viernes, 14 de mayo de 2010

Predicando en el Mundo Postmoderno Primera Parte: Jesús el Predicador

Introducción

La tarea de la iglesia en el mundo es hacer discípulos – hacer discípulos de todas las naciones (Mateo 28:19).

¿Cómo debe realizar está tarea? En el Nuevo Testamento es claro que los dos métodos principales son la predicación y la evangelización. Estas dos no son actividades excluyentes, antes bien hay cierto grado de coincidencia entre ellas. Sin embargo es útil distinguirlas. En estas presentaciones usaré el término ‘predicación’ para referirme a hablar públicamente, y el término ‘evangelización’ para referirme a hablar en privado.

Para descubrir cómo debe enfrentar esta tarea la iglesia, les invito a examinar la práctica de Jesús y de uno de sus discípulos, Pablo. Enfoquemos  explícitamente algunos ejemplos de su predicación y no de su enseñanza sobre la predicación. Esto es porque el Cristianismo es discipulado. Los discípulos aprenden siguiendo el ejemplo de su maestro, y no solamente escuchándole. El discipulado es un aprendizaje práctico. En esto hay lecciones para nosotros pero no debemos aprender solamente de Jesús y los apóstoles. Debemos aprender también de los grandes predicadores del pasado y de los predicadores y evangelistas contemporáneos que son comunicadores consecuentes y exitosos del evangelio bíblico.

Conviene también que nos preguntemos: ¿Con quién nos estamos comunicando? Se aclarará, mientras miramos la práctica de Jesús y sus apóstoles, que ambos comprendían a las personas con quienes se comunicaban. Nos toca hacer lo mismo aquí y ahora. La gente con la cual  ustedes les toca hablar en el Perú será distinta en muchas maneras sutiles, y también obvias, de la gente a la cual me toca hablar en Escocia. Sin embargo, debido a nuestra común humanidad, y debido también a la globalización hay  grandes semejanzas. También, la gente a la cual hablamos ahora piensa de manera distinta de la gente de la generación de nuestros abuelos. En cuanto a esto, un estudio del Nuevo Testamento nos es muy útil, ya que el mundo pluralista postmoderno es, en muchas maneras, más semejante a la época Greco-Romana que lo fue el mundo de nuestros abuelos.

Por esta razón, antes de lanzarme a un estudio de la práctica de Jesús y de Pablo, deseo que consideremos algunas características del mundo en que ellos  vivían y notar las semejanzas con el nuestro.

Jesús nació hace poco más de dos mil años, durante la época de Augusto en un rincón oscuro del creciente Imperio Romano. El talentoso y carismático  Augusto fue el primer Emperador Romano. Murió cuando Jesús tenía alrededor de veinte años y fue sucedido por el malhumorado y suspicaz Tiberio cuyo  reinado se extendió hasta el tiempo de la crucifixión. A Tiberio le sucedió  continuó con Calígula, Claudio y luego Nerón. De ellos solamente a Augusto, Tiberio y Claudio les menciona por nombre el médico Lucas, el primer gran historiador cristiano, aunque fue a Nerón a quien apeló Pablo según el libro de Hechos.

¿Qué clase de mundo era el de aquel entonces? De muchas maneras fue similar al nuestro, un mundo lleno de cambios, un mundo de amplia comunicación y un mundo de grandes conflictos.

El Cambio en el Siglo XX

Mi vida ha coincidido con la segunda mitad del siglo veinte, el período de cambio más rápido que el mundo ha conocido. Esto es especialmente obvio en el área de la tecnología y la ciencia.

Yo nací y fui criado en una granja de ovejas entre los cerros escoceses en una  zona rural muy remota. Uno de los recuerdos más tempranos que tengo es el de mi padre arando con un arado jalado por un caballo. No hubo tractores. Muy  bien recuerdo cuando adquirió su primer tractor. También recuerdo que gran parte de lo que comíamos se producía en la localidad, o en la misma granja o en la zona aledaña, y consistió en leche, huevos, papas, carne, pescado y avena. Hoy no siguen funcionando tales granjas y la mayor parte de nuestros alimentos hoy es importada. ¡Cambio radical!

No teníamos suministro de electricidad, menos televisión y teléfono, y mucho menos computadoras. El mundo en que mis hijos han crecido está más lejos que a un millón de kilómetros de aquel mundo de mi niñez. ¡Cambio radical!

Sin embargo, durante el último medio siglo han ocurrido cambios aún más sustanciales en el mundo del pensamiento y comportamiento humanos. Las  personas que vivían en el mundo de mi niñez sabían qué era el cristianismo  aunque no fueran cristianos todos ellos. Aún los que no asistían a una iglesia aceptaban la existencia de Dios y la verdad de la Biblia. Creían en la diferencia absoluta entre el bien y el mal aunque no siempre practicaran lo bueno.

Cuando llegó el momento de trasladarme a la ciudad de Edimburgo como estudiante en 1,967, me movía en un mundo totalmente diferente. Fue un mundo  psicodélico, de percepción extra sensorial, de religión oriental y del existencialismo. Fue un mundo donde la experiencia era importante y no la verdad. “¡Hagan el amor y no la guerra!” era el dicho en boga, No existía principio de suficiente trascendencia para querer morir por él o pelear en su defensa. Lo importante eran la felicidad individual y las relaciones interpersonales. Fue inicio de lo que ahora suelen llamar el postmodernismo y el pluralismo. Durante esos años de mi juventud luchaba para saber cómo relacionarme como cristiano a este mundo. Sólo por medio de los escritos de Francis Schaeffer, Hans Rookmaaker y C.S. Lewis pude sobrevivir como cristiano.

Ahora me muevo en este mundo completamente distinto. Es un mundo donde la persona a quien estoy predicando o con quien me estoy comunicando puede creer que la raza humana tuvo su origen en el espacio exterior, que Dios es “la Fuerza” como en la película Guerra de las Galaxias, o que no existe tal cosa como la verdad absoluta ya que todos tenemos nuestra propia manera de comprender el mundo.

Entonces no solamente han ocurrido cambios revolucionarios en los medios de comunicación, como en la televisión, el cine y el internet, sino también en el contenido de la comunicación. Debido a esto hay una confusión tremenda, que proviene en parte de conflictos entre cosmovisiones rivales y de síntesis de cosmovisiones distintas o de partes de ellas.

El Cambio en el Mundo del Siglo I

De manera semejante, el mundo en que tuvieron su niñez Jesús y Pablo estaba experimentando cambios masivos. En la política, después de un período corto de independencia, los judíos habían caído bajo el yugo de los romanos en el año 64 AC. Debido a la ubicación geográfica de Israel sobre un puente relativamente pequeño de tierra que une los tres continentes de África, Europa y Asia, fue siempre expuesta a las corrientes cambiantes de política y religión del mundo antiguo. Sin duda esta situación fue parte del plan de Dios. Sin embargo está claro que esas corrientes se convirtieron en aluvión en el primer siglo DC.

Jesús nació en Belén por causa de un censo romano en ese tiempo. Antes que cumpliera dos años buscó asilo en Egipto por causa de las suspicacias políticas de Herodes, rey puesto por Roma. Cuando tuvo algo más de treinta años fue crucificado por causa de la debilidad del gobernador romano, Poncio Pilatos.

No hubo solamente cambio político. Hubo también enormes cambios culturales, filosóficos y religiosos. Jesús tuvo que tratar no sólo con judíos, sino también con soldados y oficiales romanos, con cobradores de impuestos que colaboraban con los romanos, con griegos y con saduceos bajo influencia griega. Jesús interactuó con el escéptico Pilatos quien preguntaba “¿Qué es la verdad?” y con los saduceos quienes, bajo influencia griega, no creían en la resurrección.

Los cambios políticos tuvieron también un impacto mayor sobre el comercio y la comunicación. Debido a la Pax Romana hubo seguridad para viajar y hacer comercio en todo el mundo mediterráneo. Jesús hizo uso limitado de esta libertad para viajar dentro y alrededor de Galilea, Tiro y Sidón, Decápolis, Samaria y Judea. Sus apóstoles aprovecharon también de esta libertad para viajar dentro del imperio.

