martes, 28 de diciembre de 2010

Un Cuento Digno Del Día De Los Inocentes

Esta muy de moda hablar de los sueños, mis sueños. Se habla y se predica de conquistar mis sueños, de soñar para ganar el mundo, de activar la capacidad de soñar, de que hay que soñar, etc. En todo esto, Dios solamente se limita a cumplir mis sueños, a hacerlos realidad. Dios se convierte en un medio para obtenerlos, sin importar que sueños sean. Toda esta teoría acerca de los sueños mezclada con cristianismo coloca a Dios como mi servidor. Dios está a mi servicio para cumplir lo que quiero, mis sueños. Déjeme decirle mi hermano y hermana que esta es una teoría digna del día de los inocentes. En ninguna parte de la Escritura, ni de la historia de Israel, ni de la historia de la Iglesia, encontramos apoyo o respaldo para semejante pretensión egocéntrica y humanista. Dios no se mueve por mis sueños, Dios actúa de acuerdo a sus propósitos. De hecho El tiene uno o muchos propósitos con cada uno de nosotros. Dios entonces actúa en nosotros para que conducidos por El, cumplamos el propósito que El tiene con nuestras vidas y ministerio. Pretender que Dios está para que mis sueños se cumplan es muestra de un total desconocimiento de uno de sus principales atributos: “Su Soberanía”. Otra inocentada es la de creer que Dios se mueve atraves de claves o formulas prediseñadas. Algunos escritores y predicadores rebuscan de manera increíble y absurda en la Biblia textos para luego acomodarlos a lo que quieren decir y encontramos títulos como: “12 claves para alcanzar el éxito”, “5 principios para ser prósperos”, “9 pasos para tener un ministerio fructífero”. Cualquier parecido con la realidad es mera coincidencia. ¿Quién dijo que Dios se somete a estas cosas?. Si lo hiciera no fuera Dios. Todas estas teorías provienen de querer centrar la enseñanza bíblica en las necesidades del hombre y no en lo que Dios quiere. Hey, Dios no es mi siervo, es mi Señor, no pasemos por inocentes.

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