lunes, 23 de abril de 2012

Encontrando Culpables Por Joaquin Madera

1º. Samuel 15.21 “Mas el pueblo tomó del botín ovejas y bueyes, lo mejor de las cosas dedicadas al anatema, para ofrecer sacrificio al Señor tu Dios  en Gilgal.”

Hay un libro secular llamado “La culpa es de la vaca”. Es un libro que trata sobre moralejas y reflexiones para vivir responsablemente la vida. Cuenta el libro que un investigador procuró conocer porque en Colombia se producían productos de cuero muy costosos y de mala calidad. Al preguntarle al fabricante respondió que era culpa de los que procesaban el cuero, estos a su vez dijeron que el cuero era malo porque los ganaderos marcaban mucho al ganado, estos al ser preguntados dijeron que la culpa era de la vaca porque se restregaban en los alambres para aliviar las picaduras de las garrapatas. La conclusión del investigador fue: En Colombia se producen productos de cuero de mala calidad, porque sus vacas son estúpidas.

Otro de los problemas del pecado es la tendencia de encontrar culpables y no reconocer nuestra propia culpa. Saúl, es un digno representante de esta clase de gente. Noten como responde, yo hice lo que se me mando, pero el pueblo es el culpable porque fue quien trajo de lo mejor del botín, pero a mí no me pareció mala idea porque fue para ofrecer sacrificios a Dios. ¡Qué poco conocimiento tenía Saúl del Señor! ¿Cómo aceptaría Dios sacrificios de ovejas y vacas de un enemigo visceral de él? Recuerden que Dios había determinado borrar la memoria de Amalec, porque había atacado a los más débiles y cansados de su pueblo que acababan de salir de los azotes de los Egipcios.

Este problema no era nuevo en Saúl, en el capitulo 13.11 tomó la decisión de ofrecer sacrificios a Dios, sin esperar al profeta Samuel. Cuando este le reclama porque lo hizo, le echo la culpa al propio profeta cuando le dijo: Tú estabas demorando mucho y además el pueblo me estaba dejando solo. En otras palabras le dijo, ustedes son los culpables.

Eso se parece mucho a nuestra realidad, porque el cae con una mujer dice: “ella me provocó”, el que pelea dice: “el me buscó, bien merecido lo tiene”, “le recordé a su madre, porque él me recordó la mía”.

Desde la caída Adán culpó a la mujer, esta culpó a la serpiente. Esa mala costumbre de encontrar culpables sigue viva en el quehacer humano. Pero los hijos del reino, somos una nueva creación. Estamos llamados a reconocer nuestra culpa delante de Dios, para que él nos perdone.

Si no lo hacemos vamos a ser desechados por Dios, ya que no lo necesitamos a él, porque no somos culpables de nada, porque Dios no puede justificar o perdonar a quien no es culpable.

Para pensar: ¿Cuáles fallas has tenido y se las cargaste a otro? En la historia del inicio la culpa la tuvo la pobre vaca, que no supo defenderse.

EXPOSICION BÍBLICA DE Lucas 12:13-21 Dr. Haddon Robinson Primer taller Langham-Caribe, Coveñas – Colombia Abril 17-20 de 2012

IDEA BASICA:   “Tengan cuidado con la codicia, porque la vida del ser humano no consiste en la abundancia de sus posesiones.”

INTRODUCCIÓN:

Una de las dificultades del predicador es la pérdida de atención de los oyentes. Esto puede desanimar al mejor predicador. Aún Jesús tenía en su auditorio a personas que en realidad no le escuchaban. Una de estas ocasiones se relata en Lucas 12:13. Jesús está predicando sobre los grandes temas del tiempo y la eternidad ante un auditorio de miles (12:1).

Les está diciendo que si temen a Dios, no hay necesidad de temer a nada ni a nadie. En plena prédica, un hombre se abre paso a codazos entre la multitud y claramente interrumpe a Jesús en la mitad de su discurso, “Maestro, dile a mi hermano que parta conmigo la herencia”.

¿Qué problema tiene este hombre? A primera vista parece que su padre ha muerto. Probablemente es el hijo menor de la familia y su hermano el ejecutor de la herencia. Según Deuteronomio 21 el hermano menor heredaba la tercera parte de las propiedades del padre, pero este sujeto sintió que su hermano se demoraba demasiado en darle su parte, y dicha herencia llegó a ser la totalidad de su vida.

El sol nunca más daría calor como antes, ni las flores lucirían tan bellas hasta que su hermano le diera su justa porción. Aquí está en la mismísima presencia de Jesús, escuchando sus palabras y lo único que le viene a la mente es su herencia. Se ha convertido en obsesión, y una obsesión lejos de ser “magnifica”. De pronto busca que este popular rabino intervenga. “Maestro dile a mi hermano que parta la herencia conmigo”.

