miércoles, 30 de septiembre de 2009

Perdiendo la pasión espiritual

Perdiendo la pasión espiritual

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¿CUANTO LE COSTAMOS A JESUS?

Frecuentemente se oyen comentarios de cristianos y gente en general acerca de la intolerancia de Dios respecto a nuestros pecados, errores o fallas. Estando recién convertido, la imagen de Dios era de alguien que estaba pendiente de mis pecados para descalificarme y castigarme. Si bien es cierto Dios no tolera el pecado, no debemos olvidar que hay alguien que está entre Dios y nosotros y ese es Jesucristo, es El Señor quien hace la diferencia. Isaías 53. Describe el sufrimiento de Cristo de manera extremadamente grafica, pienso con la intención de que aquellos que no lo vimos con nuestros ojos podamos hacernos una idea de lo que al Señor le costamos. El nos compro a precio de sangre y nada más, y el Señor Jesús nos da atraves de su sacrificio la Salvación, la Salud y la paz con Dios. La Biblia dice que somos sus ovejas y que nadie nos arrebatara de su mano. Para que compartir todo esto. Simplemente porque muchas veces somos implacables los unos con los otros y aun nosotros con nosotros mismos. Cuando pecamos, cuando le fallamos a Dios la tendencia es a autoflagelarnos, a señalarnos como si no hubiera solución. “Hermanos si alguno hubiere pecado abogado tenemos para con el Padre a Jesucristo el Justo, y el no es solamente la propiciación por nuestros pecados si por los de toda la humanidad”. Tenemos acceso además al trono de la gracia: “Acerquémonos pues confiadamente al Trono de la Gracia para hallar gracia y el oportuno socorro”. “Hermanos si algún hermano ha sido sorprendido en alguna falta vosotros que sois espirituales restauradle con espíritu de mansedumbre”. Alguien dijo que la Iglesia es el único ejército que mata a sus heridos. Estamos en la Gracia (Lo cual no nos da licencia para pecar deliberadamente), si pecamos tenemos la opción de ir a Jesús, su sangre aun está disponible. “Si confesamos nuestros pecados su sangre nos limpia de toda maldad”. No tenemos que autocastigarnos, tenemos que ir a Jesús.

¿Ud cree que con el precio que Jesús pago por nosotros en la cruz El va a renunciar a nosotros tan fácil?. El es mi socorro, mi pronto auxilio. Si hemos fallado vayamos ante El arrepentidos, caigamos de rodillas ante su presencia y démosle gracias por que El aun está disponible para nosotros. Si hemos criticado, juzgado o aislado a algún hermano por su pecado pidamos perdón a Dios y ayudemos a levantar al caído. “Misericordia quiero y no sacrificio”, dice el Señor.

Dios les bendiga

martes, 29 de septiembre de 2009

¿Es Biblico Tener Apostoles Hoy? Por Juan Stam

Para enfocar este tema, es necesario primero analizar los diferentes usos de la palabra griega apostolos. El término se deriva del verbo apostellô, que significa simplemente "enviar". Por eso, (1) el sentido más general de apostolos, como en Juan 13:16, es cualquier persona enviada en cualquier misión (recadero, mandadero). Un aspecto más específico de este sentido (2) ocurre en 2 Cor 8:23 y Fil 2:25 cuando mencionan "los mensajeros de las iglesias" (apostoloi ekkêsiôn), como delegados comisionados por las congregaciones para alguna tarea. En tercer lugar (3), la palabra significa "misionero", que es el equivalente en latín (del verbo mitto, misi, "enviar"). En este sentido Jesucristo es el "misionero" enviado por Dios (Heb 3:1). Como veremos más adelante, Cristo no era "apóstol" en el mismo sentido que los doce, sino como "enviado" y "misionero" del Padre y prototipo de la misión de la iglesia (Jn 20:21; Mr. 9:37; Mt 10:40; Jn 13.20: Jesús es el Enviado del Padre). El cuarto sentido (4) es lo que generalmente entendemos por "los apóstoles", como Pedro, Pablo y los demás. En ese aspecto, el término podría llamarse un título, de una primacía en cierto sentido jerárquica.

Dados estos diversos sentidos de la palabra "apóstol", es necesario en cada texto bíblico determinar cuál de ellos se está empleando. Serios problemas resultan cuando se confunde un sentido con otro. Los "apóstoles" de hoy toman pasajes donde el término significa "misionero" pero los aplican en el otro sentido y quieren atribuirse los títulos y autoridades de los doce y de Pablo. La iglesia católica hace algo parecido con su " sucesión apostólica" a través de los siglos. Según el Nuevo Testamento, los apóstoles no tienen sucesores.

El trasfondo judío: El apostolado del Nuevo Testamento se basó en una práctica judía de designar un emisario, llamado ShaLiaJ, con plenos poderes para representar a quien lo había enviado (Esd 7:14; Dn 5:24; cf 2 Cron 17:7-9). El ShaLiaJ era una especie de plenipotenciario ad hoc. Eran comunes las fórmulas legales como "el que te recibe a tí me recibe a mi", "lo que ustedes atan en mi nombre lo he atado yo" y muchos otros parecidos, que aparecen también en el Nuevo Testamento (Mr 9:37; Mt 16:19; Lc 10:16; Jn 13:20; 20:23). La comisión del ShaLiaJ era para una tarea específica y no era transferible a otras personas.

El paradigma definitivo, Hechos 1: Después de suicidarse Judas, los discípulos sentían la necesidad de completar el número doce, como paralelo con las doce tribus de Israel. Con ese fin, guiados por el Espíritu Santo, definieron los requisitos indispensables para incorporarse en el apostolado. La elección se limitó a "hombres que han estado juntos con nosotros todo el tiempo que el Señor Jesús entraba y salía entre nosotros, comenzando desde el bautismo de Juan hasta el día en que entre nosotros fue recibido arriba" para que "uno sea hecho testigo con nosotros, de su resurrección" (Hech 1:21). Además, la selección fue hecha por Cristo mismo (1:24; cf. 1:2). Veremos en seguida que todas estas mismas condiciones se aplican al caso de Pablo.

Ese texto, y otros, muestran que para ser apóstol en el mismo sentido que los doce y Pablo, era requisito indispensable haber sido testigo ocular y presencial del ministerio de Jesús (Hechos 1:21-22; cf. 1 Jn 1:1-4) y de su resurrección (Hch 10:40-42; 1Co 15). Por supuesto, tal cosa sería imposible después de morir los contemporáneos de Jesús. La iglesia ahora es "apostólica" cuando es fiel al testimonio de ellos, que tenemos en el Nuevo Testamento, y cumple así su "apostolado" misionero. Sobre el fundamento de ellos Cristo sigue construyendo la iglesia (Efes 2:20).

Es importante reconocer que esta sustitución de Judas por Matías es el único reemplazo de un apóstol, precisamente para completar el número de doce. Matías no era sucesor de Judas sino su reemplazo. Después, al morir los doce y Pablo, ni el Nuevo Testamento ni la historia de la iglesia narra la elección de algún sucesor de alguno de ellos. Al morir el apóstol Jacobo, nadie le sucedió o reemplazó (Hech 12:2). El grupo quedó cerrado, como es evidente en Apocalipsis 21:14. Obviamente, en esas puertas de la Nueva Jerusalén no aparecerá el nombre de ninguno de nuestros apóstoles de hoy.

Toda esta evidencia bíblica deja muy claro que para ser apóstol, el candidato tenía que ser alguien del primer siglo. Nadie después del primer siglo podría haber sido testigo presencial del ministerio de Jesús y de su resurrección. Ese requisito descalifica de antemano a todos nuestros "apóstoles" de nuestros tiempos modernos.

El apóstol Pablo: El apostolado de Pablo fue severamente cuestionado, precisamente porque él no había sido uno de los discípulos, como requiere Hechos 1, aunque sí era contemporáneo de Jesús y sin duda testigo de su ministerio. Repetidas veces Pablo tiene que defender su llamado de apóstol, pero lo significativo es que lo defiende en los mismos términos básicos de Hechos 1: él también había visto al Resucitado (1 Cor 9:1; 1Cor 15), fue nombrado apóstol no por hombres sino por el mismo Cristo (Gal 1:1,15-17,19; cf. 1 Tim 1:1; 2:7), y él, igual que los doce, había realizado las señales de apóstol y la predicación del evangelio (2 Cor 12:12; cf. Rom 15:18-19). En 1 Corintios 9:1-6 Pablo se defiende contra los que negaban que él era apóstol:

¿No soy apóstol?
¿No soy libre?
¿No he visto a Jesús el Señor nuestro?
¿No sois vosotros mi obra en el Señor?

Si para otros no soy apóstol, para vosotros ciertamente lo soy; porque el sello de mi apostolado sois vosotros en el Señor.

A continuación, Pablo responde a los que le acusan, afirmando que él tiene los mismos derechos de todos los apóstoles (9:3-6; cf. 2 Cor 11:5,13; 12:11s).

En este contexto, 1 Corintios 15 es especialmente importante. En este pasaje Pablo afirma vigorosamente la fe en la resurrección (15:1-8, 12-58) pero también, menos conspicuamente, defiende su propio apostolado (15:8-11). Después de definir el evangelio como la muerte, sepultura y resurrección de Cristo (15:1-4), Pablo enumera una lista de los que podríamos llamar "los testigos autorizados de la resurrección" (15:5-8): Céfas, los doce, más de quinientos hermanos, Jacob, después todos los apóstoles y al final Pablo mismo. Por eso, de las varias personas que el Nuevo Testamento llama apóstoles, sabemos que tenían que haber sido testigos presenciales de la resurrección.

Está claro que en este pasaje Pablo no está hablando sólo de visiones espirituales, como tuvo él mismo (2 Cor 12) y que tuvieron Esteban (Hech 7) o Juan (Apoc 4-5), que no podrían servir como evidencias de la resurrección corporal de Jesús. El verbo repetido en estos versículos de 1 Cor 15 es "apareció", y el sujeto activo es el Resucitado (cf. Gál 1:16). Eran visitaciones del Señor, apariciones por iniciativa de él, para demostrar la realidad de su resurrección. Se trata de revelaciones corporales como las de Cristo durante los cuarenta días, que constituyeron a sus receptores en testigos oculares del hecho. En ese sentido, Pablo reconoce que su propio caso es una anomalía, pues aunque era contemporáneo de Jesús, no había sido discípulo ni había estado presente con los discípulos durante los cuarenta días. Sin embargo, insiste en que su encuentro con Cristo en el camino a Damasco pertenecía a la misma serie de visitaciones especiales. Por otra parte, Pablo afirma que su encuentro con el Resucitado fue la última de la serie (15:8; cf. 1 Cor 4:9), sin posibilidad de otras. Para mayor énfasis, Pablo afirma que Cristo lo llamó al apostolado no sólo de último sino "como un abortivo" (Gr. ektrômati), una excepción. Pablo era un apóstol "nacido fuera del tiempo normal". No puede haber otros apóstoles después de él.

