domingo, 18 de mayo de 2014

Mateo 10:41



Este texto se ha utilizado recurrentemente para afirmar que: “Si un profeta (De hoy), te bendice, debes retribuirle económicamente y no con poco sino con  mucho”. De esta manera se induce a la gente a dar para bendecir al “siervo de Dios”. 

Una lectura un poco más pausada del texto nos muestra que desde el versículo 40, se viene desarrollando la idea de que los enviados de Dios son los discípulos de Cristo y esto nos incluye a todos. “Quien los recibe a ustedes, me recibe a mí; y quien me recibe a mí, recibe al que me envió”. De este modo la relación del discípulo con su Señor es comparada en cierto sentido a la de Cristo con su Padre. (Ver Juan 17:21-23). 

Lukyn Williams define profeta en este texto como “alguien sobre quien ha caído el manto de los antiguos profetas en su responsabilidad de denunciar el pecado y anunciar la verdad” y justo como “aquel que al pide de la letra procura cumplir con todos los detalles de la voluntad revelada de Dios”. 

Las palabras profeta y justo, son empleadas aquí para denotar a los discípulos, es decir, a todos nosotros. De ninguna manera este texto establece categorías especiales ni pone a unos por encima de otros a fin de obtener beneficios económicos de sus ministerios tal como se plantea por algunos hoy en día. 

Aun el dar un vaso de agua por cuanto es discípulo de Cristo produce recompensa. Así son honrados los discípulos como emisarios de Cristo. Hay que anotar que este texto tiene una fuerte connotación cultural por cuanto si añade un trato especial en cuanto a la hospitalidad que debían recibir los discípulos del Señor (Ver la Didaje y los falsos profetas), aunque también había límites.

Dios les bendiga

No hay comentarios: