viernes, 18 de mayo de 2012

Efectos De Las Relaciones Virtuales Sobre Las Relaciones Personales

No soy un experto en el tema pero he observado algunas cosas que quiero compartir. Día a día se ven y descubren más y más aspectos de las relaciones de hoy. Quiero focalizar esta reflexión en el efecto de las relaciones virtuales sobre las relaciones personales. Ubiquémonos en el contexto de las personas que pasan más tiempo frente a un computador que frente a una persona. Miremos la siguiente tabla:

Relaciones Virtuales

Relaciones Personales

Son en la mayoría de los casos excelentes.

En muchas ocasiones las personas que se han acostumbrado a las relaciones virtuales van perdiendo capacidad de relacionarse persona a persona.

Se basan en la mayoría de las ocasiones en falsedades. Cada quien se muestra como quiere.

Se conoce más a fondo la vida y carácter de la persona. Se prefiere el anonimato.

Poco a poco se hace mas fácil entablar una relación virtual y dialogar por un chat expresando aun las cosas mas intimas. Es más fácil decirle cosas a alguien a quien no estoy viendo a la cara.

Se dificulta mas decir la verdad, no hablamos nuestras intimidades con gente que nos conoce bien.

Ni se dicen ni se muestran mis defectos. No hay reproches.

La gente que esta a mí alrededor me conoce y me señala mis fallas. Eso no nos gusta y nos vamos al chat.

Aíslan a las personas.

La convivencia se vuelve más difícil en la casa. El mayor efecto es en el deterioro de las relaciones entre padres e hijos.

A pesar de no ser una relación personal, la vulnerabilidad es mayor pues la gente conoce nuestros secretos y en algunos casos han descubierto las identidades y cometido crímenes.

La falta de confianza en las personas cercanas a nosotros lo que nos hace buscar consejo en personas desconocidas.

Producen adicción.

Nos vuelven agresivos al querer defender nuestro espacio virtual. Daña nuestra relación con los padres y familia.

Nos absorben.

Nos conducen a la irresponsabilidad con nosotros mismos, el colegio, la universidad o el trabajo.

Volvemos al tema del uso de la tecnología. Las cosas al igual que los medios tecnológicos no son malos, malo es la forma como se usa. Si notamos que nos es más fácil relacionarnos virtualmente debemos reflexionar acerca de nuestras relaciones con nuestros padres. Hermanos, amigos y gente cercana. Preguntarnos el porqué. Nunca una relación virtual podrá remplazar a una relación personal afectiva.

Jesús nos dio ejemplo en esto. Todo el tiempo de su permanencia en la Tierra, tuvo contacto con la gente, se preocupo por la gente, pudo ver a la gente a los ojos, ver su sinceridad, ver su corazón y ayudarles en su necesidad. La manera como somos afectados y afectamos a los demás es atraves de la relación personal. El uso indebido de la tecnología nos aísla, nos despersonaliza y nos lleva muchas veces a vivir en un mundo irreal y paralelo incidiendo en nuestras relaciones en el mundo real. A los padres que tienen hijos entre los 5 y 18 años les recomiendo hablar mucho con ellos respecto al tema y estar pendientes de todas estas cosas. Controlar de manera san y responsable el uso de internet.

Dios les bendiga

lunes, 14 de mayo de 2012

miércoles, 2 de mayo de 2012

¿La Salvación Se Pierde?

