martes, 8 de febrero de 2011

Testimonio Con Ocasión De La Muerte De Mi Madre

Antes de compartir con ustedes este testimonio, quiero aclarar que lo hago con cuatro objetivos: El primero exaltar a mi Dios y Señor Como Soberano absoluto, el segundo exaltar a mi Dios y Señor por su Fidelidad, el tercero, compartir con mi familia todo el proceso que Dios hizo durante todo el tiempo que transcurrió desde el accidente hasta el deceso, funeral y post-funeral, el cuarto compartir con la Iglesia para fortalecer nuestra fe. Quisiera comenzar con un recuento de cómo Jesús ha traído la salvación a mi familia, aunque quiero aclarar que en mi mente no tengo fechas exactas sino hechos concretos y creo ordenados tal como sucedieron. El 18 de Enero de 1.987 (Única fecha de la que me acuerdo con exactitud), Jesús llego a mi vida, hace ya casi 21 años. Después de mi conversión vino la de mi hermano Luis Eduardo (Usándome a mí como medio), creo a los 10 años de edad, El hoy es Pastor de una Misión y tiene a su cargo una obra en el Barrio El Prado de Sincelejo, la tercera en recibir a Cristo (Y Creo que esto pocos lo saben), fue mi abuela Pacha (Mama de mi mama), y mi convicción es que esta con el Señor, la cuarta mi Abuela Albertina, aproximadamente a los 84 años, cinco años después de mi conversión, ella se bautizo en Cartagena en la misma Iglesia donde asistía la Tía Isabel (Tuve el gusto de conocerla y que yo sepa fue la primera cristiana de la familia, al menos la que yo conocí y tengo recuerdo, mis primeros meses de convertido los viví en su casa), luego vino mi hermana Aixa (También recibió a Cristo conmigo), estando aun soltera. Seguido Sonia (Tía y hermana de mi Mama), quien conoció al Señor en Montería. Después fue mi Tía Fanny (Gemela de mi mama), aunque durante muchos años ella no fue miembro activo de una Iglesia (asistía esporádicamente), el último mes de su vida lo dedico a la oración, al ayuno y a congregarse, al punto que después del funeral de mi mama, escuche un testimonio de su estado espiritual días antes de morir donde la describían como “Llena de Dios”. Ella murió sentada con la Biblia en las piernas, viendo un canal de televisión cristiana. Dios coloco en mi corazón en esos días que reuniera a la familia (Allí estaba mi mama) y les compartiera el Evangelio, allí les puse a Fanny como ejemplo. Posteriormente vino Shirley (Año 1.994 según me dice ella), Dios uso a José Vergara (Amigo y hermano), para que ella hiciera su decisión de fe. Hasta aquí, ahí un intervalo de 13 años. Nos ubicamos en Noviembre de 2.007, días antes, Dios había puesto en mi corazón, que esto iba a suceder (No se lo dije a nadie por obvias razones), pero ore a mi Señor. El día del accidente, cuando mi madre entro a la Clínica yo tenía le certeza que iba a morir, desde ese mismo momento acepte su muerte como un acto de la soberanía de Dios (Es mas no le achaque su muerte a lo que ella sufrió), me comencé a preparar tanto personalmente como a transmitir a mi familia (A veces sin decirlo), la paz y la tranquilidad que Dios me estaba dando en esos momentos. Doy gracias a Dios porque siempre tuve la compañía, el afecto y la solidaridad de mi hermano, amigo y pastor Joaquín, quien me dijo luego de orar en la Iglesia ese mismo día que estuviera con mi Señor y me desahogara con El. Entre al cuarto de los niños en la casa con el fin de hacerlo, pero no me salió una sola lagrima. Me acosté en el piso y comencé a hablar con Dios, lo que sucedió después no tengo palabras para describirlo, me invadió una paz sobrenatural y en ese momento fui consciente de que lo importante para mí como cristiano era la “Eternidad”, que nuestro futuro eterno este asegurado. En ese momento no tenía claro en mi mente, ni estaba seguro de la salvación de mi madre. Dios trajo a mi mente una escena muy puntual, parte de una conversación que yo había tenido con mi madre tiempo atrás, no preciso la fecha, Dios me recordó el siguiente aparte: Yo le pregunte: ¿Mami tú has sido feliz?, ella me respondió que no. Yo le dije: “Dale una oportunidad a Jesús”, y ore con ella. Después de eso, le dije al Señor que me confirmara la salvación de mi madre, y le pedí algo especifico, le dije: “Señor, que su rostro resplandezca, que sea notorio”. Eso fue a las 2:30 de la tarde del jueves (Día en que ella entro a la Clínica). Llegue a eso de las cuatro allá y me quede en una cafetería al frente y llame a mi esposa y a mi hermano lucho, comenzamos a hablar y dentro de la conversación mi esposa dijo: “Nunca había visto a tu mama como la vi hoy, su piel estaba linda era como de porcelana”, llore por un momento y le conté a mi hermano toda la experiencia que había tenido hasta ese momento, creo que eso le ayudo. Ah pero ella no fue la única que lo noto, mi sobrina, una cuñada y una