miércoles, 25 de julio de 2012

¿Cuál Tierra Santa?

 

Todo el mundo tiene elementos intocables de su identidad y su cosmovisión: la mamá, la bandera; el partido político, un equipo de fútbol; un objeto religioso, los derechos humanos. Algunos no pueden soportar que se hable mal de Lady D, o de Michael Jackson, Garfield, los Simpson, Chávez, El Chavo. Lo intocable puede ser un objeto, una persona, un candidato, una interpretación de la historia. Obviamente estas son categorías muy variadas, pero siempre, con o sin razón, habrá alguien que considera ridículo lo que otro venera. Como dice la canción de la Orquesta Aragón: “Eso no tiene remedio.”

Para judíos y cristianos, la Tierra Santa ha sido intocable física y teológicamente por siglos. No todos los judíos de hoy están de acuerdo en el asunto, pero en el siglo primero de nuestra era sí lo estaban. Así, los cuatro intocables de los judíos del siglo primero eran: Templo, tierra, Torá y etnia. Algunos debatirían el último, pero no los otros tres. Esto es asunto de los judíos del siglo primero de nuestra era.[1] Lo que resulta teológicamente inaceptable es que haya hoy cristianos con una teología hipersiónica y en consecuencia antibíblica de la tierra,[2] a tal punto que algunos por poco se convierten en cruzados al estilo medieval. Examinemos brevemente el tema de la tierra santa en la Biblia.

La primera vez que la Biblia habla de “tierra santa” se refiere a Madián (Ex 3:5). Madian se encuentra en la parte noroccidental de la Península Arábiga, al este del golfo de Aqabá y al norte del Mar Rojo. Podemos sacar en seguida tres conclusiones: (1) el concepto de tierra santa existe antes de la existencia de Israel como nación; (2) el concepto existe fuera de lo que después llegó a ser el territorio de Israel; y (3) lo que determina la santidad de un lugar no es una etnia ni un edificio, sino la presencia de Dios.

Vale la pena recordar también que, aunque se desconoce el lugar exacto, el paraíso estaba Mesopotamia. Es decir, Adán, Eva y Abraham portaban pasaporte sumerio. Todos estos lugares de principios de la historia bíblica que cuentan con la presencia de Dios están fuera de Israel-Palestina.

El concepto de “tierra santa” es como el de la “salvación por la fe”; ambos aparecen antes de la existencia y desarrollo de dos instituciones que los absorbieron temporalmente: la salvación mediada por la Ley y el de Israel como la Tierra Santa. Ambos conceptos se resuelven en Cristo. Así como la salvación es posible por la fe antes de la ley, también es posible por la fe en Jesús, sin mediación de la ley y sin necesidad de hacerse judío (Hechos 15; 21:25). Así, la tierra santa existe donde está Dios presente, antes de haber un Israel. Todo esto lo dice la Biblia; es decir, no es invento mío ni es novedad.

En su discurso pre-mortem o ad portas mortem, Esteban nos devuelve al uso original del concepto, justo cuando testigos falsos lo han acusado de “hablar palabras blasfemas contra este santo lugar” [el Templo] (Hc 6:13). Esteban nota precisamente todas las apariciones de Dios fuera del territorio Israel-Palestina: “Uno de los grandes temas del discurso es su insistencia en que la presencia de Dios no está restringida a ninguna tierra ni a ningna edificación material.”[3] Después de Cristo resulta ridículo seguir hablando de “Tierra Santa”, a menos que sea en pasado o que se refiera a toda la tierra.

El que carga frasquitos de “tierra santa” o agua del Jordán corre varios peligros: en primer lugar puede resultar sospechoso para los agentes de seguridad en los aeropuertos; en segundo lugar, y más serio aun, ir en contra de la teología bíblica; y finalmente caer en la superchería. Por eso, quien tenga su edificio teológico sucio de “tierra santa” religiosa o política, debe barrerlo con la escoba de las Escrituras y saber que toda la tierra es creación de Dios y es Santa porque Dios la santifica y se hace presente en toda su creación. Así le ocurrió a Moisés en Madián, la primera tierra llamada “santa;” Esteban lo confirmó. Decir algo distinto sobre el tema es echarle tierra a la Biblia, tanto al Antiguo como al Nuevo Testamento.

En la teología bíblica hay instituciones temporales. La tierra santa es una de ellas, al igual que lo fueron la prohibición de ciertos alimentos (Hechos 10) y otras más. Este problema teológico tiene remedio. Así que párese y camine con dignidad porque el lugar donde se encuentra tierra santa es.

