domingo, 22 de febrero de 2009

Relacion y Voz: Dos Cosas Inseparables - Salmo 95

INTRODUCCION:

El Salmo 95, Se resume en dos aspectos que son una invitación y una advertencia. La invitación es a la adoración completa y la advertencia es la de no apartarse de Dios. El Salmista dice lo que Dios quiere de su pueblo y las razones por las cuales su pueblo debe hacer lo que Dios le dice y además dice lo que el pueblo no debe hacer. Se encuentran dos elementos esenciales en la vida del cristiano. La intimidad con Dios (Relación personal). Haciendo una introducción más actual podemos decir que la controversia es entre la vida de oración y el estudio de la palabra. Algunos hablan de rodilletica refiriéndose despectivamente al estudio de la homiletica o hermenéutica. Otros dicen que el estudio de la Biblia mata y que solo hay que orar. Déjeme decirle que las dos cosas van unidas y no es posible hacer una separación entre ellas. No voy a hacer toda una reflexión de esto, solo decirle mi hermano que no puedo irme a ninguno de los extremos. En mi caso particular me cerré a las cosas del Espíritu por el abuso que de estas se ha hecho en los últimos años, pero me he dado cuenta que no debo desecharlas por eso. Tengo nostalgia y quiero volver a la senda antigua con el orden y la seriedad que da el conocimiento de las Escrituras.

I. LA INVITACION. 5 Aspectos.


- Cabe anotar que la invitación que aquí se hace no es de carácter individual sino colectiva. Es para toda la nación, para todo el pueblo, es un asunto congregacional.

1. Alabanza. 1
2. Acción De Gracias. 2
3. Adoración. 6
4. Postrarnos. 6

- La posición del corazón que permite la obra de Dios en nuestras vidas.

5. Doblar Rodillas. 6.

- El conjunto de estas cosas según el salmista, se constituye en la adoración completa que Dios espera.
- El gozo de la adoración genera la convicción de la presencia divina. A veces pensamos que la presencia de Dios está en el lugar. El templo principal donde Dios quieres ser adorado soy yo. Mi corazón. Cuando adoro entonces experimento su presencia.
- La verdadera adoración de aquel que es todopoderoso y capaz de un amor total ha de inspirar necesariamente la felicidad, es decir adorar a Dios de verdad (Implica conocer a quien estoy adorando), es lo que va a traer a mi vida la felicidad.
- El acto de adoración meramente exterior, sin sinceridad de corazón se convierte en una burla.
- Aquí el peligro es la infidelidad, por eso el salmista lo advierte más adelante.
- El que no es fiel no puede experimentar gozo, paz, satisfacción, no ve la bendición aunque la tenga enfrente, se olvida de lo que Dios ha hecho y su fin es el fracaso en la vida cristiana.
- Isaías 57:15.
- Habito: Permanencia continúa.
- Humilde: El que reconoce su posición delante de Dios.
- Quebrantado: El que voluntariamente se rebaja a la mas mínima expresión de si mismo delante de Dios para permitir que Dios obre en su vida. Del quebrantamiento depende nuestro crecimiento. Es una vida rendida, sin voluntad propia. En el hebreo la palabra es aplastado.
- Vivificar: Dar vida. Crecimiento interior. Formación (Jeremías 18). Es la misma idea de postrarse. La idea es que esta es la condición ideal del cristiano es esta. En este contexto la prioridad no es pedir sino rendirse a Dios en adoración total. Esta se refleja en la obediencia. Gálatas 2:20.
- Isaías 66:2.
- Temblar: Reverenciar. Estar atento, pendiente de lo que Dios dice.
- Palabra: Se define aquí como los asuntos de Dios o lo que Dios ha dicho. Lo que a Dios le interesa que oigamos.