Jesús da una respuesta brusca, bordeando en ofensiva, “Hombre, quién me ha puesto sobre vosotros como juez o partidor?” Siglos atrás Moisés había intervenido en una pelea entre dos hebreos y uno de ellos le desafío: “¿Quién te a puso a ti como príncipe o juez sobre nosotros? (Ex 2:14).

Moisés quiso arreglar una disputa y fue rechazado por sus compatriotas. Aquí un compatriota quiere que Jesús intervenga para arreglar su caso y Jesús le rechaza. No era asunto de él.

Al decir esto, Jesús no estaba diciendo que esto no fuese competencia de nadie. Jesús sabía que en un mundo caído se requiere de jueces, abogados y cortes. Solo aclaraba que no le competía a él. No era la razón por la cual El había venido.

Luego Jesús se dirige a la multitud y les previene: “Mirad y guardaos de toda avaricia, porque la vida del hombre no consiste en la abundancia de los bienes que posee”. (12:15).

La mayoría de las traducciones utilizan la palabra “codicia” porque quién entiende hoy en día la palabra avaricia? Muchas personas piensan que Moisés y Dios inventaron nuevas y muy buenas leyes e introdujeron lo de la avaricia para redondear la lista a diez.

Nosotros no la predicamos, ni nos arrepentimos de ella. Pero Jesús dice que tengamos cuidado, porque la vida no consiste en nuestras posesiones. Codicia es el deseo de tener más y más de lo que tenemos, ya que suficiente no es suficiente.

¿Y de qué cosas habla Jesús? Simplemente cosas. Cosas grandes y cosas chiquitas. Cosas para lucir, cosas para manejar, cosas en la cuales vivir. Tu vida no consiste de “cosas”.

Sin embargo una multitud de voces en nuestra sociedad nos dice que la vida sí consiste en tener cosas. Luego para rematar, Jesús les contó la historia de un hombre rico. Tenía todo. Era un terrateniente acomodado y sus cosechas producían otras cosechas más abundantes.

Era muy exitoso y admirado por todos en su comunidad. Era rico. Era industrioso. Era progresista.

Jesús nos relata la historia de la noche cuando este hombre recibió una visita inesperada. La escena demuestra la futilidad de vivir para tener más y más cosas.

En 12: 22-31 Jesús se vuelve hacia los discípulos y les habla: Si la vida no consiste en conseguir más y más cosas, en qué consiste?

Confía en el cuidado de Dios.

Da dos ejemplos de por qué ellos pueden confiar en el cuidado del Padre:

· Considerad las aves. Ellas no se angustian y Dios las cuida. (22-26)

· Considerad los lirios que Dios viste con hermosura. Si tu padre hace esto con una flor en el campo, no puedes tu confiar en el para la comida y el vestido?

De la misma manera que los paganos buscan cosas, nosotros debemos buscar primeramente su reino y todo lo demás se pondrá en su debido lugar.

CONCLUSIÓN: Es una estupidez dar tu vida por algo que no permanece, en vez de lo eterno.

martes, 3 de abril de 2012

La Popularización de Dios

Hoy más que nunca Dios se ha vuelto popular. Tan popular se ha vuelto Dios que en los días que se supone reflexionemos y conmemoremos la obra de su hijo Jesucristo en la cruz, la gente vacaciona y rumbea, todo esta bien mientras se tenga a Dios en la boca. Es común escuchar a la gente en general, usar un lenguaje donde la palabra Dios es pronunciada de manera frecuente. Es mas el lenguaje “cristiano” también se ha popularizado. Oímos, las frases: “Si Dios lo quiere así”, “Si es la voluntad de Dios”, “Dios te bendiga”, etc. Sin embargo y a pesar de lo anterior, el pronunciar la palabra Dios o usar un lenguaje “cristiano” no significa que el que lo habla sea cristiano (Y me aparto aquí del nombre que por denominación religiosa podamos tener). Para ilustrar un poco el tema, hace unos días asistí a una reunión de accionistas de una importante empresa. Al inicio el presidente de la Junta Directiva, expreso estas palabras: “Vamos a darle el primer lugar a quien lo merece” y seguidamente elevo una oración entregando a Dios la reunión. Cada vez que alguien opinaba o mencionaba a Dios (También frecuente entre los asistentes), el hombre decía “Amen” y se escuchaba con tal convicción que de no ser por lo que ocurrió después yo hubiera quedado convencido que en realidad era un discípulo del Señor. En un momento de la reunión, se dio un debate. Se debió hacer un receso para que la Junta Directiva hiciera unas consultas. Me acerque un poco al lugar donde estaban deliberando y escucho al presidente de la Junta, quien minutos antes le había dado la preeminencia a Dios e inclusive orado por la reunión, expresándose de sus contradictores y de lo que querían de la manera mas vulgar y grosera. De una vez vino a mi mente, la frase: “Dios se ha vuelto popular”, todo el mundo lo menciona, todo el mundo dice hacer su voluntad, todo el mundo dice que su vida esta en sus manos, pero todo eso que expresan son mentiras, nada mas alejado de la realidad. ¿De quien es la culpa?, ¿De quien es la responsabilidad?, ¿Sera que la gente esta engañada, que creen que por tener un lenguaje cristiano ya los son?, ¿Qué ha pasado?. Mis queridos hermanos y amigos, lamentablemente la respuesta no es nada buena para nosotros. Los responsables de tal popularización de Dios somos los predicadores. Aquellos que hemos rebajado a Dios y lo hemos puesto a servicio del hombre para que haga todo lo que este quiere dejando de lado la demanda de la consagración, de la obediencia, de la cruz. “Dios es mi llave, mi parcero” (Como se diría en Colombia), “Dios es mi cuate” (Como se diría en México), son frases que escuchamos en los pulpitos. Es el momento de volver al mensaje original, del “Evangelio popular” al “Evangelio verdadero”. Para terminar: “Cuando se predica el evangelio verdadero, Dios se vuelve impopular”, se vuelve impopular por que su mensaje y sus demandas van en contra de lo que la gente quiere. “Cuando Dios se vuelve popular es por que se esta predicando un evangelio falso”. ¿Cuál evangelio estamos predicando?.