©2010Milton Acosta


[1]Existen académicos judíos en Israel hoy que niegan eso de que Dios le dio esa tierra a Israel, que haya habido un éxodo y por ende que Israel pertenezca a una etnia distinta a los demás pueblos que habitaron Canaán en tiempos de Josué en adelante.

[2]Véase L. Fontes, "El papel de los líderes religiosos de Israel-Palestina en el proceso de paz israelo-palestino," UNISCI Discussion Papers, no. 14 (2007).

[3]Frederick Fyvie Bruce, The Book of Acts (Grand Rapids: Eerdmans, 1988), 130.

Tomado de: http://pidolapalabra1.blogspot.com/2010/03/cual-tierra-santa.html

Abdías Para Principiantes

¿Qué pasa por la mente de un padre al cual le acaban de violar a su hija? ¿Qué piensan los campesinos que por la fuerza han sido sacados de sus tierras, dejando su futuro en el pasado? ¿Qué tipo de sentimientos anidan en el corazón del ciudadano común que vive en carne propia los vejámenes de quienes ostentan el poder? ¿Qué siente alguien que ha sido traicionado por su amigo? Si tuviésemos la oportunidad de tener registros audiovisuales o escritos de los pensamientos, sentimientos y actitudes de las personas en las situaciones anteriormente descritas, tendríamos la oportunidad de apreciar la justa impotencia, y el odio hacia sus detractores; pero sobre todo, los profundos deseos de justicia hacia ellos por parte del Estado. Esta misma situación es la que se da en Judá a la luz de la tragedia del exilio y los vejámenes que le propinaron sus enemigos en las invasiones. Los registros escritos dan fe de ello; basta con dar un vistazo al libro de las Lamentaciones, al salmo 137 y al texto del profeta Abdías[1][1].

Hay dos hechos importantes que tejen la trama y el mensaje de Abdías: uno es el evento histórico de la irrupción de Babilonia al reino del sur, Judá, para llevarlos como botín de guerra a tierra extraña; el otro, que surge como consecuencia del primero, al nacer ese sentimiento de impotencia, cuando las instituciones colapsan y se experimenta en carne propia la vejación, la violación de sus mujeres y el asesinato brutal de sus niños. Este hecho es la convicción teológica de que Dios es justo y está al control de todo (aunque a veces esto no parezca muy claro); por ello se va ante él clamando en oración justicia. Es el salmo 137 el que presenta una oración de imprecación pidiendo venganza divina en favor de Judá y en contra de Edom. Así, el salmista ora pidiendo justicia, y en el mensaje de Abdías Dios responde afirmando su reino y condenando a Edom[2][2]. La profecía de Abdías describe el castigo divino a Edom por la actitud hacia Judá, su hermano, en el día de la dificultad y la angustia. Pero, ¿cómo se da esto? Veámoslo:

El mensaje de Abdías se presenta en una estructura sencilla[3][3]: en la introducción (v.1) se convoca a una confederación de naciones vecinas para que unidas apunten a Edom en batalla. Mientras esta voz se extiende y los ejércitos se alistan para la batalla, el profeta describe con lujo de detalles a Edom y dice qué es lo que Dios hará con este pueblo (vv.2-9). El problema fundamental de Edom es su orgullo y arrogancia. Hay algunos elementos que han jugado un papel importante en el cultivo de esas actitudes. En primer lugar, su posición geográfica: estaba incrustado en una zona montañosa y empinada, lo que hacía casi imposible llegar a tocarlo; por ello, lanza con arrogancia la pregunta “¿Quién podrá derribarme?”[4][4] En segundo lugar, su fuerza militar: la posición geográfica era militarmente estratégica, y hacía alarde de su valientes (v.9). En tercer lugar, sus relaciones y alianzas eran símbolo de confianza y seguridad (v.7). En cuarto lugar, sus sabios y entendidos; Edom fue conocida por su habilidad en los negocios y astucia diplomática (v. 8 Cp. Jr 49:7). Y en quinto lugar, sus tesoros, su orgullo económico.

Hasta aquí Edom ha sembrado la semilla de su propia destrucción. Sus ventajas geográficas, militares y demás, han sido utilizadas para alimentar su ego, su carrera a la dominación. Edom pasará de lo alto a lo bajo, de ser amada a ser despreciada, de ser grande a ser pequeña. Edom olvidó algo importante: por más alto que uno suba, siempre habrá alguien más arriba. Ante el Señor, cualquier sitio será inseguro. No habrá escondite. Con toda razón el proverbista declara: “antes de la quiebra está el orgullo; y antes de la caída, la altivez de espíritu” (Pr 16:18). Hasta el momento solo se ha descrito lo que Dios le hará a Edom; sin embargo, se debe mirar también el porqué de la situación descrita.

