miércoles, 9 de agosto de 2017

Y Al Final...... Lucas 18:1-8 (La viuda y El Juez Injusto).

INTRODUCCION:

Esta parábola es la continuación del discurso que Jesús viene desarrollando en el Capítulo 17. El Señor describe el contexto en el que los cristianos iban a esperar su segunda venida. Mientras yo vengo les dice Jesús ustedes van a estar en medio de:
1.       Un mundo donde la falsedad y el engaño religioso llegaran a su máxima expresión.
2.        Un mundo apático a obedecer a Dios.
3.       Un mundo inmoral y libertino.
En resumen un mundo lleno de injusticia.
En ese contexto se va a dar la segunda venida del Señor. Vendrá para hacer justicia cuando el mundo menos lo espera.
¿No es ese el mundo de hoy? Basta solo con ver los noticieros. Mujeres asesinadas, niños violados, muerte de inocentes, hambre, maltrato y mucho más.
El Señor, entonces nos enseña cómo es que hay que esperar su segunda venida en medio de un mundo lleno de injusticia: “Dios es fiel para actuar en nombre de su pueblo y defenderlo hoy y especialmente en el día del juicio”. Para eso: “Perseverar en la oración, persistir en la oración y no desmayar”.

I.                    La Situación: 1-5

Exegesis:

De nuevo Jesús utiliza figuras propias de la cultura para decir su mensaje. Los jueces bajo la ley, debían temer a Dios y por tanto defender a los oprimidos. Los jueces injustos eran severamente sancionados. En la historia, la viuda es el ejemplo máximo de una persona oprimida debido a que no tenía ningún tipo de sostén. No tenía como pagar al secretario del juzgado para que su caso fuera puesto de primero. Evidentemente la viuda tenía una demanda que ella consideraba injusta. (Deudas, lio de tierras o herencia probablemente). La estrategia de la mujer entonces fue la de ir una y otra vez hasta que el juez se cansó de ella y le hizo justicia.

Resonancia:

¿Qué nos dice a nosotros esta historia?

Para poder responder esa pregunta, primero observemos algo: Nótese que la parábola comienza con una viuda (singular) y Jesús la aplica a los escogidos (plural). Lo anterior quiere decir que no es una enseñanza solo para un individuo sino también para una comunidad. Durante mucho tiempo hemos aplicado esta parábola al tema de la oración personal y no es así.

Lo que el texto nos grita hoy es que la Iglesia debe ser una comunidad que pide justicia, que ora por un mundo justo, que le duele la injusticia.

Jesús es el defensor de los oprimidos, por tanto la Iglesia debe ser la defensora de los oprimidos. La Iglesia debe insistir en que haya justicia y actuar de acuerdo a ello.

La Iglesia de hoy debe alzar su voz en contra de la injusticia.

La pregunta es: ¿Tiene la Iglesia de hoy la autoridad para pedir justicia?
La autoridad la da la práctica diaria de la justicia. Todos los días.
Si no somos una comunidad que actúa en justicia no podemos clamar por que se haga justicia.
Somos injustos:
·         Cuando vemos la necesidad del prójimo y teniendo no ayudamos.
·         Cuando no pagamos las deudas en el tiempo que fijamos.
·         Cuando discriminamos por razones económicas, de raza, de apellido, incluso de creencias.
·         Cuando no denunciamos la corrupción.
·         Cuando no hacemos el bien que sabemos hacer.

La Iglesia de hoy no clama por la justicia porque esta luchando con su propia injusticia.

II.                  La Esperanza: 6-7

Exegesis:

El Señor es claro en el mensaje.

En primer lugar despeja las dudas. “Acaso”. En otras palabras: “No hay lugar para dudar, no hay lugar para no creer”.

“Yo estoy con ustedes todos los días hasta el fin del mundo”.
Yo guardo a  mis escogidos de. La falsedad, de un mundo apático, de un mundo inmoral y de un mundo injusto.
Yo los elegí para que permanecieran.
Yo los elegí para guardarlos de la injusticia.
Yo los elegí para que practicaran la justicia. Mateo 5:13-48
Yo los elegí para que luchen contra la injusticia de afuera y la del corazón.
En el mundo van a tener aflicción pero confíen YO he vencido al mundo.
No hay lugar para el miedo. Son mis elegidos.
Mis respuestas pueden no ser inmediatas pero son oportunas. Van a llegar.