Dios les bendiga

domingo, 25 de marzo de 2012

¿Quien Soy Yo?

INTRODUCION:

Pedí permiso para salirme hoy de la ortodoxia. Hoy compartiré con ustedes un mensaje de corte profético.

Si siente que la predicación le incomoda o le molesta no se enoje conmigo más bien pregúntele a Dios que es lo que le quiere decir.

Si siente que la predicación le molesta o le incomoda no se justifique comparándose con los demás y menos conmigo. Lo que le voy a compartir en esta mañana es parte de lo que Dios me ha venido confrontando a mi mismo en estos últimos días. Créanme que tengo suficiente con el trato que Dios esta teniendo conmigo.

Si al final de este mensaje al menos le queda la inquietud de mirar con sinceridad hacia adentro de su corazón me doy por bien servido.

EL RETRATO DE DORIAN GRAY – Novela escrita por el ingles Oscar Wilde. Cuenta la historia de un hombre bueno y de bonita apariencia física. Un día un pintor famoso lo ve y dice que es perfecto para hacerle un retrato. El retrato queda muy bueno y es la admiración de la gente. Dorian comienza a corromperse, su vida moral a deteriorase y un día se da cuenta que el retrato ya no es igual. A medida que su corazón se corrompe el cuadro va perdiendo su belleza y volviéndose cada vez mas feo. Dorian termina quitando el cuadro de la sala de su casa y lo guarda bajo llave. Día a día el entra a ese cuarto a ver el cuadro y se da cuenta que el mismo es un reflejo de su alma corrompida. Eso comienza a atormentarlo y a asustarlo. Va donde un sacerdote y le dice: “Ayúdeme, yo he visto mi alma”.

La pregunta es: ¿Si viéramos nuestra alma, que veríamos?

CRISIS DE IDENTIDAD - ¿Una cosa es lo externo y otra cosa es lo que somos en nuestro corazón?

La superficialidad que se vive hoy en la Iglesia del Señor nos impide ver el estándar mayor. La exigencia es mínima.

Nos creemos tan buenos y piadosos que no vemos la maldad que hay en nuestro corazón.

Durante mucho tiempo hemos creído que ser cristiano es tener actividad religiosa o de culto.

Eso no es ser cristiano.

El resultado de esa superficialidad es una Iglesia sin discernimiento. En los tiempos del profeta Ezequiel eso era normal. Ez 44:23: “Y enseñarán a mi pueblo a hacer diferencia entre lo santo y lo profano, y les enseñarán a discernir entre lo limpio y lo no limpio”.

Los pastores no cumplían con este mandato.

El pueblo como estaba? Ez 20:39. 39 ‘En cuanto a vosotros, casa de Israel’—así dice el Señor Dios—‘vaya cada uno a servir a sus ídolos; pero más tarde ciertamente me escucharéis y no profanaréis más mi santo nombre con vuestras ofrendas y con vuestros ídolos.

En general, discernimiento es el juicio atraves del cual podemos diferenciar una cosa de otra. Lo anterior implica tener criterio, tener elementos suficientes para dar una opinión propia y final al respecto. En el caso de lo moral los criterios son proporcionados por los principios. En segundo lugar, las Escrituras nos hablan del discernimiento como la capacidad o don que Dios da para que los creyentes hagamos diferencia entre el bien y el mal, lo correcto y lo incorrecto. En el caso de las diez vírgenes y para poner un ejemplo práctico, las 5 sensatas discernieron bien lo que podía pasar y no prestaron su aceite.