Siendo Edom descendiente de Esaú, y Judá descendiente de Jacob, Judá esperaba una actitud diferente de parte de Edom, al caer en manos de Babilonia. El profeta describe ahora el porqué del castigo divino: Edom no fue solidario con sus hermanos. Eso dolió, porque no hay mal que más duela que el causado por aquellos que consideramos cercanos y amigos. Edom fue traicionero, indiferente; se gozó con el mal ajeno, habló más de la cuenta; aprovechó la vulnerabilidad de Judá para entrar, mirar y tomar; asaltó y traicionó (vv.10-14). Por eso el salmista ora de manera imprecatoria: “Señor, acuérdate de los edomitas el día en que cayó Jerusalén. ¡Arrásenla, gritaban, arrásenla hasta sus cimientos!” (Sal 137:6). El “acuérdate” aquí no es simplemente una acción mental de traer a la memoria, sino que tiene que ver con ‘tomar cartas en el asunto’. Recordemos que a esta imprecación, a estos sentimientos por la justicia de Dios, responde Abdías en su libro. Su mensaje es: Edom será castigado por Dios por la actitud hacia Judá, su hermano, en el día de la dificultad y la angustia. Dios afirmará su reino, Edom desaparecerá.

Ahora el profeta anuncia que “el día del Señor” está cercano, que será un tiempo de venganza[5][5]. Edom pagará de la misma manera que trató a Judá. Será un verdadero festín, las naciones beberán de Edom (vv.15, 16)[6][6]. El profeta anuncia el regreso del pueblo a su tierra, al monte Sion. Con una retórica magistral, Abdías dice que Judá pasará de ser quemada a quemar, de no poseer a ser poseedor, de ser perdedor a ser triunfador. De esta manera el reino del Señor será reivindicado (vv.17-21). Así, el reino, el gobierno de Dios, es anunciado creando expectativa y esperanza. Para el profeta, solo con la destrucción de Edom, símbolo de los poderes terrenales que se levantan contra Dios, será completada la restauración. Este reino relativiza a todos los poderes y reinos terrenales[7][7]. Es así como la metáfora de “Dios como rey”, en el AT, no tiene una implicación caprichosa o altanera, sino más bien que comunica el ordenamiento de la creación como un lugar viable y fiable donde pueda desarrollarse la vida y el bienestar[8][8].

La situación descrita por Abdías (la tensión y enemistad entre Judá y Edom), hace parte de un asunto familiar que en el AT se va acrecentando hasta convertirse en una cuestión política con implicaciones internacionales y misiológicas. La lucha empieza en una matriz y termina con una guerra entre naciones (Gn 25:20-23 Cp. 2 Crón 28:17). La rivalidad llega hasta el siglo primero, cuando Herodes El Grande, Idumeo (edomita), trata de destruir al recién nacido niño Jesús (Mt 2:16). Es así como la pregunta hecha a Caín “¿dónde está tu hermano?” retumba en esta historia. El texto nos pregunta, sin rayar en actitudes maniqueas, por la solidaridad “¿De qué lado estamos?” Las posiciones, los diferentes espacios donde nos movemos, los usamos para vejar y maltratar o para servir, especialmente a aquel que ha caído en manos de delincuentes, ya sean comunes o egresados de Harvard.

En segundo lugar, la imprecación (oración por justicia) nace en el dolor o la tragedia, clama por la justicia y la deja en manos de Dios. En la teocracia la imprecación era remitida a Dios. En sistemas de gobierno como la democracia, la imprecación es remitida al Estado que tiene toda autoridad para impartir el derecho y la justicia. La imprecación no consiste tanto en desear lo malo, sino en anhelar justicia (2 Tim 4:11). Note que el orante no toma la venganza en sus manos: remite sus deseos de venganza y justicia a Dios. En tercer lugar, en el AT, Israel había sido escogido por Dios para darse a conocer a las naciones (Gn 12:1-3); para ello, Israel tenía que vivir como pueblo de Dios, como la nación del pacto; pero los demás pueblos eran responsables por la manera en la que respondían a la revelación de Dios en Israel. La respuesta podía traer juicio o salvación. En este sentido, en el NT, Jesús es el nuevo Israel; él asume la misión de Israel y la lleva a su punto culminante (Mt 2:15; Lc 2:25; 4:4). En Cristo están combinados los elementos del reino, como en Abdías, y la reivindicación de este Israel. Por ello, no es casualidad que Apocalipsis diga: “Todas las tribus de la tierra harán lamentación por él” (Ap 1:7). Así Dios lleva a cabo su misión: a través de Israel declara su reino, y dado que después del exilio quedan expectativas de un reino más completo (Mal 3:1; 4:5); en Jesús este reino llega (Mrc 1:14,15), Dios se revela para salvación y para juicio (Jn 3:17,18). Fin.

[9][1] “Por los eventos en mención, la fecha de composición del libro parece ubicarse en los años siguientes a 586 (Jr 49)” ABREGO DE LACY, J.M, Introducción al estudio de la Biblia: los libros proféticos. Verbo Divino- Estella (Navarra), 2003, p 186.

[10][2] Edom, descendiente de Esaú, hermano de Jacob, no se hizo solidario en los eventos del 587 y se puso al lado de Babilona.

[11][3] También se presenta una estructura más compleja en quiasmo, así:

A. Batalla contra Edom, v.1.

B. El monte de Edom humillado, vv. 2-9.

C. La violencia de Edom contra Judá, vv. 10-14.

D. El día del Señor: así se hará contigo, v. 15.

C’. Serás violentado, v.16.

B’. El monte Sion establecido, vv.17, 18.

A’. Batalla contra Edom, vv. 19,20.

[12][4] Edom estaba ubicada en las montañas del sur de El Mar Muerto.

[13][5] La fórmula usada aquí es la de la ley del Talión: Edom recibirá conforme a lo que hizo.

[14][6] La fórmula "el día de Yahvé" se convierte en la expresión técnica que resume el mensaje de esperanza propuesto por los profetas.

[15][7] CARHUACHIN, César. Abdías, en Comentario Bíblico Mundo Hispano Tomo 13: Oseas-Malaquías. Mundo Hispano-El Paso (Texas), 2003, p 166.

[16][8] BRUEGGEMANN, Walter. Teología del Antiguo Testamento: un juicio a Yahvé. Sígueme- Salamanca, 2007, p 260.

Tomado de: http://convozalta.blogspot.com/2012_06_01_archive.html


martes, 17 de julio de 2012

Mis Relaciones Personales e Internet

A manera de testimonio Carolina, una hermana chilena nos comparte su experiencia.

          

Siempre he pensado los aspectos negativos de potenciar relaciones personales por la red, pero la semana pasada me impacté; días anteriores al evento que contaré había conversado por chat con un hermano en Cristo sobre un tema doctrinal puntual; a mí, como siempre, me surgieron algunas dudas y le dije que quería conversarlo pero en persona, él con muy buena disposición me dijo que no había problema, todas las veces que lo vi no encontré tiempo para conversar, lo divertido es que es un hermano de la congregación a la que asisto, nos vemos cada fin de semana en el culto dominical, reuniones de jóvenes, en los compartir con amigos, etc.; como el tiempo de conversar no se dio nunca, decidí escribirle un correo exponiendo mis dudas, pero mientras escribía sucedió algo…, sentía que le estaba escribiendo a un completo extraño, sí, le escribía a un hermano con quien años anteriores había tenido una buena amistad, pero eso hoy no era real…, sentía incluso como si le estuviera escribiendo a un hermano de otro país, a alguien a quien nunca había visto, ¡y me espanté! De alguna manera habíamos potenciado una relación cibernética, hablábamos seguido por la red, pero yo ya no me acordaba de cómo era él de verdad, para mi ya eran borrosas sus cualidades o defectos, a veces lo miraba y no sabía quién era, no porque él fuera falso, sino porque simplemente ya no lo conocía en “la realidad”. Terminé de escribir el correo, él me respondió un par de horas después aclarando con la Biblia mis dudas, en ese sentido fue muy positivo el correo; pero seguía pensando en la sensación de sentir al hermano lejano. ¿Por qué sentía eso si siempre conversábamos por chat?
 

A veces las relaciones personales potenciadas en la red son justificables y muy positivas, por ejemplo, cuando conversamos con alguien que se encuentra lejos y no existe otra manera de estar comunicado con el ser querido. Pero cuando esto pasa a sustituir las relaciones en la realidad, y de manera sutil te hace pensar que la vía fácil de comunicación es la mejor, estamos cometiendo un gran error.