II. LA RAZON, 7 Aspectos.

1. Dios es Grande. 3
2. Dios es el Señor. 3
3. Dios es el Rey. 3
4. Dios es el único Dios. 4-5.

- En el pensamiento pagano, Moloc era el dios de las profundidades, Baal el de los montes y Tiamat el del mar. El salmista los descarta y dice que el control de todo está en manos de Dios. No hay nada que pueda remplazar al Dios verdadero. Todo está en su mano y es suyo por que El lo creo y El lo sustenta. El mundo hoy busca opciones distintas.
5. Dios es nuestro hacedor. 6
El que nos constituyo como pueblo suyo. Tiene que ver con la creación sino con la elección. El no solo nos creo sino también es el que nos hace crecer. Dos connotaciones: Está presente en todo el proceso de la vida del ser humano y la otra crecer a nivel interior. Filipenses 1:6. Su pueblo también tiene la connotación de que el nos escogió para que le fuéramos fieles.
6. Dios es nuestro Dios. 7
- No porque nosotros lo hayamos escogido a Él, sino porque El se ha comprometido con nosotros a ser nuestro Dios y en sus planes ha provisto prado para su pueblo. (Cuidado – Provisión).
7. Dios es nuestro pastor.
- Nosotros somos el pueblo de su prado.
- Nosotros somos ovejas de su mano.
El salmista escribió antes de que Cristo viniera. Cuantas cosas podríamos nosotros agregar a este salmo.

III. LA ADVERTENCIA. 2 Aspectos.
- Si oyereis hoy su voz. Fuerte como para no escucharla, imposible no oírla. Oír: Corazón que escucha – Mente entendida. Si no la oímos es por nuestra indiferencia a lo que Dios nos está diciendo. La incredulidad se manifiesta en el dudar del poder de Dios. Aquí hay un problema serio: El que no quiere oír la voz de Dios para su bien oye cualquier otra voz para su mal.

1. No Endurecer El Corazón.
- Oímos su voz cuando nos humillamos delante del. Aquí hay algo interesante y es que si oímos lo que a Dios le interesa que oigamos vamos a oír lo que queremos que Dios nos diga, pero si no oímos a Dios en lo que a Él le interesa tampoco podremos oír su voz en lo que a nosotros nos interesa. (Decisiones – Guía, etc). Aquí es cuestión de intereses. La voz del Señor aquí dice: Alaben, adoren, póstrense, ríndanse, doblen sus rodillas delante de mí. No quiero rebeldía, quiero obediencia. El resultado de la desobediencia es el endurecimiento de corazón y un pueblo perdido que no sabe para donde va.
2. No Sigan el Ejemplo de sus Padres. Éxodo 17:1-7 – Números 20:2-13.
- Meriba: “Las aguas de las rencillas”. El problema del agua. Moisés se enoja. Dios no le permite entrar en Canaán. Es el nombre que se le da a la situación en sí.
- Masah: Define lo que significa para Dios la actitud del pueblo.
- El sitio donde suceden los hechos es Refidim, en el desierto de Sin.
- Si no estudiamos esto el mensaje queda incompleto. Cuáles fueron las fallas del pueblo:
a. Pusieron en duda que Dios estaba con ellos. Éxodo 17:7; Números 20:1-13
b. Se arrepintieron de no haber participado en la rebelión junto con Core. Números 20:3. Dijeron que hubieran preferido morir como rebeldes que tener sed. El problema es que cada vez que había una dificultad ponían en duda el liderazgo de Moisés y le hacían preguntas que ellos mismos podían responder. No tenían en cuenta la evidencia de que Dios estaba con ellos. Cuantos milagros y maravillas había hecho el Señor en el camino, aun cosas más grandes que el problema que tenían en frente y sin embargo protestaban. Esto es el colmo de la testarudez.
c. Pusieron en duda la promesa. Números 20:4-5.
- Según ellos Dios no tenía ningún plan, estaba improvisando con su pueblo. Lo anterior según la escritura desnudaba una realidad en el pueblo y es que a pesar de todo lo que Dios había hecho con ellos su conocimiento de Dios era superficial, lo contrario a lo que Dios quiere y es que le conozcamos con profundidad. Insisto en esto, nuestra vida cristiana depende del concepto de Dios que tengamos en nuestra mente. Si ese concepto es superficial nuestra vida será superficial si es profundo nuestra vida será ajustada a su voluntad.