Otro aspecto de los cambios en la comunicación tiene que ver con las lenguas en uso. Está claro que Jesús hablaba hebreo. Leyó de las escrituras hebreas en la sinagoga de Nazaret (Lucas 4). También hablaba arameo, lengua semita similar al hebreo, y algunas de sus frases arameas fueron recordadas por los discípulos (Abba; Talitha koum; Eloi eloi lama sabachthani). Parece probable

que la mayor parte de su enseñanza se hacía en arameo. A la vez hay una certeza razonable que también hablaba griego. Desde las conquistas de Alejandro Magno, el griego fue la lengua universal, situación similar a la del inglés hoy o del castellano en América Latina. El griego, y no el latín, fue la lengua usada más comúnmente dentro del Imperio Romano, especialmente en el oriente. Jesús fue criado en Galilea, región de mucha mezcla de culturas, y más heterogénea que Judea. No tengo la menor duda que Jesús hablaba tanto el griego como el arameo. Está casi fuera de toda duda que habría hablado griego durante el juicio delante de Pilatos. Su propio hermano Jacobo, conocido también como Santiago, y sus discípulos Pedro y Juan, ciertamente hablaban y escribieron todos en griego. También, como veremos más adelante, el apóstol Pablo ciertamente hizo uso efectivo de aquella habilidad de utilizar la lengua universal para comunicarse.

Otra característica de la vida del primer siglo fue la confusión prevaleciente debido al conflicto y síntesis entre culturas y cosmovisiones. Roma generalmente toleraba las religiones de los pueblos mientras su práctica no representaba una  amenaza para la autoridad romana. El imperio romano de esta manera funcionaba como conductor, en parte, y a la vez como caldo de cultivo en cuanto a la interacción de religiones y filosofías. Nos damos cuenta de esto leyendo el Nuevo Testamento. Aún durante su ministerio público, como ya notamos, Jesús tuvo que lidiar con los saduceos quienes intentaron sintetizar algunos aspectos del pensamiento griego y judío. Los fariseos, con quienes también debatió, representaban el rechazo de tales síntesis. El apóstol Pablo, durante su ministerio, tuvo que mantener una alta sensibilidad frente a las diversas cosmovisiones de las personas con quienes hablaba, y frente a los peligros de síntesis y sincretismo en el mundo dentro del cual se movía. Entre  los principales peligros que enfrentaban las primeras iglesias fue la enseñanza sincretista de los judaizantes, quienes intentaron hacer una amalgama con el evangelio cristiano y el fariseísmo. Otro peligro similar fue la enseña de los protognósticos, quienes intentaron armonizar el cristianismo con varios aspectos de la filosofía griega y las religiones de misterio. 

Contra este trasfondo, deseo emplear el resto de esta ponencia para observar cómo predicaba Jesús.

Jesús el Predicador

El Sermón del Monte (Mateo 5:1-7:27) es el sermón más famoso del mundo. Es también el fragmento más largo de predicación ofrecida y conservada dentro del Nuevo Testamento. Sin embargo nosotros los predicadores rara vez lo consideramos como modelo de nuestra predicación. Es una lástima porque aquí vemos al Maestro predicando.

La Audiencia que le Escuchaba

Está escrito claramente que enseñaba a sus discípulos (5:1,2). Sin embargo, es un error común dar por sentado que enseñaba solamente a sus discípulos. Se nos ha dicho un poco antes (4:25) que le seguían multitudes y fue cuando vio a las multitudes que subió al monte (5:1). Cuando llegamos al final del sermón, está claro que estas multitudes estaban escuchándole, porque leemos que se asombraron al oír su enseñanza (7:28). También, si el llamado Sermón de la Llanura (Lucas 6:17-49) es, como particularmente creo, un resumen del Sermón del Monte, está claro que hubo allí una multitud mixta de discípulos y otras gentes(Lucas 6:17).

¿Quiénes era esas personas? ¿De dónde vinieron? ¿Y por qué vinieron a escuchar a Jesús? Parece que fue una multitud mixta de personas de Judea, Jerusalén y Galilea, pero también de Siria, Decápolis, Transjordania, Tiro y Sidón. Muchas de aquellas personas eran judíos, personas con algún conocimiento de lo que Dios había revelado en las escrituras del Antiguo Testamento. Pero sería estirar la imaginación para creer que ellas eran todas judías, ya que tenemos ejemplos en los evangelios de conversaciones entre Jesús y una mujer de la región de Tiro y Sidón la cuál era fenicia que seguramente hablaba griego (Marcos 7:24-30), una mujer samaritana (Juan 4), a Legión, gadareno del lado oriental del lago de Galilea (Marcos 5), y un centurión romano (Mateo 8:5-13).

Aquí hay una lección para nosotros. Si nuestra predicación está bien y si seguimos el ejemplo de Jesús, no solamente los cristianos nos escucharán. Si nos dirigimos hacia seres humanos como tales y “rascamos donde ellos se pican”, el mundo escuchará.

¿Pero por qué se congregaron esas personas de lejos y de cerca para escuchar a Jesús? Nuevamente, se nos dice que vinieron al principio porque escucharon que sanaba (Mateo 4:23-25). ¿Qué podemos aprender de esto? No está en nuestra capacidad sanar a las personas al instante y milagrosamente como lo hacía Jesús. No, pero sí podemos encontrarnos con las personas en el lugar preciso de su necesidad. Podemos acercarnos a ellas en sus dolencias y en sus anhelos y temores. Podemos mostrarles que nos importan, y que nos preocupamos por ellos como seres humanos y no solamente como estadísticas o almas etereas. Frente a Jesús las personas sentían que allí estuvo alguien que les amaba.

El Ejemplo de Jesús

¿Cómo hablaba Jesús a una multitud mixta? ¡Llamaba su atención y retuvo su atención! ¡No les aburría! ¡Sus palabras eran sencillas, específicas y directas como los golpes de un boxeador! Estuvo consciente que tenía un gran mensaje, pero tenía  que comunicarlo a una audiencia mixta y por eso escogió un estilo, una estructura y un lenguaje que comunicaba con todos.

Nosotros hoy tenemos que comunicarnos en una situación multicultural, pluralista y confusa. Por eso tenemos que estudiar para ser sencillos y directos, apuntando a la experiencia y preocupaciones comunes a los seres humanos. Hay lugar y momento para dirigirnos a las necesidades específicas de grupos o individuos específicos, como veremos cuando miramos otros aspectos de la predicación y evangelismo de Jesús y Pablo, pero tenemos que dirigirnos también a las necesidades universalmente sentidas de los seres humanos.

En esta época postmoderna la presentación es más importante que nunca. Para mencionar sólo una de las razones, estamos compitiendo con muchas otras voces y cosmovisiones. Ya no estamos en una situación estable de “cristiandad” donde solamente tenemos que competir con distintas opiniones cristianas. Tenemos que competir con el Islam, la nueva era, el humanismo y el existencialismo. Además, para muchas personas “el medio es el mensaje” como dijo Marshall McLuhan en la década de los sesenta. Ni siquiera empiezan a escuchar si la presentación no les llama la atención.

¡El estilo de predicar que Jesús utilizó en el Sermón del Monte ciertamente captaba la atención! Jesús tenía un tema claro: la vida nueva de su reino. Tenía un propósito claro: a llevar a las personas adentro del reino. Tenía estructura clara. ¡Tenía una introducción que capturaba atención: las bienaventuranzas paradójicas! El cuerpo del sermón es una descripción clara, y paso a paso, del significado de ser su discípulo y vivir la vida del reino. Tenía una conclusión poderosa: el relato de los constructores, el  sabio y el necio.

¡Muchos predicadores piensan que pueden ignorar, sin tener problemas, el método de Jesús! ¡Piensan que pueden hablar sin preparación! ¡Piensan que pueden deambular de un tema al siguiente e irse por la tangente! ¡Piensan que  dicen algo importante y emocionante precisamente porque ellos lo dicen! ¡Estos predicadores son como el constructor necio que construyó sobre la arena! ¡Sus sermones caerán tan inevitablemente como se cayó su casa porque no ponen en práctica las palabras de Jesús!

Nos toca seguir el ejemplo de Jesús para predicar con efectividad. El tenía  tema claro, propósito claro y estructura clara y eso requiere preparación.

Pero, adicionalmente, Jesús tenía un estilo definido de predicar. Su estilo era oral, no escrito. El error opuesto al de la preparación deficiente es el del exceso del pulimenta estructural, es decir escribir y leer nuestros sermones hechos con estilo literario. En esta época postmoderna es de tremenda importancia el  cultivo de un estilo oral de predicar y no un estilo literario, porque la gente desconfía de lo que tiene apariencia racional y metódica, y es atraída hacia lo que es más personal y existencial. Notaremos algunas de las características de un estilo oral mientras miramos cómo Jesús nos muestra la manera clásica de predicar: declara, ilustra y aplica. A través del sermón Jesús declara, ilustra y aplica. A veces es difícil aislar cada elemento, pero podemos ver claramente que están todos allí, como una soga de tres hilos o una trenza en el cabello de una niña. En tus prédicas tú también debes declarar la verdad e ilustrar y aplicar dicha verdad. ¡Debes declarar con precisión la verdad específica de la cual estás hablando para que los oyentes sepan de qué hablas! Debes ilustrar la verdad de la cual estás hablando para que los oyentes comprendan lo que les estás diciendo. De igual manera debes aplicar la verdad de la cual estás hablando para que los oyentes sepan que esa verdad se aplica también a ellos.