En estos días, esta pregunta ha salido a flote en muchas partes. Hay tres posturas al respecto (al menos que yo conozca). La primera es que no se pierde, o sea, una vez salvo siempre salvo. Conoces a Cristo, aceptas su salvación y aunque luego hagas lo que hagas y vivas como vivas seguirás siendo salvo. La segunda es que se pierde si algún día te apartas del Señor luego de haberlo conocido y la tercera es que la salvación no se pierde porque los únicos salvos son los que en realidad han nacido de nuevo y estos nunca se van a apartar del Señor y si algún día se apartan, de alguna manera Dios los llevara de nuevo al arrepentimiento. Apartándome de la teología quiero proponerles una reflexión desde un punto de vista sencillo. En cuanto a la primera postura, hacemos las siguientes preguntas: 1. ¿De acuerdo a lo que dicen las Escrituras podemos afirmar que una vez aceptamos al Señor, tenemos la eternidad asegurada sin importar lo que hagamos después?. 2. ¿Después de conocer a Dios y experimentar la salvación seremos capaces de apartarnos de El y vivir como queramos sin tener la conciencia de que estamos mal y de todas maneras creer que hay eternidad para nosotros?. 3. ¿Si esto es así para que vivimos apartados del pecado?. 4. ¿La historia de la Iglesia tiene algún registro de este tipo de cristianos?. En cuanto a la segunda postura formulemos las siguientes preguntas: 1. ¿Apoya la Biblia esta postura?. 2. ¿La historia de la Iglesia da alguna luz para definir si esta es la postura correcta?. En cuanto a la tercera postura, preguntémonos lo siguiente: 1. ¿La Escritura respalda esta postura?. 2. ¿Puede un nacido de nuevo apartarse del Señor?. 3. ¿Dios si se compromete a rescatarme de manera soberana (sin tener en cuenta mi voluntad y aun a costa de ella), antes de que muera en pecado?. En las posturas 1 y 3 se corre el riesgo de pensar: ¿Para que obedezco a Dios y vivo en santidad si tengo oportunidad de ser salvo después?.

Mi reflexión personal es esta: Si bien es cierto que la mayoría de nosotros llegamos a Cristo buscando la salvación, una vez entendido el evangelio y el plan de Dios, esta motivación debe pasar a ser secundaria y nuestra vida de obediencia y santidad debe estar motivada por el amor. Nuestro “Seguir a Cristo”, debe ser una respuesta al amor de Dios expresado en la cruz atraves de su Hijo. De esta manera el peligro de apartarme se disipa y la lucha por permanecer en Cristo se hace más fácil. Si mi cristianismo solo tiene como meta la salvación nos estamos perdiendo la belleza de “Disfrutar el evangelio”, “Disfrutar la vida abundante” que Dios nos ha regalado en Jesús. Si la salvación se pierde o no, para mi no es un problema. Sigo a Jesús porque lo amo en respuesta a su amor, lo sigo porque El satisface mi vida a plenitud, lo obedezco porque hizo méritos para que lo obedeciera. Este tipo de discusiones, como otras tantas, resultan inoficiosas cuando estamos enfocados en ser verdaderos discípulos. Lo amo, lo sigo, le obedezco y le sirvo como respuesta a su amor. Amor se responde con amor. Desde esta cosmovisión, la salvación es el galardón pero la vida es el disfrute de todo lo que Dios me ha dado en Jesús.

