lunes, 24 de agosto de 2009

Judas Iscariote: El Amor Al Dinero

Si se lee el Evangelio de Lucas (22:5-6) se sabe que los Sumos Sacerdotes que andaban buscando cómo desaparecer a Jesús y los jefes de la guardia quedaron en darle dinero a Judas por entregar al Maestro y Judas aceptó y buscaba la oportunidad para entregarle sin que la gente se diera cuenta. Según Lucas, Judas respondió en esta forma a la presencia de Satanás. Pero si solamente se lee a Lucas no se saben los antecedentes.

Si se leen los otros Evangelios sinópticos, aparece un episodio previo: la unción en Betania (Marcos 14:3-9). Una mujer virtió perfume muy fino sobre la cabeza de Jesús y se oyeron protestas por el despilfarro: "el perfume valía más de 300 denarios que podrían haberse dado a los pobres". Jesús respondió enfático: la mujer estaba embalsamándole para su sepultura. ¿Por qué? Porque los Sumos Sacerdotes y los ancianos del pueblo se habían reunido muy recientemente en el palacio de Caifás y habían resuelto matarlo (Mateo 26:3-4).

El Evangelio de Mateo (26:8), aclara que las protestas por el costo del perfume venían de los propios discípulos de Jesús. Pero el Evangelio de Juan (12:4-5) aclara que las protestas venían de uno de ellos en particular, de Judas Iscariote. Solamente el Evangelio del discípulo amado aclara la real motivación de Judas Iscariote: "No dijo esto porque se interesara por los pobres sino porque era ladrón y, como tenía a su cargo la bolsa del dinero, se robaba lo que echaban en ella." (Juan 12:6).

Esta aclaración del Evangelio de Juan rompe con cualquier especulación sobre los motivos de Judas Iscariote para traicionar a Jesús. Alguna películas han especulado sobre esto, pero la realidad es revelada por la Escritura: Judas era el tesorero y se robaba la plata. La traición no comenzó el día que el Iscariote fue a hablar con los Sumos Sacerdotes, ya operaba desde mucho antes. la traición de Judas fue desde el comienzo y hasta el final el amor al dinero, cuyo caudal esperaba aumentar en la medida en que Jesús lograra recaudar mayores donaciones y tal vez hasta instaurar su reino.

Judas Iscariote se sintió desconcertado por la irónica respuesta de Jesús, quien declaró que la mujer, María la hermana de Lázaro, estaba atendiendo a la víctima de la decisión de matarlo, tomada días antes por el Sanedrín o Consejo (Juan 11:47-54). Jesús le dijo: "Dejadla; ¿por qué la molestáis? Ha hecho una buena obra conmigo; porque siempre tenéis los pobres con vosotros, y cuando queráis les podéis hacer bien; mas á mí no siempre me tenéis. Esta ha hecho lo que podía; porque se ha anticipado á embalsamar mi cuerpo para el sepelio." (Marcos 14: 6-7)

Esta respuesta significaba por una parte que si efectivamente mataban al Maestro, su tesorero ya no podría seguir robándose el dinero recaudado por él y sus seguidores, para los pobres. Pero por otra parte, la ironía de Jesús hacía sentir al ladrón que tal vez estaba descubierto: "Cuando queráis les podéis hacer bien" o como quien dice, si no les están haciendo bien es porque no quieren, tal vez ¿será porque se roban la plata recaudada? Al contrario de aquel no quería ayudar a los pobres porque les robaba, la mujer "hizo lo que pudo" o "actuó con lo que tenía" (como tal vez sería mejor traducir). Judas Iscariote en vez de hacer lo que podía con la bolsa recaudada, se la robaba.

En vez de varias traducciones que sentencian "siempre tendréis pobres" (en futuro), Jesús dijo "siempre tenéis pobres". Esto agudiza la ironía, porque enlaza la realidad de la presencia permanente de los pobres con la maldad de no querer hacerles bien. Enlaza los robos como el de Judas con la persistencia de la pobreza. Mientras ciertos políticos y gobernantes se roben la plata de los pobres siempre tendremos pobres, mientras los ricos exploten a los pobres siempre tendremos pobres, mientras haya traidores a Jesucristo siempre tendremos pobres.

No afirmó Jesús tampoco "no siempre me tendréis" sino "no siempre me tenéis" (presente). En ese momento lo tenían, el era el pobre presente, la víctima presente, con la que había que hacer la buena obra y la mujer la hizo con lo que tenía. Ya no lo tendrían por un tiempo, pero poco después lo volverían a ver (Juan 16:16). Sin embargo ni Judas Iscariote ni los que aman al dinero ni su mundo podrían después ver a Jesús (Juan 14:19, Mateo 25:42-45).

Buena noticia: No tendremos siempre pobres. Los tenemos a nuestro lado siempre porque nuestar sociedad ama el dinero, como Judas. En una sociedad pecadora siempre habrá pobres. Una sociedad pecadora siempre matará a Cristo. Pero para siempre tendremos a Jesucristo, porque resucitó de entre los muertos el que trajo la buena noticia a los pobres, veámosle.

Mala noticia para el que se robaba el dinero de los pobres. Judas Iscariote actuó como amante del dinero. Satanás entró en él. Fue por las treinta monedas, que era el último negocio que podía hacer por haber pertenecido al grupo de Jesús, la última utilidad económica que podía sacarle a su cristianismo. Y como hemos visto no fue la primera y no fueron solo las últimas 30 monedas lo que Judas se ganó por traicionar a Jesús.