Otros apóstoles: Este pasaje habla de "todos los apóstoles", además de los doce (1 Cor 15:7), pero todos ellos eran también testigos oculares de la resurrección. En cambio, de líderes que sabemos que no habían participado en esa experiencia, como Apolos y Timoteo, el Nuevo Testamente nunca los llama "apóstol". No podían ser apóstoles sin haber visto al Resucitado (y no sólo en visión mística). Por eso, de todas las demás personas llamadas "apóstol" podemos estar seguros de que habían sido testigos oculares del Resucitado o si no, eran apostoloi sólo en el sentido de "misioneros" o de "delegados congregacionales".
Es muy significativo que tanto los doce como Pablo aplican los mismos requisitos básicos para el apostolado: sólo pueden ser apóstoles los que habían visto al Cristo en su cuerpo resucitado y habían sido comisionados personalmente por él para ser testigos de su vida y resurrección. De estos, el último fue el apóstol Pablo. Los apóstoles cumplieron una función histórica. Obviamente, nadie que no sea del primer siglo puede ser testigo ocular de lo que nunca presenció.

Efesios 4:11: Frente a estas enseñanzas bíblicas muy claras, el mal llamado "movimiento apostólico" apela, sin interpretación cuidadosa, a unos pocos textos. El versículo principal es Efesios 4:11, tomado fuera de contexto. El pasaje completo es una cita modificada del Salmo 68:18 con introducción y conclusión:

Pero a cada uno de nosotros fue dada la gracia
conforme a la medida del don de Cristo. Por lo cual dice:  Subiendo a lo alto, llevó cautiva la cautividad, y dio dones a los hombres. Y eso de que subió, ¿qué es, sino que también había descendido primero a las partes más bajas de la tierra?

El que descendió, es el mismo que también subió
por encima de todos los cielos para llenarlo todo.
Y él mismo constituyó a unos, apóstoles;
a otros, profetas;
a otros, evangelistas;
a otros, pastores y maestros.

El tema de Efesios 4:7-16 es la unidad de la iglesia con su diversidad de dones, todo orientado hacia el crecimiento del cuerpo (4:13-16). Pablo introduce este tema con una cita del Salmo 68, uno de los salmos más difíciles y con complicados problemas textuales. Pero el tema central de ese salmo está claro: Dios es un poderoso guerrero (68:35) que en diversos momentos ha descendido a la tierra para liberar a su pueblo (68:11-14,20-21) y después de su triunfo, sube al monte Sión (o al cielo) llevando cautivos (68:15-18,24,29,35) y reparte el botín entre su pueblo (68:12,18). Pablo adapta la cita en varias formas, especialmente cambiando "tomaste dones" (Sal. 68:18) en "dio dones" (Ef 4:8), para aplicar la cita a la ascensión de Cristo y la venida del Espíritu con sus dones. Al volver al cielo, el Cristo vencedor repartió el botín entre su pueblo. El énfasis cae sobre la ascensión de Cristo, el momento histórico-salvífico en que el Resucitado victorioso envió el Espíritu como botín de su triunfo.

El verbo "constituyó" (4:11, edôken, "dio") es un pretérito punctiliar, que describe algo que Cristo hizo cuando ascendió, conforme también al modelo del Salmo 68. No dice absolutamente nada sobre el futuro, si Cristo seguiría dando apóstoles a la iglesia, hasta su segunda venida, como podrían haber sugerido otros tiempos verbales. Como comenta I. Howard Marshall en el Comentario Bíblico Eerdmans (p.1389), "Puesto que esta carta vino de una época cuando estaban funcionando apóstoles y profetas, es imposible sacar alguna conclusión desde este pasaje sobre su continuación o no en la iglesia después".

De otros pasajes, como hemos visto, queda evidente que el apostolado no puede haber continuado después de morir los últimos testigos presenciales. En cambio, otros pasajes dejan claro que el don de profecía (y la falsa profecía) continuarían en la iglesia. Al ascender, Cristo dio un don que era de una vez para siempre (apóstoles) y otro que había de seguir hasta su venida (profetas). El llamado apostólico corresponde en eso a su origen en el encargo de ShaLiaJ, que no era transmisible.

Por otra parte, Pablo habla en 2 Cor 11:13 de "falsos profetas (pseudapostoloi), obreros fraudulentos, que se disfrazan como apóstoles de Cristo" (cf. Ap 2:2; Didajé 11:3-6) y, quizá sarcásticamente, de "superapóstoles" (tôn huperlian apostolôn, 2 Cor 11:5; 12:11, NVI).

Conclusión: Dos de los grandes vicios de la iglesia evangélica hoy son la sed de poder, prestigio y riqueza de algunos de nuestros líderes, y entre los fieles el culto, ciego y casi idolátrico, a las personalidades famosas. Hay mucha obsesión con títulos, oficios y el poder lucir y ser importante. Se emplean constantemente las técnicas de publicidad y promoción del mundo secular. Eso es totalmente contrario al espíritu de Jesucristo y del evangelio. Mucho más acertado es el viejo refrán, "al pie de la cruz, todos somos párvulos".
Hace unos años, en un foro sobre el tema de los apóstoles, alguien intervino para decir, "Antes era suficiente el título de pastor, pero ahora con las enormes megaiglesias, llamarlos pastor les queda muy corto." ¡Al contrario! Si el título "pastor" les queda corto para ellos, ellos se quedan demasiado cortos para el título de pastor.

El Metodo Del Restaurante

Cuando voy a un restaurante, sé que voy a encontrar un menú variado. No iría a un restaurante que sirviera sólo arroz o sólo zanahorias. Ante ese inventario de opciones del restaurante que se llama "el menú", analizo los pro y contra de cada posibilidad: las costillas son deliciosas pero mucho colesterol, el pollo no porque comí eso en el almuerzo, el pescado no me llama la atención, entonces pido pastas, ¿qué será, espagueti o lasaña? Bueno, tengo que optar, y escojo lasaña que me gusta un poco más. La pido y me la como. Así debe ser también el proceso de interpretación de la Biblia.

Una vez conversé con un hermano que creía entender perfectamente todo el Apocalipsis. Le confesé que había detalles complicados que no me sentía seguro de entenderlos. Me respondió, "para usted, tal vez, pero para mí no". Entonces le puse como ejemplo los 144,000 vírgenes, "que no se han contaminado con mujeres" (Apocl4:4). "Eso es fácil", me replicó; "La fundadora de nuestra iglesia lo explicó. Son los que no han fornicado con las siete mujeres malas del Antiguo Testamento". Sorprendido por su respuesta y por su total seguridad, contesté diplomáticamente, "Eso es una posible interpretación, pero... ", a lo que el amigo se molestó y me corrigió, "No, no es una posible interpretación, es la verdadera y no hay otras".

Sospecho que la mayoría de los lectores del Apocalipsis tienden a optar inmediatamente por la primera interpretación que se les ocurra, en vez de pensar en la gama de posibilidades que puede tener cualquier texto, sobre todo uno difícil (los 144 mil vírgenes, los siete ángeles ante el trono, los ángeles de las siete iglesias, el jinete del caballo blanco, el 666). Pocos errores hacen tanto daño a la buena interpretación como el de optar por la primera interpretación que se nos ocurra, sin considerar todas las posibilidades del "menú". Para romper ese vicio y para que comience un buen proceso de análisis, propongo el método del restaurante:

(a) Primero, debemos armar el menú, o sea, hacer un inventario de las posibles interpretaciones (y hasta imposibles), para ver toda la gama de opciones. La lista puede formarse de lo que hemos oído en el pasado, de las opiniones de los alumnos y alumnas de una clase, de las Biblias comentadas que tenemos, de otros libros que podemos consultar, etc. El inventario debe ser lo más completo posible, como punto de partida del análisis del texto. La opción que dejas fuera, sea por descuido o por prejuicio, puede ser la mejor alternativa y la clave a la interpretación más fiel del texto.

Los 144 mil vírgenes de Apocalipsis 14:1-5 pueden ser entendidos como las tribus de Israel (etnia judía; cf. Ap. 7), como los judeo-cristianos o todos los cristianos, como los mártires, los testigos de Jehová, etc. Que ellos son vírgenes puede significar que son célibes (curas y monjes), que son esposos fíeles, que no han practicado idolatría (adulterio espiritual), que son corderos ritualmente puros para el sacrificio, o que no se han fornicado con las sietes mujeres del Antiguo Testamento. El jinete del caballo blanco se ha interpretado de unas veinte maneras opuestas: como Anti-Cristo o Cristo, como el evangelio en marcha, como la paz o la guerra, como los partos del oriente, etc.

(b) Después debemos analizar los pro y contra de cada opción, sobre todo las razones exegéticas desde el mismo texto que favorecen o desfavorecen cada una de las interpretaciones propuestas. Por ejemplo: interpretar los "vírgenes no contaminados con mujeres" como celibato parece concordar bien con las palabras de la frase, pero contradice toda la ética sexual de la Biblia. A la inversa, "vírgenes" como esposos fieles concuerda bien con los conceptos bíblicos del sexo, pero no con las palabras del texto. Entenderlo como "los que no han practicado la idolatría" se acerca más al probable sentido del pasaje pero parece quedar un poco corto del lenguaje del texto. Ayuda más recordar que cuando los sacerdotes iban a oficiar en el templo, o cuando los soldados estaban en guerra, tenían que abstenerse de relaciones sexuales. La actividad sexual los hubiera contaminado ritualmente, no moralmente.

(c) A eso debe seguir una valoración exegética y teológica de cada interpretación, a la luz de los pro y contra, un proceso de sopesar las ventajas y desventajas de cada alternativa. Esto es muy pedagógico cuando se puede hacer en grupo. Todos pueden califica las diferentes interpretaciones: primero eliminar las de nota "F" (falso), como por ejemplo que los 144 mil son testigos de Jehová. Después se puede identificar las más convincentes, para una nota de "A" (acertado, se pueden dar por aceptados, a falta de nuevas evidencias), nota de "B" (bien probable, pero no del todo seguro) y nota de "C" (casi posible, a tomarse en cuenta como remota posibilidad). Se podría agregar también una "D" (dudoso, aunque aun no es "F"). Se puede también calificar por números, desde cero hasta cien: que los 144,000 mil vírgenes son Testigos de Jehová tiene un cero por ciento de probabilidad; que el Cordero es Jesucristo, un 100%.

Este ejercicio tiene dos ventajas. Primero, nos enseña, después de tomar en cuenta todas las posibilidades, a evaluarlas críticamente, y nos da práctica en hacerlo hasta que se nos haga costumbre. Segundo, nos enseña a mantener nuestras interpretaciones e ideas con una escala de grados diversos de certeza. No todas las opciones merecen la nota "A", pero tampoco deben descartarse las de menor certidumbre ("B" y "C"). Por ejemplo, personalmente estoy totalmente convencido de que el Cordero es Jesucristo (nota "A"), bastante convencido de que el caballo blanco simboliza el evangelio en marcha (quizá nota "B+"), pero menos seguro de mi interpretación de los 144 mil vírgenes o del 666 (nota "C" o "C+"). Es muy saludable aprender a vivir con diversos grados de certidumbre, lo cual es una señal de madurez.

(d) Después de todo ese trabajo exegético, procedemos a escoger la mejor opción, siempre con la calificación y el nivel de certeza que le corresponda. Este paso siempre tendrá algo de personal y subjetivo, en mayor o menor grade. Después de ser probada por los fuegos del examen, esa verdad bíblica se convierte en una convicción para nuestra vida.

(e) El último paso es escuchar la voz de Dios en el texto y obedecer la Palabra estudiada.