Dios les bendiga

lunes, 30 de abril de 2012

La Cultura De Lo Superficial

Día a día, nos volvemos más superficiales. La tendencia es a no profundizar en nada. Los estudiantes en su mayoría solo cumplen con el trabajo escolar para obtener una nota, sin embargo no profundizan el conocimiento para aprender. Las redes sociales en su mayoría se han convertido en espacios para lo superficial. Pregunto ¿De que se chatea?, ¿Qué de constructivo, de reflexivo, de profundo en los mensajes que se envían?. Las conversaciones en grupos de hombres o mujeres giran en torno a temas de poco fondo. La atmosfera sexual que respiramos nos induce a que los pensamientos y acciones estén orientados a conseguir sexo. Muchos trabajamos para luego malgastar, muchos trabajamos para dar una apariencia mayor de lo que realmente somos. Algunos vivimos para impresionar. Las secciones de farándula de los noticieros son las favoritas de muchos y ni que decir de los programas de chismes. En un país como el nuestro (Piense en su país), en donde hay violencia intrafamiliar (Quizás es su caso) y nadie presta atención hasta que pasa un tragedia, donde hay adicciones, donde hay matoneo en el colegio, matoneo en la oficina, maltratos verbales, intrigas, conspiraciones y demás manifestaciones de la maldad humana, masacres, etc, la mayoría pensamos en superficialidades. Nadie piensa en cambiar, en ser mejor hijo, en ser mejor padre, en ser mejor compañero de colegio, en ser mejor compañero de oficina, en ser mas ordenando en su vida, en amar de verdad, en ser fiel a su esposa o esposo, etc. La pregunta es: En este estado de casos y cosas, ¿Cuándo va a cambiar la sociedad en que vivimos?, ¿Cuándo vamos a construir en vez de destruir lo bueno que nos queda?. Y volviendo al tema del internet y las redes sociales, en donde las relaciones se han despersonalizado, Al extremo que nos queda a veces difícil relacionarnos persona a persona y es mas fácil ser amigos virtuales o hasta hijos virtuales, debido a que somos mas amables y mejores personas sentados frente a un computador y escribiendo en un teclado. Las fotos que se publican no muestran cuadros familiares, ni de buena y sana convivencia, sino de mujeres con el pecho semidescubierto o descubierto, hombres en ropa interior o al extremo de escenas e imágenes explicitas. Y en ningún momento he dicho que la internet y las redes sociales son malos, malo es el uso que se les da. Cambiando hacia el otro lado del tema, ¿Cuántos pensamos en construir, en restaurar, en ordenar la vida, en aprovechar el tiempo para edificar buenas relaciones, en contribuir a la armonía familiar?.

Si este es el escenario, ¿Qué se deja para lo espiritual?. De hecho vivimos una crisis en lo espiritual de proporciones mayúsculas. La mayoría de nosotros no tomamos en serio a Dios, eso si, lo mantenemos en nuestras conversaciones, en nuestra boca, lo mencionamos a cada rato y hasta hablamos un lenguaje “espiritual”, pero sin nada en el fondo del alma y el corazón. La superficialidad ha llegado a las iglesias como nunca en mi vida lo había visto y no estoy mencionando ningún culto en particular. Cuando vamos a una iglesia, a un templo, a un sitio de oración, a una reunión, a un grupo o local, somos los mas santos y devotos de la tierra pero cuando salimos somos tan perversos que como el niño de aquel cuento que era tan malo y lo castigaron enviándolo al infierno, poco después el diablo vino a poner las quejas por que le había quitado el tridente para jugar con el. ¿Cuánta apariencia?. Pregunto: ¿A quien engañamos?, ¿A Dios?, si creemos eso estamos equivocados. ¿A la gente que nos rodea?, tampoco. ¿A la Familia?, no. Nos engañamos a nosotros mismos. Pensando que estamos haciendo lo correcto vamos directamente a nuestra propia destrucción. Es el momento de hacer algo, de sentarnos y reflexionar, de mirar hacia dentro, de dejar de ser superficiales. De cambiar, DE BUSCAR A DIOS para que Él nos de la profundidad que necesitamos. Al inicio del siglo XXI muchos dijeron que este siglo era espiritual PERO LO QUE NO PREDIJERON FUE LA SUPERFICILIDAD DE ESA ESPIRITUALIDAD.

La buena noticia es que Dios ha extendido su paciencia, bondad y amor y no ha renunciado ni a ti ni a mí. Nos esta esperando aun con los brazos abiertos.

Dios les bendiga

jueves, 26 de abril de 2012

Foto Oficial de Langham Caribe

foto oficial

Esta es la foto oficial del inicio de las escuelitas de predicacion en la costa caribe colombiana y II Ciclo de Langham Predicacion en Colombia.