Judas Iscariote pensaba que la piedad es un negocio y por eso traicionó a Jesucristo. "Los que quieren enriquecerse, caen en tentación y lazo, y en muchas codicias locas y dañosas, que hunden á los hombres en perdición y muerte. Porque la raíz de todos los males es el amor del dinero, el cual codiciando algunos, se descaminaron de la fe y se causaron a sí mismos muchas penas" (1 Timoteo 6:9-10). Judas Iscariote se ahorcó (Mateo 27:5) y "se reventó por la mitad, y todas sus entrañas se derramaron". (Hechos 1:18).
JOSÉ DE ARIMATEA: EL AMOR A DIOS

Pero si en el grupo de los discípulos había un traidor que amaba el dinero, en el otro extremo, en el Sanedrín, en el Consejo de dignatarios judíos había un hombre que amaba a Dios. Era José de Arimatea, quien tuvo el valor de pedir a Pilato que le entregara el curpo de Jesús para sepultarlo (Marcos 15:43) porque este José era bueno y justo y esperaba el Reino Dios (Lucas 23:50).

Este disidente del Sanedrín era "un hombre rico", pero no amaba el dinero, porque "se había hecho discípulo de Jesús" (Mateo 27:57). Con su valor, arriesgando su puesto en el Sanedrín y su riqueza, demostró que amaba a Dios y no al dinero (Mateo 6:24). Así cumplió con Cristo lo dicho por Isaías (53:9): "Y se dispuso con los injustos su sepultura y con los ricos fué en su tumba, aunque nunca hizo atropello, ni hubo engaño en su boca".

El valor y desprendimiento de José de Arimatea se había demostrado ya, cuando no votó la condena de Jesús con el resto del Sanedrín (Lucas 23:51). Al tanto de la decisión no solamente Jesús sino sus discípulos decidieron ocultarse y los alos dignatarios debieron buscar un delator para capturar a Cristo (Juan 11:54,57). Si Judas Iscariote buscó entregar al Maestro sin que la gente se diera cuenta, José de Arimatea era discípulo de Jesúcristo sin que sus enemigos se dieran cuenta.

Así, el Evagelio de Juan (19:38) nos cuenta que José de Arimatea aunque era discípulo de Jesús, lo era "en secreto", pero no se ocultó cuando murió Jesús ni se amilanó cuando se requirió su opinión justa y actuó sin pretender conservar su elevada posición humana. Como la María hermana de Lázaro, hizo lo que pudo por el sepelio del Maestro, por honrar su sacrificio, por la víctima. Y a él se pueden aplicar también las palabras que Jesús dijo de ella: "donde quiera que fuere proclamada esta Buena Noticia, en todo el mundo, también esto que ha hecho ésta, será dicho para memoria de ella" (Marcos 14:9).



http://www.gratisweb.com/jubileo_dosmil/iscariote.htm

La Leccion De Los Concilios

Hasta el siglo VIII, la Iglesia cristiana aunque tenia diferentes vertientes, se mantenia unida en cuanto a la fe y la doctrina. El primer concilio tuvo lugar en Jerusalen en el año 51 DC. Luego se realizaron siete concilios mas, los cuales se mencionan en el documento hasta que por diferencias doctrinales surgidas en las que no se pusieron de acuerdo, la Iglesia comenzo a separarse en el año 787 DC, luego del concilio de Nicea, y en donde la Iglesia Romana acogio la doctrina del culto a las imagenes. Luego de esta breve introduccion veamos las conclusiones y la leccion final.1. Todos los concilios se convocaron con el fin de estudiar posturas doctrinales erradas, consideradas por los concilios como herejias.
En todos los concilios (6), excepto el 7 y ultimo las herejias se condenaron, estableciendo por escrito las decisiones de los mismos. Algunos maestros siguiendo el ejemplo de los padres de la Iglesia, escribian refutando las herejias.2. La Iglesia adoptaba posiciones de manera unanime y estan eran respetadas por todos, excepto los herejes, a los cuales no se les trataba con consideracion alguna sino que eran expulsados de la comunion de la misma.3. Al final estas conclusiones tenian por objeto dar claridad a la Iglesia e impedir que se generara la confusion en el rebaño.4. Al final, en el ultimo concilio una herejia es la que divide a la Iglesia, "El culto a las imagenes", aparte de otras posturas de la Iglesia de Roma, entre las cuales se encuentra la adopcion del celibato a finales de los años 600.
Lo Que Hoy Ocurre en la Iglesia Protestante. Primero hagamos diferencia entre las tres corrientes protestantes que existen hoy: En primer lugar estan las denominaciones historicas (Metodistas, wesleyanos, presbiterianos, bautistas, etc), en segundo lugar estamos los pentecostales y en tercer lugar estan los neopentecostales. Vayamos entonces a lo que hoy esta ocurriendo:1. No hay concilios, ni centros de estudios, ni rectoras de investigacion biblica que tengan el aval de toda la comunidad protestante para emitir concepto sobre las distintas enseñanzas nuevas que surgen todos los dias como "Nuevas Revelaciones".2. No se evalua ni se verifican las enseñanzas nuevas, es mas le entregamos el futuro de mucha gente a un solo hombre que tiene una nueva supuesta revelacion. Las nuevas enseñanzas que han salido. han salido de un hombre que tuvo una "Nueva Revelacion", y aqui la pregunta es: ¿Quien avalo esa enseñanza?, ¿Quien verifico esa enseñanza?, ¿Que grupo se reunio y considero tal doctrina?.3. Como consecuencia de lo anterior hay una cantidad de gente confundida, decepcionada, desilusionada y otra emocionada pero carentes de raices solidas en Cristo y ejemplos hay muchos.¿Por que ha ocurrido esto?Hasta hace un tiempo, (cuando no habia entrado en escena el neo pentecostalimo), la Iglesia pentecostal (Los que creemos en el hablar en lenguas y en el mover del Espiritu Santo), teniamos un conjunto basico de doctrina sin desconocer que tambien teniamos nuestras fallas en cuanto a las formas, pero en el fondo estabamos igual. Irrumpe en la escena el neopentecostalismo sin ningun control, hacen una mezcla de doctrina con enseñanzas y nuevas revelaciones (Cada dia sale una nueva), que hoy en dia a nuestro juicio se ha convertido en un desorden impresionante que lo que hace es desprestigiar y desacreditar al verdadero pueblo evangelico. Teologias de diversa indole, amparadas supuestamente en la Biblia pero que al fin y al cabo son herejias que hoy en dia estan formando una profunda division entre el rebaño que es donde mas se nota. (Hay hermanos que hace unos años eran mis amigos entrañables hoy si acaso me saludan a causa de no estar de acuerdo con lo que su denominacion o pastor enseñan). Es en el mismo rebaño, en la misma Iglesia, en las mismas ovejas donde mas se marca la division que la herejia ha ocasionado. Prosperidad material con base en siembras y pactos, movimiento profetico y apostolico, G12, grandes shows, competencia ministerial, metafisica introducida en las predicaciones, etc, son hoy el pan de cada dia. Como despues del concilio de Nicea, la herejia hoy ha dividido no a la Iglesia Universal sino a la Iglesia Protestante. Ante esto cual es el ejemplo que nos dejan los concilios, la leccion final?. Ante la herejia de frente, sin miedo, escribiendo en contra de ella sabiendo que muchos de los que estan de acuerdo con ellas se nos vendran encima pero nos toca, es el debr y la responsabilidad que tenemos con aquellos que tenemos a cargo como lideres. Hagamos un frente comun a favor de la verdad. Ese fue el ejemplo de los apostoles, de los padres de la Iglesia y de los concilios hasta el 6.
El anterior articulo en ningun momento pretende desligitimar a aquellos que con corazon sincero sirven al Señor en su obra y que estan enfocados en el Reino que vendra.
Dios les bendiga

