lunes, 29 de noviembre de 2010

EL BAUTISMO CRISTIANO Serie Doctrinas Bíblicas Por: Colín y Miriam Crawford

CAPITULO UNO

EL BAUTISMO CRISTIANO

En este librito queremos examinar lo que la Biblia dice, en respuesta a algunos interrogantes, sobre el Bautismo Cristiano.

¿POR QUE PRACTICAMOS EL BAUTISMO CRISTIANO?

Hay tres razones por las cuales practicamos el bautismo, y quiero mencionarlas a continuación:

1. Por la autorización de Cristo:

"Y les dijo: Id por todo el mundo y predicad el Evangelio a toda criatura. El que creyere y fuere bautizado será salvo; más el que no creyere será condenado." (Marcos 16:15-16)

"Por tanto id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo y del Espíritu Santo. Enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado." (Mateo 28:19-20)

Estos versículos forman parte de la Gran Comisión de Cristo, en la cual El menciona tres deberes de los apóstoles y líderes de la Iglesia:

a. La predicación del Evangelio.

b. La administración del Bautismo.

c. La instrucción de los discípulos.

Toda Iglesia apostólica debe poner en práctica estas tres cosas. Bautizamos, pues, porque es un mandato del Señor mismo.

2. Por ejemplo de los apóstoles de Cristo.

"Así que, los que recibieron su palabra fueron bautizados . . ." (Hechos 2:41)

Así cumplieron los primeros apóstoles de Cristo la Comisión de su Señor.

Para ellos el bautismo no era opcional, sino obligatorio, por ser un mandato de su

Señor.

3. Por la práctica de las Iglesias Primitivas.

"Pero cuando creyeron a Felipe, que anunciaba el Evangelio del reino de Dios y el nombre de Jesucristo, se bautizaron hombres y mujeres." (Hechos 8:12)

Cuando leemos el libro de los Hechos de los Apóstoles, donde se narra la historia

de las iglesias primitivas, no encontramos a Cristianos no bautizados, porque todos los que recibieron el Evangelio y creyeron en Cristo, fueron bautizados. (Vea también Hechos 9:18; 16:15; 16:33; 18:8)

¿QUIENES DEBEN SER BAUTIZADOS?

Esta pregunta es de suma importancia, porque existe hoy en día mucha confusión en cuanto a los candidatos para el bautismo. ¿Qué dice la Biblia sobre el asunto? Los pasajes bíblicos que tratan del bautismo enseñan que los que deben ser bautizados son los que creen en Cristo, en otras palabras los creyentes:

"Así que, los que recibieron su Palabra fueron bautizados." (Hechos 2:41)

"Aquí hay agua; ¿qué impide que yo sea bautizado? Felipe dijo: si crees de todo corazón, bien puedes." (Hechos 8:36)

"Y Crispo, el principal de la sinagoga, creyó en el Señor con toda su casa; y muchos de los Corintios oyendo, creían y eran bautizados" (Hechos 18:8)

Es evidente, por estas Escrituras, que los únicos que fueron bautizados en el Nuevo Testamento fueron los que creyeron, los creyentes; los que recibieron la Palabra de todo corazón y aceptaron a Cristo como su Salvador personal. Claro está, que los que creen verdaderamente mostrarán esto por el cambio de su vida.

De esta respuesta surgen cinco interrogantes más sobre los candidatos para el bautismo:

a) ¿Debe bautizarse a los niños?

Según lo que hemos visto, sí el niño es suficientemente maduro para creer, puede ser bautizado. Porque el requisito para ser bautizado es creer ó recibir la Palabra de todo corazón.

Es evidente pues que no se debe bautizar a infantes ó bebés porque ellos no son capaces de creer. No encontramos ninguna ocasión en el Nuevo Testamento donde se bautizaran infantes. Cuando toda una familia fue bautizada (Hechos 16:15 y 16:33), todos los que fueron bautizados eran creyentes como en el caso del carcelero, donde dice que Pablo:

". . . habló la Palabra del Señor a él y a todos los que estaban en su casa ..." Da a entender que eran capaces de oír, recibir y creer la Palabra, y por lo tanto no eran bebés.

También en el caso de Crispo todos los que se bautizaron eran creyentes con uso de razón. Dice:

"Y Crispo creyó en el Señor con toda su casa ..." b) ¿Por qué bautizan a los infantes hoy en día? Siendo que la Biblia no enseña el bautismo de infantes, es bueno tratar de descubrir la razón por la cual hay muchos sectores de la Iglesia Cristiana que lo practican.

Creo que esta práctica es el resultado de un mal entendimiento de la siguiente Escritura:

"Respondió Jesús: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de agua y del Espíritu, no puede entrar en el Reino de Dios" (Juan 3:5). Algunos dicen que nacer de agua en este versículo se refiere al bautismo, que una persona nace de nuevo por el rito del bautismo y el Espíritu Santo. Si fuera así, sería necesario bautizar a los infantes lo más pronto posible para que entraran en el Reino de Dios (el cielo) en caso de morir.

Nota que esta interpretación equivocada fue la causa de la práctica del bautismo de infantes, aunque ellos no pueden creer (lo que hemos visto era el requisito para el bautismo en la Iglesia primitiva). Así comenzó la doctrina de la regeneración bautismal que es la creencia que uno nace de nuevo por el solo hecho de ser bautizado.

Pero es más que esto. Por la doctrina de la regeneración bautismal, fue necesario inventar un lugar que se llama el Limbo, para los niños que mueren sin haber sido bautizados.

Digo que fue necesario inventar tal lugar, porque la Biblia no habla de ello en ninguna parte. También esta práctica hace énfasis en un rito para ser salvo, en vez de la fe en Cristo. La Biblia enseña que la gracia no llega por medio de un rito, sino por medio de la fe personal.

"Porque por gracia sois salvos por medio de la fe y esto no de vosotros, pues es don de Dios. No por obras para que nadie se gloríe." (Efesios 2:8, 9).

Observa pues, que de esta mala interpretación ha habido una cadena de errores. Siempre es así. Cuando nos equivocamos en la interpretación de un pasaje bíblico, siempre es necesario justificar esta interpretación tergiversando otras Escrituras.

Es evidente que esta interpretación de Juan 3:5, es equivocada. La frase nacer de agua y del Espíritu no significa el rito del bautismo, sino nacer de la Palabra y del Espíritu; el vocablo agua es una referencia a la Palabra de Dios. Vemos esto en las siguientes Escrituras:

I. El agua se usa como símbolo de la Palabra de Dios.

"Ya vosotros estáis limpios por la Palabra que os he hablado." (Juan 15:3)

"Para santificarla (la Iglesia), habiéndola purificado en el lavamiento del agua por

la Palabra." (Efesios 5:26).

II. El ser humano nace de nuevo por la Palabra de Dios.

"El (es decir, Dios), de su propia voluntad, nos hizo nacer (de nuevo) por la palabra de verdad, para que seamos primicias de sus criaturas." (Santiago 1:18).

"Siendo renacidos, no por simiente corruptible, sino de incorruptible, por la Palabra de Dios que vive y permanece para siempre." (I Pedro 1:23).

¿Cómo es que una persona nace de nuevo o llega a ser cristiano? Por la predicación de la Palabra de Dios (el Evangelio), y por la obra del Espíritu Santo. Cuando alguien oye la Palabra, el Espíritu Santo empieza a convencerle de la verdad de la Palabra hasta que él la acepte o la rechace. Cuando pone su confianza (ó su fe) en la Palabra predicada, nace de nuevo por medio del Espíritu Santo.

Esto es lo que Pablo enseña en Romanos 10:17:

"Así que la fe es por el oír, y el oír por la Palabra de Dios".

c) ¿Qué hacer entonces con los bebés si no se les bautiza?
Se les impone las manos para pedir la bendición de Dios sobre ellos. Cuando
llevaron los niños a Jesús, El no los bautizó, sino que "tomándolos en sus brazos y
poniendo las manos sobre ellos, los bendecía" (Marcos 10:16).

Debemos presentar nuestros niños a Dios como la madre de Jesús lo presentó en el templo (Lucas 2:27), y luego enseñarles a creer personalmente en Cristo y a bautizarse cuando tengan uso de razón.

d) ¿Se debe re-bautizar?

Hay muchos creyentes sinceros que piensan que como fueron bautizados cuando niños, no es necesario bautizarse ahora como creyentes. Que Dios acepta el bautismo de niño como si fuera el bautismo de creyente.

Ahora bien, ¿qué dice la Biblia?

Hay un caso de alguien que siendo bautizado antes de creer en Cristo, fue rebautizado después de creer? Veamos Hechos 19:3, 5.

"Entonces dijo: En qué, pues, fuisteis bautizados? Ellos dijeron: en el bautismo de Juan. Dijo Pablo: Juan bautizó con bautismo de arrepentimiento, diciendo al pueblo que creyesen en Aquel que vendría después de él, esto es, en Jesús el Cristo.

Cuando oyeron esto, fueron bautizados en el nombre del Señor Jesús."

Aquellos discípulos de Juan el Bautista fueron re-bautizados con el bautismo cristiano, después de creer en Jesús, aunque habían sido bautizados antes por Juan el Bautista. Efesios 4:5 dice: ". . . un Señor, una fe, un bautismo" porque el único bautismo que para Dios vale es el bautismo después de poner la fe personal en Cristo. Es decir, el único bautismo efectivo es el bautismo del creyente.

¿QUE HAY DEL RE-BAUTISMO DE LOS JESÚS SOLO?

Cuando un Cristiano bautizado se une con la secta de los 'Jesús Solo', Pentecostales Unitarios (u otras sectas con este tipo de creencia acerca del bautismo) lo bautizan de nuevo en el nombre de Jesús. La práctica es anti-bíblica y al someterse el cristiano bautizado a tal bautismo reniega de su profesión de fe en Cristo, o seguramente nunca entendió el significado de su bautismo.

La fórmula del bautismo en Hechos 2:38 no contradice en nada la de Mateo 28:19, más bien la de los Hechos está incluida en la de Mateo.

¿Dónde se debe bautizar?

Hay muchos que creen que el lugar es importante, que el creyente debe ser bautizado en un lugar especial, como, por ejemplo un templo. Sin embargo, cuando leemos los relatos de aquellos que fueron bautizados en el Nuevo Testamento, vemos que no había ningún lugar especial. Los creyentes eran bautizados donde hubiera agua, ya fuera un río, un estanque o una casa.

¿Quién debe bautizar?

La Biblia no da instrucciones explícitas sobre este asunto. Por lo general son los líderes (pastores, ancianos y diáconos) del grupo quienes bautizan, pero bíblicamente, cualquier Cristiano (con buen testimonio en la Iglesia), puede bautizar a otro Cristiano; especialmente si lo ha evangelizado. En Hechos 8:26-40 Felipe, el Evangelista, llevó al eunuco a Cristo y luego lo bautizó.

Nota que el bautismo del eunuco no fue en conexión con ninguna iglesia local. No fue entonces, la puerta a los privilegios de la Iglesia local. Al llegar a su patria, el eunuco mismo tenía que organizar una iglesia local.

Otros ejemplos de creyentes ordinarios que bautizaron a nuevos creyentes:

Ananías, quien no era apóstol, ni pastor, ni diácono, sino simplemente "un discípulo", bautizó a Pablo. (Vea Hechos 9:10, 17, 18)

Cuando Cornelio y sus parientes creyeron la predicación de Pedro, él mismo no los bautizó, sino "mandó bautizarlos" (Hechos 10:40). Fueron bautizados, pues,

por los "seis hermanos" que le acompañaron (Hechos 10:23 y 11:12).

Lo importante no es quién hace el bautismo, sino la fe de la persona que es bautizada.

CAPITULO DOS

¿CUANDO DEBEN SER BAUTIZADOS LOS CREYENTES?

Dejemos que la Biblia misma conteste esta pregunta:

"Así que, los que recibieron su Palabra fueron bautizados, y se añadieron aquel día como tres mil personas". (Hechos 2:41).

"El, tomándolos en aquella misma hora de la noche, les lavó las heridas; y en seguida se bautizó él con todos los suyos.” ( Hechos 16:33).

Vea también Hechos 9:18, Saulo fue bautizado en seguida; y Hechos 16:14-15, donde Lidia fue bautizada en la misma reunión donde aceptó a Cristo.

Es evidente según las anteriores Escrituras, que los creyentes en la Iglesia primitiva, eran bautizados tan pronto como creían. Observa las expresiones "aquel día", "en aquella misma hora", "en seguida".

Por supuesto, la persona bautizada debe estar segura de que es salva; de otro modo su bautismo no significa nada.

¿Deberíamos esperar que el creyente mostrara, por su vida práctica que es salvo en verdad, antes de bautizarlo? Esta practica común puede ser buena precaución, y en ciertos casos aconsejable, pero el Nuevo Testamento no muestra que esa fuera la práctica de la Iglesia Primitiva. En todo caso, ha habido muchos que han esperado meses y se han bautizado y al fin y al cabo no eran creyentes verdaderos. No hemos podido evitar que se bautizaran los no creyentes, a pesar de hacerles esperar.