martes, 24 de abril de 2012

Iglesia y Sociedad en el Siglo XXI Por Jaume Llenas

Tenemos un problema

Quisiera comenzar con una frase: “Tenemos un problema”. Algunos pensarán que tenemos más de un problema, y puedo estar de acuerdo con ellos. Tenemos problemas en el interior de la Iglesia, en su propia espiritualidad. La Iglesia del siglo XXI tiene unas patologías específicas de nuestra época, puede que el deseo de conocer la Palabra de Dios esté disminuyendo, puede que el deseo de encontrarse con Dios en oración pase por momentos difíciles, estos son problemas reales que afectan a nuestras congregaciones y que no podemos despreciar, pero no son los únicos y, a veces, como evangélicos preferimos analizar sólo esta parte del problema. Estamos viviendo una situación grave en Europa, quizás también en el resto del mundo occidental. La caída de la asistencia a las iglesias tiene unas proporciones desconocidas, la falta de crecimiento es bien visible. Nunca había pasado algo así, nunca los seres humanos habían tenido una perspectiva secular de estas magnitudes hasta el día de hoy. Sin embargo, a nivel global la situación es distinta: nunca la iglesia había crecido tanto como en nuestros días. Está creciendo en todas las edades, creciendo en diversos contextos culturales, en medio de trasfondos religiosos distintos, tanto entre los católicos en América Latina, como entre musulmanes, como entre budistas, etc., está creciendo entre la persecución, etc. Nunca había habido tantos cristianos en el mundo como hoy, pero mañana habrá más que hoy. La iglesia no está en trance de desaparición sino en trance de llegar hasta lo último de la tierra. Esa es la perspectiva real. Lo que plantea dudas es si todos los modelos de cristianismo van a sobrevivir. No podemos dar una respuesta triunfalista sobre nuestro modelo de cristianismo. Todas las iglesias locales que aparecen en Apocalipsis, las buenas y las peores, todas ellas desaparecieron. Cuando una iglesia deja de servir al fin para el que fue creada, simplemente desaparece. Hasta que no asumimos que tenemos un problema no buscamos solución para él, hasta que no nos sentimos enfermos no vamos al médico y no nos tomamos la medicina. Deberíamos hacernos buenas preguntas: ¿Es mi modelo de cristianismo y el modelo de mi iglesia local el mismo modelo que Jesús diseñó para su iglesia? ¿Es mi forma de vivir atractiva y a la vez desafiante para la gente sin Dios que hay a mí alrededor? ¿Estoy siendo buenas noticias antes de predicar buenas noticias?

Poniéndole nombre a nuestro problema

El problema que enfrentamos en estos inicios del siglo XXI tiene un doble componente. El primero es exterior a la Iglesia, y es un conflicto cultural. El segundo es interior ala iglesia, y es la división entre lo sagrado y lo secular. Pasemos a analizarlos:

El conflicto cultural

El problema cultural de nuestras iglesias no es ya que no reflejen la cultura de la gente que no asiste a la iglesia, sino que han dejado de reflejar la cultura de la mayoría de miembros de nuestras iglesias. No se trata de que lo que hacen los de la calle sea pecado y de que nosotros tratemos de mantenernos en santidad. No es algo que tenga una cualidad moral contraria al evangelio. Es muy curioso ver a un grupo de creyentes ha-blando. Cuando hablan de hijos, de su trabajo, de sus aficiones, el lenguaje es lenguaje contemporáneo, si cambian de tema y comienzan a hablar de temas relacionados con su espiritualidad, con sus congregaciones locales, cambian el lenguaje y comienzan a usar expresiones trasnochadas, de hace un montón de años. Alguien dijo que los evangélicos hemos inventado el túnel del tiempo, porque cuando cruzas el umbral del local de la iglesia experimentas un viaje en el tiempo de 30, 40 ó 50 años atrás.