domingo, 16 de agosto de 2009

¿Una Nueva Reforma?

Dave Hunt, en un reciente artículo para la iglesia norteamericana escribió lo siguiente:

“Han transcurrido casi 500 años desde Octubre 31, 1517. Necesitamos una nueva Reforma, esta vez más bíblica y más completa. Lo que la Biblia claramente llama ‘pecado’ en los tiempos de hoy es llamado un modo de vivir “alternativo” o “diferente.” Nada es malo y por lo tanto tampoco nada es bueno. La iglesia se ha unido al mundo, el evangelio se ha corrompido y nosotros creemos que a Dios no le importa. Las palabras de Elías de hace 3,000 años nos reprenden ahora, así como lo hizo en ése entonces a Israel:

“¿Hasta cuándo van a seguir indecisos? Si el Dios verdadero es el Señor, deben seguirlo; pero si es Baal, síganlo a él.” (1 Reyes 18:21)

Más del 90 por ciento de los estadounidenses dicen creer en Dios. Acerca de 80 por ciento se llaman cristianos. Pero cuando se les pregunta cómo definen a Dios, las respuestas varían de la “Madre Tierra” a un “poder superior.” Aún aquellos que dicen ser ‘nacidos de nuevo’ niegan que Jesucristo es el “único camino a Dios.” Aproximadamente el 70 por ciento de los estadounidenses, de los cuales el 64 por ciento se llaman ‘nacidos de nuevo’ y el 40 por ciento de los llamados evangélicos, rechazan la idea que existe una verdad absoluta.

Y muchos de aquellos que dicen creer en absolutos, han caído como víctimas del desinterés universal de hablar la verdad. En una descripción profética para nuestros días, Dios advirtió:

“Así se le vuelve la espada al derecho, y se mantiene alejada la justicia; y a la verdad se le hace tropezar en la plaza, y no le damos lugar a la honradez. No se ve la verdad por ninguna parte; al que se aparta del mal lo despojan de todo. El Señor lo ha visto, y le ha disgustado ver que no hay justicia alguna. (Isaías 59:14, 15).”

Pocas veces en la vida de la Iglesia de Cristo ha habido tanta confusión como en la actualidad. Jamás tanto desinterés por la verdad. Tanto desinterés por amar esta Verdad. Difícil encontrar otra época en la historia cristiana donde los pastores y líderes hayan jugado a la iglesia como ahora. Ya seamos Pentecostales, Bautistas, Carismáticos, Reformados o sin “Denominación”, todos estamos sumergidos en soberbio lío espiritual.

Creemos que sabemos hacia dónde vamos, pero los resultados visibles arrojan otra medición. Nuestras iglesias están llenas de gente. Cristo está de moda. Ser un cristiano -no católico- es “casi ya’ parte de una nueva cultura que nos rodea. Los pastores parecen flautistas de Hamelin, y multitudes de ovejas les siguen a ciegas. No importa lo que crean, prediquen, o sean sus vidas personales y familiares. Pero, la ausencia de compromiso nuestro con Cristo, la auto-negación de lo que somos y quisiéramos ser, de nuestras agendas personales, brilla por su ausencia. Verdad y Práctica no se abrazan a mitad de camino.

“Yendo ellos, uno le dijo en el camino: Señor, te seguiré adondequiera que vayas.

Y le dijo Jesús: Las zorras tienen guaridas, y las aves de los cielos nidos; mas el Hijo del Hombre no tiene dónde recostar la cabeza.

Y dijo a otro: Sígueme. Él le dijo: Señor, déjame que primero vaya y entierre a mi padre. Jesús le dijo: Deja que los muertos entierren a sus muertos; y tú ve, y anuncia el reino de Dios.