Resonancia:

Muchos de nosotros nos pasamos la vida pensando si Dios nos oye o no nos oye. Claro que el oye. Lo que nos debe preocupar es si llevamos una vida ajustada a los principios del Reino. Las dudas acerca si Dios nos oye o nos oye se originan en las dudas acerca de nuestra propia vida.

¿Somos elegidos que permanecemos en el camino?
¿Somos elegidos que practicamos la justicia?

Nos hemos guardado de la falsedad, de la apatía hacia Dios, de la inmoralidad y de la injusticia o por el contrario estamos llenos de todo eso.

Estamos luchando contra nuestra propia injusticia.

¿Nos desanimamos cuando no tenemos respuestas inmediatas (Express)?.

El problema es que no hemos entendido el principio de Mateo 6:33. El desánimo viene cuando no obtenemos respuesta sobre peticiones que tienen que ver con el bienestar.

III.                La Pregunta: 8

Exegesis:

¿Cuándo el hijo del hombre venga, hallara fe en la tierra?
En últimas dice el Señor: El problema no son mis respuestas a sus oraciones. El problema es si cuando yo regrese voy a encontrar aun discípulos.

Aquí es donde entra la oración.

¿Cómo son esos discípulos que va a encontrar Jesús cuando venga?

Aquellos que han entendido:

·         Que la oración en primer lugar ha de estar de acuerdo con la voluntad de Dios. Que la oración es con el alma. Con todo el corazón, con todo el ser. Que la oración es para permanecer pegado al Señor, agarrado, sumergido.
·         Que la oración es nuestra defensa contra la falsedad.
·         Que la oración es nuestra defensa contra la apatía.
·         Que la oración es la defensa contra la inmoralidad.
·         Que la oración es nuestra arma contra la injusticia propia y la del mundo.
·         Que la oración es el remedio para eliminar las dificultades de este mundo. (La persecución y el sitio de Jerusalén para ellos).

La oración no es para obtener es para permanecer.

Es la oración de alguien que no desfallece. En otras palabras dejen de orar cuando el corazón deje de latir. No estoy hablando de tiempo. Estoy hablando de actitud. 

·         La viuda representa a los discípulos, la oración es el medio de sostén y consuelo.

·         El pueblo nunca debe dejar de buscar al igual que la viuda de la parábola.

·         En ultimas, le fe ha de ser el resultado de una íntima relación con Dios. (En sus términos).

Resonancia:

Hay una pregunta con puntos suspensivos y sin signo de interrogación para completar. Y al final…
Lamentablemente nuestras oraciones no son las correctas. Pedimos bienestar, bienestar, bienestar.

 Todo lo que tiene que ver con lo temporal. No pedimos nada que tenga que ver con lo eterno.
Suplicamos por el presente, por la necesidad de hoy no por nuestro futuro eterno.

Nos pegamos a Dios en la necesidad y nos despegamos de El en la abundancia. Nuestra oración es interesada mas no fundada en la esperanza.

La oración es pegarse a Dios, sumergirse en Dios en primer lugar para permanecer fieles a Dios hasta el final.

No oramos para que Dios nos proteja de la falsedad sino que la aceptamos cuando suena bien. No oramos contra la apatía, más bien nos quedamos en ella cuando todo anda bien, no oramos contra la inmoralidad sino que coqueteamos con ella, no oramos contra la injusticia sino que somos injustos cuando nos conviene.

¿Qué espera Jesús encontrar?

Discípulos que permanezcan pegados a Él para practicar la justicia, para ser fieles. Discípulos que dejen de orar solo cuando su corazón deje de latir. Un pueblo que se agarre de el para alcanzar la recompensa, la eternidad confiado en que él lo guarda, lo protege y está con ellos todo el tiempo hasta el final.

¿Hacemos parte de ese grupo de discípulos?

CONCLUSION:

Hemos oído el mensaje. Creo que pudiéramos irnos con la seguridad de que Dios nos habló. Solo termino con una frase y dos preguntas.

Mientras caminamos por este mundo podemos tener la seguridad, que en cualquier circunstancia o situación Dios nos guarda y protege y su respuesta llegara de manera oportuna. Podemos confiar en que Él nos defenderá hoy y estará con nosotros en el día final. Esa es nuestra esperanza.

Ahora hagámonos esta pregunta: ¿Qué estoy haciendo hoy para que al final el Señor encuentre que he permanecido? ¿O la hacemos así? ¿Al final hallare Dios fe en mí? ¿Cuál es mi agenda a partir de hoy?


Dios les sostenga.

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