Nuestra forma de expresar el evangelio pertenece, en la mayoría de casos, a la modernidad. Una cosmovisión que comenzó a extinguirse en los años 70, cuando entró la postmodernidad a escena. Seguimos expresándonos en este sistema cultural porque hemos aprendido de nuestras tradiciones eclesiales a hacerlo así, y nos parece que esta forma de expresarse es más adecuada al evangelio, cuando en realidad el evangelio es una cosmovisión alternativa que es capaz de expresarse dentro de cada sistema cultural. La modernidad no tiene nada mejor que la postmodernidad. La respuesta a nuestro problema cultural no es volverse más y más a nuestras tradiciones eclesiales, no se trata de hundir nuestras raíces más profundamente en nuestros esquemas denominacionales, sino de hundir nuestras raíces en el evangelio de Jesucristo, que es capaz de expresarse de forma comprensible para los seres humanos de hoy, como lo ha sido en pasadas generaciones. Eso probablemente exige en nosotros cambios, adaptación de metodologías, nuevas formas de transmitir, cambios en el lenguaje, etc. Cuando la gente se siente atrapada, confundida, tiende a escapar, a regresar a sus esencias, es una marcha atrás. Buscamos seguridad en aquello que, en su momento, funcionó. Al hacer esto aún nos desconectamos más de nuestro contexto y nos hacemos más incomprensibles. La gente no necesita nuestras tradiciones, necesita a Jesucristo. Existe preocupación en la Biblia por la adaptación cultural? Algunos piensan que la Biblia no se ocupa de estos temas. Que está simplemente preocupada de cuestiones espirituales y que lo que hay que hacer es simplemente proclamar el Evangelio. Sin embargo, la Biblia está ocupada en darnos las pautas para que nuestro ministerio se adapte culturalmente y sea relevante. El texto que explica la teoría que Pablo sigue es 1ª Cor. 9:19-23. Pablo escribe a una iglesia que está en una ciudad en la que el pluralismo religioso, cultural, social, etc. Es una realidad. No hemos inventado nosotros el pluralismo. En estos cinco versículos se explican tres puntos importantes:

a. La disposición a adaptar nuestra forma de presentar el Evangelio a la cultura de la audiencia que nos escucha.

Pablo se hace judío a los judíos, gentil a los gentiles, débil para los débiles espirituales, es decir, aquellos que tienen problemas de conciencia, como explica en Romanos 14,etc. Su disponibilidad es total. “A todos me he hecho de todo”. Pablo es culturalmente flexible. No exige a sus oyentes que se adapten culturalmente a la forma en la que él está acostumbrado a pensar, o a proclamar el Evangelio. Probablemente le sería más fácil. Pero somos nosotros quienes tenemos que adaptarnos a ellos y no ellos a nosotros. ¿Por qué no lo hacemos? ¿Por qué tanta rigidez? ¿No será que, en muchas ocasiones, más que de fidelidades bíblicas, se trata de que no queremos hacer el esfuerzo de aprender nuevos sistemas de comunicación? Halamos idiomas distintos, pero insistimos en que ellos aprendan el nuestro en lugar de aprender el suyo.

b. La creencia profunda de que el cristianismo es una cosmovisión alternativa.

Pablo dice que a los que están bajo la ley, él se pone bajo la ley (a pesar de que él no está bajo la ley), y luego a los que están sin ley, él se sitúa en la posición del que no tiene ley (no estando sin ley). Pablo no está bajo la ley, y no está sin ley. Su posición es que está bajo la ley de Cristo, v. 21. De la misma forma, nosotros no estamos sujetos a ninguna cultura específica. No somos ni tradicionales, ni modernos, ni postmodernos, ya que el Evangelio es una cosmovisión alternativa o totalmente distinta a las demás y que nos explica el mundo en su complejidad. Por ello no podemos casarnos con ninguna cultura concreta. Nuestra aproximación a cualquier cultura debe de ser crítica, dispuestos a expresarse dentro de ella, pero no asumiendo todos sus valores. El cristiano tiene que establecer una diferencia entre ser postmoderno y ser sensible a la postmodernidad. Ser postmoderno es haber asumido todos los valores de la época en la que vivimos y hay muchas cosas inaceptables dentro de cada sistema cultural que los cristianos tenemos que discutir. El Evangelio siempre va a contracorriente en cualquier cultura que se exprese. Sin embargo, ser sensibles a la postmodernidad significa que, sin haber asumido todos los valores de esta cultura, somos capaces de expresar el evangelio eterno en términos comprensibles para la gente de hoy en día.

c. La razón de la necesidad de ser sensibles a la cultura.

Pablo la expone clarísimamente. En el vers. 19 lo dice con estas palabras: “... para ganar a mayor número”. En los vers. 20, 21 “... para ganar a los que están bajo la ley ... para ganar a los que están sin ley”. En el vers. 22 “...para que por todos los medios salve a algunos”. Pablo lo que nos dice es que cualquier adaptación cultural del verdadero Evangelio es necesaria si el fin es la salvación de los que no tienen a Cristo. No hay cosas demasiado grandes, ni esfuerzos demasiado intensos. Hay algo que justifica todo esfuerzo que es la salvación de los perdidos. ¿Compartimos este anhelo de Dios, que es el anhelo de Pablo? ¿Realmente estamos dispuestos a realizar cualquier cambio en nuestra forma de expresar el Evangelio para la salvación de los perdidos? Me da la sensación que no siempre la Iglesia española está dispuesta a hacer los cambios necesarios. Mucha gente está necesitando una doble conversión, a nuestra cultura eclesiástica, a nuestra jerga evangélica, a una subcultura evangélica formada por lenguaje, himnología, formas denominacionales, etc. y finalmente al Evangelio eterno. Y Pablo enfatiza en el vers. 23que no se ha dejado el Evangelio en el camino. Que no ha tenido que prescindir del Evangelio. “Y todo lo hago por amor del evangelio...” . “No hay cosa que ame más que el Evangelio, es por eso que lo predico de forma que sea comprensible a todo el mundo”. Esto debería marcar la dirección en la que se mueven nuestras iglesias, no hacia dentro, sino hacia fuera. ¿Para qué existimos? ¿Para nuestras actividades o para dar a conocer el evangelio eterno?

La división entre lo sagrado y lo secular

En el evangelio según San Mateo, Jesús nos presenta dos imágenes de la Iglesia. Por un lado, dice: Vosotros (en plural) sois una ciudad en un monte. Una ciudad en un monte no se puede esconder. Nadie alumbra una luz y la pone debajo de una medida. Esta imagen hace referencia al pueblo de Dios cuando está junto. No es la misma imagen que en el evangelio de Juan cuando habla de la luz en el mundo. Allí es una imagen de la luz dispersa, aquí en Mateo es una imagen de la luz que está situada junta, en un mismo lugar. Aquí hace referencia a lo que la gente ve cuando mira a la iglesia. Cómo es el testimonio de la iglesia local cuando esta está reunida, cómo son las relaciones entre ellos. A continuación, en Mateo, se nos habla de la imagen de la sal en el mundo. Eso nos hace referencia no a algo junto en un mismo lugar, sino a algo que está disperso. Ejerce su función sólo cuando está disperso. Cuando la sal está en el salero, junta, no cumple su función. Sólo la cumple cuando está dispersa y toca los alimentos que tiene que preservar. Somos iglesia tanto cuando estamos juntos reunidos como cuando estamos dispersos en nuestros trabajos. De hecho, somos mucho más efectivos cuando estamos dispersos. Por ello debería preocuparnos tanto o más saber cómo les va a los cristianos el lunes por la mañana que el domingo por la mañana. Los creyentes necesitan más capacitación para el lunes que para el domingo. Si miramos la primera imagen, nos habla acerca de cuán efectiva es la iglesia en la comunidad. Si la iglesia es lo que debe ser, tiene un gran efecto en la comunidad en la que está. Nuestra ciudad debería ser completamente distinta por el hecho de que la iglesia esté aquí. ¿Es eso cierto en el caso de nuestra congregación local? ¿Sería igual nuestra ciudad, si la iglesia no estuviera allí?. En muchas ocasiones la respuesta será que estamos teniendo un reducido impacto en nuestra comunidad local. En estas situaciones la Iglesia mira al mundo y le echa la culpa de lo que está pasando. En palabras de John Stott: “No puedes quejarte a la carne por corromperse. Eso es lo que la carne hace de natural. Tienes que quejarte a la sal por no haber estado ahí para preservarla”. Tenemos que preguntarnos por nuestra parte de responsabilidad: ¿Está la iglesia privatizando el evangelio? No se trata de que el mundo quiera encerrar el evangelio en nuestras iglesias y en nuestras casas. La pregunta es si nosotros hemos encerrado el evangelio. Con ello quiero preguntar si los cristianos normales llevan su cristianismo al terreno de lo público, a sus trabajos, vecindarios, escuelas y universidades, o si por el contrario lo sacan del armario para ir al culto del domingo por la mañana