Entonces también dijo otro: Te seguiré, Señor; pero déjame que me despida primero de los que están en mi casa.

Y Jesús le dijo: Ninguno que poniendo su mano en el arado mira hacia atrás, es apto para el reino de Dios. “(Luc 9:57 -62)

Ahora se nos habla de creyentes que no son discípulos de Cristo, ni se someten a su Señorío. Les han dicho y profetizado que ya eso no es necesario para ser salvos. Ahora somos “socios de Dios’ en sus proyectos. Ahora sembramos semillas en el Reino e invertimos en el banco celestial para cosechar o cobrar cheques materiales y económicos. Ahora hacemos transacciones con Dios… si me das te doy…..Ahora somos nosotros los que diseñamos el traje que nos ponemos para decir y mostrar cómo y quién es un creyente.

¡Quien sabe si de momento se desatará una persecución física contra los no creyentes porque parecería que ellos serán los aborrecidos del mundo!. Ellos, los impíos e inconversos serian los llevados a las hogueras por su firme testimonio de pecado. Los nuevos cristianos que pretenden formar una súper sociedad cristina y gobernar el mundo ¡quizás lo hagan!. En otras palabras,… estamos sin rumbo.

Jamás la Iglesia de Cristo ha coqueteado tan descaradamente con el mundo. Con los políticos. Con los gobiernos. Ahora profetizamos por dinero y honra quienes serán presidentes del país. Estamos de luna de miel con las riquezas, el dinero, las posesiones y el poder. Con los colores, sabores y música del mundo. ¡Es increíble! La iglesia tiene hoy una aceptación casi universal por parte de la sociedad actual y del mundo que le rodea que provocaría a envidia a Cristo y sus Apóstoles. Algo esta cancerígenamente mal, muy mal y casi haciendo metástasis.

El Señor Jesucristo advirtió:

“Esto os mando: Que os améis unos a otros. Si el mundo os aborrece, sabed que a mí me ha aborrecido antes que a vosotros. Si fuerais del mundo, el mundo amaría lo suyo; pero porque no sois del mundo, antes yo os elegí del mundo, por eso el mundo os aborrece.

Acordaos de la palabra que yo os he dicho: El siervo no es mayor que su señor. Si a mí me han perseguido, también a vosotros os perseguirán; si han guardado mi palabra, también guardarán la vuestra. Más todo esto os hará por causa de mi nombre, porque no conocen al que me ha enviado.

Si yo no hubiera venido, ni les hubiera hablado, no tendrían pecado; pero ahora no tienen excusa por su pecado. El que me aborrece a mí, también a mi Padre aborrece.” (Jn 15: 17-23)

Pero nosotros somos más sabios que El. Que los apóstoles. Hemos encontrado las formas y medios para que Cristo, Su Cruz y nosotros ya no seamos rechazados y aborrecidos por el mundo exterior. Ya tenemos sus mismos labios y gargantas, nos interesan las mismas cosas, luchamos por los mismos fines materiales y económicos, de status social. Nos callamos con el mensaje de Cristo cuando lo debemos proclamar desde las azoteas. Nos avergonzamos de hablar de Él. Nos avergonzamos de ser contados con el pueblo de Dios verdadero. Ya no queremos salir afuera del campamento a llevar su vituperio. Nos avergüenza el Cristo verdadero y su mensaje absoluto. (Heb 13:12-14). Ya no queremos cargar ni Su Cruz ni la nuestra. (Mat. 10:38. Luc 9:23)

Por igual hemos aprendido dentro de la iglesia reunida a jugar con el mensaje de Dios, ha centrarlo en el hombre y sus necesidades (por no decir sus necedades) y no a proclamar todo el Consejo de Dios, y los pocos que todavía lo hacen lo hacen distantes de Su Pueblo, sentados en sus primera sillas y asientos de sus sinagogas esperando el momento que las humildes ovejas les llamen ¡Rabí!!! Pastor!!!. Por inconcebible que parezca, existen iglesias que obligan a las hermanos a dirigirse con el titulo de Pastor o Reverendo a sus líderes como si esta humilde función fuera un puesto eclesiástico, un rango perteneciente a una casta superior espiritual o más grave aún, como si las ovejas fueran de los pastores terrenales y no del Gran Pastor Celestial. ¡Gracias a El por las excepciones dentro de Su Pueblo!

¿Lo peor de todo?,…la tendencia de dividir el pueblo de Dios entre lo secular y lo sagrado, comenzando con sus líderes y ministros. El éxito o fracaso aparente de un ministro de Dios ya se mide por términos humanos, por su brillantez exegética, tamaño de su iglesia, o territorio y alcance de su “apostolado” y no por las vidas transformadas de gloria en gloria y para la gloria de EL a través de sus ministerios. Hemos dividido en inútiles fragmentos el sacerdocio de todos los creyentes y lo que significa que todos somos ministros a tiempo completo del Señor Jesús. Aquí necesitamos una gran reforma.

Muchos predicadores quienes son vistos como ministros a tiempo completo, no son ministros a los ojos del Señor. Conocemos a muchos pastores que reciben un salario pero que no ministran al Señor. No tienen ninguna carga de Él. No le buscan diligentemente en oración. Y no obtienen sus “sermones” de Él. En vez de esto, ellos toman prestados sus “sermones” de otros predicadores. De sus libros. Tales ministros son meros asalariados, que reciben un cheque por hacer su trabajo. Están faltos de oración, sin una palabra fresca del cielo y del trono de Dios. Sus ovejas se mueren de hambre y sed., aunque por afuera dicen “somos ricos y no tenemos necesidad de nada” (Apoc 3:17)

También conozco hermanos que tienen un conocimiento mucho más profundo de Cristo que los hombres que le pastorean. Esos son lo que quiero que sean mis amigos. Estas personas no reciben ni un centavo por ministrarle al Señor. Pero son conocidos en el cielo como ministros a tiempo completo. Son intercesores, con hambre por la verdad, sirviendo a Dios de todo corazón. Y son dados a la oración, encerrándose en silencio con Cristo con más frecuencia de lo que comen o descansan. Estos son ministros verdaderos, que hace tiempo han crecido mucho más que su pastor. De hecho, su pastor puede ser un náufrago, no un ministro de Dios.