A pesar de todo Dios les suministra el agua. Moisés obedece a Dios pero con una actitud incorrecta. Como líder se deja llevar por el enojo y entonces Dios decide que esa generación no vería la tierra prometida. Aparentemente la culpa es de Moisés, pero el salmo 95 deja entrever que fue un castigo general.
Hoy pasa igual. Los que ponemos en duda que Dios está con nosotros, poniendo solo los ojos en la necesidad (Mateo 6:25-33), Los que preferimos la rebeldía en vez de obedecer y los que no creemos en lo que Dios ha prometido, no entraremos en el reposo, no gozaremos de la vida abundante, de la paz que El da y tampoco alcanzaremos la salvación.

CONCLUSION:
Como pueblo de Dios tenemos la imperiosa necesidad de volver a la adoración total.
Tenemos la obligación de dejar de lado la adoración externa sin sinceridad de corazón.
El quebrantamiento, el postrarnos, la humildad, deben ser características que se destaquen en nuestra relación con Dios.
Arrodillemos el corazón en primer lugar.
Entonces estaremos en capacidad de oír su voz y obedecer.
Nuestra victoria o nuestro fracaso en la vida cristiana están aquí.
Que queremos?. Entrar o no entrar en el reposo de Dios. Queremos vivir una vida de alegría, paz, felicidad en Cristo o una vida espiritual fracasada.
Por último: Hoy hemos malentendido la enseñanza sobre la gracia. La gracia no me da licencia para hacer lo que quiera, ni para vivir como quiera. La gracia no me da la libertad de yo elegir que es y que no es. La sujeción a la Palabra no es negociable ni se puede cambiar por mi criterio personal. La gracia me libra del legalismo mas no me exime de cumplir la Palabra. No rebasemos los límites.
Dios les bendiga

sábado, 14 de febrero de 2009

Como Desarrollar Una Mente Cristiana

Hermanos:
Les traigo hoy un excelente articulo del Dr John Stott. Dios Les Bendiga
«No seáis como el caballo, ni como el mulo, sin entendimiento» (Sal 32.9); en otras palabras: «No esperen que yo los guíe en la forma en que ustedes guían a los caballos o a las mulas, porque ustedes no son ni lo uno ni lo otro. Tienen entendimiento». Estaban dos mujeres conversando en el supermercado y una le dijo a la otra: «¿Qué es lo que te pasa? Pareces muy preocupada». «Lo estoy, me preocupa la situación en el mundo», contestó su amiga. «Tienes que tomar las cosas más filosóficamente y dejar de pensar», respondió la primera mujer.

Curiosa idea esta de que para ser más filosóficos hay que dejar de pensar. Sin embargo, estas dos mujeres estaban reflejando la forma de pensar del mundo actual. El mundo moderno ha dado a luz a dos gemelos terribles: uno se llama falta de inteligencia y el otro carencia de sentido. En contraste con esta tendencia vemos lo que dice la Escritura: «Hermanos, no seáis niños en el modo de pensar, sino sed niños en la malicia, pero maduros en el modo de pensar» (1 Co. 14:20). Notemos que Pablo por un lado les prohibe que sean niños, y por otro les manda que lo sean, pero en diferentes esferas. En lo que se refiere a la malicia, les dice que deben ser tan inocentes como niños pequeños, pero en su manera de pensar tienen que ser personas maduras.


La importancia de la mente

El uso correcto de nuestra mente produce tres beneficios. En primer lugar, glorificar a nuestro Creador. Siendo nuestro Creador un Dios racional que nos hizo seres racionales a su imagen y semejanza, y habiéndonos dado en la naturaleza y en las Escrituras una revelación racional, espera que usemos nuestra mente para estudiar su revelación. Al estudiar el universo y leer las Escrituras estamos pensando los pensamientos de Dios como él quiere. Por esto, un uso correcto de nuestra mente glorifica a nuestro Creador.