El potencial que tenemos si sabemos romper la división sagrado-secular es muy grande. Podemos ser cristianos normales cumpliendo las eternas propuestas de Dios. Seas quien seas, sea lo que sea a lo que te estés dedicando, tú puedes hacer algo departe del Rey del Universo. Aún te diría más, debes hacerlo. De hecho, lo haces cada día, sea lo que sea lo que haces. Limpias una calle para el Rey del Universo, sonríes a la chica del mostrador para el Rey del Universo. Una vez le preguntaron a la tenista Martina Navratilova cuál era el secreto de su éxito. Ella contestó: “¿Sabes la diferencia entre compromiso y participación? ¿Cuál es la diferencia? Mira, piensa en unos huevos con bacon. El pollo está participando, el cerdo está comprometido”. Creo que parte del problema de la división sagrado-secular es que tenemos muchos “pollos” en la iglesia. Ellos ponen huevos, nos los traen y nosotros los usamos. Pero me parece que Dios quiere el compromiso del cerdo. El testimonio cristiano es global, todo el día, en todo lo que hacemos, porque el evangelio es global. Afecta a toda la vida, afecta a cada uno delos aspectos de lo que somos. La luz pasa através de cada uno de los pedazos de cristal de la vidriera. Afecta a nuestras mentes, a nuestros corazones, a nuestros cuerpos, porque así es como Dios manda que le amemos, con todo lo que somos.

(*) Jaume Llenas es abogado y Secretario General de la Alianza Evangélica Española. También forma parte de la Junta de la Alianza Evangélica Europea (EEA)

Necesitamos Mas Predicación Expositiva Por Haddon Robinson

El hombre que está en el púlpito enfrenta la apremiante tentación de entregar un mensaje diferente al de las Escrituras; un sistema político (de izquierda o de derecha), una teoría económica, una nueva filosofía religiosa, antiguos títulos religiosos, una tendencia sicológica.

Puede proclamar cualquier cosa con un tono de voz solemne, después de cantar los himnos. Pero... si no predica las Escrituras, pierde su autoridad.

Ya no confronta a sus oyentes con la Palabra de Dios, sino con la del hombre. Por eso es que mucha de la predicación moderna no produce otra cosa que un gran bostezo. Dios no está en ella.

Por eso la predicación bíblica no debe confundirse con “la antigua historia de Cristo y su amor”, como si se relataran tiempos mejores en los que Dios estaba vivo y activo.

El tipo de sermón que mejor transmite el poder de la autoridad divina es la predicación expositiva. Es cierto que la predicación expositiva sufre severamente en los púlpitos ocupados por hombres que afirman ser sus aliados. Pero no toda predicación expositiva se puede calificar ni de ni de . A pesar del daño ocasionado por los impostores, la verdadera predicación expositiva es respaldada por el poder del Dios vivo.

Entonces, ¿En qué consiste realmente la predicación expositiva? ¿Qué constituye tal predicación? ¿En qué se asemeja o difiere de otros tipos de predicación?

Definición de predicación expositiva

Definir es una tarea delicada. Predicar es un proceso vivo que involucra a Dios, al predicador y a la congregación, y ninguna definición puede pretender maniatar esa dinámica. Pero igualmente debemos intentar una definición que resulte: “La predicación expositiva es la comunicación de un concepto bíblico, derivado de, y transmitido de, un estudio histórico, gramatical y literario de cierto pasaje en su contexto que el Espíritu Santo aplica, primero a la personalidad y la experiencia del predicador, y luego, a través de éste, a sus oyentes”.

El pasaje gobierna al sermón

La teología tal vez nos proteja de los males ocultos en interpretaciones atomistas o estrechas. Pero también nos puede vendar los ojos para no ver el texto. En este enfoque del pasaje, el intérprete debe estar deseoso de revisar convicciones doctrinales y rechazar el juicio de maestros más respetados.