Quienes me conocen saben que no me gustan mucho las redes sociales, la televisión, y las cosas muy tecnológicas; hubo un tiempo en que me causaron total rechazo al ver la dependencia del hombre a estas cosas. ¿Pero eran estas cosas malas en sí? Con el tiempo me fui dando cuenta que no, habían cosas positivas detrás de Internet, por ejemplo; sólo había que hacer buen uso de ellas. ¿Qué era entonces lo que me causaba rechazo? En algún momento de mi adolescencia abusé de estas cosas usándolas más de lo debido, podía pasar horas, incluso días enteros frente al pc, dejando de lado a familia, amigos, a mi misma; con el tiempo lo usaba cada vez menos, al dejarlo comencé a notar el abuso de estos medios; aveces asistía a alguna junta de amigos y la única entretención era estar frente al pc, ya no se conversaba, sino que se veían "videos divertidos" o fotos, y si no se contaba con algún pc en el lugar de reunión todos tomaban sus celulares para estar al tanto de lo que ocurría en las redes sociales, o sino se prendía la televisión y se veía algún programa x. Lo bueno es que esto con el tiempo fue pasando, y son más las instancias para conversar y relacionarse que existen. Insisto que en sí esas cosas no son malas; en lo personal, no son de mi total agrado, pero es cosa de gustos. No es malo juntarse a ver una película, a mi me encanta ver películas; no es malo ver videos chistoso de vez en cuando y pasar un buen rato; pero cuando el uso de esas cosas te esclaviza hay un problema. Sobretodo cuando dejamos de lado el cultivar nuestras relaciones personales por eso.

¿Cómo puede ser posible que la única manera de saber cómo se encuentra un hermano a quien amas, y con quien tienes la bendición de poder compartir en persona, sea por la red? Una vez escuché a una hermana decir: “Todos me escriben por facebook para saber cómo estoy, pero pocos son los que se acercan el domingo a preguntarme cómo estoy. Simplemente a los que escriben y no se acercan no les creo” Sus palabras me hicieron pensar mucho, no sé cuál sea la razón de cada uno para no acercarse, quizás es timidez, flojera, indiferencia, no lo sé, pero debemos botar todas esas cosas por amor.

A veces pensamos que no hay tiempo para conversar con todos los que quisiéramos, pero algunas semanas atrás una hermana muy sabia, a quien respeto mucho, me dijo: “Las personas más ocupadas siempre tienen tiempo porque aman a Dios; en cambio el que nunca tiene nada que hacer nunca tiene tiempo, no se hace el tiempo porque no conoce el gozo del servicio”, conversábamos con respecto a otro tema, pero creo que podemos aplicarlo a esta situación también.

Es bueno que reflexionemos y pensemos en quién y dónde estamos invirtiendo más tiempo. Si Dios es quien nos llama a amarnos unos a otros y al leer su Palabra nos maravillamos de ese mandamiento, no podemos optar por la comodidad nuestra, escribir un par de palabras de ánimo y preocupación desde la comodidad de nuestros hogares sin invertir tiempo real y de calidad en el otro. ¿Podrán tener peso mis palabras si le escribo a un hermano "te vi triste el fin de semana, estoy preocupada, y oro por ti" si nunca hice el esfuerzo de acercarme para saber qué le pasaba o si nunca me acerqué a orar por y con él ? Al escribir desde la comodidad de mi hogar ¿a quién le estoy entregando amor, a mi o a mi hermano/prójimo?

¿Acaso mi Salvador no se agrada en que yo invierta tiempo real en mi prójimo?

De manera muy sutil satanás nos engaña diciéndonos que no es necesario llamar, visitar o acercarnos a nuestro prójimo porque con un par de líneas basta y sobra. Mas Dios nos enseña todo lo contrario, sí es necesario y debemos preocuparnos unos de otros. Insisto, con todo esto no digo que las redes sociales sean malas o que sea pecado usarlas pero sí creo que debemos aprender a darles un buen uso y a no abusar de ellas. Jesucristo nos ha dado ejemplo de cómo relacionarnos, él no pasó el tiempo de su ministerio escribiendo cartas desde la comodidad de su hogar, el se relacionó de manera real con las personas, invirtió su tiempo en predicar, escuchar, visitar, conversar, enseñar a los otros.

Examinemos cómo están nuestras relaciones personales, y pidamos sabiduría para poder cultivarlas como Dios desea, y no como el príncipe de este mundo enseña.