En segundo lugar, enriquece nuestra vida cristiana. No estoy hablando de la educación, la cultura y el arte, que enriquecen la calidad de nuestra vida humana; estoy hablando de nuestro discipulado cristiano. Ningún área del discipulado es posible sin el uso de nuestra mente. Alabar es amar a Dios con todo nuestro ser, incluso con nuestra mente. La fe es una confianza razonable y otro ejemplo de la manera en que Dios nos guía.

En tercer lugar, fortalece nuestro testimonio evangelizador. Con frecuencia nos preguntamos: ¿Por qué unos no aceptan a Jesucristo? Podríamos dar muchas razones, pero hay una acerca de la cual no pensamos lo suficiente: ellos perciben que nuestro evangelio es trivial, no les parece suficientemente amplio como para relacionarse con la vida real. Tenemos que recordar cómo evangelizaban los apóstoles, de qué forma razonaban con la gente, y que basándose en las Escrituras muchos fueron persuadidos. De hecho, Pablo define su ministerio diciendo: «Conociendo, pues, el temor del Señor, persuadimos a los hombres» (2 Co 5.11). Utilizar argumentos en nuestra evangelización no es incompatible con la fe en la obra del Espíritu. El Espíritu Santo no hace que la gente llegue a Jesucristo a pesar de las evidencias, sino que atrae a las personas a Cristo por medio de éstas, cuando Él abre sus mentes para que las tengan en cuenta. Pablo puso su confianza en el poder del Espíritu Santo, pero no por eso dejó de pensar y argumentar. El antiintelectualismo es algo negativo y destructivo, insulta a nuestro Creador, empobrece nuestra vida cristiana y debilita nuestro testimonio; el uso adecuado de la mente glorifica a Dios, nos enriquece y fortalece nuestro testimonio en el mundo.


La mente cristiana


Empezaremos por definir el término. En primer lugar, se trata de la mente de un cristiano. Nuestra mente ha sido manchada por la caída, también nuestras emociones, nuestra voluntad, nuestra sexualidad. Pero cuando vamos a Jesucristo nuestra mente comienza a ser renovada. El Espíritu Santo nos abre la mente para que veamos cosas que nunca antes habíamos visto. Por lo tanto, la mente cristiana no es una mente que está pensando sólo en asuntos religiosos, sino que es una mente que está pensando aun hasta en las cosas más seculares ¡pero desde una perspectiva cristiana! La mente cristiana busca la voluntad de Dios en el hogar y en el trabajo, en nuestra comunidad, en cuestiones de ética social y de política. Una mente cristiana es una forma de pensar, es una manera cristiana de mirar todas las cosas, su perspectiva cristiana ha sido renovada por el Espíritu Santo. Es una mente bíblica, porque está moldeada por presuposiciones bíblicas.


Los fundamentos del pensar cristiano


1) La realidad de Dios


La mente cristiana reconoce a Dios como la realidad suprema dentro y más allá de todo fenómeno. La realidad del Dios viviente y el hecho de que la Biblia se centre en Dios son indispensables para la mente humana. La Biblia es un libro hecho por Dios acerca de Él mismo. Hasta se podría decir que es la autobiografía de Dios. Dios se revela a sí mismo a través de las Escrituras. Se describe como Creador y Señor, como Redentor, Padre y Juez. Por lo tanto, la mente cristiana es una mente centrada en Dios.