Si leemos Gálatas 5 del 16 en adelante encontraremos la lista de acciones visibles de un corazón corrompido. Cuando llegamos al Fruto del Espíritu encontramos las virtudes escondidas e invisibles que hacen que una persona sea un cristiano. Jesús dijo: Por sus frutos lo conoceréis. Ahora cual es la situación?. Este fruto en alguna medida se puede aparentar y muchos son engañados. La apariencia es bonita pero en el corazón hay corrupción.

Entendamos algo: El fruto del Espíritu es uno solo y tiene nueve componentes. Todos deben estar presentes para que haya el fruto. No puedo decir estoy bien en tres y mal en cinco.

Ilustración:

El Fruto Del Espiritu

Si existe el fruto del Espíritu en mi vida soy cristiano. Si no existe no lo soy.

Puedo aparentar pero no lo soy.

Ahora de acuerdo a lo que hay en mi corazón: ¿Quién soy yo?.

Remata: Los que practican tales cosas no heredaran el Reino de Dios.

El Fruto del Espíritu.

- Amor.

- Gozo.

- Paz.

- Paciencia.

- Benignidad.

- Bondad.

- Fe.

- Mansedumbre.

- Templanza.

Mateo 7:21-23

Podríamos decir que es una fruta con nueve sabores que juntos forman algo exquisito. Una vida que proyecta el cielo en la tierra.

Ahora dejemos que los testigos nos hablen. Quienes son los testigos?

Hebreos 11.

En primer lugar los testigos son aquellos que atraves de la historia nos han transmitido, nos han legado, nos han dejado la fe como herencia. Si esos testigos no hubieran existido hoy no estaríamos aquí. Tanto el AT como el NT tienen fundamento en la historia.

En segundo lugar los testigos son aquellos que no dejaron que la fe desapareciera ofrendando sus vidas por causa del evangelio.

Cuantos mártires en aproximadamente 7.500 años. Solo en la comunidad esenia que nos lego el AT fueron aproximadamente 1.500.

Entre los testigos tenemos a hombres y mujeres que no se casaban para así tener la libertad de predicar el evangelio. El compromiso y la consagración eran tal que los hombres se abstenían detener relaciones durante toda su vida y las mujeres morían vírgenes. Algunas que estuvieron en riesgo de ser violadas preferían la muerte. Hombres y mujeres se guardaban para sus conyugues. Comparemos con hoy.

Preferían morir que negar su fe. Hoy muchas veces ocultamos nuestra fe por conveniencia. No decimos que somos cristianos hasta que nos descubren.

Eran gente piadosa, de oración, de estudio, donde las familias cuidaban celosamente que la fe pasara de una generación a otra.

Gracias a ellos tenemos una historia que es la raíz de nuestra fe. Que dirá la historia en un futuro de nosotros?. De la Iglesia de finales del siglo XX y principios del siglo XXI?, Cuando pretendo desconocer la historia de la Iglesia necesariamente debo remplazarla por otra. La pretensión es que la fe del futuro este basada en la historia de la Iglesia de hoy. El problema es que no hay continuidad y la consecuencia es que se pierde la pureza de la fe.

A estos creyentes no les damos ni por los tobillos.

¿Si usted pudiera ver su alma, que cree que vería?

Digo que soy pero……..

Miento

Hablo mal de los demás

Divulgo las intimidades ajenas. Chisme

Murmuro

Cuando nadie me ve hago….solo o acompañado. El que lo entendió lo entendió como dice Suso.

Conspiro contra mis hermanos, es decir, voy adonde otros para ponerlos en contra de alguien.

Hay perversidad en mi corazón?

Lo que siento y pienso coincide con lo que hago?

Lo que hago coincide con lo que digo ser?

Lo que hago muestra lo que soy en mi corazón o es pura apariencia o apariencia en parte?

Conclusión:

Para terminar, les presentare un video de un caso real de alguien que aparentaba ser y no era. Con lo que aparento ser gano un óscar por su actuación.

Video:

Lo acaban de ver predicando y después contando el dinero y burlándose de los creyentes ingenuos. Eso fue a finales de los 60. Que estará pasando hoy?. No tomen el ejemplo solo con los predicadores. Es para todos.

Ministración.

sábado, 24 de marzo de 2012

¡Que la Biblia regrese al púlpito! por Ernesto Guerrero Zavala

Aunque muchos conocen el valor de la predicación expositiva, deciden no aplicarla por el esfuerzo que ella implica y, según algunos, porque piensan que debemos enfocarnos en los problemas de la gente. Frente a este último argumento el autor hace una apologética del enfoque que la Biblia tiene en los problemas de la gente.

Desde hace algunos años se ha venido hablando de la excelencia de la predicación expositiva. Por predicación expositiva entendemos el discurso que resulta de la interpretación cuidadosa de los textos bíblicos a la luz de los propósitos que tenemos. Estrictamente hablando, todo discurso que se pronuncia para edificación de la iglesia debe consistir en una exposición de la Biblia; ya se trate de la exposición de un pasaje, de un texto, de una serie de textos o de un principio teológico bíblico. Sorprendentemente, de un grupo de pastores que tomamos un curso sobre predicación, sólo 15 % reconoció estar predicando consistentemente sermones expositivos. Entre las causas de este fenómeno señalaron las siguientes:

  • Exige un arduo trabajo exegético. Tómese en cuenta que son las conclusiones de la exégesis las que darán la pauta de la predicación.
  • Tenemos pocos ejemplos de pastores que nos motiven con su predicación expositiva.
  • Exige más tiempo para la preparación del sermón.

Quiero agregar que para muchos no resulta muy claro cómo traer una exposición al púlpito sin que se convierta en una exposición académica o se desvíe en un tópico determinado.

Finalmente hay quienes se preguntan si tanta exégesis para una predicación expositiva tocará realmente la necesidad humana. La respuesta a esto tiene que ver con la confianza que tenemos en la autoridad de la Biblia. Nosotros pensamos que debemos enfocarnos en los problemas de la gente, pues bien, la Biblia se enfoca en los problemas de la gente. La Biblia tiene la última palabra en lo que al problema del hombre se refiere. A veces nos parece que los problemas sociales contemporáneos o los traumas psicológicos del habitante de una metrópoli son algo completamente ajeno a la Biblia. Pero aunque los problemas sean nuevos, el hombre es el mismo, y el problema humano tal como lo plantea la Biblia, es universal e intemporal.

Para ilustrar esto tomemos el pasaje de 2 Samuel 13. Amnón, hijo primogénito del rey David se enamora de su hermana de padre, Tamar. ¿Es un problema contemporáneo que algunas personas se enamoren de quien no deben?

Aparece en escena un pariente de Amnón, Jonadab, el cual se mete en el problema de Amnón y le da un consejo equivocado: Que se finja enfermo, que solicite los cuidados personales de su hermana Tamar y que, en el momento propicio, abuse de ella. Esto, eventualmente terminará en la muerte violenta y prematura de Amnón, quien por derecho de primogenitura estaba destinado a ser rey de Israel. ¿Es un problema contemporáneo que los jóvenes sean aconsejados mal y que esto arruine la vida de ellos? ¿No es cierto que muchos jóvenes contemporáneos son inducidos por sus amigos al consumo de drogas, a la violencia, a la promiscuidad y a otros males sociales?...

A todo esto, nos sorprende la ingenuidad de David, quien en parte ha ocasionado el problema al tener varias esposas y muchos hijos. ¿Es un problema actual que los hombres se procuren más de una pareja y que enfrenten numerosos conflictos por eso?...

David no es capaz de advertir la malicia de su hijo y le concede lo que pide. ¿Es un problema contemporáneo que los padres no adviertan a tiempo los pasos equivocados de sus hijos? ¿Somos sorprendidos como padres al descubrir que uno de nuestros hijos se hundió en las drogas o que una hija soltera quedó embarazada?...

Siguiendo el relato resulta que Tamar, la joven hermana de Amnón, se presta al juego de su hermano sin advertir que las cosas tomarían un giro funesto: Es violada por él. ¿Pueden verse retratadas aquí las jovencitas ingenuas que nunca imaginaron llegar tan lejos con un amigo, novio, vecino o compañero?...

Consumado el infame acto, Amnón aborreció a su hermana. ¡Cómo! ¿Él cometió el delito y luego aborreció a su víctima? ¿Es esto una progresión del mal en lugar del arrepentimiento? ¿Es el caso que lejos de convertirse de sus delitos los hombres aumentan su maldad? ¿No hemos oído de alguna banda de secuestradores que cada vez son más infames en vez de arrepentirse?...

David se molesta al saber lo que hizo Amnón, pero no ha buscado una manera de enmendar la infamia; quizá consumar el matrimonio de sus hijos, desheredar a Amnón, quitarle sus derechos de primogenitura, procurar en general, alguna medida correctiva. Pero no lo hizo. Resultado: Absalón venga la deshonra de su hermana asesinando a Amnón. ¿Es contemporáneo el problema de la indolencia de los padres? ¿Muchos problemas entre hermanos son en parte resultado de la indolencia de los padres? Cuando un joven muere en riñas pandilleras o en un accidente automovilístico al fin de una noche de juerga ¿ha tenido que ver algo la indolencia de sus padres? ¿Nos muestra todo esto la profundidad y alcances del pecado en la humanidad?...

Suena exagerado pero casi en cada párrafo de la Escritura sale a nuestro paso el problema del hombre.

¡Predicad la Biblia! ¡Confiad! Toda vez que el contenido de la Biblia sea el tema de nuestra predicación, toda vez que expongamos cada una de sus páginas, el auditorio se descubrirá a sí mismo y lo más importante: en medio de sus múltiples problemas y diferencias verá que la solución comienza cuando nos volvemos a Dios.