Declara la Verdad

¿Cómo declaraba Jesús la verdad? ¿Qué podemos aprender de él? ¡El declaraba la verdad usando palabras comunes, un lenguaje sencillo y oraciones cortas! “Ustedes son la sal de la tierra”, o “Pidan y se les dará”, o “No juzgues o tú también serás juzgado”. ¡No usaba palabras como las que he usado yo hoy en dirigirme a estudiantes de seminario, como “existencial” o “postmoderno”! Aún las oraciones más largas de Jesús no eran complicadas sino fáciles de comprender.

Jesús también utilizaba preguntas, repetición y contrastes. Así envolvía y atraía  al oyente. Jesús utilizaba preguntas que no requerían respuestas habladas. “Si amas a los que te aman ¿qué recompensa obtendrás?” (5:46). El oyente se  ve envuelto e intenta a contestar la pregunta.

Utiliza también la repetición. “Bienaventurado…Bienaventurado…(5:3-11)”. La repetición (¡con variación!) clava bien el mensaje. También utilizaba contrastes. Las bienaventuranzas son contrastes. Algunas de ellas son paradojas. ¡El reino pertenece a los pobres! El capítulo cinco está lleno de contrastes. “Han escuchado que fue dicho…  Pero yo les digo…”.

Cuando anunciamos el evangelio, debemos de buscar el estilo oral sencillo de Jesús. Debemos de usar las mismas técnicas sencillas que utilizaba él para clavar bien el mensaje en las mentes de nuestros oyentes.

Ilustra la Verdad

En adición a la declaración de la verdad, debes ilustrar la verdad. El Sermón del Monte está lleno de ilustraciones. Ilustración no es lo mismo que cuento. Los cuentos pueden servir como ilustraciones magníficas, como el relato de los dos constructores al final de este sermón. Jesús siempre ilustraba sus enseñanzas.  Utilizaba metáforas impactantes: “Ustedes son la sal de la tierra”, etc. Utilizaba lenguaje gráfico que sugiere imágenes mentales: “No tiren sus perlas a los cerdos…”. Constantemente utilizaba también ejemplos específicos: “…cualquiera que se enoje con su hermano…” y “Si alguien te obliga a acompañarle una milla, anda con él dos millas”. Utiliza breves situaciones ilustrativas de la vida diaria: “¿Por qué miras a la partícula de aserrín en el ojo de tu hermano y no te das cuenta del tablón que está en tu propio ojo?” , tomada aparentemente del taller del carpintero.

A nosotros también nos toca ilustrar el mensaje que predicamos. Cuando hablamos a audiencias cristianas podemos tomar ejemplos e ilustraciones de la Biblia, si sabemos que la conocen. Aún en este caso debemos contar en forma completa y explicar la historia o ilustración. Pero cuando hablamos a audiencias mixtas, como hacemos cada vez con mayor frecuencia, debemos usar ilustraciones que son familiares a nuestra audiencia, de la experiencia común, de la vida diaria, de la televisión, del periódico o de las canciones.

Aplica la Verdad 

Siguiendo el ejemplo de Jesús no solamente debemos de declarar e ilustrar la verdad. Debemos también aplicar la verdad. No importa cuán bien declares la verdad e ilustres la verdad, si no la aplicas, lo que haces no es predicar. Puede ser informativo, puede ser entretenido; pero no es predicar.

Lee nuevamente el Sermón del Monte y subraya o destaca las palabras en segunda persona. Si añades a estas las oraciones donde Jesús exhorta directamente a sus oyentes a hacer algo, descubrirás con asombro que casi cada oración es una aplicación directa a los oyentes.

Esto de por sí es una gran lección. ¡No dejes toda la aplicación para el final del sermón! ¡Los oyentes habrán olvidado tus diversos puntos! ¡Su atención se habrá perdido! Aplica conforme avanzas, como lo hacía Jesús. Los oyentes verán la pertinencia de lo que estás diciendo, para ellos y para sus propias vidas.

También podemos cometer el error de pensar que si solamente les decimos a las personas qué hacer habremos aplicado nuestro mensaje a ellos. Jesús no se conformaba con esto. El les decía a sus oyentes cómo hacer, y por qué valía la pena hacer. En la sección que trata de la oración (6:5-15), no solamente les dice a sus oyentes que oren. Les muestra cómo deben orar al enseñarles el “Padre Nuestro”. Les explica también que vale la pena orar porque habrá recompensa del Padre.

Jesús también aplicaba su mensaje a toda clase de personas. ¡Alguien ha calculado que se dirigía a veintidós clases distintas de personas en el Sermón del Monte! Aquí algunas instancias: gente que desea saber cómo lograr la verdadera felicidad, gente perseguida, gente que cree que el pecado es solamente externo a la persona, gente que está considerando divorciarse de sus esposas, y gente débil que siempre sigue sin reflexión a los demás.

La enseñanza de Jesús es tan específica que puedes identificar a estas clases de gentes. En nuestras prédicas necesitamos tener en nuestra mente una imagen clara a quién apuntamos. ¡Si no tenemos una visión clara del blanco probablemente fallaremos el tiro! ¡También es necesario dirigirnos a personas reales dentro de nuestro entorno y no a personas imaginarias!

Autoridad y Urgencia

Examinemos finalmente un aspecto más de la forma de predicar que utilizó Jesús en el Sermón del Monte. Hay autoridad y urgencia en la prédica de Jesús. Estas cualidades caracterizan su prédica en forma general, pero pertenecen en forma especial a su aplicación de la verdad.

Las multitudes sintieron su autoridad (7:28, 29). Jesús no estaba citando solamente a una y otra autoridad. El declaraba la Palabra de Dios. Es cierto que lo hacía por su propia autoridad “pero yo les digo”. Además nos dejó un ejemplo a seguir, y nos dio la autoridad para proclamar el evangelio. No debemos de proclamarlo como si fuera una opción válida entre muchas, como se cree en nuestro mundo postmoderno. Debemos de proclamarlo como la verdad absoluta.

Hay también una nota de gran urgencia en la prédica de Jesús. En su  predicación buscaba una decisión. Su estilo no es el “tómalo o déjalo”. Hay una vía estrecha que conduce a la vida, y hay una vía ancha que conduce a la destrucción (7:13, 14). La verdadera relación entre el oyente y Jesús es crucial. Entre ellos hay a quienes dirá algún día “Nunca los conocí. ¡Apártense de mí malhechores!” (7:23). La conclusión dramática con que Jesús finaliza su sermón lo demuestra en forma poderosa. El hombre sabio hace lo que Jesús le dice y resiste las tormentas de la vida. El necio no hace lo que Jesús le dice y está en camino a la ruina. (7:24-27).

De igual manera nosotros tenemos que dejar muy en claro para nuestros oyentes la necesidad absoluta de escoger a Jesús, y lo tenemos que hacer con urgencia. Nuevamente esto va en sentido contrario al espíritu de nuestra época. La gente está muy relajada en cuanto a las grandes decisiones de la vida. No les importa tanto. Una forma de vivir vale tanto como otra. ¡Mentiras! ¡Mentiras! Debemos de perder el medio a usar el lenguaje más dramático y gráfico para comunicar la urgencia de la situación. Hablemos de escapar del fuego, de extirpar el tumor canceroso y de saltar del barco que se está hundiendo.

Conclusión

En el Sermón del Monte, Jesús no nos da solamente enseñanza clara y pertinente para los cristianos y otras gentes. También nos deja un ejemplo claro para los predicadores cristianos de cómo predicar. El proclamaba las buenas noticias del Reino de Dios (4:23). Hablaba en forma específica, directa y entendible. Utilizaba palabras y conceptos que la mayoría de las personas de distintos trasfondos, culturas y religiones podía entender. El pensaba en sus oyentes y no solamente en su mensaje, y amoldaba sus métodos a ellos. Cada predicador hará bien en prestarle atención.

Rvdo Alex MacDonald,

Buccleuch and Greyfriars, Edinburgh,

Iglesia Libre de Escocia.

Conferencia en el SEL, octubre 2003.