Material del Diplomado De Antiguo Testamento (Sociedades Biblicas Unidas – Colombia).

Fundamentos De Una Buena Relacion

INTRODUCCIÓN: Pensando en una introducción para este mensaje llego a mis manos un artículo publicado el día 10 de abril de 2.004 y cuyo autor es Mario Mendoza, en el Tiempo y que se titulo "El Problema Nacional". El articulo usa una ilustración como base para exponer lo que considera el problema. Dice: "Había un pescador con un balde de langostas vivas en un rincón del puerto. Un extranjero se acerco y le advirtió que uno de los animales estaba a punto de salirse. El pescador no puso atención y siguió con su labor y le dijo: No hay problema no pasa nada. Pero se puede escapar dijo el extranjero sin entender la situación. Entonces el pescador se sonrió y le explico: Son langostas colombianas, míster. Si una de ellas quiere salir del balde y está ya en el borde, las otras se encargan de regresarla al fondo. La historia, da en el centro de lo que muchos analistas han considerado como el problema más serio que tiene este país. Más que la corrupción, que la violencia. Se trata de la envidia, del resentimiento, del odio visceral al que le va bien, a quien logra sobresalir en su trabajo, a quien se esfuerza por cumplir con su deber y ser eficiente. Mucha gente destila amargura y nunca reconoce los logros ajenos. Lo contrario habla a sus espaldas, miente, tergiversa, inventa, calumnia y así cree equilibrar la balanza. Y esa actitud, por supuesto, nos impide hacer las cosas bien, luchar, cumplir con nuestros propios propósitos. Nos impide que conquistemos metas, nos impide avanzar, nos impide compartir, nos impide gozar. Ahora la pregunta es en que afecta lo anterior a la Iglesia.

Reflexionemos:

1. Si esta es la percepción que tienen los que no conocen a Cristo de los problemas que existen a nivel de relaciones en el país, se le plantea un reto a la Iglesia. Primero, si alguien nuevo llega a la Iglesia no debe encontrar situaciones como las antes descritas. Segundo, estamos llamados a mostrar a Jesús también en la forma como nos relacionamos con los hermanos, con nuestra familia y con nuestros compañeros de trabajo.

2. En Colosenses 3, Pablo dice que una de las cosas que muestra que somos diferentes, es la forma como nos relacionamos con los hermanos, esposa y compañeros de trabajo.

3. Se imaginan que expectativas podrán tener las personas que nos rodean en cuanto esto. Que esperan ellos de nosotros. De los hijos de Dios.

I. LA FORMA COMO NOS RELACIONAMOS O TENEMOS COMUNIÓN CON LAS PERSONAS, DEPENDE DE QUE TANTO HEMOS CAMBIADO. (CONTEXTO).

1. Debemos Aprender a Vivir En El Cielo Estando Aun En La Tierra. Colosenses 3:1.

La relación o comunión que tengamos con las personas depende de lo tanto que hemos aprendido a vivir como Cristo.

Mis relaciones no dependen de cómo me cae alguien, o como me llevo con aquella persona o que me ha hecho o lo resentido que me encuentro. Dependen de que ahora soy nueva persona. Yo estoy muerto, por lo tanto mis relaciones deben estar guiadas por las enseñanzas de Jesús.

2. No Debemos Experimentar Nuestras Relaciones Con Base En Los Antiguos Valores o Actitudes. Col 3:8-11.

ü La Biblia Enseña que en nuestras relaciones no deben estar presentes:

ü La Ira.

ü El Enojo.

ü Malicia.

ü Blasfemias.

ü Palabras Deshonestas de Nuestra Boca.

ü Mentira.

ü Hay dos razones para que estas cosas no estén presentes:

ü Que nos hemos despojado del viejo hombre y revestido del nuevo y cada día nos parecemos más a Jesús. (Renovación Continua).

ü Que no estamos en posición de superioridad ni esta debe ser excusa para tratar o tener algún tipo de reserva en el trato con una persona.

II. FUNDAMENTOS QUE DEBEN GUIAR NUESTRAS RELACIONES. 3:12-13.

ü Debemos Vestirnos:

1. La Entrañable Misericordia.

ü Entrañable: Cariño, Algo que es de Corazón, que brota de lo más Adentro.

ü Misericordia: Compasión, Ternura.

2. La Benignidad.

ü Excelencia Moral.

ü Sin legalismos, hipocresías.

ü Sin ocultar mis faltas.

3. De Humildad.

ü Modestia.

4. De Mansedumbre.

ü Gentileza.

ü La Capacidad de no alterarse ante algo.

5. De Paciencia.

ü Longanimidad.

ü Clemencia.

6. De Tolerancia. (Soportándoos).

ü Actuar en contra de lo que sentimos.

7. De Perdón.

ü Sin Nada a Cambio.

ü Rescatar.

ü Entregar.

8. De Amor.

Concluye con esto: La Paz de Dios Gobierne Nuestro Corazón. Si la Paz De Dios esta Hay:

1. Conciencia De Nuestro Llamado.

2. Conciencia De La Unidad.

3. Conciencia Del Precio Que Pago Jesús.

III. EL SOPORTE PARA TENER BUENAS RELACIONES. 3:16-17.

ü Para poder relacionarnos de una manera nueva, debe existir en nuestras vidas cuatro cosas:

1. La Palabra De Dios Debe Abundar En Nosotros.

ü La Palabra Nos Exhorta.

ü La Palabra Nos Enseña.

2. La Alabanza Debe Abundar En Nosotros.

- Es una nueva manera de hablar. En vez de " ", Canta, Adora, Alaba.

3. La Decisión De Parecemos A Jesús Debe Abundar en Nosotros.

- Hacedlo todo en el Nombre Del Señor Jesús: Como Jesús lo haria.

4. La Gratitud Hacia Dios Debe Abundar En Nosotros.

CONCLUSIÓN:

- Cuál es el desafío de la Iglesia. Mostrar que la enseñanza de Jesús y su oración de que fuéramos uno tienen eco en la Iglesia hoy. El mundo está a la expectativa de lo que la Iglesia pueda mostrar en cuanto a la forma como se relaciona. Ellos quieren ver algo diferente. Desafortunadamente, cuando tenemos alguna inconformidad en la Iglesia hasta nuestra familia se entera y escucha nuestros comentarios. Qué diferencia pueden encontrar ellos? Quisiera terminar con apartes de una canción que se llama Ahora Es El Tiempo, dice así:

“Ahora es el tiempo, este es el momento de levantar la bandera del amor, marchemos unidos, luchando, llevando la luz del Señor, Del Señor, Extiende Tu Mano, Levanta al Caído, Recuerda la Misericordia y El Perdón. Es Cristo El Motivo De Nuestra Canción, Ahora Es El Tiempo para Salvación. Que Tu Vida Refleje La Luz y el Amor De Jesús”.

¿Qué está sucediendo hoy en nuestra vida?

lunes, 28 de septiembre de 2009

Entrevista Con Milton Acosta


A proposito del libro "Humor En El Antiguo Testamento", escrito por el Profesor Milton Acosta quien es docente del Seminario Biblico De Colombia en Medellin ponemos a disposicion de ustedes el link de youtube para que puedan ver la entrevista y los comentarios acerca del mismo.

http://www.youtube.com/watch?v=4LZNz738k2Q

Lean en: http://www.pidolapalabra1.blogspot.com/ : La gracia del chiste y la gracia de Dios y De la inopia a la miopía de la miopía al martirio.

Todo Lo Puedo En Cristo Que Me Fortalece Filipenses 4:13

Filipenses ha sido llamada la epístola del gozo. La palabra gozo es la que más se repite en el libro. La comunidad de Filipos no era una comunidad pudiente, sin embargo ellos sacaban de lo poco que tenían para ayudar al Apóstol Pablo e impulsar su labor misionera. Si vamos al versículo 10, encontramos que Pablo les dice la alegría que le produjo la ofrenda recibida de parte de la Iglesia de Filipos, reconoce su deseo e interés y añade lo oportuno de la misma. Sin embargo, Pablo aclara (11), que él no ha tenido escasez. Como quien dice el hecho de que ustedes no hayan podido enviar la ofrenda no ha significado para mí pasar necesidad. Continua Pablo:

- He aprendido a contentarme cualquiera que sea mi situación.
- Se vivir humildemente.
- Se tener abundancia.
- En todo y por todo estoy enseñado.
- Para estar saciado.
- Para tener hambre.
- Para tener abundancia.
- Para padecer necesidad.

Lo que llama la atención es la actitud de Pablo ante las posibles situaciones de tipo económico que él pudiera experimentar en su vida. En otras palabras la economía no determina mi actitud hacia la vida, hacia el ministerio, hacia mis hermanos, hacia la Iglesia y dice:

“Todo lo puedo en Cristo que me fortalece”.

Pablo dice que Cristo lo fortalece para enfrentar los diferentes estados de la economía que el experimente en su vida. No pierdo el gozo ni el impulso ministerial por escasez, ni tampoco por la abundancia. Sigo siendo el mismo con el bolsillo vacio o lleno. Mi gozo y mi alegría provienen de Cristo, El es mi fuente.

“Mi Dios, pues, suplirá todo lo que os falta conforme a sus riquezas en gloria en Cristo Jesús”.

¿Cuál es nuestra actitud?, ¿Desanimo y depresión cuando no hay? o ¿Altivez y orgullo cuando hay?. Que Cristo nos fortalezca para permanecer ecuánimes, fortalecidos y firmes en la fe sea cual sea la situación.

domingo, 27 de septiembre de 2009

La Capacitacion De Lideres Siervos Por Jorge Atiencia

Artículo tomado de la Revista Iglesia y Misión- www.kairos.org.ar

¿Qué tienen en común Santiago, con la FAO en Roma; Bienvenido, periodista en la República Dominicana; Luz Urania, al frente de una agencia de servicio social en Nicaragua; Josué, decano de un seminario teológico en Chile, y Adolfo y Sueli, esposos y padres brasileños por más de 25 años? Todos ellos comparten una común raíz histórica: fueron formados en su fe y vocación en el contexto de la Comunidad Internacional de Estudiantes Evangélicos (CIEE).

La historia de la CIEE en América Latina es la historia de la capacitación de líderes siervos a lo largo de los años. La pequeña muestra de ejemplos citados ilustra resumidamente lo que este movimiento evangélico universitario ha entendido por capacitación: la articulación, integración y vivencia de la fe cristiana en las distintas esferas de la existencia humana. En resumidas cuentas, la provisión de una cosmovisión que haga posible que se encarne en el mundo una presencia de servicio y transformación.

En la CIEE, la capacitación ha tenido dos expresiones muy marcadas: la formal, impartida en los cursos continentales y encuentros subregionales y nacionales, y la del camino, esa capacitación vivida en agendas personales y contextuales, por lo general en la compañía de un hermano mayor. La Comunidad ha sido sensible en cuidarse de no reducir su capacitación a un recetario. Se ha esmerado, eso sí, en facilitar el diseño de agendas de crecimiento y compromiso que señalen las rutas del Reino y los propósitos de Dios para la persona.