Con esto llegamos a un asunto de primer orden en relación a la autoridad de la Biblia, esto es, la naturaleza del propósito de la Biblia. La Biblia tiene un propósito eminentemente redentor. No hay un asunto más serio que la situación del hombre ante Dios y en esto la Biblia tiene la última palabra, porque este es el propósito inherente en la totalidad de las Escrituras.

Cualquier lector encuentra en la Biblia historia, leyes, poesía y narraciones, pero advierte que el propósito del Escritor Sagrado no es la historia en sí misma. Los Salmos no son bellas piezas de poesía folklórica ni los proverbios ejemplos de sabiduría popular. Lo mismo sucede con los evangelios, no son una biografía de Jesús por más que nos presenten datos de su vida y ministerio. En la Biblia cada uno de estos géneros literarios es un medio por el cual Dios sale a nuestro encuentro y no es casual, tal es el propósito de la Biblia.

Cada domingo cuando la gente viene a escucharnos espera oír algo más que nuestras opiniones sobre los problemas contemporáneos. Cierto, nos sentimos tentados a hablar entre los pobres sobre la extrema pobreza, queremos pronunciar un discurso condenatorio contra los ricos y contra las estructuras injustas que generan la pobreza, o dar algunos consejos bíblicos para vivir contentos en la miseria, o alguna fórmula bíblica para salir de allí. Lo cierto es que no se tiene que venir al templo para oír eso, la gente aprende a vivir con sus problemas, pero tiene que descubrir lo terrible que es vivir sin Dios.

Cuando predicamos los contenidos bíblicos a la luz de la revelación cristiana, estamos devolviendo a la Biblia la autoridad que Dios le confirió. Nuestros problemas son tratados por la sabiduría divina y somos guiados por el Espíritu Santo para discernir entre lo esencial y lo secundario.

Hace muchos años el rey Josías protagonizó un avivamiento de la fe israelita como resultado del descubrimiento de los Rollos Sagrados (rollos de la Ley; véase 2 Re 22-23). Muchos siglos después Martín Lutero introduciría la Reforma en la iglesia como resultado de un poderoso encuentro personal con la revelación cristiana en la Biblia. Y siglos más tarde Norte América sería sacudida por el poderoso ministerio de Dwight L. Moody. Torrey, su colaborador más cercano, diría de Moody en un magno servicio memorial en el año de 1923:

Y ¿por qué ansiaban oír al señor Moody? Porque sabían que si bien no era perito en muchas de las corrientes filosóficas, creencias y novedades en boga, conocía muy bien el único Libro que este mundo anhela conocer: la Biblia....

Pienso que ningún otro en el mundo podría haber convocado esa cantidad de gente a semejante hora (9:00 a.m.). ¿Por qué? Porque aunque el señor Moody sabía poco sobre ciencia, filosofía o literatura en general, él sí conocía el único Libro que este mundo anhela conocer; y este mundo se congregará para oír a los hombres que conocen y predican la Biblia como no lo hará para oír otra cosa en la tierra. (Guatemala 1984: pp. 12 y 14)

Tal vez Torrey debería visitarnos hoy. Se sorprendería de muchas agrupaciones cristianas que han crecido enormemente por el uso de distintas estrategias, y no en todos los casos atribuyen su crecimiento a una exposición adecuada del mensaje bíblico. Pero si Dios nos dejó la Biblia con el propósito de guiarnos a la salvación, podemos estar seguros de que se sigue agradando de que llevemos la exposición bíblica a los púlpitos domingo a domingo.

Es un camino seguro: Dios hablará a las personas.

BIBLIOGRAFÍA
Torrey, R. A., Por qué Dios usó a D. L. Moody, Ediciones SA-BER, Guatemala 1984.

Tomado de: http://www.desarrollocristiano.com/articulo.php?id=1596

sábado, 17 de marzo de 2012

Poema de un sepelio aplazado Salmo 30 Por: Pastor Jovanni Caballero

En este salmo de súplica personal el poeta alaba a Dios por haberle concedido la gracia de vivir después de un período de crisis, por una enfermedad que sufrió como muestra de un “tiempo de disciplina divina”. El poema tiene, además, una dimensión colectiva al ser usado, como lo indica su título, en la celebración de Hannukah: la conmemoración de la dedicación del templo, después de la victoria de Judas Macabeo en el 165 a.C. Pero, ¿Qué tiene que ver la experiencia individual del salmista con la experiencia colectiva de la dedicación del templo? Eso lo veremos al final. La estructura del salmo es sencilla y se expresa así[1]: 1) declaración introductoria (v.1); 2) un resumen inicial (vv.2, 3); 3) referencia a la crisis que había vivido (vv.6, 7); 4) recuerdo del clamor que había hecho (vv.8-10); 5) la liberación (v.11); 6) declaración final de alabanza (v.12).

