez y la soberbia lo que me ha llevado a no depender de Dios en muchas ocasiones. En otras palabras, no he sido dependiente de Dios sino independiente de Dios.

Hurgar adentro del corazón, exponiéndonos a la palabra sin permitir que la tradición opaque el mandamiento.

Este no es solo un ejercicio individual. Después de aprender hay que ayudar a otros.

Aforismo: “El que vive en la tradición jamás experimentara una verdadera transformación”

CONCLUSION:

Hay que decir que hay tradiciones que no son malas. Por ejemplo, las que tienen que ver con fechas. Estas son ajenas al corazón. Por ejemplo, la celebración del aniversario de la Iglesia, del día de la madre o el padre.

Las tradiciones malas son aquellas que pretenden suplantar la palabra.

Es posible que haya tradiciones en la iglesia aun no identificadas o que sean desconocidas. Es posible que algunos de nosotros tengamos nuestras propias tradiciones.

Lo que importa es identificarlas y sacarlas de nuestra practica cristiana.

Cabría preguntarnos:  ¿Qué tradiciones impiden mis transformaciones?

Entender que la razón de ser de la palabra es el cambio del corazón, el cambio de la vida.

Este no es solo un ejercicio individual. Después de aprender hay que ayudar a otros.

“El que vive en la tradición jamás experimentara una verdadera transformación”

Una Iglesia que es capaz de identificar sus tradiciones y erradicarlas, cambiará su manera de pensar, su situación, su cosmovisión y su conducta. Si empezamos en el corazón inevitablemente habrá transformación.

 

 

 

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