El capacitador siempre ha desempeñado un papel importante. Pioneros como Young, White, Siemens, Escobar, Padilla y Stewart sentaron las bases. En su tarea entretejieron la piedad, la sabiduría y la personalidad. Aquí se ubica el semillero de pensadores cristianos: la devoción por el estudio bíblico, la pasión evangelizadora, el cuidado pastoral. Sin lugar a dudas, ellos fueron los constructores de las bibliotecas de los movimientos locales y de los hogares.

La capacitación continuó con líderes formados por ellos, como Meche, Guti, Valdir, Humberto. Otros hermanos del exterior, como Felicity y los Voelkel, respetaron la herencia y dejaron su propia impronta: el discipulado de las bases, la vida devocional, la riqueza del Espíritu Santo y la oración.

En este momento la capacitación se nutre y surge a partir del concepto de equipo, que capitaliza diversidad de disciplinas, matices de fe, experiencias nacionales y subregionales. La obra ha crecido; en consecuencia, también han crecido los recursos y la experiencia.

Las constantes

La capacitación en la CIEE se podría sintetizar en tres momentos: los inicios, la expansión, la consolidación y el avance.

En cada uno de estos momentos la capacitación ha girado alrededor de ciertas constantes: el conocimiento y uso de la Escritura, ilustrado en cientos de guías de estudio bíblico; la vida devocional y el crecimiento personal (el tiempo a solas con el Señor es sagrado en la vida de cada militante); la universidad como campo de misión (se vive en células y jornadas de evangelización; el video «La Escuela de la Vida» capacita en esta dirección); el mundo como esfera de vida y transformación. Este último dato explica la presencia de Robinson en la política. La Iglesia como agente del Reino y espacio de pertenencia y servicio inspira a Pedro a asumir el pastorado de su congregación. La misión como comisión, que no sólo cruza fronteras geográficas, motiva a Charito a servir a las niñas de la calle.

Los inicios

Se ponían los cimientos, y esto primaba sobre lo programático y estructural. Por eso hasta hoy la Comunidad es más una forma de concebir y hacer misión que un programa sistematizado o una estructura sofisticada. Entre otros se destacaban los siguientes énfasis: la trascendencia, el estudio y el uso de la Escritura. Se capacitaba, entonces, en el manejo del método inductivo de estudio bíblico. La fe y la universidad condujeron a la utilización de la célula de estudio bíblico como órgano y espacio para compartir el Evangelio. El Reino de Dios, y la Iglesia como su agente, permitían entender la vocación humana y académica. En los inicios la capacitación estaba dedicada a formar líderes estudiantiles. Con nostalgia y gratitud se recuerdan los cursos continentales en Lima. Cristianismo básico, de John Stott, norteó en este momento.

La expansión

Las tiendas crecen. La capacitación en la Palabra subraya la importancia de responder al contexto con una intención apologética. Se instruye en el uso de herramientas para la misión: la célula adquiere un tono militante; se enseña cómo desarrollar semanas de misión y estructurar proyectos de servicio; el taller «Fe y Vida» canaliza la presencia de estudiantes en la Iglesia. Se incluyen nuevos aspectos de la formación: la pastoral personal y el ordenamiento del movimiento nacional. La capacitación se ocupa de formar líderes siervos para lo doméstico: obreros de campo y secretarios generales.

Cristianismo y marxismo y La chispa y la llama (Samuel Escobar), Misión integral (René Padilla) y los documentos de Lausana nutren esta etapa de expansión.

La consolidación y el avance

La familia madura, y a ello se vuelca la capacitación. La CIEE en América Latina incluye veinte movimientos nacionales, de distintos tamaños y en varias etapas de desarrollo, esforzándose por hacer misión en un contexto moderno y posmoderno. La capacitación cubre los siguientes rubros:

- cómo articular una cosmovisión cristiana;

- la Palabra entendida en el círculo hermenéutico;

- nuevas expresiones de espiritualidad: la meditación y el silencio;

- uso de herramientas ministeriales integradas a disciplinas como la educación de adultos, la comunicación, el trabajo social, la consejería;

- administración;

- diseño de proyectos y jornadas de evangelización;

- conceptualización e implementación de proyectos de servicio centrados en la universidad;

- conocimiento de las raíces históricas de la CIEE;

- desarrollo de estructuras con integridad y eficiencia.

La capacitación empieza a formar especialistas: evangelistas, hermeneutas, capacitadores. Se profundiza en el entendimiento y la comprensión del papel del secretario general y del presidente del Comité Administrativo. Los textos inspiracionales en este momento son los que ya había producido la misma familia: Visión 90, Manual de capacitación, Administración, Libres para servir, etc.

Cada movimiento nacional no sólo se ha estructurado a partir de esta capacitación sino que a su vez ha filtrado el contenido de sus respectivas capacitaciones.

El ministerio de capacitación de la CIEE precisa, en el poder del Espíritu Santo, encarar en el futuro ciertos desafíos:

- la articulación de la utopía bíblica;

- una hermenéutica para un mundo relativista;

- el cultivo de disciplinas espirituales y virtudes bíblicas;

- la formación de un liderazgo con integridad;

- acompañamiento a los miles de universitarios evangélicos que proliferan en las universidades;

- comprensión y vivencia de la lucha espiritual;

- discipulado de una obrería voluntaria;

- asesoría a los movimientos nacionales en su tarea de consolidar sus agendas de capacitación.

En cierto sentido, esta historia es la historia del Señor caminando con su pueblo, manifestándose Salvador y pertinente, discipulando y conduciendo a la madurez, corrigiendo y puliendo la obediencia de los suyos, asegurándose de que su corazón misionero no deje de palpitar en la universidad latinoamericana.

jueves, 24 de septiembre de 2009

Como Preparar Un Sermon Por John Stott


I. Escoge tu texto

A. Es mejor basarse en el estudio expositivo de los libros de la Biblia para ofrecer una dieta equilibrada a tus oyentes, porque eso asegura que van a recibir “todo el consejo de Dios”

B. Aún así, los siguientes pueden ser buenos momentos para sermones especiales:

1. Fechas señaladas del calendario: Navidad, Semana Santa, etc.

2. Acontecimientos de actualidad que están en la mente de la gente.

3. Necesidades especiales detectadas por el predicador o otras personas.

4. Verdades que han inspirado de forma especial al predicador.

C. Usa una libreta de notas para registrar ideas para sermones, ideas, preocupaciones, ilustraciones, etc. Regístralas inmediatamente allí donde te vengan a la mente, porque en general un poco más tarde las habrás olvidado.

II. Medita en el texto

A. Cuando sea posible, planifica los textos sobre los que predicar a varias semanas o meses vista. Esto nos permite “incubar” el sermón de forma inconsciente.

B. La “incubación” del sermón debe empezar al menos una semana antes de la predicación. Debe incluir lo siguiente:

1. Lee, relee, y vuelve a releer el texto.

2. Asegúrate de que entiendes su significado. Haz tu propio trabajo interpretativo. No uses comentarios hasta que no hayas formulado preguntas interpretativas específicas a las que no hayas podido dar respuesta, o hasta que hayas completado tu trabajo interpretativo.

3. Medita sobre cómo el texto se aplica a tus oyentes, a tu cultura, a ti mismo, etc.

4. Ora para que Dios ilumine el texto, especialmente su aplicación.

5. Anota pensamientos, ideas, etc.

6. Busca el entendimiento de otros a través de archivos de audio, hablando con otros predicadores, etc.

III. Aísla la idea principal

(Éste es el propósito de la sección II)

A. Tu sermón sólo puede cubrir un mensaje principal. Todos los detalles de tu sermón deben ser organizados de manera que ayuden a tus oyentes a captar el mensaje y sentir su poder.

B. Debes ser capaz de expresar la idea principal en una frase corta, clara y vívida.

IV. Organiza el material de manera que sirva a la idea principal.

A. Moldea y da forma a tu material. Descarta totalmente el material que no tenga relación con el tema principal del sermón. Subordina el resto del material al tema principal y úsalo para iluminarlo y reforzarlo.

B. La estructura de tu sermón debe adaptarse al texto, no imponerse de forma artificial. Rechaza una estructura que sea demasiado inteligente, prominente o compleja.

C. Decide en qué forma vas a predicar acerca de tu texto: argumentativa, por facetas, por categorías, por analogías, etc.

D. Escoge de forma cuidadosa palabras que sean precisas, simples, claras, vívidas y honestas. Escribe las secciones y frases clave para ayudarte a escoger las palabras adecuadas. Usa muy poco, o nunca, frases subordinadas.

E. Proporciona ilustraciones y ejemplos que expliquen y convenzan. Usa una gran variedad de ellos: figuras retóricas, imágenes, explica historias bíblicas en lenguaje contemporáneo, inventa parábolas actuales, cuenta hechos históricos y/o biográficos verdaderos, etc. Crea un archivo de todas ellas, especialmente si no te vienen a la mente con facilidad. Rechaza esas ilustraciones y ejemplos tan prominentes que distraigan de la idea principal del sermón. También debes renunciar a aplicarlas de forma inapropiada o usarlas demasiado.

V. Añade una introducción y una conclusión.

A. La introducción no debe ser muy elaborada, pero debe ser suficiente como para generar curiosidad, abrir el apetito e introducir el pensamiento central. Esto se puede hacer de varias formas: explicando el contexto del pasaje, una historia, un evento o tema actual, etc.

B. La conclusión no debe simplemente resumir el sermón –debe aplicarlo. Obviamente debes aplicarlo a lo largo del sermón, pero debes dejar algo para el final que prevalezca en tu audiencia y que la ayude a pasar a la acción. “Sin un llamado a la acción, no hay sermón”. Intenta llegar de la mente al corazón (i.e. a la voluntad). El objetivo del sermón debe ser “asaltar la ciudadela de la voluntad y capturarla para Jesús.” ¿Qué quieres que hagan? Puedes emplear varios métodos para conseguirlo:

1. Discute: avanza objeciones y respóndelas

2. Amonesta: avisa sobre las consecuencias de desobedecer

3. Convence indirectamente: despierta indignación moral y luego envíala hacia los oyentes (Natán con David)

4. Demanda: aplica la presión amable del amor de Dios, preocúpate por su bienestar y las necesidades de los demás.

5. Visualiza: pinta un cuadro de lo que es posible a través de la obediencia a Dios en esta área.

VI. Escribe el mensaje y ora a través de él.

A. Escribir tu sermón te obliga a pensar tanto como sea necesario y de forma clara. Saca a la luz las ideas innecesarias y nos ayuda a usarlas cada vez menos. Cuando te familiarices con tu resumen, redúcelo a pequeñas notas.

B. Ora para que Dios te capacite para “absorber el mensaje de tal manera que el mensaje te absorba

* Original de: unashamedworkman.wordpress.com

Acerca De La Liberacion De Pecar Por Charles Spurgeon

Del libro "Todo por gracia"(Traducción abreviada)

En este lugar quisiera decir una palabra clara a aquellos que comprenden la justificación por fe que es en Cristo Jesús, pero que no pueden dejar de pecar. Nunca podremos estar felices, tranquilos, o espiritualmente sanos, mientras no seamos santos. Tenemos que ser libres del pecado; ¿pero cómo conseguimos esta libertad? Este es el asunto de vida o muerte para muchos.