Estamos firmemente convencidos de que Dios desea que cada creyente tome parte en el ministerio a tiempo completo. La Escritura nos dice que todos somos llamados como sacerdotes delante del Señor. Sin embargo, primero tenemos que quitar de nuestras mentes que el ministerio a tiempo completo es una posición o profesión. A los ojos del Señor, el ministerio a tiempo completo es ministrarle a él mismo. Dicho de manera simple, podríamos estar como el apóstol Juan, abandonados en una isla, y podemos estar en el ministerio a tiempo completo. De hecho, consideramos a Juan uno de los ministros más nobles en la historia de Dios y Su pueblo.

Y cuando ya no necesitemos más el aplauso humano, no necesitemos más una asignación, un plan o tomar parte en alguna obra grande, no necesitemos el respaldo humano o credenciales teológicas, no necesitemos una congregación o un edificio de iglesia, entonces, estaremos listos para lo que Dios ve como ministerio a tiempo completo.

Y esta es la nueva reforma que necesitamos: Hombres y mujeres a tiempo completo en la obra del señor. Congregaciones que ya no sigan a ciegas a sus líderes sino al Señor de su Iglesia. Pastores que se despojen de una vez por todas del servilismo humano y sus tradiciones y doctrinas de hombres y sigan al Jefe de Su Iglesia: ¡A Cristo el Señor!

La nueva reforma que necesitamos deberá comenzar por cuestionar todo a nuestro alrededor. El porqué hacemos las cosas como las hacemos. No somos católicos para no poner en balanza a nuestras madres iglesias o denominaciones, sus líderes, sus doctrinas, sus prácticas y sus enseñanzas. Debemos comenzar (luego de pesar nuestro corazón) por ese tenebroso rincón de la casa y después proseguir con lo que nos coloca un gran peso de tradiciones humanas y de pecados para no correr la carrera que tenemos por delante. (Heb12:1-2) Y aunque nos hemos propuesto en estos artículos él no hablar de nosotros mismos, en lo personal, esa es mi decisión.

Hoy miro (y oigo) hombres que son ministros de Cristo que conocieron al Señor bajo nuestro ministerio hace ya años atrás. Otros que dieron sus primeros pasos o se formaron al lado nuestro. Eso nunca lo podrán borrar de sus historiales recientes. Pero también hoy los veo cometiendo los mismos errores que yo cometí,… y hasta peores. Están haciendo las mismas cosas (y aun con más daño de el que nosotros hicimos), que una vez ellos evaluaron como negativas, que hacíamos mal. A algunos de ellos solo quiero decirles, que cuando Dios pesó en balanza mi ministerio, el mismo fue hallado falto. Falto de El sobretodo.

¡Solo espero que el Señor no encuentre sus ministerios tan faltos o más que el nuestro, ya que su disciplina será implacable! Será preferible huir, escondernos, negarlo en la práctica y pecar, que hacerlo a EL parte de nuestro orgullo y corrupción ministerial o personal.

Pero volvamos al tema de la reforma que hoy nos urge. La gran diferencia hoy con Octubre 3 del 1517, es que los temas básicos no son doctrinales en esencia, aunque hay muchos temas graves doctrinales que tenemos que enfrentar. No son temas como los que provocaron la reforma de Lutero o Calvino. Es aun más complejo. Se trata de un asunto del corazón, de la mente, del espíritu y de la voluntad. Pero que a muy pocos realmente les importa.

Será la gran tarea de todos el volver a traer el pensamiento de lo que es e implica una verdadera conversión a Cristo. Ese cambio radical de corazón, mente y voluntad. El radical abandono de la idolatría al Yo, nuestras agendas y ambiciones personales. Y decimos que es complejo porque una gran parte de la iglesia no piensa de esta forma. Piensa y siente igual que el mundo que le rodea. Por ello una “Iglesia con Propósito” al diseño de Rick Warren es una iglesia ya sin propósitos divinos.

Es volver a traer los conceptos claros de que es Su Iglesia, como funciona, y como deben ser sus líderes. En este tema creo que la iglesia de hoy es hija de una reforma inconclusa de los siglos que nos precedieron. El volver a la sencillez de la predicación de la palabra, el evangelismo abierto y el enseñar la Palabra de casas en casas y no solo en un centralismo peligroso en los sermones pastorales dominicales. Esto implica revisar y “revirar” muchos de los conceptos de la vida espiritual, de la iglesia reunida, el culto dominical, los sermones, las estructuras físicas, el uso del dinero.

En fin, es una tarea descomunal la que todos debemos enfrentar por delante.

Por igual conlleva el desarraigar las apostasías reinantes, como las falsas doctrinas centradas en lo sobrenatural, la prosperidad material o aspectos de la “adoración” actual. Ya es hora de que la iglesia detenga y eche fuera de nosotros a esos músicos que provocan, como unos Juan Luís Guerra cualquiera, a los inconversos y borrachos a bailar merengues y salsas con el sagrado nombre de Jesús en sus letras y líricas. De no hacerlo pronto, Las Avispas se nos devolverán y nos picaran en medios nuestros cultos y asambleas.