El salmista comienza asumiendo un compromiso individual de alabanza por lo que Dios ha hecho por él: lo ha rescatado o sacado del pozo (Is 26:19; Éx 2:16,19; Pr 20:5), y esto lo ha reivindicado ante la burla de sus enemigos (v.1). El poeta ha sido “sacado del pozo”, haciendo referencia a una enfermedad, y responde a ello con exaltación. Lo que dice ahora es que encontró en el clamor a Dios la solución para su condición de muerte. Dios lo sanó, haciéndolo subir de la tumba. Este canto lo genera un sepelio que no se dio, un entierro que no se llevó a cabo, una sepultura que no se ocupó. Es tal la emoción, que invita a otros a unirse en coro a Dios por lo que ha hecho con él (vv.2, 3). Dios, dice el salmista, no es ‘el abuelo querendón’, pero tampoco es la divinidad altanera y caprichosa. Su disciplina y su amor van de la mano, no como un binomio excluyente, sino como una dupla complementaria. Así trasforma el salmista su dicha personal en enseñanza general: “su ira dura solo un instante, pero toda una vida su amor; por la noche hay lágrimas, pero por la mañana habrá alegría” (v.5).

Ahora describe su crisis como resultado de un acto de orgullo, un descuido. Hubo un momento de abundancia, éxito y prosperidad en su vida; se sintió cómodo, seguro y se olvidó de Dios (vv.6, 7 Cp. Dt 6:10-12); reconoció que todo lo que tenía provenía de él, pero que cuando Dios ocultó de él su mirada todo se vino a pique. El problema del salmista fue la autosuficiencia (Pr 16:18). Recuerda el clamor que hizo a Dios en aquella circunstancia y le dice a Dios que lo piense bien: que los muertos no pueden alabarlo, que los muertos no pueden testificar; es decir, “vivo te sirvo más que muerto”; en el cementerio no hay culto. Por la misericordia del Señor este sepelio debe postergarse (vv.8-10). La respuesta de Dios y la liberación divina es descrita en contrastes: lamento por baile, y vestido de luto por vestido de alegría. La liberación afecta su estado emocional y le hace ‘cambiar de closet’ (v.11). El poema cierra tal como abre: con una actitud decidida de alabanza por lo que Dios ha hecho[2].

La experiencia individual del salmista, la cual estaba advertida en el Deuteronomio, llega a ser la experiencia colectiva de Israel. Cuando el pueblo de Dios llega a la tierra de Canaán, se acomoda, se vuelve orgulloso, se paganiza; Dios permite que sus instituciones colapsen y que caiga bajo los imperios de Asiria y Babilonia. El exilio fue una etapa dolorosa de disciplina y reacomodación teológica, que tenía como objetivo no la destrucción sino la preservación y purificación del pueblo, así como la recuperación de la dignidad de Dios (Ez 36: 22, 23). Ahora, si bien es cierto, no todo período de enfermedad o crisis se debe interpretar como parte de un proceso de disciplina divina a raíz de nuestros pecados, no obstante, todo tiempo de enfermedad y crisis debe invitarnos a la evaluación, la retroalimentación y a la oración. Recordemos que las cartas del NT, por ejemplo, surgieron para responder a crisis y problemáticas específicas que se desarrollaron dentro del seno de una iglesia en particular. Así, una crisis o un problema se convierten en reflexión teológica a la luz de la obra de Cristo.

El poema tiene también una dimensión colectiva y cultica. Al cantarse en la celebración de hannukah, en el templo, tal vez se está sugiriendo que la celebración o culto comunitario se convierte en espacio para la celebración del perdón, la sanidad y la restauración divinas. De igual manera, Santiago, en el NT, también propone a la comunidad, a la iglesia, como un espacio para la sanidad, el perdón y la celebración; es decir, la comunidad tiene efectos terapéuticos (Sant 5:13-20). No obstante, los tiempos de disciplina divina son también actos de gracia que tienen un objetivo positivo: la restauración del pueblo o de un individuo en particular. ¡Cantemos y alabemos a nuestro Dios, porque “su cólera dura un momento, pero toda una vida su favor”! Fin.

convozalta.blogspot.com


[1] BRENEMAN, Mervin, Comentario Bíblico Mundo Hispano Tomo VIII: Salmos. Mundo Hispano- El Paso (Texas), 2010, p 141.

[2] La palabra que se traduce como ‘alma’ es realmente la palabra hebrea para ‘gloria’: kabod. Aquí se presenta, tal vez, una corrupción en el texto ya que la palabra hebrea para ‘hígado’ o ‘corazón’ es kabed.

viernes, 16 de marzo de 2012

“No toques al ungido de Dios” Por Juan Stam

Ésta es una frase que se oye a menudo para señalar el respeto que debemos mostrar a nuestros pastores y la obediencia incondicional que debemos brindarles. Si es cierto que el pastor ha sido ungido por Dios para el ministerio, este texto bíblico significa que los pastores son literalmente intocables. Oponernos a ellos, o criticarlos, viene a ser entonces un pecado muy grave, y someternos a ellos la única actitud legítima. Y lo que vale para pastores, vale también para otros líderes, especialmente profetas. Si son ungidos de Dios, ¿quién se atrevería a tocarlos?