Tomado de: http://vidapiadosa.blogspot.com/2012/06/mis-relaciones-personales-en-internet.html#comment-form

sábado, 7 de julio de 2012

El Discípulo Frente A Las Relaciones Conflictivas: Romanos 12:14-21

Introducción:

Cuando nos mueven las misericordias de Dios, es decir, hemos entendido en primer lugar las misericordias de Dios para con nosotros y cuando nuestra mente ha sido renovada a fin de aceptar su voluntad, todas nuestras relaciones se transforman. No solo tenemos una correcta relación con Dios, con el mundo, con nosotros mismos, con los hermanos, sino que también servimos a nuestros enemigos.

Pablo comienza a hablar en el versículo 9 y 10 del amor genuino como la base para las relaciones sinceras. Este amor es la base que soporta mi conducta frente a mis perseguidores, prójimo y enemigos.

Amar y servir a los que nos persiguen es cuestión de discípulos maduros.

¿Qué dice el Señor acerca de nuestra conducta hacia aquellos que no nos aman, hacia aquellos que se oponen a nosotros?. Es posible que en el auditorio haya perseguidores y perseguidos. Es posible que tengas al enemigo sentado a tu lado hoy. Lo que el pasaje nos enseña es toda una contracultura para el corazón.

1. Perseguidores: 14-16

· Bendecirlos (Mt 5:44-47), es un amor sin condiciones, Hechos 7:54-60

· Alegrarnos en sus triunfos, dolernos en su sufrimiento

Se requiere más gracia para alegrarse con los triunfos de otros que para llorar con el que sufre. Nuestra propia naturaleza nos capacita para llorar con otro ser humano que ha sufrido una calamidad, pero regocijarnos con una persona que le va bien necesita del amor genuino. Es la única manera de mantenernos libres de envidia, sentirnos alegres por la persona a la que le va bien. El amor nunca es ajeno a las alegrías o penas de otras personas (John Stott).

· Buscar la unidad. Es unidad de pensamiento. La unidad se constituye en la fortaleza que impide la entrada del conflicto. Cuando pensamos lo mismo, los esfuerzos se encaminan a metas y propósitos comunes. (Fil 2:2-5). Eso solo se logra cuando todos buscamos que los propósitos y planes de Dios se cumplan. Cuando colocamos nuestros planes y propósitos por encima de los de Dios entonces surgen los conflictos. Si tenemos una mente renovada, tendremos también las mismas convicciones y las mismas preocupaciones básicas. Sin esta mente en común no podemos vivir ni trabajar juntos en armonía. (John Stott).

· No ser altivos. Tratar bien a los humildes. Tener un interés genuino por las personas comunes y corrientes, es decir, si te sientes que estas por encima de los demás tu deber es bajarte al nivel de los que no son como tu. Jesús estuvo disponible para todos, hablaba con todos, trataba igual a todo el mundo. El Señor nos pide lo mismo. La versión inglesa de la Biblia traduce este pasaje así: “No presumas, no aparentes, hazte amigo verdadero del pobre”. Que felices seriamos en las Iglesias si existiera este tipo de amor.

· No ser sabios en nuestra propia opinión. Prov 3:7.

· Pagar mal por mal. Nada puede justificar la venganza en el corazón de un cristiano. El cristiano debe ejemplificar la nobleza de espíritu, es decir, sus actos deben proceder de un corazón noble, bueno, maduro espiritualmente. Un cristiano no puede rebajarse a un espíritu ruin, hasta los no creyentes condenan las bajas conductas. Amar y servir a los que nos persiguen es cuestión de discípulos maduros. Este texto también le habla a los perseguidores y a los que causan conflictos.

Resonancia:

En primer lugar, vivimos una época de una tremenda superficialidad. De poca profundidad espiritual. Una época donde se maneja un lenguaje “cristiano” casi en todas partes, pero la vida de la gente no es coherente con sus palabras. La iglesia no es ajena a este fenómeno de superficialidad. Tenemos ante nosotros varios imperativos: bendecir, gozarnos con los demás, identificarnos con el dolor ajeno, deponer mi ego en beneficio de la unidad, no hacer acepción de personas y no pagar mal por mal. Encontramos en las comunidades de hoy que se habla mal de los hermanos, que nos creemos mas bendecidos que otros, que nos alegramos con el dolor ajeno, (Eso es castigo de Dios), que antes de la unidad esta nuestro ego y nuestra posición, encontramos que hay acepción de personas y aun muchos huyen del pobre. Una forma de perseguir es ignorar. Eso es superficialidad y la superficialidad es fuente de conflictos. Amar y servir a los que nos persiguen es cuestión de discípulos maduros.