Permítanme ahora pensar en dos implicaciones de esta verdad. En primer lugar el significado de la sabiduría. La sabiduría es un tema prominente en la Biblia. Creo que todos quisiéramos tener la reputación de ser sabios. El Antiguo Testamento contiene, además de la Ley y los profetas, una tercera sección llamada de literatura sapiencial que consta de cinco libros: Job, Salmos, Proverbios, Eclesiastés y Cantares. El rey David y el rey Salomón vivieron muchos, muchos años, con muchas, muchas concubinas y muchas, muchas esposas; pero cuando llegaron a la vejez, con muchos remordimientos, el rey Salomón escribió los Proverbios y el rey David los Salmos. Estos cinco libros de sabiduría tratan los siguientes temas: ¿Qué significa ser un ser humano? ¿Cómo es que el sufrimiento, el mal y el amor forman parte de nuestra humanidad? Eclesiastés, por ejemplo, es muy conocido por su estribillo pesimista: «Vanidad de vanidades, todo es vanidad» (1:2), o «sin sentido, sin sentido, todo es sin sentido». Este libro demuestra lo absurda que es una vida sin Dios. Es la falta de sentido de la vida humana que, por lo tanto, ignora la realidad de Dios. Si la vida se reduce al pequeño período de 70 años, con todo el sufrimiento y la injusticia que se obtiene, y si para todos termina de la misma manera, entonces «sin sentido, sin sentido, todo es sin sentido». Sólo Dios le puede dar sentido a la vida. Puede convertir la locura humana en sabiduría. Sin Dios, no hay más que locura y futilidad. Ésta es la tragedia del vacío espiritual del mundo hoy en día, y de ahí viene el rechazo del secularismo por parte de la mente cristiana. El secularismo niega la realidad de Dios y, por lo tanto, destruye la auténtica humanidad. No solamente destrona a Dios, sino que también reduce el potencial del ser humano a menos de lo que es su potencial. El ser humano sin Dios ya no es humano.

La segunda implicación de la realidad de Dios es la preeminencia de la humanidad. La mente cristiana es una mente centrada en Dios y, por lo tanto, también una mente humilde, debido al carácter teocéntrico de la Biblia. De acuerdo a la Biblia, nada es tan vulgar como el orgullo y nada tan atractivo y hermoso como la humildad que nos hace inclinarnos ante el Dios viviente y recordar que Dios es Dios.

La historia de Nabucodonosor (Daniel 3–5) es una gran advertencia para nosotros. Paseaba por el palacio real en Babilonia y hablaba consigo mismo: «¿No es esta la gran Babilonia que yo he construido con mi poder y para la gloria de mi majestad?» Notemos que él pedía para sí mismo el poder, el reino y la gloria, exactamente la antítesis de la doxología; y no debe sorprendernos que mientras estas palabras salían de sus labios, el juicio de Dios cayó sobre él. Fue privado de su reino y echado del palacio. Vivió con los animales y comió con ellos. Su cabello creció como las plumas de las águilas y sus uñas como garras de aves. En otras palabras, enloqueció; y solamente cuando reconoció que el Dios altísimo reinaba sobre los reinos de los seres humanos, y elevó su mirada en adoración humilde frente a Dios, se le restituyeron su razón y su reino. La moraleja es: a aquellos que andan con orgullo, Dios los humilla. El orgullo y la locura van de la mano, y asimismo la humildad y la razón.

En ningún punto choca tan fuerte la mente cristiana con la mente secular como en esta insistencia en la humildad. La mente secular desprecia la humildad, las grandes religiones tampoco la recomiendan, y nuestra cultura está dominada más de lo que pensamos por la filosofía del poder de Nietzsche, quien escribió acerca del surgimiento de lo que él consideraba una raza que tuviese el coraje de dominar, que fuese ruda, brava. De manera que su ideal era el superhombre, mientras que el ideal de Jesús es el niño, y no hay posibilidad de compromiso entre esos dos ideales. Tenemos que escoger.

La realidad de Dios le da a la mente cristiana su perspectiva primera y esencial. La mente cristiana rehusa honrar cualquier cosa que deshonre a Dios. Aprendamos a evaluarlo todo basándonos en este criterio: da gloria a Dios, o toma de la gloria de Dios. Esta es la elección, y explica por qué la sabiduría es el temor de Dios y por qué la humildad es la virtud más grande.


