domingo, 11 de diciembre de 2011

Señales Antes Del Fin (Mateo 24)

El tema del fin del mundo siempre ha estado en boca de la gente. Todos los días, las señales que Jesús enumero en Mateo 24 aparecen en la escena mundial de una u otra manera. ¿Cuáles son esas señales?

1. Falsos Maestros y Profetas (4-5,11,23-26)

2. Guerras y rumores de guerras (6-7a)

3. Hambre y enfermedades (7b)

4. Terremotos (Desastres Naturales, 7b)

5. Persecución de la Iglesia (9)

6. Crisis de Fe (10)

7. Crisis en el Amor (12)

En primer lugar quiero decir que es y ha sido imposible atraves de la historia (luego de la resurrección de Cristo), predecir el fin del mundo. La razón es sencilla. Estas señales siempre han estado presentes, han sido constantes durante los últimos 2.011 años. La historia corrobora que a los pocos días de haber resucitado el Señor, ya habían falsos maestros y profetas, las guerras y rumores de guerra eran constantes desde la antigüedad (La destrucción de Jerusalén también mencionada en Mateo 24, fue un acto de guerra), el hambre la ha padecido la humanidad durante la historia como consecuencia de las guerras y el egoísmo (falta de amor) de los hombres, las pestes y las enfermedades siempre han estado ahí, los desastres naturales los ha sufrido la humanidad desde sus inicios, la Iglesia ha sido perseguida de una u otra manera (Hoy hay zonas en el mundo donde hay persecución), las crisis de fe ante todo lo que ocurre son comunes y la crisis en el amor o la falta de amor ha sido evidente y lo es hoy también.

Es por eso que durante estos 2.011 años no se ha dejado de hablar del fin del mundo. ¿Qué hace a nuestro tiempo diferente a los otros?. La respuesta es nada. Si revisamos la lista de señales, nos damos cuenta que Dios no las produce. El hombre y su maldad es el principal generador de las señales descritas en Mateo 24. Aun los desastres naturales que estamos viviendo los hemos causado nosotros. (El invierno que vivimos a causa del fenómeno de la niña y que ha dejado a tantas familias damnificadas por ejemplo). El hombre fue creado inmortal, Adán y Eva pecaron y entro la muerte. Sin embargo antes del diluvio, el hombre tuvo condiciones de vida tan excepcionales que uno casi alcanzo los mil años de vida (Matusalén). Por la maldad del hombre vino el diluvio y esas condiciones de vida se perdieron. Desde allí se ha venido deteriorando el medio ambiente hasta reducir la expectativa de vida a unos 70 u 80 años.

Luego del diluvio, Dios prometió no destruir más a la humanidad y como señal de su pacto nos dio el arco iris al que vemos después de llover. Por eso es que creo en la posibilidad de que no es Dios quien va a acabar con el mundo como muchos creen. Es el mismo hombre quien está acabando con su mundo sin pensar que le va a legar a sus descendientes. Para que tanta ambición, el dinero no les va dar la eternidad. En cambio están deteriorando y destruyendo el mundo que verán las generaciones venideras y en el cual será mucho más difícil vivir y sobrevivir.

Por eso los que hablan del fin del mundo y aun los que se atreven a dar fechas desvarían. No hay forma. Mucho menos creo que los mayas nos hayan dado la fecha correcta.

Lo único en que la Iglesia debe perseverar es en la predicación del evangelio. Eso sí, sin pensar en la utopía que nos venden algunos predicadores de que todo el mundo se va a convertir con el metodo0 o revelación exclusiva que Dios les dio. La Biblia no dice en ningún lado que el mundo se va a convertir. El deseo de Dios es que todo el mundo se convierta pero eso no garantiza que todo el mundo lo vaya a hacer. Lo único que puede detener esta frenética locura del hombre y su maldad es la predicación del evangelio. De ahí que la responsabilidad de la Iglesia con la humanidad no se puede calificar ni cuantificar. Predicar el evangelio y predicarlo bien, enseñar las Escrituras y hacerlo bien, es lo que va a traer cambio a la humanidad y a detener un poco esta carrera hacia la destrucción. Por esos Jesús hace énfasis en los falsos maestros y falsos profetas. Ellos son los que desvían al pueblo, a la gente de la verdadera senda que hay que seguir. Desafortunadamente las señales, los prodigios y milagros nos obnubilan y creemos que ellos les dan autenticidad a los falsos maestros y profetas y no es así. La Iglesia de Cristo debe asumir su rol con autenticidad, con seriedad, con prudencia y sabiduría pero sobretodo con testimonio. Iglesia llego la hora de tu mayor contribución a la humanidad. Predica, pero hazlo como debe ser.

Dios les bendiga

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