La naturaleza vieja es muy fuerte, y han intentado doblarla y domarla; pero no se deja domar, y encuentran que solo se vuelven peores que antes. El corazón es tan duro, la voluntad tan obstinada, las pasiones tan furiosas, los pensamientos tan volátiles, la imaginación tan ingobernable, los deseos tan salvajes, que el hombre siente que tiene una cueva de bestias salvajes dentro de él, que le devorarán antes de someterse a él. Un hombre podría igualmente intentar detener el viento con su mano, que controlar por su propia fuerza estos poderes impetuosos dentro de él. Esta es una hazaña más grande que cualquiera de los famosos trabajos de Hércules: necesitamos a Dios aquí.

"Yo podría creer que Jesús perdona el pecado", dice uno, "pero mi problema es que vuelvo a pecar, y que siento unas tendencias tan horribles dentro de mí. Tan cierto como una piedra, lanzada al aire, pronto vuelve a caer por tierra, así yo vuelvo siempre a mi estado insensible. Tan fácilmente soy fascinado por el pecado, y me encuentro como bajo un encanto, que no puedo escapar de mi propia necedad."

Querido amigo, la salvación sería un asunto tristemente incompleto, si no cuidaría de esta parte. Queremos ser purificados, no solo perdonados. Una justificación sin santificación no sería ninguna salvación en absoluto. Sería como llamar a un leproso limpio, y dejarlo morir en su enfermedad; sería como perdonar al sedicioso, y permitir que permezca en su enemistad contra su rey. Sería remover las consecuencias, pero pasar por alto la causa.

Recuerda que el Señor Jesús vino para quitar el pecado de tres maneras: El vino para remover el castigo del pecado, el poder del pecado, y, finalmente, la presencia del pecado. De una vez puedes alcanzar la segunda parte - el poder del pecado puede ser quebrantado inmediatamente; y entonces estarás en camino hacia lo tercero, o sea, la liberación de la presencia del pecado. "Sabemos que él fue manifestado para quitar nuestros pecados."

El ángel dijo de Jesús: "Llamarás su nombre Jesús, porque él salvará a su pueblo de sus pecados." Nuestro Señor Jesús vino para destruir en nosotros las obras del diablo. Lo que fue dicho en el nacimiento de nuestro Señor, fue también declarado en su muerte; pues cuando el soldado traspasó Su costado, salió sangre y agua, para mostrar el doble remedio por el cual somos librados de la culpa y de la contaminación del pecado.

Sin embargo, si estás preocupado por el poder del pecado, y por las tendencias de tu naturaleza, aquí hay una promesa para ti. Ten fe en ella, porque es parte de este pacto de gracia que está ordenado en todas las cosas y seguro. Dios, quien no puede mentir, dijo en Ezequiel 36:26:

"Un nuevo corazón te daré, y un espíritu nuevo pondré dentro de ti; y quitaré el corazón de piedra de tu carne, y te daré un corazón de carne."

Ves que todo es "Yo daré", y "Yo pondré", "Yo quitaré", y "Yo daré". Este es el estilo real del Rey de reyes, quien es capaz de cumplir toda Su voluntad. Ninguna de estas palabras jamás caerá por tierra. El Señor sabe muy bien que tú no puedes cambiar tu propio corazón, ni puedes limpiar tu propia naturaleza; pero El sabe también que El puede hacer ambos. El puede cambiar la piel del etíope, y las manchas del leopardo. Escucha esto y asómbrate: El puede crearte por segunda vez; El puede hacer que vuelvas a nacer. Este es un milagro de gracia, pero el Espíritu Santo lo hará.

Sería algo muy maravilloso, si alguien pudiera pararse al pie de las cataratas Niagara, y pudiera hablar una palabra que causaría el río Niagara correr hacia arriba, y saltar hacia arriba por ese gran precipicio sobre el cual está cayendo. Nada aparte del poder de Dios podría hacer esa maravilla; pero esto sería una paralela apropiada a lo que sucedería si el rumbo de tu naturaleza sería completamente invertido. Todas las cosas son posibles para Dios. El puede revertir la dirección de tus deseos, y la corriente de tu vida; y en vez de caer abajo al pecado, El puede hacer que tu entero ser se dirija hacia arriba, hacia Dios. Esto es, de hecho, lo que el Señor ha prometido hacer para todos los que están en el pacto; y sabemos desde las Escrituras que todos los (verdaderos) creyentes están en el pacto. Déjame leer las palabras una vez más:

"Un nuevo espíritu pondré dentro de ti; y quitaré el corazón de piedra de tu carne, y daré un corazón de carne." (Ezequiel 11:19).

¡Qué promesa maravillosa! Y es Sí y Amén en Cristo Jesús para la gloria de Dios por nosotros. Echemos mano de ello; aceptémoslo como verdad, y apropiémonos de ello. Entonces se cumplirá en nosotros, y después de días y años, podremos cantar del cambio maravilloso que la gracia soberana de Dios hizo en nosotros.

Es digno de consideración que cuando el Señor quita el corazón de piedra, esto está hecho; y una vez hecho, ningún poder puede volver a quitar este nuevo corazón que El da, y este espíritu recto que El pone dentro de nosotros. "Los dones y el llamado de Dios son irrevocables"; esto es, irrevocables de parte de Dios; El no quita lo que El una vez dio. Deja que El te renueve, y serás renovado. Las enmiendas y limpiezas del hombre pronto llegan a un fin, porque el perro vuelve a su vómito; pero cuando Dios pone un nuevo corazón dentro de nosotros, el nuevo corazón está allí para siempre, y nunca se volverá piedra otra vez. El que lo hizo carne, lo mantendrá así. En esto podemos alegrarnos para siempre en lo que Dios crea en el reino de su gracia.

Para decirlo de manera muy sencilla - ¿alguna vez escuchaste de la ilustración del Sr.Rowland Hill acerca del gato y el cerdo? La daré a mi propia manera, para ilustrar las palabras expresivas de nuestro Salvador: "Necesitas nacer de nuevo". ¿Ves aquel gato? ¡Qué criatura limpia! ¡Cuán diligentemente se lava con su lengua y sus patas! ¡Se ve bien bonito! ¿Alguna vez viste un cerdo hacer esto? No, nunca. Sería contrario a su naturaleza. El cerdo prefiere revolcarse en el lodo. Anda y enseña a un cerdo a lavarse, y verás cuan poco éxito tendrás. Sería una gran mejora sanitaria si los chanchos serían limpios. ¡Enséñales a lavarse y limpiarse como lo hace el gato! Tarea inútil. Podrías lavar el cerdo a la fuerza, pero correrá al lodo y pronto estará tan sucio como antes. La única manera de conseguir que el cerdo se lave, es transformarlo en un gato; entonces, y solo entonces, se lavará y estará limpio. Supongamos que hubiéramos logrado esta transformación, entonces lo que fue imposible es ahora muy fácil; desde ahora podrás tener el cerdo en la sala de tu casa.

Así es un hombre impío; no puedes forzarlo a hacer lo que hace un hombre renovado voluntariamente; podrías enseñarle, y darle el buen ejemplo, pero él no puede aprender el arte de la santidad, porque no está dispuesto para ello; su naturaleza le lleva en otra dirección. Cuando el Señor haga un hombre nuevo de él, entonces todo será diferente. Tan grande es este cambio, que una vez escuché decir a un convertido: "O el mundo entero ha cambiado, o yo he cambiado." La naturaleza nueva sigue el bien, tan naturalmente como la naturaleza vieja sigue el mal. ¡Qué bendición es recibir una naturaleza nueva! Solo el Espíritu Santo la puede dar.

¿Alguna vez pensaste en lo maravilloso que es cuando el Señor da un nuevo corazón, y un espíritu recto, a un hombre? Quizás has visto un camarón que había peleado con otro camarón, y había perdido una de sus pinzas, y le creció una pinza nueva. Esto es algo notable; pero es algo mucho más asombroso que un hombre reciba un nuevo corazón. Este es realmente un milagro más allá de los poderes de la naturaleza. Mira un árbol. Si cortas una de sus ramas, otra puede crecer en su lugar; pero ¿puedes cambiar el árbol mismo; puedes endulzar una savia amarga; puedes hacer que el espino dé higos? Puedes injertar algo mejor en él, y esta es la analogía que la naturaleza nos da de la obra de la gracia; pero cambiar absolutamente la savia vital del árbol, sería realmente un milagro. Un tal prodigio y misterio de poder obra Dios en todos los que creen en Jesús.

Si te entregas completamente a Su obra divina, el Señor cambiará tu naturaleza; El subyugará la naturaleza vieja, e inspirará una vida nueva en ti. Pon tu confianza en el Señor Jesucristo, y El quitará el corazón de piedra de tu carne, y te dará un corazón de carne. Donde todo estaba duro, todo será tierno; donde todo estaba vicioso, todo será virtuoso; donde todo se inclinaba hacia abajo, todo se elevará hacia arriba con fuerza impetuosa. El león de la ira dará lugar al cordero de mansedumbre; el cuervo de la impureza escapará ante la paloma de la pureza; la vil serpiente del engaño será aplastada debajo de los talones de la verdad.

He visto con mis propios ojos unos cambios morales y espirituales tan maravillosos, que no desespero de nadie. Yo podría señalar mujeres que eran impúdicas y ahora son puras como la nieve; y hombres que eran blasfemos y ahora encantan a todos con su devoción intensa. Ladrones se volvieron honestos, borrachos se volvieron sobrios, mentirosos se volvieron veraces, y burladores se volvieron celosos por Dios. Dondequiera que la gracia de Dios apareció a un hombre, le educó a abandonar la impiedad y las codicias mundanas, y a vivir sobria, recta y piadosamente en este mundo malo presente; y, querido lector, hará lo mismo por ti.

"No puedo hacer este cambio", dice uno. ¿Quién dijo que puedes? La Escritura que hemos citado, habla no de lo que el hombre hará, sino de lo que Dios hará. Es la promesa de Dios, y es Su asunto cumplir Sus propios compromisos. Confía en El que cumplirá Su palabra para ti, y será hecho."

¿Pero cómo será hecho?" - ¿Qué te importa a ti? ¿Acaso el Señor tiene que explicarte Sus métodos para que le creas? La obra del Señor en este asunto es un gran misterio; el Espíritu Santo lo hace. El que dio la promesa, tiene la responsabilidad de cumplir la promesa. El lo hará con seguridad en todos los que ponen su confianza en Jesús, porque a todos ellos les da el poder de ser hechos hijos de Dios. ¡Oh, si lo creyeses! ¡Oh, si le hicieses al Señor la justicia de creer que El puede hacerlo, y hará por ti, este gran milagro! ¡Oh, si creyeses que Dios no puede mentir! ¡Oh, si confiases en El por un nuevo corazón, y un espíritu recto, porque El te lo puede dar! ¡Que el Señor te dé fe en Su promesa, fe en Su Hijo, fe en el Espíritu Santo, y fe en El, y a El sea la alabanza y la honra y la gloria para siempre y siempre! Amén.

miércoles, 23 de septiembre de 2009

Revelacion Natural y Revelacion Especial Salmo 19

INTRODUCCION:

Como se revela Dios hoy en Dia?. En primer lugar Hebreos 1:1-4 dice: Que Dios habiendo hablado muchas veces y de muchas maneras hoy nos ha hablado por el Hijo (Jesús). Sin embargo muchos no creen. A los que creen por tradición y a los que no creen les esta dado otro tipo de revelacion.