¿Pero será eso lo que significa esta frase bíblicamente? Para interpretarla bien, tenemos que “escudriñar las Escrituras” con lupa para entender correctamente su sentido y no malinterpretarla.

Todos sabemos que “un texto sin su contexto es un pretexto”, es un texto que se está manipulando con otros fines que una genuina fidelidad a la Palabra de Dios. Tal es el caso con esta frase, que viene de una historia muy interesante. El joven David era un fugitivo del rey Saúl, quien lo buscaba para matarlo. En cierto momento, Saúl se durmió en una cueva sin saber que más adentro estaba David con sus hombres (I Sam 24:3). ¡Toda una oportunidad dorada que Dios le está dando a David! Sus hombres, muy espiritualmente, le dijeron a David que ése era el día que Dios le había prometido cuando dijo, “He aquí que entrego a tu enemigo en tu mano, y harás con él como te pareciere”.

Pero sorprendentemente, David no mató al dormido Rey sino sólo “calladamente cortó la orilla del manto” de Saul para mostrar que le había salvado la vida a su propio enemigo. Entonces David dijo a sus hombres, “Jehová me guarde de hacer tal cosa contra mi señor, el ungido de Jehová, que yo extienda mi mano contra él; porque él es el ungido de Jehová” (I Sam 24:6,10). Más adelante, cuando le llega otra oportunidad de matar a Saúl, David dice, “¿quién extenderá su mano contra el ungido de Jehová y será inocente?” (26:9,11,16,23; II Samuel 1:14; los reyes de Israel no fueron coronados sino ungidos, por lo que se conocían como ungidos).

Entonces, ¿qué significa esta frase para nosotros hoy? ¡Muy sencillo! Los cristianos no debemos “echar mano” físicamente a nuestros pastores, mucho menos matarlos. Sacarle más que eso de la frase, es manipular el texto y abusar de la Palabra de Dios.

La misma frase aparece en Salmo 105:15: “No toquéis, dijo, a mis ungidos, ni hagaís mal a mis profetas”. Aquí se refiere a los profetas y se prohíbe hacerles violencia física. Los verdaderos profetas no eran nada populares con los poderosos, porque su mensaje era duro, y muchos de ellos murieron violentamente (cf. I Reyes 19:10,14). Por eso Jesús denunció a los líderes judíos como “hijos de aquellos que mataron a los profetas” (Mat 23:31), y exclamó, “Jerusalén, Jerusalén, que matas a los profetas y apedreas a los que te son enviados” (23:37). A los perseguidos por causa del evangelio, Jesús les acordó que “así persiguieron a los profetas que fueron antes de vosotros” (Mat. 5:11-12).

Entonces, pues, ¿qué significa esta frase en Salmo 105:15? ¡Muy sencillo! Que no debemos hacer violencia física contra los profetas de Dios, mucho menos matarlos.

Todo esto no tiene que ver con nada más que la violencia física y para nada prohibe la crítica responsable o el dudar sanamente de pastores, profetas y otros líderes. No significa en absoluto que ellos sean intocables, a quienes hemos de rendir una obediencia ciega. No son Dios, ni dictadores, sino siervos del Señor, del evangelio y del rebaño. La citada frase sólo se refiere a la violencia física, no a alguna especie de autoridad al estilo del papa en Roma. Tal clericalismo autoritario es totalmente anti-bíblico y anti-pastoral. Criticar sanamente a los líderes no es un pecado sino un deber en Cristo de todo cristiano y cristiana.

De hecho, según el Nuevo Testamento, todo creyente es un “ungido de Dios”, porque todos tenemos la unción del Espíritu Santo (I Juan 2:20,27; I Corintios 1:21-22). Precisamente eso es el sentido del día del Pentecostés. Por eso, Pablo exige que cuando alguien profetiza en la congregación, “que los demás juzguen” (I Cor 14:29). También, a los tesalonicenses, con referencia específica al don profético, les exhorta no apagar al Espíritu ni menospreciar las profecías, pero eso sí, “Examinadlo todo (¡incluso a los pastores y profetas!) y retened lo bueno” (y criticar, en amor, lo malo; I Tes 5:19-21).

EXEGESIS DEL CAOS 2 DE TIMOTEO 3:1-17 (PREDICADORES)

  INTRODUCCIÓN: El Puente entre dos Crisis Pablo no escribe para consolarlo, sino para armarlo. No le enseña que el caos es una señal de q...