2) La paradoja del ser humano


¿Cómo responde la Biblia a su propia pregunta? ¿Qué es el hombre? ¿Qué significa ser hombre? Enseña por un lado que el ser humano tiene una dignidad única como criatura hecha a la imagen de Dios, pero por otro lado enseña que el ser humano también tiene una depravación única como pecador que está bajo el juicio de Dios. Su dignidad nos da esperanza, pero su depravación pone límites a nuestras expectativas. Así que tenemos que mantener ambas juntas, y es aquí donde encontramos la crítica cristiana a mucha de la filosofía política moderna. O son demasiado ingenuas en su optimismo acerca del ser humano, o demasiado negativas en su pesimismo. Solo la Biblia mantiene el equilibrio.

En primer lugar vamos a referirnos al optimismo de los humanistas. Es verdad que se refieren al hombre como nada más que el resultado de un ciego proceso de evolución pero, sin embargo, tienen una tremenda confianza en el potencial de evolución que tiene el ser humano. Creen que el ser humano va a poder tomar su historia en sus manos y hacer él mismo, y aun su propia evolución. Esto es muy optimista y no toma en consideración el egoísmo torcido de éste.

En segundo lugar, los existencialistas —que tienden a ir al extremo opuesto— son gente llena de pesimismo y aun de desesperación, porque dicen que no hay Dios, que no hay valores. Nada tiene sentido. Todo es absurdo. Esa conclusión es lógica si niegan la existencia de Dios. El escritor norteamericano Mark Twain, que era un humorista pesimista, dijo: «Si pudieras hacer un cruce entre un gato y un hombre, mejorarías al hombre y empeorarías al gato». Este pesimismo no toma en cuenta el amor, la belleza, la hermosura, el heroísmo y el sacrificio propio que han adornado la historia humana. Tenemos que evitar ambos extremos: el optimista y el pesimista.

La tercera opción es el realismo bíblico. De acuerdo a la Biblia el ser humano es una extraña y sorprendente paradoja: es capaz de la más alta nobleza, pero también de las crueldades más bajas. Puede comportarse como Dios, a cuya imagen fue hecho, pero también puede comportarse como las bestias de las cuales tenía que ser diferente. El hombre puede pensar, escoger, crear, amar, adorar; pero también puede codiciar, pelear, odiar y matar. El ser humano es el que ha inventado los hospitales donde se cuida a los enfermos, las universidades donde se adquiere sabiduría y los templos donde se alaba a Dios; pero también ha inventado cámaras de tortura, campos de concentración y bombas de hidrógeno. La mente cristiana recuerda la paradoja del ser humano. Somos nobles pero innobles, sabios pero tontos, racionales e irracionales, morales y al mismo tiempo inmorales, y esto cada uno de nosotros los sabemos.

Vamos a aplicar esta paradoja del ser humano a una serie de situaciones. En primer lugar veremos la cuestión de la autoestima. Todos conocemos la gran importancia de la salud mental, de saber quiénes somos. Algunas personas tienen un punto de vista muy exagerado con respecto a su importancia, son gente orgullosa. Pero otros tienen una autoimagen muy baja, creen que no sirven para nada, tienen paralizantes complejos de inferioridad que se acentúan muchas veces debido a ciertas enseñanzas cristianas, y nunca ven la dignidad de ser un ser humano creado a la imagen de Dios.

La imagen de nosotros mismos tiene su origen en el hecho de que hemos sido creados a imagen de Dios.

Sin embargo, el ser humano también es producto de la caída, y es por eso que Jesús nos llama tanto a la negación como a la afirmación de nosotros mismos. Lo que somos se debe en parte a la creación y en parte a la caída. Hay cosas que debo negar y repudiar, pero todo lo que soy por la creación y aun por la redención en Cristo no lo niego, sino lo afirmo. Eso presupone la comprensión de la doctrina bíblica del hombre.