enfermera, además una de las terapistas de la unidad de cuidados intensivos (Naila, Hija del hermano Héctor Florez), dijo: “Ella no se parece a los pacientes que comúnmente están en cuidados intensivos, se ve diferente”. Minutos después fui a preparar todo lo que respecta al seguro exequial, con el fin de que no quedara nada pendiente. El día viernes en la noche, percibí de una manera muy personal que Dios tenía el control de los más mínimos detalles, mi familia y yo comimos, todos estaban tranquilos con una paz que solo Dios da. El sábado (Día en que falleció), me prepare con la certeza que era el día en que ella iba a fallecer, apenas me dio tiempo, cuando me llamaron, alcance a entrar a la Clínica y estando toda la familia, incluyendo algunos hermanos (Tíos) en la sala de la Unidad de Cuidados Intensivos, contiguo a la habitación donde ella estaba murió, con el impacto normal en estos casos. Ya por la tarde en la funeraria, y estando sentado con Ofe y otra hermana de la Iglesia Palabra De Vida, Ofe expresa algo que me llamo la atención: “Esto no parece un funeral”. La gente que nos acompaño durante ese día debió sentir algo especial, lo único que yo atinaba a hacer era hablar de la eternidad con todos, muchos amigos, clientes y compañeros de trabajo se fueron tocados por Dios, y el remate de la noche, Dios uso de la manera precisa al hermano Carlos Peña (Pastor de Shalom), quien dio una reflexión que se y tengo la certeza dio en el blanco de muchos corazones de personas que yo se necesitan a Dios a gritos y no lo habían reconocido hasta ese momento. Luego el Domingo, el servicio, la palabra que Dios coloco en el corazón de Joaquín dio en el blanco, solo Dios sabe los resultados. Muchos fueron tocados y lo expresaron, vi a algunos llorar, otros se acercaron a comentar de los cantos y otros le dijeron a la hermana Nerys que cuando hubiera un funeral de algún familiar de ellos la iban a invitar. Al final el sepelio en el cementerio, donde antes hubo un servicio religioso donde de una manera muy particular, el poeta Julio Sierra Domínguez, expreso unas palabras de despedida muy bellas y en donde al final dice la palabra “Semilla”. Al final creo que mi madre es eso una semilla que Dios ha sembrado y que ya al momento de escribir este testimonio se están viendo los frutos. No se cuantos serán, no se que vendrá, no alcanzo a medir lo que Dios hizo y va a hacer. Ya estando en la casa, y hablando con mi cuñado y mi hermana, ellos expresaron cosas muy dicientes para mí. Mi cuñado dijo: Ivonne tuvo un cambio, estaba diferente. Mi hermana dijo: Ella estaba feliz. Esto lo dijeron refiriéndose al último puente, es decir Domingo y Lunes festivo de la semana pasada (Antes de su muerte), donde pudieron compartir con ella todo el día y pudieron notar que no había intermitencia en su felicidad sino que esta era constante. Entendí que era Dios dándome más evidencias y muy puntuales. Lo que me dio a entender que ella le dio la oportunidad a Jesús. Al hacer un análisis de todo lo que sucedió, pienso que Dios me respondió mi oración y me confirmo la salvación de mi madre antes de su muerte, pero también pienso que la respuesta de Dios fue doble, porque lo que resplandeció, lo que brillo en su funeral fue la salvación, fue el mismo Jesús obrando en los corazones de aquellos que estuvieron presentes, fue Mi Señor mismo dando testimonio de su gracia. Les cuento que nunca asistí a un funeral como este, no se si fue porque era el de mi mama y lo otro es que si hoy lloro es de gratitud con mi Señor, por ella no, se que es doloroso separarnos de nuestros seres queridos, pero por ella estoy feliz, porque se cual fue su destino, y si en el fondo de mi corazón hay tristeza, esa tristeza es en esperanza. Termino diciendo que al escribir este testimonio omití algunos detalles a fin de no extenderme demasiado. A todos los que lean u oigan este testimonio los invito a darle una oportunidad a Jesús, El jamás los defraudara. Si ya conoces a Jesús, lo que te puedo decir es que aproveches a tus viejos, asegúrate de su destino, ora por ellos, comparte con ellos, ayuna con ellos, adora a Dios con ellos, aprovecha el tiempo que Dios te da con ellos. No dejes que el mucho trabajo y las ocupaciones te impidan estar con ellos, recuerda lo importante es la eternidad. Por ultimo, en todo este proceso que viví junto a mi Señor, recibí dos turbinas ultimo modelo para mi fe, si antes creía y estaba convencido, ahora creo por decir un numero 100 veces mas y estoy convencido 100 veces mas.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Dios siempre tiene el control de cada situación y gracias por su testimonio, recien me entere que una amiga perdío a su mamá, le hablare de su testimonio para la Gloria y Honra de Dios, que Dios lo continue bendiciendo.