Es hora de con el “azote de cuerdas” de la Palabra de Dios volquemos las mesas de los cambistas en el templo, de los que venden corderos y palominos para ayudarnos a adorar. Esta nueva casta de adoradores y sus casas disqueras se han convertido en los nuevos santos de yeso de nuestras iglesias, son la nueva decoración de nuestros “altares”, donde la gente va casi a postrarse ante ellos y adorarles. Ya no podemos vivir sin ellos y sus melodramas en las iglesias. Es hora de borrar del panorama los reguetones evangélicos, el “rap” blasfemando a Cristo, los tatuajes del corazón, los aretes del alma. Basta de toda esta maldad e inmundicia en nuestros medios santos como es Su Iglesia.
Es hora de una nueva reforma que traiga el centralismo de nuestras vidas alrededor de la Palabra de Dios, en las oraciones, la comunión unos con otros y el partimiento del pan. Ya basta de llamarle “sacramentos” al bautismo y sobretodo a la Cena de Señor, de llamarles “medios de la gracia’, de hacerlos un ritual mensual, sino hacerlos parte esencial de nuestra obediencia y adoración diaria y semanal al Altísimo. (Hech. 2:41-47)

Y por último, saber en el Espíritu que a Satanás y sus huestes le queda tiempo ya muy poco tiempo. Por lo tanto su furia, sus estratagemas y sus artimañas cada vez son más en número, en fortalezas y en decepción. Por ello hace falta una reforma del entendimiento espiritual que nos rodea. Del mundo maligno que nos acosa. Todavía Satanás anda ofreciendo todos los reinos de esta tierra a quienes postrados cumplan sus deseos. Hoy necesitamos volver a recordar esta oferta y no caer en las trampas del maligno. (Mat. 4:8-10)

Por ello, con los ojos puestos en Jesús, leamos con los ojos del alma, de nuevo, esta poción de la escritura:

Por lo demás, hermanos míos, fortaleceos en el Señor, y en el poder de su fuerza.

Vestíos de toda la armadura de Dios, para que podáis estar firmes contra las asechanzas del diablo. Porque no tenemos lucha contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este siglo, contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes.

Por tanto, tomad toda la armadura de Dios, para que podáis resistir en el día malo, y habiendo acabado todo, estar firmes. Estad, pues, firmes, ceñidos vuestros lomos con la verdad, y vestidos con la coraza de justicia, y calzados los pies con el apresto del evangelio de la paz. Sobre todo, tomad el escudo de la fe, con que podáis apagar todos los dardos de fuego del maligno. Y tomad el yelmo de la salvación, y la espada del Espíritu, que es la palabra de Dios; orando en todo tiempo con toda oración y súplica en el Espíritu, y velando en ello con toda perseverancia y súplica por todos los santos; (Ef. 6:10- 18)

Hoy existe una multitud de creyentes inconformes y llenos de interrogantes que quieren ver y ser parte de una nueva transformación espiritual de Su iglesia. Un volver a las simples raíces de la Fe Evangélica. Juntos a ellos lo único que podemos es exclamar y acudir al Trono de la Gracia para que el Señor envié mas y nuevos obreros, no contaminados, a su mies, y que a nosotros que nos trasforme cada vez más a imagen de Su Hijo.

Y que tengamos claro lo siguiente: mientras un halito de vida quede en nosotros, lo importante no es como comenzamos la carrera de la Fe, los tropiezos que hemos tenido o que le hayamos causado a otros, lo importante es acabar, terminar nuestra carrera aceptos por El. Con honra delante de El. Para Su gloria.

Dave Hunt escribio con T.A. McMahon en 1.985, un libro llamado "La Seduccion De La Cristiandad", cuya primera edicion en español salio en 1.988 bajo el auspicio de Editorial Portavoz. Este hombre siempre ha sido una atalaya en la sociedad evangelica americana, ha sido una voz en el desierto. Lo que nosotros como latinos debemos pensar es que toda la literatura que tomamos muchas veces como base de nuestras predicaciones y enfoques eclesiasticos proviene de Estados Unidos. Analicemos lo que el dice. "No sera que el riesgo es demasiado".

domingo, 2 de agosto de 2009

Homenaje A La Memoria De Don Roberto Ricardo Calderon Guette

¿PREDICADOR DEL EVANGELIO?


Dios quisiera tenernos a todos sus siervos con Él, habitando en su gloria, lo más pronto y sin demora. Más Él permite, se prolongue nuestra permanencia en la tierra por dos cosas:

Para ir a Él buscando el sustento diario. Ir a Él para adorarle. Ir a Él para protección de las fuerzas del mal. Ir a Él para tener qué darle a los demás. Ir a Él para interceder.
IR A EL POR TODO.

La segunda cosa por la que nos tiene aquí es para que partiendo de Él, vayamos a los perdidos a darles el mensaje del amor del Señor.
Para que anunciemos las maravillas de aquél que nos sacó de las tinieblas. Para que vayamos en el poder del Espíritu de Dios, como instrumentos suyo; a dar el multifacético mensaje que sirve para cada situación y para todos.

Esta última cosa es muy importante; pero con todo y lo importante que es, depende de la primera.
Sin la primera es como una sombra sin cuerpo. Es como cortar con cabo de un hacha a la que se le ha caído sin darse cuenta, el hierro.

LA PRIMERA COSA ES EN UNA PALABRA; LA ORACION.
El primer trabajo que tiene que hacer un predicador diariamente es orar. Los apóstoles no quisieron ocuparse en las mesas… “Nosotros persistiremos en 1º. LA ORACIÓN y 2º. EL MINISTERIO DE LA PALABRA.