En segundo lugar, vivimos una época en donde se ha confundido la espiritualidad con la liturgia. Muchos están convencidos que el cumplir y asistir a las actividades que se programan en las iglesias y ser asiduos visitantes de los templos es sinónimo de espiritualidad. Esto conduce a que se descuide la formación del carácter, a que no se trabaje en el cambio, en la renovación interna del corazón. Al presentarse los conflictos y los choques no se saben manejar y se generan resentimientos entre los hermanos. Si no hay la suficiente madurez, la mucha actividad me puede inflar el ego y llego a creerme con derecho de ser juez de los demás y además puedo constituirme en perseguidor de mis hermanos. Amar y servir a los que nos persiguen es cuestión de discípulos maduros.

En tercer lugar, vivimos una época de mucha hipocresía. En todos los ámbitos, en todas las esferas. Trabajo, familia, iglesia, amistades, etc. Puedo reaccionar ante mis perseguidores con amor y servicio cuando se quienes son. Hoy en día es difícil identificarlos. En apariencia todos son mis amigos y hermanos pero cuando no los estoy viendo me persiguen, conspiran contra mi, hablan mal de mi. El reto para los perseguidores es que lo hagan abiertamente y no en lo oculto. Pablo lo dice en el versículo 9: “El amor sea sin hipocresía”. Mostrarme amigo frente a las personas y ser perseguidor en lo oculto, me hace una persona sin amor, en alguien que persigue sin dar oportunidad a que el perseguido se defienda amando. Amar y servir a los que nos persiguen es cuestión de discípulos maduros.

Es posible que encontremos más perseguidores que personas dispuesta a amar y servir.

Es posible que en este lugar haya personas heridas, personas que se sienten marginadas, aisladas y aun no se están sintiendo parte de la Iglesia. Amados hermanos, el camino es amar, bendecir, servir y buscar el bien de aquellos que nos persiguen.

En este contexto, nos toca enfrentar a quienes nos persiguen.

Hay una frase que divide el tema: “Procurad lo bueno delante de todos los hombres”. La frase puede interpretarse de dos maneras: En primer lugar nos dice que el discípulo siempre esta ocupado y trabajando en la formación del carácter de Cristo en su vida, en segundo lugar, nos dice que sus actitudes y reacciones frente a los malos proceden de un corazón maduro, un corazón formado en el carácter de Cristo, un corazón como el del mismo Señor. 1 de Pedro 2:21-23.

2. Prójimo: 17

· Estar en paz. El cristiano debe ser una persona pacifica, que siempre busca relaciones de paz con sus demás prójimos en el mundo. Esta es una de las obligaciones sociales primordiales del que ama de verdad. El discípulo hará todo lo posible por mantener relaciones armoniosas con todos los hombres.

· Evitar el conflicto. Si los choques ocurren, como algunas veces es inevitable que ocurran, la provocación no debe iniciarse del lado del cristiano. Cuando venga el conflicto, él debe conservar su actitud perdonadora, dejando el asunto de su vindicación totalmente en las manos de Dios. (Mt 5:9)

· No iniciar los conflictos.

Resonancia:

Todos sabemos el significado de prójimo. Para decirlo de manera general, prójimo es aquel que esta a mi lado o cerca de mí en cualquier hora y lugar en que coincidamos.

Vivimos en una época en que no sabemos en que momento mi prójimo se puede convertir en mi perseguidor o enemigo. Puede ser alguien que tropezamos en la calle, a quien golpeamos por accidente, a quien incomodamos por alguna razón o al que pensó que le tomamos su turno en la fila, el mototaxista que casi atropellamos y nos insulta así la culpa haya sido de él. (El stress de manejar).

Vivimos en una época en donde la intolerancia es el pan de cada día. En donde la gente cada día resiste menos la presión. Las crisis en lo emocional, en la economía, en la familia son mas frecuentes. La gente sale a la calle armada emocionalmente.

Vivimos en una época donde la envidia es común. (Ilustración: Como gane a mis compañeros de trabajo en una empresa).

Vivimos en una época en donde el reto para nosotros es ser verdaderos pacificadores. El cristiano debe ser agente de paz no fomentar el conflicto. (El hogar).

Nos pasa a todos y todos los días.