Tiene que dar una vuelta en  respecto a sus propias ideas acerca de la Biblia si entran en conflicto con los conceptos del escritor bíblico.
Adoptar esta actitud hacia las Escrituras exige tanto sencillez como delicadeza. Sus diamantes no están en la superficie para que los recojan como flores. Su riqueza sólo se extrae mediante un arduo trabajo intelectual y espiritual preliminar.

El expositor comunica un concepto

Aun cuando el predicador estudie los vocablos del texto, y hasta trate con ciertos términos al predicar, las palabras y las frases nunca deben convertirse en fines por sí mismas.
Las palabras son expresiones sin sentido hasta que se unen a otros términos para transmitir una idea. En nuestro acercamiento a la Biblia, pues, estamos interesados, principalmente, no en lo que las palabras individualmente significan, sino en lo que el escritor bíblico quiere decir con el uso de ellas.

Para expresarlo de otra manera, los conceptos de un pasaje no se entienden con sólo analizar las palabras separadamente. Un análisis gramatical, palabra por palabra, puede ser tan inútil o aburrido como leer un diccionario. Si un expositor procura entender la Biblia y comunicar su mensaje, debe hacerlo a través de las ideas.

El concepto proviene del texto

El énfasis en las ideas como la sustancia de la predicación expositiva de ninguna manera niega la importancia de la gramática y el lenguaje. La definición continúa explicando que en el sermón expositivo la idea deriva de, y se trasmite a través de, un estudio histórico, gramatical y literario del pasaje en su contexto.

Esto trata primero con la forma en que el predicador llega a su mensaje y, segundo, con la manera en que lo comunica. Ambas cosas implican analizar la gramática, la historia y las formas literarias. Al estudiar, el expositor busca el significado objetivo de un pasaje con la consabida comprensión del idioma, el trasfondo, y la organización del texto.

Luego, en el púlpito, comparte con la congregación, suficiente información obtenida de su estudio, para que el oyente pueda comprobar la interpretación por sí mismo. En definitiva, la autoridad tras la predicación no yace en el predicador, sino en el texto bíblico.

El concepto se aplica al expositor

Nuestra definición de predicación expositiva sigue diciendo que la verdad debe aplicarse “a la personalidad y a la experiencia del predicador”. Esto pone el trato de Dios con el predicador en el centro mismo del proceso.

Por mucho que quisiéramos que fuera de otro modo, el predicador no puede separarse del mensaje.

¿Quién no ha oído a algún consagrado hermano orar antes del sermón: “Esconde a nuestro pastor detrás de la cruz para que no lo veamos a él, sino a Jesús”? Elogiamos el espíritu de esa oración. Los hombres y las mujeres deben pasar a través del predicador y llegar hasta el Salvador. <¡O tal vez el Salvador debe pasar a través del predicador y llegar hasta la gente!>

Así como el expositor estudia su Biblia, el Espíritu Santo lo estudia a él. Cuando el hombre prepara sermones expositivos, Dios lo prepara a él. “La Biblia es el principal predicador para el expositor”.

En definitiva, Dios está más interesado en desarrollar mensajeros que mensaje, y como el Espíritu Santo confronta a los hombres, principalmente a través de la Biblia, el predicador debe aprender a escuchar a Dios antes de hablar en nombre de Él.

El concepto se aplica a los oyentes

El Espíritu Santo no sólo aplica esta verdad a la personalidad y la experiencia del que predica, sino también , a sus oyentes.

El expositor piensa en tres aspectos. Primero como exegeta, lucha con los significados del escritor bíblico. Luego, como hombre de Dios, batalla con la forma en que Él quiere cambiarlo personalmente. Por último, como predicador, reflexiona en lo que Dios quiere decirle a la congregación. 
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Este artículo ha sido tomado del libro:
La predicación bíblica
por Haddon W. Robinson

EXEGESIS DEL CAOS 2 DE TIMOTEO 3:1-17 (PREDICADORES)

  INTRODUCCIÓN: El Puente entre dos Crisis Pablo no escribe para consolarlo, sino para armarlo. No le enseña que el caos es una señal de q...