Lo que la Iglesia necesita hoy día no es más o mejor mecanismo; no nuevas organizaciones o más modernos métodos. Sino, hombres a quienes el Espíritu Santo pueda usar: hombres de oración, hombres poderosos en oración.

El Espíritu Santo no fluye a través de los métodos, sino a través de los hombres. El no desciende sobre los mecanismos, sino sobre los hombres. El no unge planes sino hombres, hombres de oración.

El sermón real es hecho en la cámara secreta. El hombre – el hombre de Dios- es hecho en la cámara secreta. Su vida y sus profundas convicciones fueron nacidas en su secreta comunión con Dios.
Su opresión, la agonía llorosa de su espíritu, sus más importantes y más dulces mensajes son adquiridos cuando estamos a solas con Dios. LA ORACION HACE AL HOMBRE, LA ORACION HACE AL MENSAJE, LA ORACION HACE AL PREDICADOR.

El púlpito de hoy día es débil en oración. El orgullo de conocimientos eruditos está en pugna con la humilde dependencia en oración.
Todo predicador que no hace de la oración un factor poderoso en su propia vida y ministerio, es débil como factor en la obra de Dios.
Es imposible para el predicador, guardar su espíritu en armonía con la naturaleza divina de su elevado llamamiento, sin mucha oración.

Mc Cheyne dijo: “Si no oras, te apartará Dios, probablemente de tu ministerio, como hizo conmigo, para enseñarte a orar”.

Spurgeon dijo: “Si vosotros, como ministros no sois llenos de oración, debéis ser compadecidos Si llegáis a ser flojos en la devoción sagrada, no solo vosotros necesitáis compasión , sino también vuestra congregación, y el día viene en el cual seréis avergonzados y confundidos. Todas nuestras bibliotecas y estudios son mera vanidad comparados con nuestras cámaras de oración secreta”.

El predicador debe ser preeminente mente un hombre de oración. Su corazón debe graduarse en la escuela de la oración. En la escuela de la oración, solamente puede el corazón aprender a predicar. Ni erudición, ni diligencia, ni estudio, ni dones, pueden suplir la falta de oración.

El predicador es comisionado para orar, tanto como para predicar. Su misión es incompleta si no hace ambas cosas bien, a la vez. El predicador puede hablar con toda elocuencia de los hombres y de los ángeles; pero a menos que él pueda orar con una fe que traiga todo el cielo en su ayuda, su predicación será: “como metal que resuena, o címbalo que retiñe”.

El predicador que da vida, es un hombre de oración cuyo corazón está sediento de Dios; cuya alma está siguiendo diligente a Cristo; cuyo ojo es solo para Dios ; en quien por el poder del Espíritu de Dios la carne y el mundo han sido crucificados, y su ministerio es semejante al generoso flujo de un río de vida.

La predicación que mata, no es espiritual. Fuentes inferiores que no son de Dios le han dado su energía y estímulo. Puede ser bella y metódica pero aún es la letra, la árida y dura letra. El elemento de proceso de muerte está detrás de las palabras, detrás del sermón, detrás de la ocasión, detrás del ademán, detrás de la acción.

El gran obstáculo está en el predicador mismo. Él no tiene en sí mismo, las fuerzas poderosas que crean vida. Puede no haber falta en su ortodoxia, honradez, limpieza o ardor; pero de algún modo el hombre, el hombre interior, en lo íntimo, nunca se ha humillado y rendido a Dios; su vida interior no es un gran camino real para la transmisión del mensaje de Dios, del poder de Dios. De alguna manera el yo y no Dios, gobierna en el trono de su corazón. En alguna parte, aunque inconscientemente, algún interruptor espiritual ha atacado su ser interior y la corriente divina ha sido detenida. Su ser interior nunca ha sentido por medio de su bancarrota espiritual, su total impotencia; nunca ha aprendido a clamar de desesperación de sí mismo y de todo recurso terrenal; hasta que el poder de Dios y su fuego, desciendan sobre él y le llene, purifique y le de poder.

La ESTIMA DE SI MISMO, de su propia habilidad, en alguna forma perniciosa, ha profanado y violado el templo INTERIOR, que debería haber sido mantenido exclusivo para Dios.

La predicación que da vida, cuesta mucho al predicador. – La muerte del yo, crucifixión al mundo, el alumbramiento de su propia alma. Solamente LA PREDICACIÓN CRUCIFICADA PUEDE DAR VIDA. LA PREDICACION CRUCIFICADA SOLAMENTE PUEDE VENIR DE UN HOMBRE CRUCIFICADO.

El sermón no puede dar más vida que la que tiene el hombre que lo produce. Los hombres muertos dan sermones muertos, y los sermones muertos, matan.- Todo depende del carácter espiritual del predicador. Bajo la dispensación judía, el sumo sacerdote tenía escrito con letras enjoyadas en su frente: “SANTIDAD A JEHOVA”. Así mismo, todo predicador en el ministerio de Cristo debe ser modelado en, y dirigido por esta misma divisa.

La oración es una obra espiritual y la naturaleza humana no admite tan ardua obra espiritual. La naturaleza humana desea navegar hacia el cielo bajo el impulso de una brisa favorable, en un mar pleno y calmado. La ORACION es una obra HUMILLANTE. Abate el intelecto y el orgullo, crucifica la vanagloria, señala la bancarrota espiritual, y todo esto es duro para la carne e indigna soportarlo. Es más fácil no orar, que soportar esta humillación.- Así llegamos a uno de los más fatídicos males de nuestro tiempo; y puede que de todos los tiempos. _ POCO O NADA DE ORACION.-

De estos dos males, quizás poca oración es peor que nada de oración. Poca oración es una manera de hacer un tranquilizante para la conciencia, una farsa y un engaño. La poca estima que ponemos a la oración, es evidente por el poco tiempo que damos a ella.