Ahora pasemos a los procesos democráticos. Todos sabemos que la democracia tiene como meta ser un gobierno del pueblo y para el pueblo; y cualquiera que sea nuestro color político, la mayor parte de los cristianos la aprecian, quieren estar al lado de la democracia, porque es la forma más segura de gobierno jamás inventada y refleja la paradoja del ser humano. Toma seriamente la creación, la dignidad de los seres humanos, ya que se rehusa gobernarlos sin su consentimiento. Les da a los seres humanos participación en la toma de decisiones. Trata a los seres humanos como adultos responsables. Por otra parte, la democracia también toma en cuenta la caída, porque rehusa concentrar el poder en las manos de unos pocos. La democracia reparte el poder y así protege a los seres humanos de ellos mismos y de su locura. Esta es la forma en que Reinhold Niebuhr lo resumió: «La capacidad del hombre para la justicia hace que la democracia sea posible, pero la tendencia del hombre hacia la injusticia hace que sea necesaria».

Concluyo refiriéndome al progreso social. ¿Es posible que haya progreso social en el mundo de hoy? ¿Puede el mundo ser un lugar mejor? Algunas personas tienen una tremenda confianza en la acción social. Sueñan con crear una utopía y se olvidan del incorregible egoísmo del ser humano. Otras van al extremo opuesto, son tan pesimistas que dicen que es imposible cambiar la sociedad y que no vale la pena intentarlo, pero se olvidan de que los seres humanos aún conservan algo de la imagen de Dios y que aun aquellos que no son regenerados pueden tener una visión de una sociedad justa, pacífica. Casi todo ser humano, regenerado o no regenerado, prefiere la paz a la guerra, la justicia a la opresión y el orden al caos. Así que en cierta medida es posible el progreso social. Creo que tiene un cierto grado de equilibrio afirmar lo siguiente: «Es imposible perfeccionar la sociedad, pero es perfectamente posible mejorarla».

Veamos cómo Pablo nos recuerda la paradoja del ser humano: «Porque ellos mismos cuentan de nosotros la manera en que nos recibisteis, y cómo os convertisteis de los ídolos a Dios, para servir al Dios vivo y verdadero, y esperar de los cielos a su Hijo, al cual resucitó de los muertos, a Jesús, quien nos libra de la ira venidera» (1 Ts. 1:9-10). Por un lado, el ser humano debería convertirse a Dios y ponerse a su servicio y al del prójimo; en consecuencia contará con la ayuda de la presencia y el poder de Dios para cambiar y mejorar su mundo. Pero por otro lado, no logrará perfeccionar su mundo, porque la maldad humana seguirá operando y será juzgada y eliminada por el Señor Jesucristo en su venida. Así que, servimos al Dios viviente haciendo buenas obras y procurando cambiar y mejorar la sociedad, mientras esperamos la perfección y el juicio final que traerá Jesucristo en su venida.

En resumen, debemos recordar nuestro llamado como cristianos al «doble-escuchar». Es decir, la mente cristiana estará atenta a la revelación de Dios para tener una perspectiva realista y teocéntrica de la vida, y estará atenta al mundo para poder actuar concretamente en la historia, haciendo el bien y combatiendo el mal. Una mente cristiana no se ocupa solamente de Dios sin reconocer e involucrarse en la realidad humana, no es escapista. Una mente cristiana tampoco se fija solamente en el mundo de los seres humanos, ni trata de interpretarlos y cambiarlos a partir de una perspectiva y recursos netamente humanos. No es ni optimista sin fundamento, ni pesimista sin esperanza. La mente cristiana tiene que escuchar a Dios y al mundo que la rodea.

Esta tarea de formar una mente cristiana que escucha a Dios y al mundo no es tarea de cristianos solitarios. Es más bien una tarea que requiere de una comunidad cristiana en conjunto. La Iglesia ha de ser, en la práctica, una «comunidad hermenéutica». Parte de la tarea de la Iglesia es escuchar la Palabra de Dios juntos para descubrir la mente de Dios, y la realidad actual para entender lo que está sucediendo. Es en este «doble-escuchar» a la Palabra y al mundo, y en compañía e interacción con otros miembros de la Iglesia de Dios, que se va desarrollando una mente cristiana. Que Dios nos conceda gracia para esforzarnos en pensar como cristianos.