Otra práctica común es la de insistir que es necesario dar al nuevo creyente un Curso de Catecúmenos antes de bautizarse. ¿Qué dice la Biblia sobre esto? Otra vez, existen los que creen que es aconsejable; pero la Biblia no dice nada sobre tal necesidad. Hemos notado que los que creyeron, en el Libro de los Hechos fueron bautizados en seguida y por lo tanto no hay autoridad apostólica para demorar el bautismo de un creyente.

Sin duda, la instrucción sobre el bautismo fue incluida en la predicación del Evangelio (Lee Mateo 28:18-20 y Hechos 2:37-49).

Nota algunos peligros involucrados en estas dos prácticas que hemos mencionado. En primer lugar, ha habido la tendencia de pensar en el bautismo como algo que añade a la salvación. Lo que no es así de ninguna manera. Además, hace que la persona sienta que merece el bautismo, como el premio por haber probado que es salvo. Finalmente, hace del bautismo una puerta a la comunión de la Iglesia de Cristo, pues, por lo general el no bautizado no puede

participar de la Santa Cena; cuando, en verdad, es la fe en Cristo que nos hace miembros de Su Iglesia.

Estoy convencido que ha sido un error divorciar el bautismo de la conversión y la profesión de fe en Cristo. En la Iglesia primitiva, el bautismo fue, en efecto la profesión del que creía. En nuestras reuniones, hoy en día invitamos a la gente a confesar su fe en Cristo levantando la mano, pasando adelante o quedándose atrás después de la reunión. En la Iglesia primitiva los nuevos creyentes fueron invitados a bautizarse como profesión de fe. Es precisamente por eso que no encontramos a creyentes no bautizados en el Nuevo Testamento. Para los primeros cristianos, un creyente no bautizado equivalía aun creyente sin profesión de fe en Cristo, que sería en efecto, un creyente que no creía.

¿ES NECESARIO EL BAUTISMO PARA SER SALVO?

La salvación es por la fe:

"Señores, qué debo hacer para ser salvo? Ellos dijeron: Cree en el Señor Jesucristo y serás salvo, tú y tu casa." (Hechos 16:30-31).

"Porque por gracia sois salvos, por medio de la fe y esto no de vosotros, pues es don de Dios, no por obras, para que nadie se gloríe." (Efesios 2:8,9).

El bautismo no salva. Es, en cambio, para aquellos que ya son salvos por la fe en Cristo. Es la manera bíblica por la cual el Cristiano testifica públicamente de su fe en Cristo. Es un símbolo que expresa gráficamente lo que él ha experimentado en su conversión. Nota los siguientes argumentos:

1. El ladrón en la Cruz

Este criminal, que recibió a Cristo en la Cruz, no fue bautizado, sin embargo, Cristo le dijo:

"De cierto, de cierto te digo, que hoy estarás conmigo en paraíso." (Lucas 23:43).

2. La Actitud de Pablo hacia el bautismo.

"Doy gracias a Dios de que a ninguno de vosotros he bautizado, sino a Crispo y Gayo, para que ninguno diga que fuisteis bautizados en mi nombre."

"También bauticé a la familia de Estéfanes; de los demás, no se si he bautizado a algún otro.

Pues no envió Cristo ha bautizar, sino a predicar el Evangelio; no con sabiduría de Palabras, para que no se haga vana la Cruz de Cristo." (1 Corintios 1:14-17).

En estos versículos Pablo dio gracias a Dios porque no había bautizado a muchos, palabras muy extrañas para un evangelista, si el bautismo fuera necesario para la salvación.

3. Los gentiles de Cesárea.

Los creyentes, que fueron salvos en Cesárea (Hechos 10:44), recibieron el Espíritu Santo cuando creyeron.

"Mientras aún hablaba Pedro estas palabras, El Espíritu Santo cayó sobre todos los que oían el discurso."

Esto quiere decir que fueron salvos.

"Y si alguno no tiene el Espíritu de Cristo no es de él." (No es salvo) Romanos 8:9. Luego, después de recibir el Espíritu Santo, es decir, después de ser salvos, fueron bautizados en agua (vers. 47-48).

El bautismo, pues, no era necesario para la salvación. Fueron salvos primero y luego bautizados.

4. Los salvos del Antiguo Testamento.

Los salvos del Antiguo Testamento como Abraham, Moisés, Josué, David y Elias, etc., no fueron bautizados; sin embargo, nadie pone en duda su salvación.

"Como también David habla de la bienaventuranza del hombre a quien Dios atribuye justicia sin obras." (Romanos 4:6).

En Hebreos 11, el autor nos da una lista larga de personas en el Antiguo Testamento que fueron salvas sin el bautismo cristiano. Nota la frase clave en cada caso, "Por la fe" (vers. 4-20).

El afirmar que el bautismo es indispensable para la salvación, implicaría que todos los creyentes que murieron antes de la época Cristiana perecieron eternamente.

5. Entonces ¿qué significa Marcos 16:16?

"El que creyere y fuere bautizado será salvo, más el que no creyere será condenado."

Significa que el creyente será bautizado tan pronto como sea posible después de creer, pero no dice que será condenado si muriera antes de lograr el bautismo. Significa que los no-creyentes son condenados y los creyentes bautizados (caso normal) son salvos.

EL BAUTISMO CRISTIANO Examen: I

(1) ¿Cuáles son las tres razones por las cuales practicamos el bautismo

(2) ¿Cuáles eran los deberes de los Apóstoles, según la Gran Comisión?

(3) ¿Quienes deben ser bautizados, según Hechos 2:41; 8:36; y 18?

(4) ¿Por qué crees qué no debe bautizarse a los infantes o bebés?

(5) ¿Por qué fue necesario inventar el limbo?

(6) ¿Qué significa la frase "nacer de agua"? Vea San. 1:18; 1 Ped. 1:23.

(7) ¿Cómo nace de nuevo un ser humano? (Juan 3:5)

(8) ¿Es necesario bautizar en un lugar especial, como un templo?

(9) ¿Qué se puede hacer con los bebés, en vez de bautizarlos?

(10) Dé un ejemplo de creyentes que fueron rebautizados en los Hechos de los Apóstoles, después de creer en Cristo:

EL BAUTISMO CRISTIANO

Examen: II

(1) Cuánto tiempo es necesario esperar antes de hacerse bautizar? (Hechos 2:41; 9:18; 16:14, 15)

(2) Según la Escritura, ¿era necesario para el Cristiano tomar un curso de preparación antes de bautizarse?

(3) Es necesario el bautismo para ser salvo?

(4) Si el bautismo no añade ni quita de la salvación del cristiano, ¿por qué debe bautizarse? (Mateo 28:18, 20)

(5) Quién fue salvo, y murió sin bautizarse? (Lucas 23:43)

(6) Qué es lo que nos hace miembros de la Iglesia de Cristo?

(7) Por qué no encontramos cristianos no-bautizados en el Nuevo Testamento

(8) Por qué dio gracias a Dios el apóstol Pablo? (1 Cor. 1:4, 5)

(9) Qué misterio reveló Cristo al apóstol Pablo (según lo visto en esta lección?

(10) Cómo fueron salvas las personas que se mencionan en Hebreos 11?

EL BAUTISMO CRISTIANO Examen: III

(1) Cuáles son los tres significados del bautismo?

a. __________________________________________________________

b. __________________________________________________________

c. __________________________________________________________

(2) De qué testifica un cristiano cuando se bautiza? (Romanos 6:3, 5)

(3) A quiénes testifica el Cristiano cuando se bautiza?

(4) Cuál era el modo de bautizar en la Iglesia Primitiva - por inmersión o por aspersión?

(5) Qué indican las palabras descender y subir en Hechos 8:38-39?

(6) Qué significa la palabra griega baptizo?

(7) Cuál es la formula correcta del bautismo? (Mateo 28:19)

(8) Explica la relación entre la fórmula del bautismo en Mateo 28:19 y la de Hechos 2:38:

(9) Qué puede esperar de Satanás el nuevo bautizado? (Lucas 4:1, 2)

(10) Cuáles fueron las dos armas con que Jesús venció a Satanás?

a. (Lucas 4:1, 14)

b. (Lucas 4:4, 8, 10)

EL BAUTISMO CRISTIANO Examen: IV

(1) A qué fueron añadidos los nuevos cristianos? (Hechos 2:41)

(2) Qué figura se usa en el Nuevo Testamento al hablar del cristiano? (Juan 10:1, 16).

(3) Si cada cristiano es como una oveja: qué debe tener y a qué debe pertenecer?

(4) Menciona algunas características que distinguían a los primeros cristianos, (Hechos 2:42)

(5) Qué significa la palabra perseverar? (Hechos 2:42)

(6) Cuáles son los dos aspectos de la doctrina que siempre van juntos?

(7) Qué significa la palabra comunión?

(8) Cuáles ordenanzas del Señor eran practicadas en la iglesia primitiva?

(9) Cuál es la esperanza que el cristiano expresa en la Santa Cena? (I Cor. 11:26)

(10) Cuál es el secreto del poder espiritual en la iglesia? (Hechos 4:31)

CAPITULO TRES ¿QUE SIGNIFICA EL BAUTISMO CRISTIANO?

Hay por lo menos, tres cosas que el bautismo quiere explicar:

1. Es un acto de sumisión:

En su bautismo, el Cristiano muestra su obediencia al Señor, "Por tanto id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo y del Espíritu Santo . . ." (Mateo 28:19) Aunque el bautismo no salva, ni añade algo a la salvación, no es opcional para el creyente, sino un mandato de su Señor.

Sería triste que un Cristiano dijera que Cristo es su Señor, y no obedeciera a este mandato claro, en cuanto al bautismo. Cristo dijo: "Si me amáis guardad mis mandamientos."

2. Es un acto de confesión:

Cuando el Cristiano se bautiza, está testificando a todo el mundo que es discípulo de Cristo; testifica públicamente que ya comenzó una nueva vida con Cristo. Es un testimonio ante Dios, los hermanos creyentes, el mundo y ante las huestes espi­rituales de Satanás, que el bautizado ya es de Cristo. Tal vez por eso hay tantos Cristianos que no toman este paso decisivo del bautismo. Muchas veces, como en el caso de Cristo, el Creyente, al bautizarse, es atacado severamente por Satanás, (ver Mateo 4:1-11).

Muchos creyentes temen los ataques de Satanás y por eso no se bautizan.

3. Es un acto de identificación con Cristo, en su muerte y
resurrección:

El pasaje clave sobre esto es Romanos 6:3-5: "O no sabéis que todos los que hemos sido bautizados en Cristo Jesús, hemos sido bautizados en su muerte? Porque somos sepultados juntamente con Cristo para muerte por el bautismo, a fin de que como Cristo resucitó de los muertos por la gloria del Padre, así también nosotros andemos en nueva vida. "

El bautismo es un símbolo, un cuadro, que expresa lo que es la conversión. Cuando alguien es salvo, termina una clase de vida y comienza otra.

"De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es, las cosas viejas pasaron he aquí todas son hechas nuevas. " (2 Corintios 5:17).

Es como una muerte y una resurrección. Esto es precisamente lo que el acto del

bautismo expresa. Cuando el Cristiano baja a las aguas, está diciendo que ha muerto a la vida anterior, cuando está debajo de las aguas, es como si estuviera sepultado; y cuando sube de las aguas, es como la resurrección a una vida nueva.

Nota importante: El cristiano no muere a la vida anterior en el acto de bautizarse, sino que por su bautismo declara a todo el mundo que ya ha muerto anteriormente, cuando puso su fe en Cristo para la salvación.

El bautismo no agrega nada a la salvación; es decir, no hace al creyente más Salvo. Su valor está en que es un Símbolo gráfico, un drama de lo que el creyente ha experimentado en su conversión, y que es una obediencia al Señor.

¿CUAL ES EL MODO CORRECTO DEL BAUTISMO?

Es claro en el Nuevo Testamento que el método del bautismo en la Iglesia primitiva, era por sumersión o inmersión total del cuerpo.

Los argumentos que se presentan en favor del bautismo por inmersión son los siguientes:

1. Bautizaban donde había mucha agua:

"Juan bautizaba también en Enón, junto a Salim, porque había muchas aguas ..." (Juan 3:23).

"Aconteció en aquellos días, que Jesús vino de Nazaret a Galilea, y fue bautizado por Juan en el Jordán. " (Marcos 1:9).

"Y mandó parar el carro; y descendieron ambos al agua, Felipe y el eunuco, y le bautizó.

Cuando subieron del agua, el Espíritu del Señor arrebató a Felipe..."(Hechos 8:38).

Nota las palabras descender y subir, con referencia a las aguas. Sin duda que el eunuco habría tenido suficiente agua, si su bautismo hubiera sido por aspersión, (o rociamiento). Pero el uso de la palabra descender indica que el bautismo fue dentro del agua.