Revelacion Natural.

- Como Dios se revela en la naturaleza.

La Gloria de Dios. La cuentan los cielos. 1

La Obra De Sus Manos. El Firmamento. 1

La Perfeccion de la Creación. Dia y Noche. El Sol. 2; 4-6

La Manera De Expresarse. Atraves de su creación. Sin lenguaje ni palabras. 3-4


Ejemplo de No tener en cuenta lo anterior: Romanos 1:18-32.


Revelacion Especial

- La Palabra

La Palabra es Perfecta. = Convierte el Alma. 7

La Palabra De Dios Es Fiel = Hace Sabio al Sencillo. 7

La Palabra de Dios es Recta = Alegran el Corazon. 8

La Palabra de Dios Es Pura = Alumbra los Ojos. 8

La Palabra de Dios Es Limpia = Permanece Para Siempre. 9

La Palabra de Dios es Verdad = Trae Justicia. 9


- Para mi la Palabra debe ser:

- Deseable mas que el Oro. 10

- Dulce mas que la Miel. 10

- Por que? Por que me Amonesta y me corrige y en guardarla hay grande galardon. 11


Conclusión:

- Oracion Final.

Librame de los pecados que me son ocultos.

Preservame de la soberbia. = Integro y limpio de Rebelión.

Sean Gratos los dichos de mi boca y la meditacion de mi corazon delante de ti.





sábado, 19 de septiembre de 2009

La Iglesia Apocalítica y El Arrepentimiento Por Jorge Atiencia

Introduccion

Por qué hoy no se habla mucho del arrepentimiento? ¿Qué ha sucedido con el llamado al arrepentimiento en las iglesias? ¿Será que hemos cambiado el concepto de pecado? Lo que antes llamábamos pecado ahora se conoce como error, ignorancia, herencia, debilidad, inclinación, opción. Si el concepto de pecado ha cambiado, entonces es inevitable que haya cambiado el concepto de arrepentimiento. Hemos reemplazado arrepentimiento por modificación, reforma, terapia. ¿Será esta una de las razones por las cuales la iglesia se ha debilitado tanto en su posibilidad de introducir cambios profundos en su entorno? En términos bíblicos, el cambio tiene un nombre: arrepentimiento

Llamada al arrepentimiento

Apocalipsis contiene la revelación de Jesucristo para toda la iglesia, con el fin de prepararla para lo que sucederá. Sus capítulos 2 y 3 están dedicados exclusivamente a las iglesias. Se describe detalladamente el mo-mento por el cual atraviesan, la fe que profesan, la misión que desempeñan, el entorno que las rodea y en el que deben desenvolverse. Se describe la composición interna de las iglesias, sus sufrimientos y sus vergüenzas; además de las advertencias, también se las desafía a vencer y se les anticipa su recompensa. El Señor le ordena a Juan que escriba siete cartas (véase Ap 1.11).

En estas cartas descubrimos lo que el Señor describe como la salud que debe tener la iglesia si quiere ser luz para el mundo, agente de cambio en el marco del proyecto divino. A cada una de las iglesias, con excepción de dos, Jesucristo les pide arrepentirse.

Ahora bien, si lo que el Señor pide es arrepentimiento, significa que el problema de las iglesias no es simplemente equivocación, desorganización, distracción, ignorancia; el problema se llama pecado. Para Jesucristo, el cambio que precisan las iglesias no es otro que el arrepentimiento, un giro de 180° frente al mal. Él pide transformación completa, total desprendimiento de lo malo, absoluto rechazo de aquello que el Señor declara como pecado en su Palabra.

La iglesia: una y siete

En su visión, Juan percibe dos dimensiones de la iglesia: una histórica y otra espiritual.

Por un lado, Apocalipsis describe a la iglesia como un organismo situado en el tiempo y en el espacio. La iglesia es el proyecto de Dios, incrustado en la realidad y en la historia. Es la iglesia de Éfeso, la de Esmirna, la de Pérgamo… es decir, un organismo identificable. Esa entidad es singular: de todas las instituciones que existen, sólo la iglesia fue escogida por Dios para comunicar, mostrar y llevar a cabo sus propósitos.

En su realidad histórica, la iglesia es iglesias; es decir, se expresa en la variedad. En la descripción del Apocalipsis encontramos diversidad de virtudes pero también de limi-taciones y pecados. Por un lado, las iglesias muestran la multiforme gracia de Dios; por otro, el Señor también señala en sus cartas los errores y las perversidades de cada una.

La multiforme gracia de Dios se muestra, por ejemplo, en las expresiones misioneras y pastorales adaptadas a los diversos contextos en los que se mueve la iglesia. Ninguna iglesia particular posee toda la gracia, ninguna lleva a cabo toda la agenda misionera. Ninguna de las que se mencionan en Apocalipsis puede asumirse como LA IGLESIA. A todas el Señor las asume como «la iglesia»; por lo tanto, ninguna de ellas puede dictaminar sobre las otras y tampoco puede negarse a tener compañerismo con las demás.

La elección de este número no es arbitraria; en las Escrituras, el número siete simboliza totalidad, algo completo, perfecto. Aun en su diversidad, la iglesia es una. Las siete iglesias son una si están todas, no si son seis o cinco.

El pueblo del libro
Apocalipsis nos presenta a a la iglesia como un organismo sostenido (véase Ap 1.3). No es ella misma quien se sostiene; su progenitor, el Hijo del hombre, Jesucristo glorificado, es quien la sostiene por medio de su Palabra. Él le proveyó la Palabra escrita para nutrirla y capacitarla, para prepararla para el momento decisivo de la historia, el tiempo cercano. Se podría decir que la iglesia se sostiene sobre un Libro —un Libro que ha de ser no sólo leído sino, sobre todo, guardado. De cómo utilice la Palabra cada congregación depende su vitalidad, su pertinencia y su supervivencia. Más aun, Apocalipsis sugiere que la dicha de las iglesias está en proporción directa con el uso que haga de «las cosas escritas [en el Libro]».

Hoy es urgente recuperar esta verdad de que la iglesia, el pueblo de Dios, se sostiene sobre «el Libro». A lo largo del continente la iglesia está creciendo; pero este crecimiento, como dice el pastor Caio Fabio, precisa profundidad —es decir, si por crecimiento entendemos algo más que congregaciones que se multiplican y se llenan de miembros. Para que lleguen a ser comunidades vigorosas y entusiastas, presentes en todas las esferas del quehacer humano, eficaces para transformar las tinieblas en luz, la corrupción en santidad, la pobreza en justicia, el vicio en virtud y el abuso en servicio, es indispensable que las iglesias estén sostenidas sobre el Libro. La iglesia sólo puede ser trans-formadora de la realidad si está fuerte-mente enraizada en la Palabra de Dios.