Tomado de la revista ANDAMIO, Volumen III, 1996 (Postmodernismo, una perspectiva cristiana).

domingo, 8 de febrero de 2009

Los Mercaderes De La Fe

En estos días tuve la oportunidad de ver un documental reciente sobre lo que son las religiones en el mundo. Particularmente me llamo la atención, la entrevista a un líder religioso americano de por si opulento y como el entrevistador lo confronta con el estilo de vida de Jesús. Las respuestas vacías y sin sentido no se hicieron esperar y es que hoy en día, la fe de muchos de nosotros, se ha convertido en la materia prima de la que se nutren o alimentan muchos líderes de diversas corrientes religiosas (Aun movimientos alternos a alguna creencia específica), para enseñar o sugerir una serie de reglas o pasos que nos conduzcan a la prosperidad sea esta física, material o espiritual. El principio básico es: Hay que dar, y para convencer a sus oyentes o fieles recurren a toda una serie de teorías que nada tienen que ver con los fundamentos básicos de la fe (Refiriéndome a la fe cristiana). Por ejemplo, hoy en día se enseña sobre la ley de la siembra y la cosecha. Con base en lo anterior, dicen que hay que dar a Dios (Sembrar), para recibir de Dios (Cosechar). Lo que la mayoría de nosotros no sabemos es que lo anterior es una distorsión y uso de una enseñanza esoterica para justificar el pedido desmesurado de dinero. La gente da con la expectativa de recibir más (Una especie de DMG espiritual). Cosa que en la práctica no sucede por acción de Dios sino por efecto del trabajo que a diario realizamos, pues Dios está comprometido es con la mano diligente independiente a si profese una fe o no. No existe evidencia documental, ni la historia del cristianismo (Fe que la mayoría profesamos), que registre que en algún momento del transcurrir de la Iglesia Cristiana se haya utilizado tal enseñanza para justificar el pedido de dinero a los creyentes, ya que cuando se hacía era con fines específicos de ayuda a los necesitados u otras por el estilo. Todo lo contario a lo que vemos hoy pues nos damos cuenta que en la mayoría de los casos el dinero que se recibe en este tipo de reuniones, es utilizado para que los lideres vivan un estilo de vida opulento a costa del sacrificio de sus adeptos o seguidores. Las ilusiones y sueños de muchos que confían en lo que oyen quedan reducidas a una falsa expectativa, además de quedar en su mente con un concepto equivocado de Dios. Tampoco en la Biblia, hay referencia alguna a Dios como negociante o como practicante del trueque (Tu me das y Yo te doy). El Dios del cual tenemos conocimiento y del que se nos ha enseñado desde niños no es comerciante ni necesita de la ayuda de nadie para hacer algo. Entendemos que Dios es soberano, que es todopoderoso, es mas desde esta concepción ni siquiera necesita de nuestra fe para actuar y muchos somos testigos de eso pues a pesar de nuestra incredulidad hemos visto su mano en nuestras vidas y nuestras familias. Cuando Jesús vino a la tierra y murió en una cruz para salvarnos del pecado, mostro con total claridad que el interés de Dios es en mí como persona no en mi dinero. La prosperidad no se obtiene como resultado de negociar con Dios sino de ajustarse a lo que Dios dice. Hoy se le falta el respeto a Dios porque para nosotros es un medio no un fin en sí mismo. Queremos usar a Dios para conseguir todo lo que necesitamos pero en nuestro diario vivir no lo tenemos en cuenta. Un ministro sea de cualquier religión no necesita ser millonario para predicar su mensaje, ni tampoco Dios necesita de fondos multimillonarios ni de inversiones astronómicas que sirvan de respaldo económico para asegurar que su mensaje se propague por todo el mundo, Dios necesita es gente (Los invito a leer la historia de la Iglesia Cristiana del Siglo I). Por último si usted es miembro de una iglesia, comunidad o grupo cristiano, mire el estilo de vida de sus líderes y vean si están aprovechando su posición espiritual para su propio beneficio. Saque Ud sus propias conclusiones.