2. El significado de la palabra es sumergir.

La palabra bautizar se deriva de la palabra griega "baptizo" que significa "sumir". La palabra se empleaba en el oficio de teñir tela en tinta, y es dado por sentado que la tela o lana se sumergía totalmente en la tinta para poder teñirla; también se usaba en el caso de hundimiento de un barco. La expresión se encuentra en las siguientes Escrituras: Lucas 11:38; 16:24 y Juan 13:26.

En cambio, se utiliza otra palabra griega - rhantizo - para rociamiento. Vea Hebreos 9:13, 19, 21; Heb. 12:24 y 1 Pedro 1:2.

3. Bautizaban en agua y no con agua.

"Yo a la verdad os bautizo en agua para arrepentimiento: pero El que viene tras mí cuyo calzado no soy digno de llevar . . El os bautizará en Espíritu Santo y fuego." (Mateo 3:11).

"Y salían a El toda la provincia de Judea, y todos los de Jerusalén; y eran bautizados por él en el río Jordán ..." (Marcos 1:5).

4. El Bautismo Cristiano significa sepultura:

"Porque somos sepultados juntamente con él para muerte por el bautismo. " (Romanos 6:4). Bautismo por aspersión, o sea rociamiento, no puede ilustrar esta verdad, pues un cadáver, sobre el cual se echan unos puñados de tierra, no se considera enterrado. En cambio, el bautismo por sumersión ilustra perfectamente la muerte del creyente con Cristo y su resurrección con El.

5. La fórmula bíblica del bautismo.

Una palabra final sobre la fórmula del bautismo, es el hacerlo en nombre de la trinidad:

"Pedro les dijo: Arrepentíos, y bautícese cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo para perdón de los pecados; y recibiréis el don del Espíritu Santo." (Hechos 2:38). Cuando Pedro dice "en el nombre de Jesucristo", no significa una fórmula distinta a la que mandó Cristo en Mateo 28:19, sino, "con fe personal en Jesucristo y por la autoridad de Jesucristo".

Alguien que cree en Jesucristo y acepta su autoridad será bautizado en la forma que El mandó: "en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo."

CAPITULO CUATRO

¿CUALES SON LAS RESPONSABILIDADES DE LOS BAUTIZADOS?

Veamos las responsabilidades de los que han sido bautizados en Hechos 2:41, 42:

"Así que, los que recibieron su palabra fueron bautizados; y se añadieron aquel día (es decir a la iglesia) como tres mil personas.

Y perseveraban en la doctrina de los apóstoles en la comunión unos con otros, en el partimiento del pan, y en las oraciones."

Había dos cosas que caracterizaban a aquellos primeros cristianos. En anterior pasaje destaca las palabras añadieron y perseveraban.

1. Los bautizados se añadieron a la Iglesia local en Jerusalén.

Cada Cristiano primitivo pertenecía a una iglesia local. Debe ser lo mismo hoy en día — el Nuevo Testamento no habla jamás de Cristianos sueltos que andan por todas partes haciendo lo que les da la gana.

Una de las figuras, que el Nuevo Testamento usa al hablar del Cristiano, es la de la oveja. Es lógico, pues, que cada Cristiano debe pertenecer a un rebaño, y estar bajo la autoridad y el cuidado de pastores. (Lee Juan 10:1-21).

2. Los bautizados perseveraban en la fe cristiana.

La palabra clave en estos versículos es perseveraban, seguían firmes y fieles, por supuesto había problemas y dificultades en sus vidas, como los hay en las nuestras hoy en día. Satanás estaba muy activo. Sin embargo, los primeros cristianos perseveraban en:

a) La doctrina de los apóstoles.

En primer lugar, perseveraban en el aprendizaje de la doctrina; y luego perseveraban en la práctica de ella, en sus vidas diarias. Estos dos aspectos de la doctrina cristiana siempre van juntos — por el conocimiento y la práctica. La doctrina de los apóstoles ahora se encuentra escrita en el Nuevo Testamento — la única regla de fe cristiana.

b) La comunión unos con otros.

Esta palabra comunión significa "tener algo en común. " Los primeros Cristianos gozaron de una comunión tanto espiritual como material; en las casas y como en el templo (Hechos 2:43-47). Cada Cristiano bautizado debe gozar de la plena

comunión de la Iglesia.

c) El partimiento del pan.

Esta ordenanza del Señor fue practicada con alegría por los primeros Cristianos. Además, vivían sus vidas en espera de su segunda venida. Pues, en la Santa Cena el cristiano mira hacia atrás y recuerda la muerte de su Señor; y mira hacia adelante y espera su gloriosa venida. (Lee 1 Corintios 11:23-26).

d) Las oraciones.

Esto se refiere a la oración colectiva de la congregación. El nuevo Cristiano debe perseverar en la oración con sus hermanos. El secreto del poder espiritual tanto en la vida personal como en la Iglesia, es la oración.

domingo, 28 de noviembre de 2010

La Predicación Narrativa

La Predicación Narrativa es un tipo nuevo de homilética al que le debemos prestar atención. Comencemos por definir: ¿Qué es la narrativa? Narrativa significa contar historias. A diferencia de la predicación argumentativa tradicional de puntos, la predicación narrativa utiliza la historia y la cuenta tal como sucedió, teniendo en cuenta los mínimos detalles sin que estos nos desvíen del tema principal. Los detalles adornan la historia y nos ayudan a mantener la atención de la Iglesia. Es de observar que se pueden incluir otras historias o historias paralelas dentro de la predicación pero siempre volviendo al tema principal. Manejar varias historias dentro de la predicación requiere de mayor destreza y manejo de este tipo de homiletica. Para narrar la historia podemos hacerlo en primera o tercera persona. La primera persona, requiere de la realización de un monologo en donde el predicador haga la caracterización del personaje principal de la historia y la cuente como si él fuera el protagonista. En tercera persona es, cuando nosotros contamos la historia conociendo los elementos íntimos de la misma. Aquí hay que tener en cuenta, la parte hermenéutica. Debe hacerse previamente un muy buen trabajo de interpretación del texto bíblico y en los puntos clave de la Historia realizar las aplicaciones del caso. Un ejemplo de narración en primera persona puede ser el siguiente: “Hola yo soy Jacob y mi historia es la siguiente, me toco trabajar 14 años por dos mujeres y fui engañado por mi suegro, en todo este proceso………”. Es como predicar autobiográficamente.

Para este tipo de predicación hay que utilizar la imaginación de lo que podría haber tenido en sus pensamientos el personaje cuando actuó así. Hay que prestar mucha atención a todas las dinámicas entre los personajes en el texto bíblico.

La Predicación Narrativa no utiliza puntos como primero, segundo y tercero. Sólo fluye con las historias dejando la audiencia a participar para hacer sus propias aplicaciones (Aunque es conveniente que el predicador las haga). La Predicación Narrativa deja abierta la puerta para la conclusión y aplicación a la Iglesia.

La predicación narrativa parece como la novela o el drama o la película. El desarrollo es un comienzo como tesis, la explicación de los problemas y entonces viene la crisis. Los problemas se conviertan en conflictos y crisis como la peor antítesis, luego la Iglesia ha de encontrar una solución como la síntesis, basándose en el texto bíblico narrado.

Jesús fue un narrador en la mayor parte de los evangelios.

Lo más importante para la predicación narrativa es crear una crisis o conflicto para encontrar la solución, empezando por los problemas o necesidades.

Las historias tienen una ventaja dentro de la predicación narrativa y es que el oyente se involucra en ella así no haya vivido nada parecido. ¿Por qué?. Porque aunque no haya vivido la experiencia del personaje seguramente la ha visto. Precisamente el elemento que hace la diferencia en la predicación narrativa es la dosis de realidad que se le imprime a la predicación contando la historia. La inclusión de los sentimientos más hondos que pueden reflejar algunas acciones concretas y simples, casi inadvertidas, las emociones, reacciones y actitudes del personaje bíblico atrapan al oyente durante el mensaje debido a que se identifica y se siente parte de su realidad. En todo esto no hay que olvidar que el mensaje debe tener un contenido bíblico impecable. El mensaje de la Palabra de Dios debe estar inmerso y presente en toda la narración de tal manera que a la Iglesia le quede claro lo que el predicador ha querido comunicar.

En la predicación narrativa proclamamos una historia compartida donde se entrelazan la historia bíblica, la historia de la Iglesia, la historia personal de quien predica y la historia personal de cada oyente.

Consejos para realizar un sermón narrativo

El sermón narrativo es un tipo de predicación muy sencilla que apela a todos. Tanto grandes como chicos se involucran en la historia, prestándole más atención al sermón. Sin embargo, el diseño de sermones narrativos puede ser muy difícil, especialmente para aquellas personas que no están acostumbradas a prepararlos. A continuación presentamos doce consejos prácticos que podrán ayudarle a diseñar este tipo de sermones.

1. Apréndase bien la historia: El primer paso para predicar un sermón narrativo en forma efectiva es aprender la historia que vamos a narrar. Para lograr este objetivo podemos seguir el siguiente método. Primero, lea la historia varias veces. Segundo, encuentre las secciones principales de la historia (marco escénico, trama, punto culminante y desenlace) e identifique sus episodios más importantes. Tercero, identifique cada sección por medio de una palabra clave. Cuarto, haga un corto bosquejo siguiendo las palabras claves. Finalmente, memorice el bosquejo.

2. Identifique a los personajes de la narración: Recuerde que una historia puede tener hasta tres tipos de personajes. Las «sombras» son los personajes que apenas se mencionan en la historia. Estos, más que personajes, son parte del trasfondo de la historia. Los «tipos» son los personajes que representan a una clase de persona o a un grupo social. Es común que los «tipos» carezcan de nombre, por lo cual se les denomina por sus profesiones (un fariseo, un sacerdote, etc.). Muchos personajes secundarios pertenecen a esta clasificación. Los «caracteres» son aquellos personajes que se desarrollan a plenitud. En unión a la profesión que puedan tener, también tienen características personales que les distinguen. La mayor parte de los personajes principales de las historias son «caracteres».

3. Estudie el contexto social, político e histórico del texto bíblico: El conocimiento del contexto de la Biblia no sólo puede darle más vida a la historia sino que puede ayudarle a relacionar la narración con la vida diaria de su congregación. Por ejemplo, en Israel las mujeres no podían hablar en público con hombre alguno, ni siquiera con sus esposos. También estaba prohibido el contacto físico en lugares públicos entre personas de sexos opuestos. Estos detalles le ayudarán a comprender cómo la conducta de Jesús--quien hablaba públicamente con mujeres y hasta permitía que le tocaran los pies o le ungieran la cabeza--era escandalizante para el liderazgo religioso de la época. Del mismo modo, estos detalles le permitirán recalcar en sus sermones la actitud inclusiva y liberadora de Jesús hacia las mujeres de ayer y de hoy.

4. Considere el contexto literario de la historia: Quien predica un sermón narrativo debe tener presente los eventos que han ocurrido antes del pasaje bíblico que desea exponer. De otro modo, podrá cometer errores graves. Como un estudiante que, predicando un sermón de práctica sobre Lucas 5.1-11, recalcó varias veces que ésta era la primera vez que Simón (Pedro) veía o escuchaba a Jesús. Este novel predicador no había leído el capítulo anterior, donde Lucas 4.38-39 narra cómo Jesús sanó a la suegra de Simón.

5. No añada detalles a la historia: En ocasiones, debido a la brevedad de las historias bíblicas, algunos predicadores se sienten tentados a alargar las narraciones inventando episodios que no aparecen en el texto. Este es una práctica que debemos evitar pues tiende a confundir a los oyentes y a fomentar interpretaciones bíblicas equivocadas. Recuerdo con tristeza cuando un día mi abuela quiso enseñarme el pasaje bíblico que había servido de base al hermoso sermón que su pastor había predicado aquella mañana. Después de una larga búsqueda, encontramos el texto por medio de la concordancia. Pero al leer el pasaje nos dimos cuenta que, basado en la poca información que ofrecía el pasaje bíblico, su pastor había creado una versión ampliada de la historia.

6. No elimine detalles: La mayor parte de las historias bíblicas son tan breves que, si se salta un episodio, se pierde el sentido de la historia. Hasta en historias bien conocidas, como la parábola del Hijo Pródigo (Lc. 15.11-32), es común omitir detalles. La inmensa mayoría de las personas que predican esta historia afirman que el hijo menor cae en una situación deplorable a consecuencia de haber despilfarrado su dinero. Pero pocos recuerdan que la región donde vivía este joven fue afectada por una crisis económica que dejó al pueblo hambriento (v. 14). Esto explica por qué el muchacho no pudo conseguir un trabajo honesto y tuvo que dedicarse a una profesión inmunda, como lo era la crianza de cerdos para el pueblo judío.