Tomado de: www.recursosteologicos.org

lunes, 10 de mayo de 2010

Corrupción y Corrupción Política

En el Nuevo Testamento, en 2 De Pedro 1:4, encontramos la referencia exacta a lo que hoy conocemos como corrupción. Un significado general es “Traer o ser traído de una condición superior a una inferior”. Esta definición se refiere exactamente a: destrucción, decadencia, caducidad, podredumbre (Ro 8:21), corrupción moral y depravación. La corrupción en primer lugar es un proceso mediante el cual una persona deja de lado principios, valores y creencias que lo hacen un buen individuo y se va convirtiendo poco a poco en un sujeto que cree que progresa, que consiguió algo, aunque moralmente se esté deteriorando. Lo que no sabe es que se está autodestruyendo, está en plena decadencia, se está pudriendo, se está corrompiendo. El que nunca ha mentido y lo hace por primera vez, sin tener en cuenta que está haciendo mal, comienza un proceso de corrupción en su vida. Es así en todo lo demás. El apóstol Pedro dice:  Pues su divino poder nos ha concedido todo cuanto concierne a la vida y a la piedad, mediante el verdadero conocimiento de aquel  que nos llamó por su gloria  y excelencia, por medio de las cuales nos ha concedido sus preciosas y maravillosas promesas, a fin de que por ellas lleguéis a ser partícipes de la naturaleza divina, habiendo escapado  de la corrupción  que hay en el mundo  por causa de la concupiscencia. Resalto escapado, por que el término denota aquí una acción voluntaria. El cristiano escogió escapar (Arrepentimiento) de la corrupción y ahora mediante el conocimiento de Jesucristo, salimos de la corrupción y podemos llegar a ser participes de la naturaleza divina (En cuanto a los valores y principios morales característicos de Dios). Por otro lado, Dios nos transforma para que nuestra condición moral cambie. De corrupción a integridad (Santidad). Entonces, hay una acción humana y una acción divina. Esa es la respuesta a la corrupción. Ahora bien, la corrupción política (Termino bastante amplio), ver:

http://es.wikipedia.org/wiki/Corrupci%C3%B3n_pol%C3%ADtica),

es necesariamente una expresión de la corrupción que hay en el corazón del hombre, solo que en este caso se refiere a actos ilegales, anti éticos y reprobables desde todo punto de vista, en contra del estado en primer lugar, y en segundo lugar en contra del pueblo en general.

La corrupción es tan vieja como la humanidad. Caín mato a Abel porque su corazón se corrompió y abandono sus principios morales. En el caso de Colombia o cualquier país del mundo, la gente se ha apartado de Dios y abandonado todo principio y valor. Es por eso que hay robos, homicidios, infidelidades, abortos,. Etc. Es claro entonces, que la corrupción más que cualquier acción es un estado del corazón del hombre. Cuando un candidato, no importa si es para la presidencia, senado, cámara, asamblea, etc, de un país promete acabar con la corrupción, simplemente está mintiendo, para el eso es una utopía y para el que lo cree es una ilusión sin fundamento. En la historia de Colombia muchos han prometido acabar la corrupción y nadie lo ha logrado. Es un engaño para lograr votos. Acabar con la corrupción tiene que ver con una decisión del hombre y una acción de Dios (Nuevo nacimiento). Cuando alguien dice que va a acabar con la corrupción, en otras palabras está diciendo: “Soy Dios, tengo el poder de cambiar el corazón del hombre”, sin embargo hay un pequeño detalle: “Dios no quita la corrupción del corazón del hombre a menos que el hombre decida huir de ella”. En este escenario aun es más difícil. Un candidato que promete acabar con la corrupción, no solo está diciendo que tiene poderes solo atribuibles a Dios, sino también que puede obligar al hombre a que huya (Algo que ni siquiera Dios hace porque no tendría sentido que el hombre fuera moralmente bueno en apariencia pero malo en su corazón, igual a lo que paso con Israel: “Este pueblo de labios me honra pero su corazón está lejos de mi). Es muy diferente y más honesto que un candidato diga: Voy a luchar contra la corrupción en vez de voy a acabar con la corrupción. El problema del hombre es que cree que puede arreglar todo sin recurrir a Dios. Nosotros los cristianos no podemos caer en ambigüedades cuando de conceptos espirituales se trata. Da tristeza ver como cristianos (En el caso de Colombia), muestran más pasión por un candidato presidencial que dice va a acabar con la corrupción que por aquel que de verdad puede acabarla. “Si queremos acabar con la corrupción, no esperemos a que un candidato lo prometa o pretenda hacerlo, el Evangelio constituye en el mejor antídoto para la corrupción. Prediquemos a Cristo, ese es el que de verdad la acaba si se lo permitimos. “Id y haced discípulos, enseñándoles todas las cosas que os he mandado”: Jesús. En la práctica, siempre que haya personas dispuesta a dar comisiones por contratos, dinero por información privilegiada, por un trámite más rápido, por un documento urgente, a mentir o a manipular a otros en detrimento de los demás y para su propio beneficio siempre habrá corrupción. Acabar con la corrupción es trabajo y responsabilidad de cada uno. David decía: “Examíname oh Dios y conoce mi corazón, pruébame y conoce mis pensamientos y ve si hay en mi camino de perversidad y guíame en el camino eterno”, (Salmo 139:23-24). Que el Señor nos ayude.

miércoles, 5 de mayo de 2010

Mensaje A Las Siete Iglesias (Apocalipsis): Introducción – Parte 1

No se puede abordar el tema, sin antes hacer una introducción. El capitulo 1, nos da detalles de lo que paso. El apóstol Juan esta en Patmos sufriendo del destierro a causa de la fe. En el día del Señor (El día que la Iglesia dedicaba al culto), Jesús se revela a Juan (El termino revelación aquí significa literalmente: Algo que no conocía) y le envía el mensaje por medio de un ángel. Dice Juan hablando de el mismo: “Que ha dado testimonio de la Palabra de Dios, y del testimonio de Jesucristo y de todas las cosas que ha visto”. Aquí hay tres cosas: En primer lugar Dios es la fuente primaria de la revelación, Jesucristo es el medio atraves del cual la da a conocer (Hebreos 1:1-2), y Juan es el testigo que con sus propios ojos ha visto y conocido todo lo que ha pasado. Juan entonces recibe una revelación que tiene que ver con el pasado, con el presente y con el futuro. Antes de iniciar con el mensaje Juan dice: “Bienaventurado el que lee, y los que oyen la palabra de esta profecía, y guardan las cosas en ellas escritas, porque el tiempo está cerca”. Inicia entonces: Juan a las…… , del que es y que rea y que ha de venir” y de los siete espíritus que están delante de su trono (Isaías 11:1-2), y de Jesucristo el testigo fiel……., y el soberano de los reyes de la tierra. Tres cosas para significar: Juan es un testigo que ha permanecido fiel a pesar de todo. Se encuentra en Patmos, desterrado por su fidelidad a Cristo, además de ser testigo presencial de todas las cosas. Lo que Juan quiere decir es: “Quien les escribe tiene las cualidades para ser el depositario de la revelación y de escribirles a ustedes para que la conozcan”, la fidelidad que hasta ahora he tenido a mi Señor me da la autoridad para exhortarlos, confrontarlos y consolarlos. (Esta manera de iniciar las cartas, en aquella época era muy común). En segundo lugar: Jesucristo testigo fiel. Básicamente es la misma idea. Jesús fue testigo fiel de Dios Padre, tanto así que su fidelidad lo llevo a la cruz. Esa fidelidad que lo llevo al sacrificio lo constituye para nosotros en “El Soberano de los reyes de la tierra”. Aunque el ya era Dios, aunque ya el era Rey antes de convertirse en hombre (Filipenses 2:1-11), demuestra su calidad de Soberano y se hace Soberano a nuestros ojos cuando por su fidelidad al Padre va a la cruz a morir por nuestros pecados. Ratifica esta interpretación los versos 8 y 11: “Yo soy el Alfa y la Omega”. El mensaje se le envía a siete iglesias, pero indudablemente todas debían conocerlo. Es un mensaje para la Iglesia universal. Del porque se les envía cartas solo a siete, hay muchas interpretaciones, una probable y que personalmente creo tiene validez, es que por la ubicación geográfica de las ciudades, era más fácil enviarla inicialmente a estas y luego ser distribuida desde estas a las demás. A continuación, el Señor aparece en medio de siete candeleros (Siete Iglesias), lo que es una referencia clara a que el Señor esta en medio de su Iglesia. De los versículos 14 al 16, Juan hace una descripción de cómo veía al Señor, en toda su majestad, en toda su autoridad, en toda su santidad. Tenía a su diestra siete estrellas (16). Varias interpretaciones se le dan a este texto. La más popular y por la cual me inclino es que las siete estrellas son los siete pastores de las siete iglesias. En un sentido más amplio, los pastores de las Iglesias están y son sostenidos por el Señor. A este texto como a otros se les ha interpretado de tal forma que se ha elevado de manera desproporcionada la dignidad pastoral. De ninguna manera digo que los pastores no merezcan respeto y se les de la dignidad debida, sino es usar la Biblia para colocarlos en un lugar que no es. (Prepotencia, orgullo y autoridad dictatorial). Jesús tiene a los pastores en su diestra por qué ha de sostenerlos en su labor pastoral. En el tiempo en que se escribe Apocalipsis la persecución y el martirio eran el pan de cada día. El Señor le daba valentía a sus siervos (Los sostenía en su diestra), para que no claudicaran ante la adversidad. Esto es algo que me debe humillar en vez de sentirme exaltado. En el versículo 17, hay una escena que estremece mi corazón. El Señor pone su diestra sobre Juan. El Testigo Fiel Pone su mano sobre el hombro del testigo fiel. Creo que el Señor esta queriéndole decir a Juan tres cosas: En primer lugar, has pasado el examen, has aprobado, tienes la máxima calificación, has sido un testigo fiel, has soportado el destierro y te hubieras enfrentado a la muerte por mí de haber sido necesario. En segundo lugar, aquí estoy contigo, Yo te sostengo, Yo te doy fuerzas, llegaras hasta el final, no te dejare ni te desamparare, nada te podrá separar de mi amor (Romanos 8:31-39). Que consuelo tan grande, que inyección de fortaleza, que privilegio el de Juan, quien no quisiera una experiencia igual. En tercer lugar, todavía me eres útil, envía esta carta. Lo segundo, lo experimentamos a diario, la fidelidad a Dios es la que necesitamos para ser aprobados, lo tercero nunca debemos perderlo de vista, siempre habrá una tarea para nosotros. Finalmente, Juan sale del destierro y se va a vivir a Éfeso donde muere, siendo el único apóstol que no murió a manos de los romanos (Esto lo sabemos por Eusebio de Cesarea, historiador cristiano del siglo II).