En esto la iglesia ha perdido terreno. El analfabetismo escritural es hoy alarmante. Tal vez a esto se debe, al menos en parte, el empobrecimiento de la función profética de la iglesia. Si la iglesia se aleja del Libro que la sostiene, su luz se apaga y su sal pierde salinidad. La identidad del pueblo de Dios está cambiando, y no para bien; hubo una época cuando se nos identificaba como el «pueblo del libro», la Biblia; hubo un tiempo cuando el estudio de las Escrituras era una sagrada disciplina.
A este primer amor es imperativo retornar.
La bienaventuranza no proviene de sólo leer; a la lectura se ha de añadir el oír, y al oír, el guardar.
Al primer momento, que es el de la lectura, le ha de acompañar la reflexión, el estudio, la meditación, la oración. El propósito de la lectura es sintonizar una voz, identificar el mensaje contenido en lo escrito. La intención final es convertir el mensaje escuchado en obediencia, en práctica de fe. De esta forma ningún suceso de la historia terminará alejándonos de la fuente de la vida y del poder que es nuestro Señor.
La iglesia gloriosa
Apocalipsis también incluye la perspectiva espiritual y eterna de la iglesia (véase Ap 1.12).
Juan se da vuelta en busca de la voz y sorpresivamente se encuentra con el Jesucristo glorificado. Juan parece no entender el significado de los candelabros de oro; para su mente hebrea, el candelabro de oro significa algo muy precioso, pero no sabe cómo asociarlo con la figura que está en medio. Jesucristo mismo se lo explica (véase Ap 1.20).
La iglesia se muestra aquí como el espacio donde se manifiesta y habla el Hijo del hombre. La iglesia es el ámbito, la casa donde el Señor decide mostrar su gloria.
Juan destaca un detalle acerca del candelabro: está hecho de oro, el material más valioso. Esto habla del valor y de la hermosura de la iglesia. Desde la perspectiva del Señor, la iglesia es de constitución valiosa y perdurable. Su valor proviene de haber sido comprada con la sangre del Hijo de Dios (Ap 5.9). Los ácidos corrosivos de la historia la afectarán, sí, pero no pondrán en amenaza su raíz, su identidad ni su permanencia.
La iglesia, hecha para iluminar
Esta visión de la iglesia como candelabro nos enseña, además, que fue hecha para iluminar. No para deslumbrar ni para iluminarse a sí misma, sino para actuar como candelabro. Si se desempeña como tal, bien podrá ser visto aquel que se pasea en medio de ella, Jesucristo: glorioso, excelso, majestuoso, soberano; el que vive y habla, el que tiene las llaves de la muerte y del Hades.
Durante sus días en la tierra, Jesús enseñó a sus discípulos a ser luminarias (Mt 5.14–16).
Dios quiere que la iglesia, a través de su carácter y sus obras, muestre a Jesucristo, al Cordero inmolado, al Salvador y Redentor, al que ha vencido a la muerte. Cuando la iglesia verdaderamente ilumina, la gente descubre la presencia de un Padre amoroso y lo glorifica.
El propósito de la revelación
La iglesia tiene, entonces, dos dimensiones: la histórica y la eterna. ¿Por qué le fue revelada esta doble realidad de la iglesia a Juan, y a través de él a nosotros? Sin pretender ser exhaustivos, podríamos anotar por lo menos tres razones:
En primer lugar, para que podamos amarla. Tal vez su rostro histórico no inspire amor, pero sí podemos amarla cuando comprendemos su origen, composición y destino. Saber que fue comprada con la sangre del Cordero inmolado, que es lo que le atribuye valor, no puede sino inspirar amor.
¡Cuánto ayuda recuperar esta visión! La iglesia es imperfecta e infiel —por eso recibe censura— pero su Salvador la ama. Él, como su autor y sustentador, es su único juez. Nuestras críticas excesivas dismi-nuyen la calidad de este proyecto divino; a veces preferiríamos deshacernos de la iglesia o actuar sin tomarla en cuenta. No actúa así el Señor, el novio de la iglesia; él todavía se pasea en medio de ella, todavía se manifiesta allí, todavía le habla. Para amarla, pues, hemos de verla como él la ve.
En segundo lugar, se nos da esta revelación para que nos arrepintamos. Jesucristo se revela en medio de las siete iglesias; a todas las tiene en cuenta, a todas las ama, a todas les habla. Nosotros, en cambio, somos separatistas, selectivos, presuntuosos. De esto hemos de arrepentirnos. La revelación de la iglesia como un organismo a la vez histórico y eterno nos es dada para que tengamos una visión completa, para que podamos arrepentirnos y corregir nuestra miopía y rigidez, nuestras declaraciones soberbias y excluyentes. Entonces podremos quebrantarnos, abrirnos a la gracia de Dios y recuperar el rumbo. En fin, esta visión nos es dada para que maduremos como iglesia.
En tercer lugar, la iglesia recibe esta visión para llevar a cabo su misión. Una iglesia con conciencia de su identidad es capaz de desempeñar su misión. La conciencia del ser facilita el hacer cuando tiene conciencia de su realidad histórica y eterna, la iglesia se lanza a mostrar al mundo —con entusiasmo y valentía, con humildad y amor— cuál es el camino de la eternidad, dónde está la ruta de la verdad, cómo encontrarse con un Padre amoroso cuando entiende su doble dimensión, la iglesia renuncia a sus coqueteos con el mundo, se arrepiente de sus infidelidades, pone orden en sus prioridades. La comprensión de quién es la mantiene en constante peregrinaje, con creciente anhelo de novia que se prepara para el encuentro con su Amado.
Sólo la iglesia depurada, consciente de quién es en la perspectiva eterna y de cuál es su misión en el mundo y en la historia, puede enfrentar las amenazas del entorno. Para resistir a tantos embates precisamos comprender las dos dimensiones de la iglesia: la histórica y la espiritual. Retener una sola de ellas es desconocer el proyecto del creador y sustentador de la iglesia; abrazar las dos dimensiones, en cambio, pondrá a la iglesia en la ruta de una boda, de la unión plena y eterna con el Señor de la iglesia.
El autor de las cartas
Juan es sólo cartero. Jesucristo es el remitente. Cada iglesia recibe su carta, y con cada una de ellas Jesucristo guarda una relación estrecha. En cada una de las cartas el autor empieza identificándose y en cada caso menciona rasgos distintos. Algunas de estas características de Jesucristo ya se habían mencionado al describir la visión del Hijo del hombre.
Esto habla de la suficiencia de Jesucristo para su iglesia. Sólo él posee todo lo que cada iglesia necesita, todo lo que las iglesias precisan para llevar a cabo su misión en los distintos contextos.
Jesucristo es suficiente en toda circunstancia; en él, las iglesias suplen sus deficiencias, remedian sus carencias y corrigen sus distorsiones. Ninguna iglesia queda desahuciada; ni siquiera Laodicea, a la que se atribuye la peor condición como congregación. En el Hijo del hombre, total y suficiente, todas son rescatables y toda deficiencia es remediable.
Virtudes y deficiencias de la iglesia
A la presentación del autor le sigue el reconocimiento de las obras de las iglesias, tanto las buenas como las malas. Jesucristo destaca el mérito donde lo hay; por ejemplo, a Éfeso le dice: «Yo conozco tus obras, tu arduo trabajo y tu perseverencia» (Ap 2.2). Cristo no pasa por alto las bondades y virtudes de su novia; y es su reconocimiento el que realmente cuenta. Cuánta falta hace tener esta misma actitud en el pueblo de Dios, especialmente de parte de los líderes.
Jesucristo también destaca cuáles son las deficiencias de las iglesias. En la descripción que hace de sí mismo cuando se presenta a cada iglesia, ya insinúa en qué radica la debilidad de cada una de ellas. Por ejemplo, ante la iglesia de Pérgamo el Señor se describe como: «El que tiene la espada aguda de dos filos» (Ap. 2.12). Pérgamo no está manejando adecuadamente la Palabra de Jesús. Tal vez la ha dejado de lado o ha contaminado el mensaje; lo cierto es que Pérgamo permite la presencia en ella de quienes «retienen la doctrina de Balaam, que enseñaba a Balac a poner tropiezo ante los hijos de Israel»; y también permite la presencia de los que «retienen la doctrina de los nicolaítas, la que yo aborrezco» (Ap 2.14). Pérgamo precisa un encuentro con su Señor, aquel cuya palabra es clara y cortante.
Cualquiera sea el pecado o la distorsión que presenta una iglesia, seguramente es posible trazar su origen a una deficiencia cristológica. En Éfeso, Tiatira, Laodicea, en cada una de las iglesias que aquí se describe Jesucristo ha sido desvalorizado, mezclado o reemplazado. De ahí que Jesús se manifieste a cada iglesia destacando en cada caso los rasgos de su persona que han dejado a un lado.
Una iglesia en la que Jesucristo no está presente en su expresión veraz y total es una iglesia que queda sin la fuente de amor, sin norte y sin fronteras frente al mal. Cuando nuestro sistema inmunológico se debilita, el organismo se vuelve muy vulnerable a cualquier tipo de amenaza y enfermedad. De igual forma, cuando una iglesia no encarna ni proclama al Jesucristo completo, se queda sin defensas. Esta debilidad, que podría llamarse «deficiencia de Cristo», deja a la iglesia sin vitalidad y muy vulnerable frente a los enemigos. Cualquier «virus» que la visite se queda y la contamina. Sólo Jesucristo puede mantener activo el «sistema inmunológico» de la iglesia con el fin de que pueda llevar adelante su misión en un mundo pervertido y enfrentar con éxito los difíciles sucesos de la historia.
Jesús conoce a su iglesia
En cada una de las cartas, Jesús hace saber a la iglesia que la conoce: «Yo conozco tus obras» Este conocimiento es profundo, porque es desde adentro. Él es parte de ella desde el principio. Jesús guarda una estrechísima relación con su iglesia, una relación de gestador, de pastor, de redentor, de maestro, de cabeza. Por eso su conocimiento no es simple parecer u opinión.
En estas cartas Jesucristo comunica percepciones y emociones profundas. Él conoce a la iglesia como novio; si queremos, estas son cartas de amor. El conocimiento que tiene de su iglesia es el resultado de una relación íntima; Jesucristo reconoce las virtudes de su novia, pero no se hace el de la vista gorda frente a sus vergüenzas. En otras palabras, este conocimiento es sinónimo de intimidad, de verdadero amor. De ahí que podamos afirmar que, al sentirse conocida por Jesucristo, la iglesia se sentirá amada.
Sólo cuando alguien es conocido y acompañado tal como es, con sus virtudes y sus vergüenzas, entonces es auténticamente amado. Este conoci-miento no pasa por alto el pecado, lo denuncia con amor y honestidad. Tampoco se queda sólo en el diagnóstico; este conocimiento se compromete con aquel a quien conoce y ama, para que abandone el pecado.
Estas cartas aportan una valiosísima metodología sobre cómo introducir cambios, muy pertinente para líderes y pastores. Todo cambio en la iglesia precisa un referente cristológico; sólo a la luz de este parámetro podemos evaluar, siempre con amor. Sin amor, los cambios se resisten o combaten. El amor elimina las defensas; entonces se puede hacer el diagnóstico y proponer iniciativas. El amor promueve apertura en la relación y la hace susceptible de cambio.
Esta es la manera en que Jesucristo se acerca a su iglesia, y espera que de igual manera lo hagan sus siervos.
Desafiada a luchar hasta el fin
Jesucristo llama a las iglesias a luchar y a hacerlo con perseverancia, hasta vencer. Evidentemente, las iglesias que reciben las cartas no precisan que se les recuerde la Gran Comisión; parece que han predicado bastante y el evangelio se ha extendido por todos los alrededores: Éfeso, Esmirna, Tiatira… hasta Roma. Sin embargo, el Señor quiere recordarles cosas que sí han descuidado y que son esenciales al evangelio y a la fe: Jesucristo quiere una iglesia combativa, una iglesia dispuesta a luchar hasta el fin. «Al vencedor», repite en cada carta.
¡Qué vulnerables somos, como iglesia, a dejar de luchar! Esto ocurre cuando la iglesia coquetea con la prosperidad, como en Laodicea, y también cuando es perseguida, como en el caso de Pérgamo. Hace concesiones, se acomoda para sobrevivir, tolera el pecado: todo esto debilita la voluntad de lucha.
En cierta ocasión, cuando uno de los gobernantes de la antigua Europa del Este comunicó a los líderes religiosos que habría tolerancia, uno de ellos respondió: «Preferimos la persecución a la tolerancia, porque la tolerancia mata la voluntad luchadora de la iglesia.» En la prosperidad y también bajo persecución estamos tentados a hacer concesiones, como ocurría en las iglesias del primer siglo. En una de ellas había una mujer que convencía a sus seguidores con ideas como esta: «Hermanos, no hay que ser tan fanático; adorar al emperador no va a poner en peligro la adoración al Señor. Participen en los banquetes y en las orgías, así pueden beneficiarse de ambos mundos. No se pierde nada, y se gana el favor del emperador. Ni siquiera se les pide hablar; sólo asistan, con eso es suficiente.»
¡Cuán sutil y engañoso es el acomodamiento! ¡Qué tentados estamos a justificarlo teológicamente para quedar bien con ambos lados! Esa posición es aborrecible para Jesús, y de veras se indigna: «Pero por cuanto eres tibio y no frío ni caliente, te vomitaré de mi boca» (Ap 3.16).
La verdadera victoria
La expectativa del Señor en cuanto a las iglesias es que estas lleguen a la victoria. Para esto, las iglesias han de vivir combatiendo. La lucha incluye llamar a la iglesia a arrepentirse, a proclamar a Jesucristo sin hacer concesiones, a retomar la Palabra para establecer con claridad la sana doctrina, a limpiar de la iglesia el liderazgo corrupto, a resistir a Satanás, a retornar a una vivencia personal de la fe (y no sólo institucional o tradicional), a rechazar los coqueteos del entorno, a enriquecer la espiritualidad y la adoración con dones espirituales, a sufrir sin tirar la toalla… por último, a abrir la puerta cuando él llama. Él está con nosotros, y en todos estos ámbitos el Señor quiere que su iglesia salga victoriosa.
Entiéndase; esta victoria es más que aumentar membresía, ampliar el edificio, actualizar los instrumentos, incorporar tecnología, hacer uso de los medios de comunicación, ubicar evangélicos en el poder, organizar marchas; es aun más que guerra espiritual. Es combatir con toda la armadura de la fe para derrotar a todos los males internos y externos que rodean a las iglesias y es enfrentar a los poderes opresores que engañan y esclavizan a los seres humanos.
En este combate resulta decisivo qué arma esgrime la iglesia. El arma fundamental e indispensable es el compromiso con el Jesucristo glorificado y soberano. De ahí que, en definitiva, la victoria más grande de la iglesia consiste en restaurar su lazo con el Señor y tomarlo como él quiere ser tomado (véase Ap 3.20).
Llamada a recibir recompensa
El Señor llama a sus iglesias a luchar y también a esperar recompensa. A cada una de las iglesias se le promete un premio: «Al que venciere». Esta es una dádiva de gracia, es una iniciativa que viene directamente de él, es una recompensa fijada por él. A todo el que venciere le espera un galardón. No es un trueque, no hay intención mercantilista; el Señor no dice: «Si das tanto, serás próspero; si me sirves, serás sanado.»
A ninguna de las iglesias el Señor le promete prosperidad, vida fácil, prestigio; ni siquiera promete evitarles el sufrimiento. Lo que el Señor promete al vencedor es: comer del árbol de la vida; evitar la segunda muerte; recibir el maná escondido; un nombre nuevo; autoridad; luminosidad; vestiduras blancas; tener el nombre escrito en su Libro; ser columnas en el templo; un asiento junto al trono. Estas figuras nos hablan de promesas relacionadas con la plenitud, la calidad de vida, la transformación del carácter, el ejercicio de liderazgo, la intimidad, el servicio.
Las promesas de Dios apuntan a cosas que perduran y que sólo su gracia puede proveer, realidades que acompañan a la nueva creación prometida a los que pertenecen a Dios: cielos nuevos y tierra nueva, como describe Apocalipsis 21. En estas cartas a las iglesias el Señor se compromete a transformar y a sustentar al vencedor, de tal manera que sea apto como ciudadano de la «nueva Jerusalén».
En resumen, cuando todas esas promesas se cumplan, por primera vez se verá lo que es un ser hecho a la imagen y semejanza de Dios. Todas las promesas son rasgos propios de la divinidad: Jesucristo los reúne en su totalidad y plenitud. Él, que se presentó en toda su plenitud a la iglesia, quiere galardonarla reproduciendo sus propios rasgos en cada una. Así la iglesia podrá gustar la verdadera vida, celebrar la intimidad con el Padre, y participar en la contrucción del nuevo reino.
Si esperamos sólo beneficios materiales o nos conformamos con menos de lo que el Señor quiere darnos, hacemos de la gracia un supermercado en el que abundan las ofertas de promoción. El premio del Señor, en cambio, es de calidad total ¡Qué galardón! El premio que nos anuncia nos estimula a recibir, con corazón totalmente abierto, estas cartas en las que el Espíritu se esfuerza por renovar a la iglesia. El Espíritu de Dios quiere llevar a la iglesia a la presencia del Jesucristo glorificado, quiere conducirla al arrepentimiento y comprometerla en una vida combativa cuya culminación será disfrutar para siempre en intimidad con su Señor.
Tomado del libro Apocalipsis No Tengan Miedo, por Jorge Atiencia y Ziel Machado Certeza Unida, Argentina, 2000.
Jorge Atiencia, cumple su función pastoral y docente en la Comunidad Internacional de Estudiantes Evangélicos (CIEE).