7. Evite los anacronismos: El anacronismo ocurre cuando se dice que un evento ocurrió en una fecha que resulta ser equivocada. ¡Como el predicador aquel que, exponiendo la historia de Ruth, afirmó que la situación de las viudas en la Biblia no era tan desesperada porque «el gobierno ayuda a las viudas y a los envejecientes»! Ahora bien, los anacronismos más comunes en los sermones surgen del desconocimiento de la cronología bíblica. Por ejemplo, quien no conoce el orden de los eventos bíblicos puede afirmar equivocadamente que Salomón escuchó las profecías de Jeremías o que el apóstol Pablo estuvo presente en la «Última Cena».

8. Mantenga el orden de la historia: Más adelante encontrará un método sencillo que le ayudará a memorizar las narraciones bíblicas. Si por alguna razón se salta un episodio o cambia el orden de la historia, detenga su sermón para explicar cuál es el orden correcto de la historia. De otro modo, la congregación podrá salir de la iglesia pensando que su versión equivocada de los hechos es la correcta.

9. Apele a los sentidos de sus oyentes: Hábleles del olor del campo, del rumor del arroyo y de la suavidad de la brisa. De primera intención, este consejo parece contradecir la regla de que no debemos añadir elementos a la historia. Pero esto no es así. Lo que estamos recomendando es describir en forma vívida los detalles que pueda contener el pasaje bíblico. En este sentido, si el texto indica que Jesús estaba con los discípulos en una barca es enteramente correcto hablar de la humedad en el viento o del ruido que hace el agua al chocar contra la madera de la embarcación.

10. Use gramática activa: Déle más importancia al verbo que al adjetivo: El exceso de adjetivos y adverbios recarga los sermones, restándole agilidad a la expresión. Por el contrario, los verbos le dan movimiento a la narración. Digamos que deseamos caracterizar a Judas Iscariote. Quienes dependen de adjetivos dirán: «Judas Iscariote era un hombre deshonesto, infiel, pusilánime y traicionero». Por el contrario, quienes prefieren el verbo se expresarán de la siguiente manera: «Judas Iscariote traicionó a Jesús. Lo delató a cambio de un poco de plata. Y usó un beso, signo de compañerismo y amistad, para identificarle ante la policía del templo.» Como ven, La segunda descripción es mucho más amplia y ágil que la primera.

11. Dele sabor contemporáneo a la historia: Salpique la narración con alusiones a elementos comunes en la vida de su audiencia. Hay dos maneras de incluir estos elementos. La primera es comparando la situación del mundo antiguo con la actual: «En Israel los leprosos eran echados de sus comunidades cuando se enfermaban, pues la gente temía contagiarse con una enfermedad incurable. Era una actitud muy parecida a la de quienes hoy rechazan a las personas enfermas de SIDA.» La segunda es usando el anacronismo en forma responsable, es decir, presentando al personaje bíblico como si viviera en nuestro barrio: «Los soldados se acercaron a Jesús con sus ametralladoras y sus bayonetas.» Aunque esta segunda técnica puede ser muy impactante, debemos usarla en forma limitada. Ya explicamos anteriormente las consecuencias desastrosas que puede tener el mal uso del anacronismo en la predicación.

12. Preste importancia a los encuentros: Las narrativas que narran encuentros, sobre todo los encuentros con Jesús en los relatos evangélicos, son excelentes fuentes para la predicación. Considere hacer una serie de sermones sobre este tipo de historias. Por ejemplo, puede predicar dos sermones sobre encuentros con Dios en el Antiguo Testamento; o cuatro sobre confrontaciones entre los profetas de Israel y la corte real; o tres sobre las mujeres que tuvieron encuentros transformadores con Jesús.

Estructura de una predicación narrativa

Para estructurar de manera sencilla una predicación narrativa, podemos seguir la secuencia de un cuento corto así:

I. Marco Escénico: En esta parte se puede hacer una introducción al tema, describiendo a los personajes y el problema o cuestión que da lugar al mensaje o historia.

II. Trama: Aquí encontramos el desarrollo de la historia. La tensión va en aumento a medida que avanza la narración.

III. Punto Culminante: Es el momento donde la tensión narrativa llega a su punto más alto. Desde ese momento comenzamos a vislumbrar el desenlace de la situación.

IV. Desenlace: En este punto la tensión narrativa se disipa y la situación problemática comienza a resolverse.

Otra estructura sencilla seria presentando o describiendo un problema así:

I. Identifique el problema.

II. Explique el problema.

III. Ofrezca una nueva perspectiva acerca del problema.

IV. Solucione el problema.

Lo que hay que tener en cuenta en ambas estructuras es que el texto bíblico se preste. No debemos forzar el texto para qué encaje en la estructura, es mejor que el texto se preste para desarrollarla. Por último seguir el orden en que se produce la narración en el texto bíblico es lo ideal.

Bibliografía:

http://www.homiletic.org/espana/14th_espana_doc.html

http://www.drpablojimenez.com/adobe/pdf_narra_c.pdf

http://www.iglesiadecristodelnorte.org.mx/index.php?option=com_content&view=article&id=41:como-disenar-sermones-narrativos&catid=53:capacitacion-de-varones&Itemid=11

viernes, 26 de noviembre de 2010

Cartas Del Diablo A Su Sobrino (Fragmento)–CS Lewis

La pregunta más corriente es si realmente "creo en el Diablo".

Ahora bien; si por "el Diablo" se entiende un poder opuesto a Dios y, como Dios, existente por toda la eternidad, la respuesta es, desde luego, no. No hay más ser no creado que Dios. Dios no tiene contrario. Ningún ser podría alcanzar una "perfecta maldad" opuesta a la perfecta bondad de Dios, ya que, una vez descartado todo lo bueno (inteligencia, voluntad, memoria, energía, y la existencia misma), no quedaría nada de él. (Comentario: La idea que CS Lewis quiso transmitir es en primer lugar que Dios y el Diablo no son iguales. Muchos de nosotros los cristianos evangélicos hemos planteado una lucha entre ambos como si estuvieran equiparados en fuerzas. Esto es lo primero que CS Lewis quiere dejar claro. Lo segundo: “El Diablo no es competencia para Dios ni esta en capacidad de enfrentarlo”. Lo anterior apunta a que en muchas partes se le ha dado un lugar al Diablo que no tiene. Se estudian mapas, cartografías, jerarquías demoniacas, estrategias satánicas, etc. A nosotros como cristianos nos debería interesar mas conocer cada día mas al Señor que conocer mas al Diablo. La pregunta es para que me interesa conocer al Diablo?. Conociendo a Dios me basta y me sobra y no hay Diablo que se pare. La tendencia de estudiar al Diablo y sus estrategias es una tendencia malsana, dañina y que para nada edifica a la Iglesia. Mas bien busquemos a Dios y digamos como Moisés quiero conocerte de tal manera que vea tu rostro. Conocer a Dios debe ser mi meta.)

La pregunta adecuada sería si creo en los diablos. Sí, creo. Es decir, creo en los ángeles, y creo que algunos de ellos, abusando de su libre albedrío, se han enemistado con Dios y, en consecuencia, con nosotros. A estos ángeles podemos llamarles "diablos". No son de naturaleza diferente que los ángeles buenos, pero su naturaleza es depravada. Diablo es lo contrario que ángel tan sólo como un Hombre Malo es lo contrario que un Hombre Bueno. Satán, el cabecilla o dictador de los diablos, es lo contrario no de Dios, sino del arcángel Miguel.

Creo esto no porque forme parte de mi credo religioso, sino porque es una de mis opiniones. Mi religión no se desmoronaría si se demostrase que esta opinión es infundada. Hasta que eso ocurra —y es difícil conseguir pruebas negativas—, la mantendré. Me parece que explica muchas cosas. Concuerda con el sentido llano de las Escrituras, con la tradición de la Cristiandad y con las creencias de la mayor parte de los hombres de casi todas las épocas. Y no es incompatible con nada que las ciencias hayan demostrado.

Debiera ser innecesario (pero no lo es) añadir que creer en los ángeles, buenos o malos, no significa creer en unos ni en otros tal y como se les representa en las artes y en la literatura. Se pinta a los diablos con alas de murciélago y a los ángeles con alas de pájaro, no porque nadie sostenga que la degradación moral tienda a convertir las plumas en membrana, sino porque a la mayoría de los hombres le gustan más los pájaros que los murciélagos. Se les pintan alas, para empezar, con la intención de dar una idea de la celeridad de la energía intelectual libre de todo impedimento. Se les confiere forma humana porque la única criatura racional que conocemos es el hombre. Al ser criaturas superiores a nosotros en el orden natural, incorpóreas o que animan cuerpos de un tipo que ni siquiera podemos imaginar, hay que representarlas simbólicamente, si se quiere representarlas de algún modo. Además, estas formas no sólo son simbólicas, sino que la gente sensata siempre ha sabido que eran simbólicas. Los griegos no creían que los dioses tuviesen realmente las hermosas formas humanas que les daban sus escultores. En su poesía, un dios que quiere "aparecerse" a un mortal asume temporalmente la apariencia de un hombre. La teología cristiana ha explicado casi siempre la "aparición" de un ángel del mismo modo. "Sólo los ignorantes se imaginan que los espíritus son realmente hombres alados", dijo Dionisio en el siglo V.

CS Lewis, Escritor Británico. Autor de la Serie de Novelas sobre Las Crónicas De Narnia, nos dejo esta novela digna de se tenida en cuenta para leerla. Descárguela de www.santalectura.blogspot.com

martes, 16 de noviembre de 2010

Devocionales De David Wilkerson

Hermanos pueden suscribirse y recibir diariamente en sus correos los devocionales escritos por el hermano David Wilkerson, en el enlace siguiente:

http://www.worldchallenge.org/wc/mailing_list/subscribe

Dios les bendiga

Seminario Abierto

El seminario reina valera esta disponible de manera gratuita vía web. Es un recurso valioso que podemos aprovechar.

http://www.seminarioabierto.com/

Dios les bendiga

lunes, 15 de noviembre de 2010

Priscila, Aquila y Apolos

En el Nuevo Testamento encontramos a un hombre llamado Apolos. Se menciona en nueve versículos. 2 de Hechos, 6 de 1 de Corintios y uno de Tito. Pero, ¿Quién era este hombre?. Hechos 18:24 nos cuenta: “Llego entonces a Éfeso un Judío llamado Apolos, natural de Alejandría (Aunque no nació en el territorio de Israel era considerado Judío por sus padres), varón elocuente y poderoso en las Escrituras. Por ser de Alejandría, sabemos que Apolos era un hombre culto y educado. Alejandría era una ciudad que se destacaba por el vasto bagaje académico de sus ciudadanos. En ella existió la más grande biblioteca de la antigüedad. La elocuencia de Apolos consistía en que su convicción personal del evangelio y su dedicada y cuidadosa interpretación de las Escrituras, hacían su ministerio altamente efectivo. La Palabra poderoso aquí tiene el significado de importante. Apolos era un hombre poderoso en las Escrituras porque sabía interpretarlas correctamente y de igual manera comunicarla de manera que sus oyentes quedaban persuadidos de la verdad de Cristo. En Hechos 18:26, la Biblia narra que Priscila y Aquila, le escucharon y a pesar de todas estas cualidades de Apolos, encontraron algunos conceptos que Apolos debía revaluar y entender mejor. Ellos le explican y lo ubican (Mentoreo), y luego lo envían, lo promocionan. El quiso ir a Acaya y Priscila y Aquila escriben a los hermanos para que lo reciban y dice la Escritura que fue de gran provecho para los hermanos. Apolos pudo realizar una labor de educación y formación de los hermanos de Acaya y en ese proceso Priscila y Aquila fueron determinantes. Ellos vieron el don, el llamado de Apolos y lo encaminaron correctamente. En este punto hay que destacar en Apolos lo siguiente: A pesar de que era originario de una ciudad sumamente culta y de tradición académica, Apolos permitió ser ayudado y corregido por Priscila y Aquila una pareja que había llegado a Corinto al parecer procedentes de Roma y en cuya casa se reunía la Iglesia. Que provecho y que utilidad tuvo el Señor y su obra por la humildad de un hombre que se dejo guiar por otros a pesar de su origen. En 1 de Corintios no dice que Apolos se enorgulleció de lo que hacía, fue la gente de Corinto quien no entendió el ministerio de Apolos y por eso lo compararon con Pablo. En Tito 3:13, el mismo Pablo recomienda a Tito que encamine a Apolos, en otras palabras, ayúdalo y envíalo adonde sea de utilidad para la Iglesia. Pablo no considera a a Apolos una competencia ministerial, lo consideraba un hombre útil para el ministerio. Muchas veces cometemos el error de establecer algún tipo de competencias entre ministros, algunos ministros piensan o creen que están en una carrera de fórmula 1. Cuando esto sucede la Iglesia no es edificada y los ministerios desaprovechados y los ministros terminan desviándose del camino correcto y hacen un camino diferente. Por último, que bueno sería que nosotros nos dejáramos guiar, educar, explicar, enseñar, por hermanos que saben más que nosotros, que tienen más experiencia que nosotros, que conocen más las Escrituras que nosotros. El resultados seria de gran provecho para la Iglesia tal como sucedió con Apolos. Tristemente, hoy sucede lo contrario. No dejamos que nos guíen, no dejamos que nos eduquen, la soberbia y el orgullo tan alentados por muchos predicadores de hoy, impiden nuestro desarrollo y crecimiento en el ministerio. No aceptamos que hay otros hermanos que pueden ser de ayuda para nuestra vida y ministerio y metemos la cabeza en la tierra como el avestruz y al final sufrimos por no dejarnos formar. Doy gracias a Dios, porque en su misericordia coloco a mi lado a muchos Priscilas y Aquilas. Desde mi conversión tuve la gracia de contar con un maestro de la Palabra a mi disposición casi cuatro horas diarias por ocho meses. Ese tiempo marcaria mi vida para siempre. Gracias doy a Dios por el pastor Luis Sánchez (Iglesia Árbol De Vida – Cartagena de Indias – Colombia), su amor y paciencia para enseñar a un recién convertido y permitir que invadiera su espacio y tiempo de estudio. Gracias doy a Dios por el pastor Alfonso Cartagena (Hoy pastor en Envigado – Antioquia – Colombia). Nunca olvidare la primera vez que me escucho predicar. Se sentó en la primera banca de la Iglesia y mientras predicada, El anotaba en una libreta los errores que cometía y al final me los explico uno por uno. Siempre estaba evaluando y me enseño a seleccionar la buena literatura. Difícil si es pero cuanto me sirvió, y qué decir del curso prematrimonial con el hermano Juan González, la gente del Cipep, Lacho, Wilson, Alvaro y muchos otros, del día que nos sentamos con Marcos Díaz allá en el seminario de Medellín a hacer la lista de los libros con los que comenzaría la que hoy es mi biblioteca personal, de las largas conversaciones con Joaquín Madera aprendiendo de su transparencia, de los profesores de los diplomados, y así podría seguir con una lista interminable de siervos que no solo me han enseñado con su conocimiento y experiencia sino con su vida. Ellos saben quiénes son y de seguro cuando lean este artículo no sentirán ningún tipo de celos por no haberlos mencionado por nombre. No es Pablo, no es Apolos, es Dios quien da el crecimiento. Qué bueno es dejarnos formar. Qué bueno es encontrar hombres y mujeres de Dios que aporten a nuestra vida espiritual. Seguiré orando por los Priscilia y Aquila que Dios ha puesto en mi camino y orare por los que aparecerán en un futuro.
Dios les bendiga