PD: Cuando me hablan de los últimos tiempos y del fin del mundo, siempre respondo que para mí lo relevante no es el fin, sino estar preparado cuando este suceda. Mi preocupación es la de prepararme día a día para la venida de mi Señor independientemente de cuándo esto ocurra.

Segunda Parte: Mensaje A Éfeso

martes, 4 de mayo de 2010

Dos Ejemplos De Interpretación Literal De La Biblia Con Efectos Desastrosos

En un muy corto espacio de tiempo, en Colombia han sucedido dos casos de hombres que por completa ignorancia se han cercenado sus genitales. Ambos aducen que lo hicieron porque no querían pecar. Tomaron literalmente el texto de Mateo 5:27-32. Francamente no sé cómo pueden pensar en semejante absurdo. Tal acción refleja un desconocimiento total de Dios y de las Escrituras. El pasaje se refiere al adulterio y lo que Jesús quiere significar es la clase de lucha o batalla que el cristiano debe enfrentar con la tentación de ser infiel. ¿De qué sirve cortarme los genitales si en mi corazón sigo igual?. Si se lee el pasaje con detenimiento el énfasis del Señor está en la mente, en el corazón. El primer error que comete el que interpreta este texto de manera literal es no darse cuenta que antes de algo físico, el pecado comienza es en la mente y en el corazón. Eso es lo que Jesús está diciendo. Sacar el ojo simplemente es negarme a mirar. El Señor utiliza una figura dramática del lenguaje para ilustrar lo que quiere decir. De ninguna manera el Señor dice que debemos automutilarnos literalmente sino que debemos proceder a una auto negación moral despiadada. Ante la tentación sexual, la respuesta del cristiano debe ser un no rotundo, radical y absoluto. Debemos rechazar la inmoralidad sexual con tal decisión que morimos a ella o la hacemos morir. Es no tener misericordia con la tentación. En la práctica podríamos decir: “Sácate los ojos: No fijes tu mirada, compórtate como si fueras ciego; Córtate las manos: Compórtate como si estuvieras manco; Compórtate como si estuvieras lisiado sexualmente. Cuanta ignorancia hay, cuanto desconocimiento de Dios hay, cuantas locuras se cometen. La Biblia debe ser estudiada con toda seriedad y preparación para luego ser enseñada de manera responsable. Es irresponsable decir que Dios me revelo o Dios me dijo para darle autoridad a lo que se enseña, más bien estudie, entienda, interprete correctamente y luego enseñe. Cortarse los genitales no significa nada en términos de espiritualidad, más bien es lo contrario, el que lo hace no tiene ni idea de lo que es ser espiritual.

lunes, 3 de mayo de 2010

DECISIONISMO O EVANGELISMO BÍBLICO Por Martín Zacarías

Definición

Denominamos así a la práctica que tiene como propósito que las personas que escuchan el “evangelio” tomen una decisión para “salvación” por medio de una oración de “confesión sincera”, reconociendo o aceptando algunas verdades de las Escrituras superficialmente.

El decisionismo es contrario al evangelismo bíblico, es la obra del hombre para alcanzar indebidamente al perdido. No descansa en el poder del Evangelio sino en las estrategias y artimañas que el hombre ha añadido al mensaje del Evangelio verdadero, con el fin de que el incrédulo haga una oración y deposite en ello toda su confianza para salvación y no en la obra redentora de Jesús en la cruz. Aunque esto lo negarán a gritos quienes lo practican y lo hemos practicado, es la verdad porque lo siguen haciendo. Voy a demostrar esto más adelante.

A mi entender esta práctica ha llevado a muchos a una falsa fe, a depositar su confianza en una práctica anti bíblica, y por lo tanto a crear una raza de falsos creyentes, que han encontrado un lugar donde pueden disimular su vida pecaminosa llevando una Biblia bajo el brazo, llamándose "cristianos".

Su Intención

Los que practican esta forma de evangelismo, (yo lo he hecho) dicen que lo hacen con buena intención, pero no por eso son justificados. Es cierto que no podemos juzgar las intenciones, hay uno solo que lo hace, Dios, y él nos ha dado su Palabra, la espada del Espíritu para que por medio de ella podamos “discernir los pensamientos y las intenciones del corazón”.

Usemos entonces las Escrituras para discernir las intenciones del corazón de todos los que hemos practicado y siguen practicando el facilismo en la predicación del Evangelio. Hay un hecho del Antiguo Testamento que poderosamente me llama la atención en cuanto a este asunto, es el de un hombre llamado Uza que tocó el arca cuando David la traía a Jerusalén, y murió al hacerlo. ¿Tuvo buena intención este hombre? Muchos afirman que sí, pero si discernimos a la luz de la Biblia, este hombre pecó, por eso murió. Dios no lo mató por su buena intención, lo mató porque transgredió la Palabra de Dios intencionalmente. El sabía que no tenía que tocar el arca de Dios, eso solo le estaba permitido a una familia dentro de los levitas. Sabiendo esto o no, cayó muerto, sino lo sabía ahora lo sabe y es muy tarde para arrepentirse de su presunción.

Tomemos esto para nuestra enseñanza, porque para esto se escribió ¿Es buena nuestra intención cuando estamos "engendrando" hijos para Dios por medio de una decisión? Porque esto es en el fondo lo que el decisionismo pretende hacer, llenamos tarjetas de “decisiones”, todas las que podamos,  no lo podernos negar. Pero no importa en absoluto cuan buena es nuestra intención si con ella transgredimos la Palabra de Dios. El mundo está lleno de personas que dicen tener “buenas intenciones”. Los que están propugnando por un mundo lleno de valores, ¿no creen que tienen buenas intenciones? Claro, dirán, ‒no robes, se honesto, ayuda a los demás, cuida el medio ambiente‒ parece que viene de un buen corazón, pero el hombre al no conformarse a la justicia y voluntad de Dios lo hace todo para sí, buscando su propio bienestar, su intención no es agradar a Dios ni buscar su gloria, es por eso que todo lo que hace está viciado. El Señor declara en Isaías “vuestras justicias son como trapo de inmundicia”, entonces nos preguntamos, ¿por qué será que lo mejor del hombre es suciedad ante Dios? Porque no se conforman a su voluntad y “todo aquel que sabe hacer lo bueno y no lo hace le es pecado”. Así que no importan nuestras buenas decisiones si no se conforman a la verdad de Dios, son inmundicia delante de Él.