sábado, 12 de septiembre de 2009

Dios Te Juzgara

Queridos Hermanos:

Tengo a disposicion de ustedes el libro estudio del Reverendo Gregorio Landero de Colombia "Dios Te Juzgara". Es un estudio para ir llenando espacios de acuerdo a versiculos biblicos. Es bastante interesante y se los recomiendo. Asimismo les anuncio que para el proximo sabado ya estara en la red el blog personal del hermano Gregorio donde semanalmente tendremos un excelente material para todos. Los que deseen el libro pueden escribir a: domefi@gmail.com

Dios Les Bendiga

jueves, 10 de septiembre de 2009

Sermones en Audio

Hermanos:

En el siguiente enlace pueden encontrar mensajes en audio idioma español, pueden bajarlos gratuitamente de la pagina del ministerio de Paul Washer.
http://www.sermonaudio.com/search.asp?LangOnly=true&currSection=sermonstopic&keyword=Spanish

Dios les Bendiga

martes, 1 de septiembre de 2009

Cuatro Pasos Hacia El Avivamiento

Doy gracias a Dios que de aquí a un tiempo la iglesia en diferentes partes del mundo, ha estado experimentando una visitación del Espíritu Santo.

¿Qué estará moviendo el corazón de Dios en los países, donde ahora en pleno siglo XXI están gozando de una visitación del Espíritu?: La respuesta no radica en un favoritismo de parte de Dios, ni tampoco en que estas naciones han copiado lo que otros están haciendo, en cuanto a metodologías y a estrategias se refiere, más bien son países que han estado dispuestos a vivir en santidad, a buscar el rostro de Dios en oración, son naciones que se han arrepentido de sus pecados, tanto de omisión como de comisión.

¿Será que el pueblo de Dios en mi país no vive en santidad y en perfecta comunión con Dios?.
Si estudiamos los avivamientos que han ocurrido a través de la historia de la iglesia, nos daremos cuenta que existen algunos factores comunes que los impulsaron, a pesar que se han dado en tiempos diferentes, circunstancias diferentes, culturas diferentes, manifestaciones diferentes, etc.

Veamos cuales son estos factores:

1. UNA GRAN HAMBRE DE DIOS. (Sal. 27:8; 42)

Todos los pioneros de los avivamientos fueron y han sido guiados por una gran hambre de Dios: ya no quieren conocer acerca de Dios, sino que anhelan "conocer a Dios"; no oír acerca de Dios, sino "oír a Dios". Quieren conocer a Dios en su totalidad; de allí el origen del término "evangelio completo".
Actualmente estamos en una época de complejidad religiosa. Es muy raro encontrar la sencillez de Cristo; ésta ha sido reemplazada por planes, métodos, organizaciones, y un mundo de actividades frenéticas que se llevan todo nuestro tiempo y atención, pero que no satisfacen los anhelos del alma.
Mientras cualquiera de nosotros se considere completo y de que: "lo estoy haciendo bien en mí congregación", sin ninguna necesidad, habremos bloqueado todo intento de Dios de obrar en y mediante nosotros.
Él hace que los ricos se vayan pobres; pero los pobres, los que tienen hambre de Él (Mt. 5: 3,6), los que voluntariamente se declaran "mendigos", quienes como Moisés anhelan ver a Dios "cara a cara", a ellos Él les permite la demostración de su presencia.

2. UN AMOR HACIA LOS DEMÁS.

Nuestra relación sería monástica si fuese marcada solamente por nuestro amor hacia Dios: Dios desea que no lo amemos solamente a Él, sino que nos amemos unos a otros también.
-Hay amor entre nosotros?, ¿Hacia nuestros hermanos y hermanas?, ¿Hacia los oprimidos?, ¿Los pecadores?, ¿Los antisociales?. ¿Los heridos?, ¿Los ricos y los poderosos?, ¿Los bajos y los necesitados?, ¿Los que son distintos a nosotros?, ¿Somos conocidos en nuestra comunidad por nuestro amor?.

3. UNA ENTREGA TOTAL A LA PALABRA DE DIOS. (2Tim. 2:15)

Debemos creer que el Espíritu Santo no ha de ir donde su Palabra no va. Grandes problemas se han originado con "personalidades" que enfatizan .y enseñan como verdades cosas que no se encuentran en la Palabra escrita.
Toda experiencia debe ser corroborada por la Palabra de Dios, a riesgo de ser criticados por quienes son propulsores de la "teología experimental", que buscan en las Escrituras solamente aquello que les respalde sus experiencias subjetivas.
Siempre se criticará a quienes insistan en que toda experiencia debe ser corroborada por la Palabra de Dios. Sin embargo, este crítica hermanos, debe ser considerada como una medalla al valor. Las Escrituras nos advierten a no dejarnos llevar por todo viento de doctrina. (Ef 4:14)
Elmer Seymour un pionero del avivamiento de 1906 en calle Azuza, en Los Ángeles E.E.U.U., responde' a quienes le criticaron al respecto en el ejemplar de "Fe Apostólica" de septiembre de 1907:

"Medimos todo por la Palabra. Toda experiencia tiene que ser medida por la Biblia. Algunos dicen que estamos yendo al extremo, y si nos hemos pegado demasiado a la Palabra, lo hemos de resolver con el Señor cuando nos encontremos con Él en el cielo".

4. SEGUIR EL EJEMPLO DE LA IGLESIA PRIMITIVA.
Ya que anhelamos una visitación del Espíritu Santo para nuestra ciudad, no debemos gastar el tiempo y las energías en afinar y reparar ¡a maquinaria existente de tradiciones eclesiásticas, Debemos desear una sola cosa: Volver a establecer la iglesia descrita en el Nuevo Testamento, más bien se trata de aplicar a nuestros tiempos los mismos principios que a ella la sustentaron.
Debemos comprender que la restauración no pertenece a un grupo congregacional en particular, sino a un compromiso asumido como iglesia local. ¿Cuales eran las caracteristicas de la Iglesia Primitiva?.

1. Conversion.

2. Compromiso.

3. Consagracion.

4. Dedicacion.

5. Santidad.

6. Testimonio.

7. Amor.

Dios esta diciendo hoy:

"Si se humillare mi pueblo, sobre el cual mi nombre es invocado, y oraren, y buscaren mi rostro, y se convirtieren de sus malos caminos; entonces yo oiré desde los cielos, y perdonaré sus pecados, y sanaré su tierra". 2 de Cronicas 7:14.

El llamamiento que Dios nos hace, es ser un pueblo con:
· 1. Hambre del Señor.
· 2. Un amor genuino hacía los demás.
· 3. Una entrega a su Palabra.
· 4. Seguir el ejemplo de la Iglesia Primitiva.
A continuación algunos aspectos para orar:
1. Que el Señor levante una nueva generacion de predicadores, que lleven el evangelio con pasion y denuedo al pueblo necesitado de salvacion.

2. Que el Señor cumpla su Palabra dicha por medio del profeta Malaquías (4:6), en relación a la restauración de las familias de la tierra (comenzando por su iglesia): “Él hará volver el corazón de los padres hacia los hijos, y el corazón de los hijos hacia los padres”.

3. Que el Señor trate con su Iglesia y que nosotros tomemos la decision de:
· a. Despojarnos del pecado: Arrepentimiento y conversión (volvernos de nuestros malos caminos), procurar andar en santidad de vida.
· b. Ser instrumentos de unidad: Unidad en el cuerpo de Cristo, en propósitos, con una mentalidad del Reino de Dios, y no de nuestras propias realidades ministeriales. Que exista una verdadera unidad del Espíritu : “...solícitos en guardar la unidad del Espíritu en el vínculo de la paz”. (Ef. 4:3)
· c. Renunciar a toda rebelión: Creer en los hombres que Dios levanta y tener lealtad hacia ellos, demostrando obediencia y sometimiento, con un espíritu de siervo: “El poder corrompe, el servicio engrandece”.
· d. Abandonar la religiosidad: Ser cristianos prácticos y no solo místicos, por un verdadero conocimiento de Dios: “Porque misericordia quiero y no sacrificio, y conocimiento de Dios más que holocaustos”. (Oseas 4:6)
"Jehová, ¿Quién habitará en tabernáculo? ¿Quién morará en tu monte santo? El que anda en integridad hace justicia, y habla verdad en su corazón. El que no calumnia con su lengua, ni hace mal a su prójimo, ni admite reproche alguno contra su vecino. Aquel a cuyos ojos el vil es menospreciado, pero honra a los que temen a Jehová. El que aún jurando en daño suyo, no por eso cambia, Quien su dinero no dio a usura, ni contra el inocente admitió cohecho. El que hace estas cosas no resbalará jamás ". ,'SaL 15)
Y habrá allí calzada y camino, y será llamado Camino de Santidad,- no pasará inmundo por él, sino que él mismo estará con ellos; el que anduviere en este camino, por torpe que sea no se extraviará (Isaías 35:8)

4. Orar para que el Señor nos dé denuedo para predicar su Palabra , y nos respalde por medio de : "sanidades, señales y prodigios", en el Nombre de Jesús. (Hechos 4:29)

5. Proclamar la victoria de Jesucristo sobre toda fuerza del mal. "He aquí os doy potestad de hollar serpientes y escorpiones, y sobre toda fuerza del enemigo, y nada os dañará ". (Lc. 10: 19)