miércoles, 10 de noviembre de 2010

PARABOLAS DE JESUS RESUMEN DE LA HERMENEUTICA

DEFINICION: ES LA NARRACION MAS O MENOS EXTENSA, DE UN SUCESO IMAGINARIO DEL QUE, POR COMPARACION, SE DEDUCE UNA LECCION MORAL O RELIGIOSA.

PROPOSITO:

PARA LOS DISCIPULOS UN EFECTO ILUMINADOR.

PARA LOS JUDIOS INCREDULOS OCULTABA LA VERDAD.

EL EFECTO DEPENDIA DEL CORAZON DEL OYENTE Y NO DE LA FORMA DE ENSEÑAR DE JESUS.

ISAIAS 6:9-10.

RESULTADOS: LAS PARABOLAS SIEMPRE SON UNA APELACION SERIA A ENFRENTARSE CON LAS REALIDADES DEL REINO, UNA LLAMADA A LA REFLEXION Y A LA DECISION.

TEMATICA Y CLASIFICACION:

1. EL REINO QUE HA LLEGADO.

2. EL REINO QUE PROGRESA.

3. EL REINO EN SU MANIFESTACION FUTURA.

INTERPRETACION:

EN LA PARABOLA DEBE DISTINGUIRSE ENTRE LA IMAGEN Y LA REALIDAD QUE LA IMAGEN REPRESENTA; ENTRE LOS DETALLES DEL RELATO Y LAS ENSEÑANZAS DEL MISMO. Y ES EL CONTENIDO, LA REALIDAD, LA ENSEÑANZA, LO QUE SE DEBE BUSCAR.

NORMAS INTERPRETATIVAS:

1. DETERMINAR LA VERDAD CENTRAL: QUE QUISO ENSEÑAR JESUS.

A. CONTENIDO ESENCIAL: OBSERVACION DETALLADA.

B. OCASIÓN: LA SITUACION PARTICULAR QUE MOTIVA LA PARABOLA.

C. FONDO CULTURAL Y EXISTENCIAL: ELEMENTOS DE LA CULTURA QUE ESTAN EN LA PARABOLA Y QUE ES NECESARIO INVESTIGAR.

D. POSIBLE PARALELISMO CON OTROS TEXTOS. DETALLES ADICIONALES QUE ENRIQUECEN LA INTERPRETACION.

E. OBSERVACIONES HECHAS POR JESUS MISMO. ANTES O DESPUES DEL TEXTO.

2. COMPARAR LA VERDAD CONTENIDA EN LA PARABOLA CON LA ENSEÑANZA GLOBAL DEL NUEVO TESTAMENTO. UNA INTERPRETACION QUE DISCREPE DEL TENOR GENERAL DE LA ESCRITURA O DE CUALQUIERA DE SUS DOCTRINAS FUNDAMNETALES DEBE SER RECHAZADA.

COMO NORMA GENERAL PUEDE DECIRSE QUE, AUNQUE ALGUNAS PARABOLAS PUEDEN ENSEÑAR O ILUSTRAR UNA DOCTRINA, NINGUNA DEBERIA SER USADA PARA PROBARLA O APOYARLA.

EN TODOS LOS CASOS, CUALQUIER ASPECTO DEL REINO O CUALQUIER DOCTRINA QUE PAREZCAN HALLARSE CONTENIDOS EN LA PARABOLA COMO ENSEÑANZA SUSTANCIAL, ANTES DE SU RECONOCIMIENTO COMO TAL, HEMOS DE ANALIZARLO COMPARANDOLO CON LOS TEXTOS FUNDAMENTALES DE LA ESCRITURA. EN NINGUN CASO HA DE PERMITIRSE QUE LOS PRESUPUESTOS TEOLOGICOS IMPIDAN DISTINGUIR LO QUE SIN ELLOS PROBABLEMENTE SE VERIA DE MODO MAS CLARO Y NATURAL. SOLO ASI LOS MENSAJES DE LAS PARABOLAS LLEGARAN A NOSOTROS CON EL ENCANTO DE SU AUTENTICO SIGNIFICADO Y CON LA PLENITUD DE SU FUERZA ORIGINAL.

DE PABLO A TIMOTEO-2 TIMOTEO 1 y 2

INTRODUCCION:

La importancia de 2 de Timoteo radica en que Pablo esta viendo un Timoteo a un joven con el cual puede contar para seguir la obra de evangelización del mundo pagano y la consolidación de las Iglesias atraves de la enseñanza de la sana doctrina. Pablo quien se encuentra encarcelado y a las puertas de la muerte escribe una carta de animo y aliento a Timoteo. No tiene en cuenta su juventud si no su potencial y disposición de su corazón. Veamos cosas.

I. LO QUE PABLO CONOCE DE TIMOTEO.

  1. Que es un hombre quebrantado. 2 Tim 1:4
  • Parece ser que Timoteo era un hombre que se postraba delante de Dios, quebrantado y con un ferviente anhelo de hacer la voluntad de Dios.
  • Timoteo conocía el quebrantamiento y también conocía el efecto que este tenia en Dios. Salmo 51:17.
  • Era un hombre que mostraba sus emociones.
  1. Que es un hombre de fe. 2 Tim 1:3
  • Una fe Sincera
  • Era una fe de tradición familiar.
  • La Fe les dio ánimo.

II. CONSEJOS DE PABLO A TIMOTEO.

  1. Aviva el fuego del Don De Dios que hay en ti. 2 Tim 1:6
  • Para que el fuego este avivado hay que echarle viento continuamente.
  • El viento del Espíritu Santo.
  • Nada debía desanimar a Timoteo. Dios no te dio Espíritu de cobardía sino de poder, de amor y de dominio propio.
  1. No te avergüences de dar testimonio. 2 Tim 1:8
  • Si el dar testimonio te lleva a sufrir y a perder algunas cosas no importa. Estamos llamados a soportarlo por causa de nuestro Señor Jesucristo.
  • Pablo invita a Timoteo a compartir el sufrimiento. 1 Tim 2:3.

- Pablo le dice a Timoteo:

- Se buen soldado. No te enredes.

- Se buen atleta: Cumple el reglamento.

- Se buen agricultor: Trabaja duro para que veas el fruto.

  • Pablo le dice a Timoteo: “Se en quien he creído”. 1 Tim 1:12
  1. Recuerda Que Dios nos Llamo a una Vida Santa. 2 Tim 1:9; Rom 12:1-2
  • Nos salvo para que llevemos una vida santa.
  • Nuestra muestra mas grande de adoración es ofrecernos como sacrificio vivo, santo y agradable a Dios. No amoldarnos al mundo sino ser transformados por medio de la renovación de nuestro entendimiento para que comprobemos cual sea la buena voluntad de Dios agradable y perfecta.
  1. Debes mantenerte en la sana doctrina. 1 Tim: 13-14
  • Con Fe y Amor.
  • Con el poder del Espíritu Santo.
  • Cuida la Preciosa Enseñanza.
  1. Fortalécete.
  • Por la gracia.
  • Enseña a otros lo que has aprendido.
  1. Evita las discusiones inútiles. 2 Tim 2:14
  • Que vocabulario estamos manejando.
  • Que temas hay en nuestras conversaciones.
  • Aprovechan o no aprovechan.
  1. Preséntate a Dios aprobado. 2 Tim 2:15-19; 20-26
  • No tienes nada de que avergonzarte.
  • Interpreta bien la palabra de Dios.
  • Evita las palabrerías profanas. Nos alejan de la vida piadosa.
  • Apartándonos del mal.
  • Huye de las pasiones Juveniles. 2 tim 2:22.
  • No participar en discusiones necias y sin sentido.
  • Siendo amables, capaces de enseñar y no propensos a irritarnos.
  • Humildes al corregir a otros.

CONCLUSION: 2 Tim 2:13; 20-21

  • Dios permanece fiel.
  • Queremos ser vasos de honra para Dios.
  • Queremos ser usados por Dios.
  • Vamos a mantenernos limpios.

EL ESTUDIO DE LAS ESCRITURAS Y LAS DISCIPLINAS ESPIRITUALES

Mucho se ha dicho, del demasiado estudio de las Escrituras y mucho se ha dicho también de no estudiarlas. Existen hoy día, dos posiciones enfrentadas respecto al tema. La primera tiene que ver con que el demasiado estudio vuelve al predicador, maestro y pastor en alguien demasiado teórico o académico desprovisto de “fuego o unción” por su demasiado conocimiento. Y por otra parte está la posición que dice que los que desconocen las Escrituras se dejan llevar por sus emociones, no dejando que las Escrituras guíen lo que hacen. Al respecto hay que decir que las dos posiciones no son irreconciliables. El desafío de todo cristiano que sirve a Dios es lograr un balance entre el conocimiento de las Escrituras y la vida espiritual (Entiéndase por vida espiritual, la búsqueda de Dios y las diferentes actividades o disciplinas que para ello se realizan, entre ellas la oración, el ayuno, las vigilias, el devocional personal, etc).

Veamos los pros y los contra de cada posición mirándola de manera aislada.

1. El Estudio de las Escrituras sin la compañía de las disciplinas espirituales:

a. Se vuelve demasiado teórico.

b. Se estudia la Escritura para enseñar a otros, pero el predicador o maestro no ha sido tocado por ellas.

c. Al provenir la enseñanza del mero estudio, le hará falta el corazón, el fuego que Dios coloca cuando quiere utilizar a alguien para comunicar algo a Su pueblo.

d. El toque de Dios lo recibe el predicador o maestro en sus tiempos a solas con Dios. De ahí la importancia de una relación con el Señor que mantenga nuestro corazón sensible y dispuesto a obedecer y decir lo que Él quiere comunicar.

2. Las Disciplinas espirituales sin la compañía del estudio de las Escrituras:

a. Se vuelve demasiado empírico. La experiencia no puede ser la base de nuestra enseñanza.

b. Se deja de lado la Escritura para enseñar lo que ella no dice.

c. Fuego en el corazón sin la dirección de las Escrituras no tiene destino ni meta definida. Se apunta a varios blancos y no se le da a ninguno.

d. Por dejarnos llevar de la emoción que produce el contacto con el Señor sin tener en cuenta las Escrituras, aparecen los abusos, las formas de manipulación y las manifestaciones fuera de todo control.

La pregunta que surge aquí es: ¿Cómo hacemos para encontrar el balance?.

Creo que hay que entender 6 cosas:

1. El estudio de las Escrituras debe ir acompañado de una relación del predicador o maestro con Dios, en donde se ejerciten las disciplinas espirituales y estas sean la constante en nuestra vida.