Yo creo que hay muchas personas engañadas con "buenas intenciones", y si están engañadas sus intenciones son incorrectas, son pecado. Y si dicen ‒eso es lo que me han enseñado, siempre lo hemos hecho así ‒, no hay excusas delante de Dios, si un ciego guía a otro ciego, ambos caerán. El que sigue a una persona equivocada, también está equivocada y acabarán en el mismo lugar. “…caerá el ayudador y caerá el ayudado, y todos ellos desfallecerán a una” (Is. 31:3)

Sus Métodos y Estrategias

El decisionismo tiene el propósito de que la gran mayoría de personas tome una decisión, y para eso utiliza métodos y estrategias en las cuales descansa. Entendiendo por estrategia, el arte de dirigir un conjunto de disposiciones para alcanzar un objetivo. Estas estrategias son aprendidas y perfeccionadas año a año, y han encontrado un patrón de práctica, que es el mismo en la gran mayoría de los grupos evangélicos, carismáticos, pentecostales, y aún no cristianos como los adventistas y católicos.

Para llevar a la persona a una confesión de labios se utilizan recursos estratégicos de ambiente y pseudo espirituales. El mensaje en algunos casos contiene verdades de las Escrituras, y en otros muchos se apela incorrectamente a los sufrimientos de Cristo para conmover a una persona y hacerla sensible con el fin de que acuda al “llamado”. Lo mismo que se hace en la herética película de Mel Gibson, “La Pasión”, la cual muchas denominaciones cristianas y no cristianas han usado para este propósito. Las personas, se conmueven, lloran y se tornan muy sensibles, no por el poder del Evangelio sino por ver el sufrimiento de una persona que finge ser Jesús Cristo, y que en muchos casos es un actor pervertido al igual que aquellos que lo acompañan en el reparto y producen estas blasfemias, queriendo pervertir el Evangelio de la gloria de Cristo.

Cuando se realizan estas actividades en lugares cerrados, la preparación del ambiente es muy importante para obtener los resultados que se persiguen. Tiene que haber música apropiada, personas para la bienvenida, cómodos lugares, casi siempre por las noches y lo infaltable, personas para la consejería. Todo tiene que estar calculado, hasta el más mínimo detalle. Hay personas encargadas para todo esto, nada debe faltar, porque de eso depende los “frutos” que se obtendrán.

Algunos hermanos de la iglesia que pertenecieron al movimiento G12 de “Agua Viva”, me compartieron cómo hacen para que una persona no olvide “que recibió a Cristo en su corazón” y que ahora es salva; le hacen orar hasta cuatro veces en una misma noche, y si en otro momento vuelven a dudar de su salvación, entonces vuelve a orar todas las veces que sea necesario. No se diferencian en nada de los Bautistas, Hermanos Libres, Metodistas, Presbiterianos, Pentecostales, y aun adventistas y católicos carismáticos. ¿Por qué será que todas estas denominaciones, movimientos y sectas usan las mismas estrategias, cuando no confiesan la misma fe? ¿Por qué están unidos en práctica similar de llevar a las personas a hacer una oración? La respuesta es porque es tan fácil de imitar, no el Evangelio del poder de Dios, sino los estratagemas de hombres que para engañar emplean con astucia las artimañas del error.

Algunos me han dicho que la diferencia está en el mensaje, yo les pregunto: si la diferencia está en el mensaje ¿por qué no confías en él? ¿Acaso no es el Evangelio poder de Dios para salvación? ¿Son nuestros métodos y estrategias los que engendran hijos para Dios? Justamente esto sucede cuando no se cree que en el Evangelio como poder de Dios para salvación, creemos que uno tiene que ayudar a Dios o que el evangelio no es suficiente para que Dios obre, pensamos que Dios necesita una ayuda de nuestra parte.

Nos hemos preguntado acaso alguna vez, cómo predicaron nuestros antepasados cristianos, por qué los predicadores de antaño no usaron las mismas artimañas y métodos que nosotros, y por qué los que se convertían en su gran mayoría si eran verdaderos cristianos. La razón es que ellos confiaban en el Evangelio, esperaban ver la obra de salvación en la vida de los que escucharon el mensaje de salvación, que punto aparte, era predicado en su esencia y verdaderamente. Esto lo podemos ver cuando leemos los mensajes por ejemplo de Jonathan Edwards, Spurgeon, Whitefield, Hudson Taylor, etc, etc. Nunca usaron de estrategias humanas, ellos confiaban en la gracia soberana y no tenían un Dios que requería del brazo humano para realizar su obra.

    Sus propósitos y motivaciones

Lo que persigue toda obra decisionista es un gran número de “convertidos”. Ahora, si eso se lograra verdaderamente por medio de los métodos ya citados, sería formidable, y todos buscaríamos ser los mejores estrategas. Buscaríamos entrenarnos en los mejores lugares, ya que de eso dependería la gran comisión. Algunos lo hemos hecho y en el momento que nos ha tocado estar en el campo, las hemos usado a pie juntillas, para lograr los propósitos que nos han enseñado a buscar. Hay que usarlas, hay que conseguir el propósito, y es así porque creemos que el fin es bueno, y si el fin es bueno entonces los medios están justificados, dicen. La máxima comunista, “el fin justifica los medios” tiene lugar en esta filosofía humana.

Grandes cantidades, números para compartir en los informes misioneros, fotos con los que más puedan entrar, no importando quién esté en ellas, es uno de los motores motivadores de esta práctica. Los alcances evangelísticos en esta filosofía son evaluados por los números de manos levantadas, tarjetas de decisión, personas que asistieron y escucharon o vieron algo.

Si no hay números va a ser casi imposible levantar apoyo o sustento económico, y en el fondo esto es lo que mueve a muchos, aun a los que empezaron bien. Y a la verdad, a quién no le gustan los números, se ven tan lindos los lugares de reunión llenos, realizar actividades con buena concurrencia y al final tener una buena cantidad de tarjetas de “decisiones”. Compartir de esto es fácil cuando los números nos acompañan. ¿Pero será esto lo que el Señor nos mandó hacer, buscar números y escribir cifras que agraden a los que ofrendan para el ministerio, sin importarnos realmente si en verdad son salvos o no? ¿Cuáles son nuestras motivaciones? ¿Qué perseguimos con todo esto? ¿Agradaremos a los hombres antes que a Dios? Como alguien ya lo calificó, el decisionismo es el “becerro de oro” de la obra evangelística, y lo único que vamos a conseguir es el enojo de Dios, si es que ya no lo hemos hecho.

Hay que reconocer que para lograr estos propósitos se hacen grandes esfuerzos, grandes inversiones, grandes sacrificios, pero ¿Se complace Jehová tanto en los holocaustos y víctimas,  como en que se obedezca a las palabras de Jehová?  Ciertamente el obedecer es mejor que los sacrificios,… (2 S 15:22). A veces escucho las mismas palabras que Samuel le dijo a Saúl dirigida a los evangelistas decisionistas ¿Por qué,  pues,  no has oído la voz de Jehová,  sino que vuelto al botín has hecho lo malo ante los ojos de Jehová? (1 S 15:19).

Tomado de: http://www.iglesiadelsalvador.com/decisionismo_o_evangelismo.php

Discipulado On Line: http://www.iglesiadelsalvador.com/discipulado_on_line.php, Escrito por Paul Washer

Iglesia del Ministerio HeartCry de Paul Washer

Métodos De interpretación Bíblica

En toda labor de investigación, los resultados dependen en gran parte de los sistemas o métodos de trabajo que se emplean. La tarea hermenéutica no es una excepción, pues el modo de inquirir el significado de los textos determina considerablemente las conclusiones del trabajo exegético. Ello explica la disparidad de interpretaciones dadas a unos mismos pasajes de la Escritura, con las consiguientes implicaciones teológicas y prácticas. Ni en la interpretación de la Biblia ni en la de ningún texto literario debe darse, en principio, por buena la teoría del significado múltiple, es decir, la idea de que a un mismo texto se le pueden atribuir sentidos diferentes que permitan, o incluso exijan, interpretaciones diferentes. Esto puede suceder en algunos casos, pocos, como vimos en el capítulo 1 al referirnos al sensus plenior; pero normalmente un texto tiene un solo significado verdadero. Descubrirlo es la misión del exegeta. Y como el éxito en tal empresa está condicionado por el método interpretativo que se sigue, es de todo punto necesario escoger el más adecuado. Por tal razón, dedicamos algunos capítulos a los métodos más usados en la hermenéutica bíblica. De antemano, recomendamos al lector prestar especial atención a la enorme influencia ejercida por los presupuestos filosóficos de los intérpretes en su modo de practicar la exégesis. Ello confirmará el imperativo de que toda interpretación bíblica sea precedida de un honrado análisis crítico de los conceptos previos alojados en la mente del exegeta.