No muy infrecuentemente la única oración del predicador es junto a su lecho en pijama, listo para la cama y pronto para ella. Con quizás, la adición de unos pocos y apresurados arrebatos de oración al vestirse en la mañana.

Para los hombres que conciben la oración como su principal ocupación y dedican tiempo a ella, de acuerdo con esta alta estima de su importancia, hacen que Dios entregue las llaves de su reino, y por medio de ellos obra sus maravillas espirituales en el mundo.
GRANDE ORACION es signo y sello de los grandes caudillos de Dios.

El predicador que ora de veras, pone a Dios en la obra. Dios no interviene en la obra del predicador como por casualidad o principios generales, sino que viene por oración y urgente necesidad especial.

Lutero dijo: “Si yo dejo de emplear dos horas en oración cada mañana, el diablo alcanza la victoria durante el día”.

De Samuel Rutherford se dice que si él oía que otros mercaderes se ocupaban de sus negocios antes que él estuviera orando, exclamaba: “ Oh!, cuanto me avergüenza esto!¿no merecen los negocios de mi maestro más que los suyos? Quien ha aprendido esta ocupación bien, gira a voluntad, a la vista, y con aceptación del banco inagotable del cielo”.

Si Dios no es primero en nuestros pensamientos y esfuerzos en la mañana, estará el último en el resto del día.- La indiferencia matinal es el índice de un corazón indiferente que ha perdido su gusto por Dios. Un deseo en la búsqueda de Dios que no puede romper las cadenas del sueño es una cosa débil y no hará poco bien en relación a Dios, teniendo plena condescendencia consigo mismo.

No es simplemente la preparación lo que coloca a los hombres al frente y los hace capitanes y generales en las huestes de Dios, sino es el ardiente anhelo que remueve y rompe todas las cadenas de indulgencia con el yo.

“Yo honro a los que me honran, y los que me tuvieren en poco, serán viles!”.

El anhelo les levantó y les puso en el esfuerzo para seguir a Dios, y este cuidado y acción sobre el llamamiento dio a su fe, su poder en Dios y dio a sus corazones la dulcísimo y plena revelación de Dios, y esta fortaleza de fe plenitud, les hizo santos por eminencia; y este halo de su santidad ha llegado hasta nosotros.

El predicador debe estar rendido a Dios en la más alta devoción. Él no es un hombre profesional. Su ministerio no es una profesión. Es una institución divina, una devoción divina. Él está dedicado a Dios, su blanco, sus aspiraciones etc, son más para Dios y hacia Dios y tal oración es tan esencial como lo es el alimento para la vida. Si el predicador no sobresale en esta gracia, no sobresale en nada. Si él no predica por medio de su vida, carácter, y conducta, su predicación no vale nada.

Una brillante bendición que la oración privada hace descender sobre el ministerio, es algo indescriptible. _ Una unción del único Santo -
Si la unción que llevamos no viene del Señor – del Señor de los ejércitos -, somos engañadores, dado que solamente en oración podemos obtenerla.

Volúmenes enteros han sido escritos sosteniendo el mecanismo y gusto de hacer un sermón, hasta que hemos llegado a estar poseídos de la idea de que este ANDAMIO es la CONSTRUCCION.

El joven predicador ha sido enseñado a colocar toda su fuerza en la forma, gusto y hermosura de su sermón como un producto mecánico e intelectual.

Hemos por este medio, cultivado un gusto vicioso entre el pueblo y enseñado a preferir el talento en lugar de gracia; elocuencia en lugar de piedad; retórica en lugar de revelación; reputación y brillo en lugar de santidad. Por eso hemos perdido la verdadera idea de la predicación; hemos perdido el poder de la predicación; hemos perdido la punzante convicción para el pecado; hemos perdido la rica experiencia y elevado carácter cristiano; hemos perdido la autoridad sobre las conciencias y vidas que siempre resulta de la predicación genuina.

El corazón es el gran impedimento de la predicación. ¿Puede la ambición que codicia la alabanza y posición, predicar el evangelio de Él, quien no hizo de si mismo ninguna reputación?, ¿puede el soberbio, el vanidoso y el vanaglorioso predicar el evangelio de Él, quien fue modesto y humilde?; ¿Puede el hombre codicioso, quien considera el salario y dinero predicar el evangelio?...

Nuestra gran necesidad es preparación del corazón: “Usarán su intelecto mejor, quienes cultivan su corazón”.

Decimos que mientras el CANAL de la predicación es la mente, su FUENTE es el corazón. Usted puede ampliar y profundizar el canal, pero si no tiene buen cuidado en la pureza y profundidad de la fuente, tendrá un canal seco o contaminado.

El que ha luchado con su propio corazón y le ha conquistado. Quien le ha enseñado humildad, fe, amor, verdad, misericordia, simpatía, compasión, valor…; quien puede verter los ricos tesoros del corazón así ejercitados por medio del intelecto, todo sobrecargado con el poder del evangelio en la conciencia de sus oidores, este será el verdadero y más afortunado predicador en la estima de su Señor. Es el corazón, no la cabeza, lo que hace a los grandes predicadores de dios. Podemos aprender más en una hora de oración – cuando oramos verdaderamente- que en muchas horas de estudio.

Continuemos persistentes, constantes y fervientes en súplica. “Que su vellón yazga en la era de la súplica hasta que esté empapado con el rocío del cielo”. Spurgeon.

Tomado de un documento escrito a puño y letra del Reverendo
ROBERTO CALDERON GÜETE.
Edición y transcripción.
María Bernarda Corrales.