2. Antes de enseñar a otros dejemos que las Escrituras nos toquen a nosotros, vivamos la Palabra, practiquémosla, y la autoridad de Dios se va a ver reflejada cuando la enseñamos.

3. Nunca debemos perder la sensibilidad. Estar atentos a lo que Dios quiere.

4. Defender la integridad de las Escrituras. No permitamos que se use la Palabra para decir lo que ella no dice.

5. Buscar un equilibrio entre el estudio de las Escrituras y las disciplinas espirituales para que cuando prediquemos haya conocimiento con fuego, con pasión, con corazón.

6. Dejar que la Escritura guie nuestras emociones y no permita que hagamos lo que no debemos hacer.

Para concluir: No hay que colocarse en el extremo de ninguna de las posiciones. Desechar el estudio de las Escrituras es un peligro y no buscar a Dios también lo es. A veces la pereza por estudiar nos lleva a buscar excusas para no hacerlo, pero si amamos al Señor, a Su Palabra y a Su pueblo, tenemos que hacerlo. Descartar la oración, el ayuno y las demás disciplinas espirituales y darles menor importancia es letal. No podemos dejar de lado ninguna de las dos cosas y ambas hay que hacerlas con pasión, con entrega, con dedicación. El Pueblo que tenemos a cargo y las personas a las que ministramos notaran la diferencia y nos agradecerán, además de estar agradando a nuestro Dios. El Señor nos llama a ser ministros y siervos completos. Dejando de lado alguna de estas cosas no lo estaremos.

martes, 9 de noviembre de 2010

EL SOLDADO DE CHOCOLATE Heroísmo, el acorde perdido del cristianismo Por: C.T. Studd. ¡El heroísmo es el acorde perdido, la nota que falta en el cristianismo actual!

Biografía del Autor: http://bereano-devociondiaria.blogspot.com/2010/08/biografia-de-ct-studd.html

¡Todo verdadero cristiano es un héroe! ¡Un soldado sin heroísmo es un soldado de chocolate! ¿Quién no es incitado al desdén y a la burla con la simple idea de un soldado de chocolate? En tiempo de paz, los verdaderos soldados están como leones cautivos, inquietos dentro de sus jaulas, en cambio, la guerra los libera y los envía como a estudiantes contentos al final del día escolar, a obtener el deseo de su corazón o a perecer en el intento ¡El aliento vital del soldado es la batalla! La paz lo vuelve asmático y jorobado, mientras que la guerra le devuelve la vitalidad contagiosa. ¡Le da el corazón, la fuerza y el vigor de un héroe!

Todo verdadero cristiano, es un soldado de Cristo ¡Un héroe por excelencia! Valiente entre los valientes, que se burla de las seducciones de la paz y sus repetidas advertencias contra las dificultades, enfermedades, peligro y muerte, cosas que el valiente considera sus mejores amigos.

¡El cristiano que no es así, es un cristiano de chocolate! Que se disuelve en el agua y se derrite al olor del fuego. ¡Son golosinas, bombones, caramelos! Que pasan sus vidas sobre una charola de porcelana o en una cajita de dulces, cada uno envuelto suavemente, en un papelito con bordes recortados para preservar su preciosa y delicada textura. “Dice: “Yo voy, Señor” y no fue”, dijo que iría a los paganos, pero en lugar de hacerlo, se quedó con los cristianos.

“Ellos dicen y no hacen”, mandan ir a otros, pero ellos no van. En la batalla de Sebastopol, un cabo mandó a un soldado raso para que arreglara una defensa militar. “Nunca mande a otro, a hacer lo que usted mismo tiene miedo de hacer”, le dijo el general Gordon al cabo, mientras él mismo saltaba sobre el parapeto de la trinchera para componerla. Para el Cristiano de Chocolate, el sólo hecho de pensar en la guerra le produce un violento ataque de nervios, y el llamado a la batalla lo deja paralizado. Dice: “Realmente soy paralítico”, “Quisiera hacerlo, pero sólo puedo cantar”. He aquí algunos de mis versos favoritos:

Que me lleven al cielo

sobre camas de flores,

que otros conquisten el premio,

a través de mares de horrores.

¡Seguid vuestra marcha! héroes cristianos,

que nosotros también avanzamos

aunque no a la misma batalla.

¡Deteneos! Cuidad a los niños

mimadlos con muchos cariños

alimentadlos, vestid en pañuelo,

a los bebes que están en el suelo.

Hacedlo sin tregua, no deben parar

hasta que de gorditos

no puedan ni andar

Coro:

Dejadnos deambular

en paz dejadnos dar

vueltas y vueltas en la guardería,

niñeras somos, en vez de infantería.

Dulces, pasteles y demás

en nuestros platos deben estar

porque lo mas deleitoso,

no nos debe faltar.

Gracias al buen Señor, decía una frágil y anciana señora, ¡“Dios nunca quiso que yo fuera una gelatina” y en verdad no lo era! Dios jamás ha sido y nunca será un fabricante de chocolate. Los hombres de Dios siempre son héroes. En las Escrituras se pueden hallar sus gigantes huellas sobre las arenas del tiempo.

NOE

Caminaba con Dios y no sólo predicaba la justicia, sino que la practicaba. Pasó por el agua y no se disolvió, se enfrentó a la opinión general de su época, desdeñando tanto el odio como la mofa de quienes se burlaban de la idea de que existiera un sólo camino para ser salvos. Noé les advirtió a los incrédulos del juicio de Dios, y una vez que entró en el arca, no abrió la puerta ni una pulgada, ya que Dios la había cerrado. He ahí un verdadero héroe inconmovible ante el temor al hombre. Aprende a desdeñar de los hombres sus elogios, aprende a perder con Dios; Jesús conquistó el mundo sufriendo vergüenza, y a todos nos invita a seguir su senda.

ABRAHAM

Fue un sencillo campesino que al escuchar las palabras del Dios invisible, se marchó con su familia y su ganado, a través del terrible desierto hacia una tierra lejana, para vivir en medio de un pueblo cuyo idioma no hablaba ni entendía. ¡Qué tal! Y más tarde hizo algo mejor. Marchó de prisa contra un ejército de cinco reyes aliados, enaltecidos por su reciente victoria, ¡todo para rescatar a un sólo hombre! ¿Su ejército? Sólo unos 318 hombres equipados para la aventura, ¡Y ganó! “El que se une con Dios siempre gana”. ¡Qué intrepidez! ¡Era sólo un campesino sin preparación alguna para la guerra! No obstante: ¿Qué héroe ha superado esa hazaña? ¿Y cuál fue su secreto? Abraham era amigo de Dios. Ese fue su secreto abierto.

MOISES

Llamado el hombre de Dios, fue una especie de camaleón humano. Erudito, general, legislador, líder, etc. Criado como nieto del rey, tenía muchas posibilidades de llegar al trono, para lo cual sólo había un obstáculo: “La verdad”. ¡Qué decisión más difícil! ¡Qué tentación! ¡Un trono a cambio de una mentira! La ignominia, el exilio, o bien la muerte, a cambio de la verdad. ¡Hizo el papel de hombre! “Rehusó llamarse hijo de la hija de Faraón, escogiendo antes ser maltratado con el pueblo de Dios, que gozar de los deleites temporales del pecado, teniendo por mayores riquezas el vituperio de Cristo, que los tesoros de los egipcios...” (Heb. 11:24-26) Lo veo de nuevo... Ahora viejo y solitario, marchando imperturbable de regreso a Egipto, después de cuarenta años de exilio, a enfrentarse al león en su guarida, a liberar a los esclavos del Faraón frente a sus propios ojos, y conducirlos a través del inmenso y peligroso desierto.

¡Un proyecto que requiere esfuerzo, y sobrepasa a cualquier otro! ¡Los designios de Dios siempre han sido así! Mira el Jordán, a Jericó, a Gedeón, Goliat, y a muchos más. Los Proyectos fáciles llevan otra marca: ¡La de la Brigada de Chocolate! ¡Cuánto aman sus escondrijos y aún así se consideran sabios! Los verdaderos cristianos se deleitan en aventuras de gran riesgo por Cristo, esperando grandes cosas de Dios e intentando las mismas grandes cosas con regocijo. En la historia no se han podido igualar las hazañas de Moisés. ¿Cómo lo hizo? No consultó con carne y sangre. No obedeció a ningún hombre, sino a Dios.

Y de nuevo veo al anciano de barba gris, bajando esta vez del monte a grandes zancadas, precipitándose al campamento, con los ojos flameantes como carbones encendidos. Un solo hombre contra dos millones de danzantes, desenfrenados en el libertinaje. ¡Bravo! ¡Bien hecho viejo! ¡De primera! Su rostro no palidece, pero su boca se mueve y creo escuchar las palabras: “Si Dios está por mí, ¿quién contra mí? No temeré a diez millares de hombres que se hayan puesto en contra mía. Aún si un ejército acampe alrededor de mí, no temerá mi corazón”. Y no temió ¡Nuevamente ganó Moisés! ¿De dónde tal valor y heroísmo? Escucha lo que Dios dice de él: "Y aquel varón Moisés era muy manso, más que todos los hombres que había sobre la tierra" (Nm. 12:3) El Señor habló cara a cara con Moisés, como hablamos nosotros con un amigo: “No así a mi siervo Moisés, que es fiel en toda mi casa. Cara a cara hablaré con él....” (Nm. 12:7-8) Tal es la afirmación acerca de Moisés, el camaleón, el hombre y amigo de Dios; por consecuencia, un héroe de primera clase.

DAVID

David, cuyo corazón era conforme al de Dios, fue un hombre de guerra y de mucho valor. Cuando todo el ejército de Israel se acobardó, él enfrentó a Goliat -sólo... con Dios- siendo apenas un muchacho y además bien regañado por su hermano mayor, por haberse acercado al campo de batalla. ¡Qué necio más grande fue su hermano Eliab! Como si David sólo hubiera ido a ver una batalla y no a luchar. Eso es para los soldados de chocolate. Los que sólo van a ver las batallas y tranquilamente incitan a otros a pelear.

Sería mejor que guardaran el dinero del viaje y lo emplearan para enviar a los verdaderos guerreros. Los soldados no necesitan niñeras, les basta el Espíritu Santo, siempre presente y dispuesto a cuidarlos en cualquier necesidad con una simple petición. ¡No! ¡David fue a la batalla, se quedó a luchar y ganó! Sabio por encima de su juventud, no tenía necesidad de la armadura que utilizaba Saúl, porque restringía su libertad de actuar... Se la midió y tan pronto como se la midió, se la volvió a quitar. Además, rechinaba tan horrible al caminar, que le hubiera impedido escuchar la apacible y delicada voz de Dios, diciéndole: “¡Por aquí es el camino a la cañada David, ahí están las cinco piedras lisas! Confía sólo en mí. ¡Tu honda, hecha con tu mano servirá perfectamente, y ahí está el atajo hacia Goliat!”

LOS CHOCOLATES habían huido, (pues todos eran de chocolate), pero David arremetió contra Goliat. Una sola piedra lisa bastó. El secreto de David consistió en que sólo tenía un director y éste era infalible. Dios dirigió la piedra así como al joven. Varios capitanes en un equipo echan a perder el partido y si hay dos, sobra exactamente uno. Por eso Cristo dijo a sus soldados: El os guiará a toda la verdad.

“Este es mi Hijo Amado: a El oid”. (Mr. 9:7)

“Un solo mediador, entre Dios y los hombres, Jesucristo hombre”. (1 Ti. 2:5)

“Un solo director del cristiano” El Espíritu Santo, cuyas instrucciones indiscutiblemente requieren obediencia inmediata, sin depender de la aprobación de los hombres. Al diablo se le ataca con balas ardientes provistas por la fundidora del Espíritu Santo... El se ríe de balas frías o tibias; y usar las que son una mezcla de hierro y arcilla, medio divinas y medio humanas, es como lanzarle bolas de nieve.

¿De dónde provenían la resolución y la destreza de este inexperto joven? No fue de cursos militares, escuelas teológicas o retiros espirituales. ¡Basta conocer sólo al Dios verdadero y a Jesucristo! Pablo decidió conocer sólo a Jesucristo, ¡Y vean que resultado! Mientras otros aprendían teorías bonitas, David, así como Juan, habían estado a solas con Dios en el campo, practicando contra osos y leones. ¿El resultado? Conocía a Dios y hacía proezas. Lo miraba sólo a Él, confiaba, y le obedecía. Ese era el secreto, sólo Dios da fuerzas. Dios mezclado con hombres implica la debilidad del hierro y la arcilla... chocolate, ¡fragilidad! David era un héroe. Sin embargo, ¡Ay de él! Una vez jugó el papel de soldado de chocolate. Se quedó en casa, cuando debía ir a la guerra. Su ejército, lejos y en peligro, luchando contra el enemigo, ganó la batalla. Mientras que David, a salvo en su hogar, cerca de la casa de Dios y aún frecuentándola, sufrió la gran derrota de su vida, ocasionando una cosecha tan amarga de por vida, que bien pudiera disuadir a otros de cometer la tontería de sembrar esa clase de semillas silvestres. El pecado de David es un tremendo sermón (Como debiera haber sido la predicación de Lot en Sodoma) Su tema: ¡“No seas un soldado de chocolate”!