MÉTODO LITERALISTA

El literalismo descansa sobre el postulado de que un texto ha de entenderse siempre en su sentido literal, a menos que ello sea razonablemente inadmisible, como sucede en el caso de .las metáforas las fábulas los símbolos y otras figuras de lenguaje. El literalismo haciendo caso omiso de los fundamentos racionales del lenguaje, autoriza las más absurdas licencias para que el intérprete derive a su antojo conclusiones «exegéticas» de una frase, una palabra o una sola letra. Por este camino, la fantasía puede llevarle hasta extremos tan originales como ridículos. Este fue el caso de los literalistas hebreos. A pesar de que los judíos palestinenses habían establecido sanos principios de interpretación del Antiguo Testamento, muchos de sus rabinos estuvieron muy lejos de ponerlos en práctica. Sentían un profundo respeto hacia la Escritura, que consideraban sagrada hasta en sus letras; pero otorgaron una importancia excesiva a su ley oral (Mishna), lo que frecuentemente les impedía una interpretación correcta del texto escrito. Recuérdese el reproche de Jesús a sus contemporáneos que, con su tradición, invalidaban la Palabra de Dios.

Descuidaron el fondo histórico de cada texto, factor importantísimo en toda buena exégesis. Su preferencia por la Ley, con relativa indiferencia hacia los Profetas y los llamados Escritos del Antiguo Testamento, marcó su interpretación con el cuño del legalismo, lo que no correspondía plenamente ni hacía justicia al conjunto de la revelación veterotestamentaria. Y su afición al «Letrismo» les privó de discernimiento para distinguir lo esencial de lo incidental, lo que a menudo los condujo a resultados grotescos. He aquí algunos ejemplos ilustrativos del t.tipo de exégesis practicado entre los rabinos de la escuela palestinense:

Comentando el primer versículo del Salmo 130, tan cargado de dramatismo espiritual y tan rico al examinarlo a la luz de la totalidad del salmo, el intérprete judío, siempre inclinado al literalismo sólo ve una forma externa de orar. «De los profundos» Significa que la oración debe practicarse en la posición más baja posible.

Todavía hoy, en predicaciones y en escritos de tipo devocional, se siguen tomando palabras o frases de la Escritura para sacar de ellas lecciones espirituales que pueden resultar edificantes y no contradicen las enseñanzas bíblicas, pero no se ajustan al verdadero significado del texto. Tal práctica siempre entraña el riesgo de caer en lo erróneo y en lo extravagante.

MÉTODO ALEGÓRICO

La alegoría es una ficción mediante la cual una cosa representa o simboliza otra distinta. Puede considerarse, pues, como una metáfora ampliada. Su uso se ha generalizado tanto en la literatura religiosa como en la secular cuando se ha querido expresar verdades metafísicas. También en la Biblia encontramos alegorías, como veremos al tratar las diversas formas de lenguaje figurado. Pero no es la alegoría en sí lo que ahora vamos a examinar, sino la aplicación del principio alegórico a la interpretación de la Escritura, en virtud del cual toda clase de textos, incluidos los históricos y los que claramente tienen un significado literal, han de interpretarse sacando de ellos un significado distinto, oculto a simple vista, pretendidamente más rico y profundo. Este método se distingue, al igual que otros que estudiaremos, por una ausencia casi total de preocupación respecto a lo que el autor sagrado deseó comunicar y por la libertad con que se abren las puertas al subjetivismo del intérprete. Lo que importa, en el fondo, no es lo que el hagiógrafo quiso expresar, sino lo que el intérprete quiere decir. Como consecuencia, el producto de la exégesis puede variar adaptándola, según convenga, a las formas cambiantes del pensamiento de cada época. Con razón K. Grobel se ha referido a la alegorización como a un «arte camaleónico.

INTERPRETACIÓN DOGMÁTICA

Aunque teóricamente todos los sistemas teológicos del cristianismo han sido elaborados a partir de la Biblia, la verdad es que tales sistemas pronto han adquirido en muchos casos una autoridad propia que ha impuesto sus conclusiones con toda rigidez a la labor exegética. La teología no siempre ha sido sometida a constante examen, en sujeción al texto, iluminado por un mayor conocimiento hermenéutico. Por el contrario, la interpretación ha sufrido los efectos de un fuerte ceñimiento con las fajas de tradiciones teológicas. La interpretación dogmática se ha practicado -y se practica aún- en mayor o menor grado en todas las confesiones cristianas, pero ha caracterizado de modo especial al catolicismo romano. En el caso de los escrituristas católicos, a pesar de la libertad creciente de que disfrutan, su exégesis siempre está hipotecada por el dogma. Como sinceramente reconoce Leo Scheffczyk, profesor católico en la universidad de Múnich, «si se pregunta a la dogmática católica por el sentido y el método de la verdadera interpretación de la Escritura, esta pregunta aparece en seguida incluida en un vasto sistema de relaciones, que tiene que ser descubierto en las respuestas. Por eso la pregunta no sería contestada por la dogmática católica de una forma suficiente, si procediera exclusivamente de la Escritura y sólo tuviese en cuenta los requisitos que provienen de la Biblia; porque para la dogmática católica la Escritura no es el único principio del conocimiento, sino que también lo es el dogma»." Según la teología ortodoxa del catolicismo, ninguna interpretación puede estar en contradicción con el dogma o con el magisterio eclesiástico, lo que niega el principio protestante de que ningún dogma puede estar en contradicción con las claras enseñanzas de la Escritura y que ésta debe ocupar siempre un lugar de supremacía, por encima de toda tradición y de toda formulación teológica. Sólo la Escritura es plena y exclusivamente normativa.

LA INTERPRETACIÓN LIBERAL

Surge este método dentro del liberalismo teológico que tuvo sus inicios a mediados del siglo XVIII, se desarrolló en diversas fases y mantuvo su primacía en amplios sectores protestantes hasta bien entrado el siglo xx. No se distingue el liberalismo por la homogeneidad de conceptos de sus defensores -a menudo muy dispares entre sí-, sino por la coincidencia en unos principios que se consideraban fundamentales en el desarrollo de la teología. Tales principios pueden resumirse en la siguiente enumeración:

a) Libertad de pensamiento y de acción, lo que equivalía a la eliminación de toda traba impuesta por los prejuicios y convencionalismos tradicionales.

b) Como consecuencia del principio anterior, una actitud de gran reserva o de franca hostilidad hacia cualquier forma de coerción o autoridad externa.

e) Autonomía y supremacía de la razón, aunque no se concretaba ni la naturaleza de ésta ni su alcance, y a pesar de que en algún momento se dio prioridad al sentimiento.

d) Exaltación del hombre como centro del pensamiento y de la experiencia religiosa.

e) Adaptación de la teología ahora a la filosofía, a las ciencias naturales e históricas.

f) Apertura constante al cambio en los conceptos teológicos en la medida en que el progreso cultural lo hiciese aconsejable.

MÉTODO HISTÓRICO-CRíTICO

El movimiento de investigación histórico-crítica tiene sus raíces en la expansión del humanismo renacentista, aunque no adquiere fisonomía propia hasta la época de la Ilustración. En cierto modo, puede ser considerado producto del liberalismo teológico; pero como método hermenéutico pronto adquirió identidad propia y una vitalidad que lo ha hecho perdurar hasta nuestro tiempo. En muchos sectores de la ciencia bíblica se ve en él un instrumento indispensable; en algunos, el método por excelencia. Su finalidad es descubrir el sentido de los textos bíblicos dentro del contexto de la historia de Israel, en el caso del Antiguo Testamento, o de la primera tradición cristiana en el del Nuevo Testamento En cualquier caso, se trata de llegar a la interpretación aplicando científicamente la razón histórica mediante sus mejores técnicas. Este objetivo es loable. Y el método, correctamente aplicado, es útil. Incluye la investigación de datos tales como autor fecha en que el libro fue escrito, posibles fuentes de información usadas por el autor bíblico, fondo histórico, género literario, peculiaridades lingüísticas, información arqueológica o procedencia de otras fuentes literarias y cuanto de algún modo puede contribuir a iluminar el texto y determinar su significado. En la actualidad aun los exegetas más conservadores reconocen el valor de este método. Pero a lo largo de la historia ha sido usado a menudo con una subordinación total a presupuestos filosóficos, lo que lo ha privado de su carácter rigurosamente científico y no pocas veces ha conducido a falsas conclusiones que ponían en tela de juicio o negaban la veracidad histórica de numerosos pasajes bíblicos. Paradójicamente, en este mal uso del método histórico crítico han caído más los teólogos liberales que los historiadores.