3. Enemigos: 18-21

El bien. Lo que hagamos debe ser hecho por el bien de nuestro enemigo, por el poder de amor debemos esforzarnos para que él se vuelva nuestro amigo y un hijo de Dios si aun no lo es. El bien se constituye en un elemento confrontador que produce en mi enemigo el arrepentimiento verdadero.

Vencer con el bien el mal. Venzo con el bien el mal cuando atraves del bien el mal se transforma en bien. Nuestra responsabilidad personal consiste en amar y servir a nuestro enemigo según sus necesidades y procurar su bien superior. Su vergüenza no tiene por objeto vindicarnos sino sanar las heridas de mi enemigo, ganarlo para la fe, su vergüenza tiene como objeto su arrepentimiento. El mayor ejemplo: Jesús. De igual manera, es posible que tu enemigo nunca se arrepienta y tampoco se convierta en tu amigo. En este caso Dios se encargara de vindicarte en el futuro o en el día del juicio.

No tomar venganza. No tomar la justicia en nuestras propias manos. 1 de Pedro 2:21-23. De ninguna manera el apóstol Pablo sugiere que hemos de consolarnos o alegrarnos por que atraves de nuestra bondad nuestro enemigo será castigado. Esta actitud es contraria al amor. La represalia y venganza están absolutamente prohibidas para los discípulos de Jesús. De igual manera no se admiten conductas neutras. No es solo renunciar a la venganza sino que es imperativo servir a mi enemigo. Castigar al malvado es solo prerrogativa de Dios, por eso se nos manda a no tomar justicia por nuestra propia mano. La única manera de no tener la tentación de vengarme es servir a mi enemigo con amor.

Resonancia:

Vivimos en una época que se caracteriza por la ausencia de amor. El amor esta escaso. Jesús nos dijo: Amen a sus enemigos. Si a veces nos cuesta amar a los que tenemos cerca, pensemos un momento en lo que es amar a nuestro enemigo. El apóstol comienza el capitulo diciendo: “Os ruego por las misericordias de Dios que entreguen su vida y su mente a fin de que puedan entender la voluntad de Dios”. Solo un corazón entregado y una mente renovada son capaces de cumplir este mandato.

Vivimos en una época donde nadie se queda con nada. “Si me la haces me la pagas”. Es posible que mi enemigo sea una persona que ha sido herida, que esta dolida por sus fracasos, sus desdichas, por que la vida le ha tocado duro. Es en este tipo de situaciones en donde el discípulo de Cristo deja que el amor aflore para que esas heridas sean sanadas.

Hacer el bien a mi enemigo es mostrarle que hay otro camino. El camino del amor.

Si tomamos venganza estamos haciendo lo mismo que hace todo el mundo. Si hacemos el bien estamos brillando, poniendo nuestra luz encima de la mesa para poner en evidencia el odio y el deseo de venganza que hay en el mundo.

No caigamos en la tentación de la venganza. Caigamos en la tentación de amar. La única manera de combatir la venganza es perdonando, amando. Si otros ven en nosotros que amamos se darán cuenta que es posible amar.

Vivimos en una época en la que nos creamos hasta enemigos imaginarios. Pensamos que alguien es nuestro enemigo y ni siquiera lo es.

El amor es el arma más poderosa. Jesús la uso para salvarnos. Es hora de desarmar los espíritus y cargarlos de amor.

En un país como Colombia, donde el maltrato a la mujer es frecuente, el abuso a los niños es diario, en donde la gente asesina por un minuto de celular, los cristianos tenemos el reto de mostrar otro camino. El del amor y perdón.

Conclusión:

“En toda nuestra manera de pensar es importante mantener juntas las actitudes positivas y negativas. Ambas son buenas. Es bueno no replicar jamás, porque si pagamos mal por mal, lo duplicamos, agregando un segunda mal al primero, y de esta manera aumentamos la cuenta del mal en el mundo. Es mejor tomar la actitud de un discípulo maduro: Bendice, hace el bien, procura la paz y sirve y gana al que es se enemigo, porque si de este modo respondemos ante el mal con el bien, reducimos la cuenta del mal en el mundo, mientras que al mismo tiempo aumentamos la cuenta del bien. Pagar mal por mal equivale a ser vencido por el; pagar el mal con el bien equivale a vencer el mal con el bien. Esta es la forma de obrar de la cruz. Esta es la obra maestra del amor”. John Stott.

¿Sabes quienes son tus enemigos?. ¿Qué vas a hacer de hoy en adelante?.

¿Vas a aumentar la cuenta del bien o la cuenta del mal?