Mediante una sencilla, rápida y completa confesión, David recobró otra vez su vigor. Se necesita ser un verdadero hombre para realmente confesar. Un soldado de chocolate dará excusas o encubrirá su pecado. Resbalará en el fango, se revolcará, limpiará su boca tratando de quitar el mal sabor de la mentira consumada y se engañará diciendo: “No he cometido iniquidad”. ¡El tal será un suicida insensato! Matando la conciencia para guardar la dignidad. Como Balaam que azotó a su asna cuando trataba de salvarle la vida. El ser un soldado de chocolate casi le cuesta la vida a David. ¡Cuidado!

NATAN

Fue otro verdadero soldado de Cristo. Él fue a reprocharle a su rey de frente, como lo hizo Pedro con Ananías (sólo que David aprovechó la oportunidad y confesó), no como los soldados de chocolate de hoy, que se la pasan murmurando y se niegan a juzgar, reprochar, o a quitar de en medio lo malo por miedo a un posible escándalo. Ellos, acobardados dicen: “No es nada ¡Nada en absoluto, apenas una equivocación! Como si la causa de Dios sufriera más por una declaración abierta en defensa de la verdad y por el uso de la espada, que por esconder el pecado y permitir el desarrollo mortífero en los miembros, causando así la muerte para el cuerpo entero.

“El que hace justicia es justo”, “El que peca es del diablo”, y uno debe decirlo. El que cae y vuelve a ser llevado cautivo por el diablo, no necesita ni vendajes ni ungüento, sino de un justo que lo reprenda con firmeza y lo exhorte a que se arrepienta. Hoy en día necesitamos mucho de personas como Natán, que le temen solo a Dios y no a cualquier escándalo.

DANIEL

¡Por supuesto! Fue otro héroe ¿Acaso no era el hombre amado de Dios, a quien mandó un ángel para decírselo?

Me gusta observarlo mientras se dirige al foso de los leones con paso firme y cara radiante, parando sólo una vez, como su Señor rumbo al Calvario, para confortar al emperador que estaba llorando y agonizando. Dios obró a favor de Daniel, cerrando la boca de los leones, pero la abrió para aquellos que habían hablado en contra de su siervo. A un hombre se le conoce por sus obras, y las obras de Daniel eran sus tres amigos, quienes prefirieron enfrentarse al horno de fuego antes que inclinarse delante de los hombres o de la imagen de oro. Ve a Daniel otra vez, ahora en el salón del banquete, mientras se oye el susurro del que lo conduce: “Sé amable Daniel, sé diplomático...” “Posición y poder te esperan si eres discreto y sabio; sobre todo si eres discreto”. Y ahí va la sencilla respuesta de Daniel: “¡Fuera, Satanás!” Después lo podemos ver delante del rey, enfrentando la tortura o la muerte inmediata, pero fue el rey quien vaciló, no Daniel, quien le dice directamente toda la calcinante verdad de Dios, sin quitarle una sola palabra.

JUAN EL BAUTISTA

Fue un hombre enseñado, hecho y enviado por Dios, un buen tipo. ¡Juan! ¿Quién no lo ama y admira? ¡Hasta Herodes! No tenía pelos en la lengua, ni endulzaba sus palabras. No tenía ni una gota de aceite, ni de melaza en su composición, pues siempre enfatizaba la pura verdad. Como amaba, así advertía, no sabía adular. Cortejaba con la espada, y por eso los hombres lo amaban más. Siempre es así. Los líderes religiosos mandaron interrogar a Juan con la pregunta que tanto gustaban de hacer: ¿Con qué autoridad haces estas cosas (buenas)? Lo mismo le preguntaron a Cristo, y lo crucificaron por haberlas hecho. La respuesta de Juan fue sencilla y mordaz. Les responderé lo que preguntan y más. (Juan era siempre sincero) “¿Yo? Yo no soy nadie, pero ustedes y sus maestros son una generación de víboras”. ¡Que contestación! Juan siempre ponía sal a sus palabras. Era un hombre que hablaba con libertad y audacia, un hombre de Dios que: ¡No era ni golosina, ni soldado de chocolate! De igual manera, se enfrentó a Herodes después de seis meses en una celda subterránea, donde actuaba como un hombre de la “misión de Dios al aire libre”. Llevado ante el rey, rodeado de todo el poder y la majestad de la corte, parpadeando por la desacostumbrada luz, pero de ninguna manera vacilando ante la verdad, dejó escapar la ardiente y tronante reprensión:

“No te es lícito tomar esa mujer por esposa”. Todo un sermón en una frase, tan fácil de recordar como imposible de olvidar. Juan había predicado así antes. Como Hugh Latimer, no menospreciaba el repetir palabra por palabra, un buen sermón a un rey, cuando éste había hecho caso omiso de sus advertencias. Juan recibió tanto de Dios como del emisario de Satanás; la distinción única de ser un personaje sobresaliente. Escucha al Salvador, que se permite una explosión de exquisito sarcasmo, acerca de aquello que la gente pensaba de Juan. ¿Qué salieron a ver al desierto, una caña sacudida por el viento? ¿Un hombre vestido de ropa fina? ¿Un cristiano de Chocolate? ¡Qué delicia! Los chocolates se encontraban precisamente ahí delante de Jesús, fariseos, saduceos, sacerdotes, escribas, abogados y otros hipócritas. ¡Cómo se divertiría la muchedumbre! “¿Un profeta? ¡Si, os digo, y mucho más que un profeta! De hombre nacido de mujer no hay uno mayor que Juan”. Y ¿Qué dijo el enviado del diablo cuando oyó de Jesús, después de la muerte de Juan? “Es Juan levantado de la muerte”. ¡Qué personaje!

¡Imagínate, alguien confundiendo a Jesús con otro! Con el único que pudiera ser confundido, con Juan. Nadie le envidiaría esa honra, la tenía bien merecida. Aunque de veras era un gran honor porque Juan era un hombre puro, sólido, sin una sola pizca de chocolate.Si Juan hubiera oído decir a Jesús: “Ustedes me serán testigos hasta los confines más remotos de la tierra”, no creo que la cárcel de Herodes o sus soldados, lo hubieran podido detener. Seguramente habría encontrado la manera de escapar y habría salido a predicar el evangelio de Cristo, sino en el mismo corazón del África, entonces en otra parte más difícil y peligrosa. Pero Cristo dijo refiriéndose al don del Espíritu Santo que seria dado a todo creyente: “El que es el menor en el reino de Dios, es mayor que Juan,” dando a entender que poderes aún más grandes están a la disposición de todo cristiano y que todos nosotros podemos ser lo que era Juan: Bueno, directo, intrépido, invencible y heroico.

PABLO

Pero he aquí otras huellas profundas que sólo pueden ser de un hombre “único”. La más grande de las paradojas cristianas, el pequeño gigante Pablo, cuya cabeza era tan grande como su cuerpo y su corazón más que los dos. Por un tiempo, creyó y trató a todo cristiano como una combinación de tontos y locos. Luego, él mismo se volvió como ellos. Se le llamaba “tonto” porque su comportamiento estaba fuera de los límites del raciocinio humano y “loco” por su ardiente celo por Cristo y los hombres. Pablo fue un intelectual de primera, pero supo utilizar su intelecto, pues lo dejó de lado, anunciando que la sabiduría de los hombres no era más que insensatez, por lo cual determinó conocer sólo a Jesucristo y a Él crucificado. ¿El resultado? Volvió el mundo al revés, lo trastornó. Su vida consistía en arriesgarse continuamente por Dios. Se enfrentó diariamente a la muerte por Cristo. En repetidas ocasiones se paró firme ante los que anhelaban su sangre. Compareció delante de reyes y gobernadores sin vacilar. Ni siquiera titubeó ante Nerón, el vicepresidente del infierno. Sus sufrimientos fueron espantosos. Léelos. Siguió los pasos de su Maestro y recibió los mismos cumplidos que su Señor, porque Dios siempre es fiel y justo en sus recompensas.

“Todos lo abandonaron”. Pues en aquel entonces también había algunos cristianos de chocolate. Tuvo que haber sido de chocolate quien abandonó a Pablo. Por supuesto, los chocolates se excusaron como lo hacen hoy en día. ¿Quién podría soportar a un tonto tan fanático y ferviente? ¿De carácter tan testarudo? ¡Nadie podía colaborar con él, ni él con nadie! (¡Qué mentira! Jesús lo hizo, y formaron un buen equipo). Un entusiasta sin diplomacia, consideraba que era responsabilidad suya decirles a todos la cruda verdad, sin tener en cuenta las consecuencias. Se graduó sin competencia ni escuela. ¡Y qué grado! Un hacha al cuello, superado sólo por la cruz. Y así continúa el relato. Donde sea que leas en las Escrituras o libros de historia, encontrarás que quienes realmente conocían a Dios y no sólo lo confesaban, eran invariables ejemplos de valor y de esperanza, atrevidos por la causa de Jesús, arriesgándose por Dios.

“Tontos y locos”, les gritan el mundo y los chocolates. “Sí, por causa de Cristo” agregan los ángeles. Noblemente lucharon por ganar el premio, ascendieron las escarpadas alturas del cielo, a través del peligro, penas y dolor. ¡Concédenos la gracia, Señor para nosotros también imitarlos!. Por lo menos, los cristianos de chocolate de hoy, Pueden hacer alarde de antiguos linajes.

CHOCOLATES A LA RUBEN.

Hay “Chocolates a la Rubén” que escudriñan sus corazones y hacen también grandes resoluciones, pero, por alguna razón, permanecen entre los “rebaños”, oyendo las melodías de sus amados pianos y coros eclesiásticos.

Es bueno escudriñar nuestro corazón, pero es mejor tomar decisiones de corazón.

No obstante, si en lugar de obedecer, nos escondemos entre las ovejas y abandonamos a nuestros hermanos en la lucha contra los lobos, dejándolos solos y cargados de trabajos, no somos más que cristianos de chocolate.

Hace varios años resolviste ir al África por Cristo. ¿Dónde estás ahora? ¿En Inglaterra? ¡Sí! ¡Sí! ¡Caramelo! “¿Por qué te quedaste entre los rediles, para oír los balidos de los rebaños?. Entre las familias de Rubén hubo grandes propósitos del corazón”. (Jue. 5:16).

CHOCOLATES A LA MEROZ

Hay “chocolates a la Meroz”, que son como aquellos que merecieron la maldición del ángel del Señor. La guerra se declaró, la batalla estaba por empezar, las esperanzas eran minúsculas y Meroz se quedó en Inglaterra para asistir a unas convenciones hasta que terminó la contienda. Luego salió cómodo y seguro como un turista. Sin duda decía: “No podré luchar sin antes estar debidamente preparado. Además, hay tanto que hacer en la abundancia y plenitud de Meroz, y sabemos que alimentar un rebaño de ovejas gordas siempre se ha considerado el entrenamiento perfecto para la guerra”, ¡Como si el mejor entrenamiento para un soldado fuera el de ponerse en el papel de niñera! “Maldecid a Meroz, dijo el ángel de Jehová; maldecid severamente a sus moradores, porque no vinieron al socorro de Jehová contra los fuertes”. (Jue. 5:23)

CHOCOLATES A LA BALAAM

Los “chocolates a la Balaam”, empiezan como de primera clase y son conocidos como profetas. Luego, comienzan a desviar la mirada y se derriten. Finalmente, salen huyendo de la sartén y caen en el fuego, como Balaam. Un día, su ojo izquierdo no pudo mirar hacia Dios. Estaba observando el mundo y sus riquezas, y a esa chica, la señorita popularidad. Él debería haber hecho lo que Dios le dijo, sacarse el ojo, pero decía que eso era demasiado. Además, quería lo mejor de ambos mundos. Deseaba de todo corazón morir como un justo, pero no estaba dispuesto a pagar el precio de una vida justa. No se atrevía a maldecir al pueblo de Dios, de manera que trazó planes para que otros los llevaran a cabo por él. Pero un día, cuando sus siervos estaban haciendo los preparativos, Balaam cayó junto con ellos (Ver Nm. 22-24) “Te aconsejo que unjas tus ojos con colirio para que veas, que vuelvas a tener una mirada clara y te des cuenta de lo necio que es coquetear con el mundo” (Ver Ap. 3:18)

CHOCOLATES A LA DEMAS

Este “chocolate a la Demas” abandonó al candente y ferviente Pablo por seguir otro sendero menos peligroso. Pensaba que Pablo debía tolerar el pecado o fingir no verlo, para no tener que reprenderlo, pues ¿sabes? “Era tan aficionado al cuchillo que nunca usaba vendajes pues decía que no sanaban, sino que hacía crecer la llaga por debajo, la empeoraban, la agrandaban y la hacían más peligrosa” (Ver 2 Ti. 4:10)

JUAN

Una vez, se afilió a la Brigada de Chocolate. Dejó a Pablo y a Bernabé sin apoyo, y regresó a Jerusalén para recuperarse. Se fue a un “retiro espiritual”. Gracias a Dios pronto se hartó, se apartó, y volvió a entrar en el ejército del Señor para ser un soldado útil. (Ver Hch.