MÉTODO TEOLÓGICO-EXISTENCIAL

A pesar de las discrepancias entre sus principales representantes y de la disparidad en los énfasis de cada uno de ellos, incluimos en esta sección, como un todo, aunque debidamente diferenciados, los sistemas de pensamiento teológico que coincidían en un punto común: la necesidad de situar nuevamente la Escritura fuera y por encima del predominio del método histórico-crítico, devolviendo a la teología el lugar que le corresponde. Esta es la razón por la que al nuevo movimiento se le ha dado el nombre de «Neo ortodoxia», aunque a juicio de muchos no pasa de ser una forma de «neoliberalismo». Analizaremos el método teológico-existencial a través de sus figuras más prominentes y sus escuelas respectivas.

Karl Barth

Es reconocido sin discusión como el teólogo más sólido del siglo xx. Su famoso comentario a la carta de Pablo a los Romanos y su Dogmática monumental son suficientes para justificar su gran prestigio. Para muchos de sus contemporáneos fue portavoz de un mensaje renovador; los salvó de la influencia enervante del liberalismo de los dos siglos anteriores y les permitió vivir una experiencia de fe auténtica. La exaltación de la soberanía de Dios y la incapacidad del hombre para llegar a conocerle -parte de su compleja dialéctica- mostraba la necesidad de la revelación divina. «Solamente el mismo Dios puede hablar de Dios». Pero Dios ha hablado. Su Palabra llega a nosotros con una fuerza que supera a todas las especulaciones humanas; y nos llega a través de la Escritura. Sus conceptos de revelación y de inspiración de la Biblia difieren notablemente de los de un teólogo conservador. Admite la existencia de errores de diversa índole en la Escritura, por lo que no acepta la inerrancia de ésta en el sentido «evangélico». La Biblia en sí no es revelación, sino testimonio de la revelación. No es la Palabra de Dios, aunque detrás de sus palabras está la Palabra. Sin embargo, sobre todo en la práctica, el respeto de Barth hacia la Escritura fue superior a lo que algunos creen. En lo que concierne a la interpretación de la Biblia, como hace notar Kurt Frór, «Karl Barth no ha creado ninguna teoría hermenéutica conclusa. Lo que sobre hermenéutica general y bíblica tiene que decir es una parte constitutiva de su doctrina sobre la Palabra de Dios y de la Escritura como testimonio de la revelación

EL MÉTODO GRAMÁTICO-HISTÓRICO

Hemos reservado para este método el último lugar no por ser en la historia de la hermenéutica el más próximo a nosotros, sino porque la primacía que sobre todos los demás le corresponde le hace acreedor a una atención y un espacio superiores. Es el primero de los métodos para la práctica de una exégesis objetiva. Como su mismo título indica, tiene por objeto hallar el significado de un texto sobre la base de lo que sus palabras expresan en su sentido llano y simple a la luz del contexto histórico en que fueron escritas. La interpretación se efectúa de acuerdo con las reglas semánticas y gramaticales comunes a la exégesis de cualquier texto literario, en el marco de la situación del autor y de los lectores de su tiempo. Es tarea del intérprete determinar con la mayor precisión posible lo que el hagiógrafo quiso realmente decir. Salvo casos excepcionales (algunas profecías, por ejemplo; véase 1 P. 1:10-12), los escritores bíblicos sabían bien lo que habían de comunicar, y su lenguaje, en toda su variedad de géneros y estilos, significaba lo que decía. Atribuir a un pasaje significados acordes con la «comprensión previa» o los prejuicios del intérprete, pero ajenos a la intención del autor, no es interpretar, sino violar el texto. Violación se comete también cuando de algún otro modo se pretende establecer una diferencia entre lo que los hagiógrafos pensaban y lo que escribieron, con lo que se trata de introducir en los textos, como propias de sus autores, ideas extrañas. El católico Edward Schillebeeckx, refiriéndose a «la distinción un tanto misteriosa entre "lo dicho" y "lo pensado" que hacen algunos», atinadamente escribe: «Mediante ella, se le atribuye a un autor la notable propiedad de no decir nunca lo que auténticamente piensa, y no pensar nunca lo que realmente dice. Esto tiene para el intérprete la cómoda consecuencia de poder introducir el texto sus propias intenciones. Lo cual resulta tanto más justificado cuando efectivamente el texto no ha dicho lo que quena decir, sea lo que fuere.» I Alude seguidamente a ciertos teólogos que dominan el arte de deducir más o menos lo contrario de lo que, por ejemplo, dijo en realidad un padre de la Iglesia. Lo único que quiero decir con esto en cierto modo jocosamente- es que normalmente –excepción hecha de algún género literario particular, por ejemplo retruécanos o sátiras- un autor dice de hecho lo que piensa, y piensa lo que dice., dentro de un determinado juego lingüístico, el sentido de lo dicho se encuentra "abierto" ante el destinatario. El método gramático-histórico, que ya tuvo sus antecedentes en la escuela de interpretación de Antioquía en el siglo IV (Teodoro de Mopsuestia y Juan Crisóstomo), fue revitalizado por los reformadores del siglo XVI. Tanto Lutero como Calvino insistieron en que la función del intérprete es exponer el texto en su sentido literal, a menos que la naturaleza de su contenido obligue a una interpretación figurada. Lutero escribía: «Hay poderosas razones para mis sentimientos, especialmente el que no debiera ser ultrajada la forma de las palabras de Dios ni por hombre ni por ángel alguno; por el contrario, siempre que sea posible, ha de preservarse su significado más simple; ya no ser que de modo evidente el contexto muestre lo contrario, deben ser entendidas en su sentido propio, escrito.» En otro lugar afirmaba: «Sólo el sentido simple, propio, original, el sentido en que está escrito, hace buenos teólogos. El Espíritu Santo es el escritor y el orador más sencillo que hay en el cielo y en la tierra. Por lo tanto, sus palabras no pueden tener más que un sentido simple y singular, el sentido literal de lo escrito o hablado. No menos enfáticas son las afirmaciones de Calvino: «El verdadero significado de la Escritura es el significado obvio y natural. Mantengámoslo decididamente... es una audacia rayana en el sacrilegio usar las Escrituras a nuestro antojo y jugar con ellas como si fuesen una pelota de tenis, tal como muchos antes han hecho.. La primera labor de un intérprete es permitir al autor que diga lo que dice, en vez de atribuirle lo que nosotros pensamos que habría de decir.» 5 Verdad es que la finalidad principal tanto de Lutero como de Calvino fue combatir los errores y excesos del método alegórico y que no llegaron a elaborar formalmente un sistema de interpretación gramático-histórico; pero consolidaron las bases sobre los cuales el método podría desarrollarse al enfatizar la supremacía del sentido manifiesto, literal, de la Escritura, así como el deber del intérprete de descubrir y exponer objetivamente lo que el autor expresó. El estudio gramático-histórico de un texto incluye su análisis lingüístico (palabras, gramática, contexto, pasajes paralelos, lenguaje figurado, etc.) y el examen de su fondo histórico. Consideraremos cada uno de ellos por separado. Pero antes hemos de referirnos a dos cuestiones preliminares: las lenguas de la Biblia y la autenticidad del texto.

Extractado de: Hermenéutica Bíblica. JM Martínez. Editorial Clie.

jueves, 29 de abril de 2010

Mensajes A Las Siete Iglesias (Apocalipsis)

En los próximos días, publicare la serie sobre los mensajes a las siete iglesias que aparecen en el Apocalipsis. Como es costumbre, se hará una introducción al tema y luego se desarrollara cada mensaje por separado. A diferencia de otras series, la exegesis se hará a fondo. Los escritos se harán de forma narrativa (No habrá bosquejo), con el siguiente orden:

1. Como se presenta el que habla. (Jesús)

2. Lo que el Señor Resalta de cada Iglesia.

3. Lo que el Señor Reclama o Advierte a cada Iglesia.

4. Lo que el Señor pide a cada Iglesia.

5. La promesa que el Señor hace a cada Iglesia.

Les solicito sus oraciones. La tarea no es fácil y pido el apoyo de todos ustedes mis hermanos. Oren para que Dios nos de la sabiduría, el denuedo y la fuerza para seguir escribiendo para edificar la Iglesia del Señor. Solo soy un mensajero que humildemente lleva el recado.

Dios les bendiga

EXEGESIS DEL CAOS 2 DE TIMOTEO 3:1-17 (PREDICADORES)

  INTRODUCCIÓN: El Puente entre dos Crisis Pablo no escribe para consolarlo, sino para armarlo. No le enseña que el caos es una señal de q...