13:13)

NAUFRAGOS

Muchos jóvenes admirables se convierten en chocolates a causa de viejos profetas. Viejos Profetas que han perdido el fuego o que abundan en palabras pero no en hechos, con frecuencia se vuelven grandes fabricantes de chocolate. A aquel joven varón de Dios que amonestó a Jeroboam le iba muy bien mientras obedecía sólo a Dios, pero todo terminó para él cuando escuchó otra voz, aún cuando fue la de un viejo profeta. Luego: ¿No dijo el viejo que él era profeta, y que había recibido el mensaje directo de Dios? ¡Qué gran mentira! La senda del cristianismo está plagada de fracasos producidos por viejos profetas. Dios no soporta las necedades de nadie. (Ver 1 R. 13) Todos tienen que escoger entre Cristo y Barrabás, así como cada cristiano tiene que escoger entre Dios y algún viejo profeta. Es mejor ser un burro tonto ante los ojos de uno de esos viejos profetas, que escuchar sus lisonjas y adulaciones, y terminar siendo un náufrago. “Este es mi Hijo Amado, escuchadle a Él”. “Tienes unción de Dios, y no necesitas que nadie te enseñe” (ver 1 Juan 2:27) Dices que crees en la Biblia, pero ¿desmienten tus hechos, tus palabras?

LOS DIEZ ESPIAS

Todos eran de chocolate. Se derritieron y luego se derramaron por toda la congregación de Israel, produciendo crema de chocolate. “Blanditos” que temían enfrentarse al fuego y al agua que quedaba por delante. Dios los puso otra vez en la sartén y los dejó hervir por cuarenta años en el desierto, y ahí los dejó. El no utiliza chocolates. No es que subestime las cosas pequeñas, sino sólo a los que son “chocolates” pues él dijo: “Sus pequeños heredarán la tierra prometida que ustedes han perdido por escuchar a los hombres y despreciarme a mí” (Ver Nm. 13)

JONAS

Una vez Jonás fue soldado de chocolate. Dios lo envió al África, pero se fue a Liverpool, y se embarcó hacia América. Afortunadamente, se encontró con una tempestad y un gran pez, que después de tres días de instrucciones, le enseñó a orar y a obedecer, y lo puso de nuevo en el camino correcto (Ver Jonás 1)

Nada descubre tanto a los chocolates, como un pequeño torbellino entre el pueblo de Dios. Una vez les llegó uno a Pablo y Bernabé... Hablando por experiencia, creo que por ahí andaban algunos chocolates que inmediatamente se confundieron. Antes, habían decidido ir a los gentiles, pero esta “brisa” entre Pablo y Bernabé les hizo vacilar. Si ellos no hubieran sido de chocolate, seguramente habrían dicho: “Este asunto entre Pablo y Bernabé, hace más apremiante mi acercamiento a Dios, para hacer con mayor diligencia lo que Él me dijo que hiciera, así que me iré a Africa todavía antes y punto!” Las dificultades, peligros, enfermedades, muerte, o divisiones, disuaden únicamente a los chocolates de llevar a cabo la voluntad de Dios. Al oír decir que un león se opone, el verdadero cristiano contesta pronto: “Eso sólo me anima, quiero además uno o dos osos para que valga la pena ir”. A los chocolates les encanta hablar fuerte y prolongadamente contra los llamados fanáticos. ¡Como si hubiera peligro hoy en día de que existieran cristianos fanáticos! Es tan raro encontrar fanáticos entre los cristianos, como hallar al pájaro extinto “dodó”. Sería más razonable quejarse de la “tibieza”. Al verdadero pueblo de Dios siempre se le ha llamado fanático. Decían que Jesús era un loco, como también lo dijeron de Pablo, Whitfield, Wesley, Moody, y Spurgeon. Nadie ha progresado mucho en la escuela de Dios sin el cumplido de ser llamado “fanático”. Nosotros, los cristianos de hoy, somos realmente un grupo tibio. Con tan solo la mitad del fuego y el entusiasmo de aquellos defensores del pasado, habríamos evangelizado al mundo entero y celebrado el regreso de Cristo en menos tiempo. Sí fuéramos tan resueltos y heroicos como los astronautas, o aquellos que viajan a los polos, o que suben el Everest, o que llevan a cabo cualquier empresa audaz, toda la tierra conocería el nombre y la salvación de Jesucristo en menos de diez años. ¡Ay de nosotros! Lo que conmueve la sangre de hombres comunes y los hace convertirse en héroes, hace huir a la mayoría de los cristianos como a una manada de ovejas asustadas.

Muchos militares arriesgan su vida a diario, a fin de adelantar su causa, y aún contribuyen con sus propios medios, de tal manera que avergüenzan a los cristianos, que generalmente decimos que el enfrentarse a riesgos y luchar contra el destino es “tentar a Dios”.

CARAMELOS

Caramelos de chocolate “(chiclosos los llaman los niños)” Dicen con su boca: "Yo voy Señor", pero se quedan aferrados a su iglesia. La conquista, especialmente la de Cristo,nunca se lleva a cabo en medio de la seguridad. Con demasiada frecuencia los cristianos reemplazamos la oración por ver el partido. La oración es buena e indispensable, pero cuando se utiliza en reemplazo de la obediencia, es

sólo una hipocresía alborotadora, un despreciable fariseísmo. Necesitamos de tantas reuniones de acción como de oración y posiblemente aún más. Toda reunión ortodoxa de oración comienza cuando Dios le dice a su pueblo: “Ora para que sean enviados obreros a mi viña y tu ve hoy a trabajar”. Y continúa cuando el cristiano responde: “Yo voy a donde quiera que me mandes Señor, para que tu nombre sea santificado en todas partes, venga pronto tu reino y se haga tu voluntad en la tierra como en el cielo”. Pero si la reunión termina y nadie va a ninguna parte, seria mejor no haber orado. Así como la fe, la oración sin obras es muerta. Por eso a muchas reuniones de oración se les podría llamar “mucho clamar, poco obrar”. Zorobabel no sólo tuvo reuniones de oración, sino que salió a derrumbar árboles, y empezó a edificar. Por lo tanto, Dios le dijo: “De hoy en adelante te bendeciré”. (Hag. 2:19)

Se dice que algunos han descubierto el secreto de los antiguos grandes maestros. ¿Y no podemos los cristianos descubrir y poner en práctica el de nuestro Gran Maestro y sus discípulos? ¡El heroísmo! El Señor y sus seguidores no se preocuparon por sí mismos, sino que amaban la vida de otros hasta la muerte y así los rescataban, perdiendo ¡hasta sus propias vidas!. Estamos gastando tiempo y dinero en múltiples convenciones, conferencias y retiros, cuando lo que necesitamos es participar completamente en el fragor de la batalla, ostentando la señal de combate cuerpo a cuerpo. La “voz humana” juega un papel muy importante en nuestros grupos y organizaciones cristianas de hoy en día, pero la música es opacada cuando el que ministra no tiene “obediencia inmediata” e “intrépida valentía”, sin lo cual es imposible hacer sonar el “Acorde perdido del heroísmo”. “Hagan lo que Él les diga”, dijo la madre de Jesús. ¿Hacer qué? No era poner especias y melaza en los suaves recipientes sagrados que se encontraban dentro de la casa, sino verter el agua de la vida en los de piedra que se encontraban vacíos afuera. Si el vino se hubiera acabado, el matrimonio de Caná habría terminado en vergüenza. El banquete de bodas de Cristo no empezará hasta que haya suficiente mezcla de toda lengua, linaje, tribu y nación. El suministro está asegurado tan pronto se vierta el agua como mandó Cristo, hasta “lo último de la tierra”. La desgracia de hoy es debida a la renuencia de los siervos a hacer el trabajo de afuera. Todos quieren servir adentro, vestirse bien, escuchar lapredicación, y agruparse en la despensa de una manera vergonzosa.

¡Empecemos de una vez por todas! Por años hemos declarado que estamos apunto de empezar, pero nunca lo hacemos. Tenemos que divorciarnos de Chocolate y Desobediencia, y casarnos con Fe y Heroísmo. “¿Quién comenzará la batalla?” Preguntó el rey. “Tú”, contestó el profeta (1 R. 20:14), y cuando el rey y los jóvenes oficiales fueron rumbo a la guerra, ganaron con una facilidad tremenda, a pesar del gran poder opositor. Así también, los Apóstoles dirigieron el camino en la guerra de Dios hacia las partes más remotas de la tierra.

El llamado actual de Dios es a los jóvenes, hombres y mujeres de todo el mundo; y a quienes se aplican así mismos el nombre de Cristo. “El vino nuevo”, dijo Cristo, "tiene que ponerse en odres nuevos”. Los odres viejos que se encuentran mal etiquetados y remendados, son tan inútiles como la Nueva Teología. No se pueden mover, pues se revientan de orgullo y el vino se derrama en lugares equivocados. Escuchen: “Y en los postreros días, derramaré de mi Espíritu sobre toda carne, y vuestros hijos y vuestras hijas profetizarán; vuestros jóvenes verán visiones (de fe), y vuestros ancianos soñarán sueños (de obediencia valerosa); y de cierto sobre mis siervos y sobre mis siervas en aquellos días derramaré de mi Espíritu, y profetizarán; y daré prodigios arriba en el cielo, y señales abajo en la tierra, y todo aquel que invocare el nombre del Señor será salvo”. (Hch. 2:17-19,21) Pero ¿Cómo invocarán a aquel de quien ni siquiera han oído? ¿Te quedarás quieto tú, joven? ¿No puedes ir tú jovencita? Verdaderamente estamos en la última etapa, la de Laodicea, la iglesia tibia. ¿Serás tú compañero de Cristo en su trono, o serás alguien que le produce vómito? (Ap. 3:21) ¿Serás un militar o un cristiano de chocolate? ¿Temerás o lucharás? ¿Irán tus hermanos a la guerra mientras tú te quedas aquí? Cuándo El venga, ¿Hallara fe en la tierra?. Miles de veces has admitido “Que el amor de Cristo es tan asombroso, tan divino, que exige tu vida, tu alma, tu todo”. ¿Serás tan mezquino que niegues lo que la dignidad te exige? ¿Darás tú como lo hicieron Ananías y Safíra, quienes ostentando darlo todo, solo dieron una parte?

¿Poseyendo y disfrutando de la viña, -tal como los viñadores-, te negarás a pagar el arriendo acordado? ¿Temerás tú a la muerte, al diablo, o a los hombres y no temerás la vergüenza?

“Unos resucitarán para vida eterna, y otros para vergüenza y confusión perpetua”. (Dn.12:2)

¿Rehusaremos imitar a los héroes de aquellos tiempos, o lograremos el doble cumplimiento de esas gloriosas palabras?

Todos los guerreros vinieron con corazón puro, para coronar a Jesús Rey sobre todo el mundo. Todos eran hombres valerosos para la guerra ¡El menor era igual a cien y el mayor a mil! ¡No eran de doble corazón! ¡Sus rostros eran como los de leones! ¡Eran rápidos como las gacelas sobre los montes! (Para cumplir los mandatos de su Señor).

En tiempos pasados procurabas que Jesús fuera rey sobre ti. Ahora, entonces, hazlo Rey (Compárese: 1 Cr. 12:8, 33, 38; 2 S. 3:17-18)

Contestemos: “Somos tuyos, Jesús, estamos de tu lado. Así me haga Dios y aún me añada,si como a Dios he jurado, no hago y derroque el reino de la casa de Satanás, y confirme eltrono de Jesucristo sobre todo el mundo” (Compárense 1 Cr. 12:18; 2 S. 3:10).

¡Vamos entonces! Restauremos el heroísmo en el cristianismo: “el acorde perdido”, y así devolveremos la corona del mundo a Cristo.

El mismo te pregunta: ¿Serás de los que fingen estar enfermos o serás un militante? ¡Arrodíllate, hombre, toma tu Biblia! ¡Decídete ya! ¡No pongas mas excusas! ¡El tiempo vuela! No insultes mas a Dios, deja de consultar con carne y sangre. Desecha tu flojera y tus mentirosas y cobardes excusas.

¡Afíliate! He aquí los documentos y el voto de lealtad. Tacha un lado, y firma el otro ante la presencia de Dios y el ángel registrador...

De ahora en adelante: Para mí el Vivir es Cristo y el Morir es ganancia. Seré un militante. Seré un hombre de Dios. Me arriesgaré por Cristo, Y seré un héroe.