viernes, 26 de noviembre de 2010

Cartas Del Diablo A Su Sobrino (Fragmento)–CS Lewis

La pregunta más corriente es si realmente "creo en el Diablo".

Ahora bien; si por "el Diablo" se entiende un poder opuesto a Dios y, como Dios, existente por toda la eternidad, la respuesta es, desde luego, no. No hay más ser no creado que Dios. Dios no tiene contrario. Ningún ser podría alcanzar una "perfecta maldad" opuesta a la perfecta bondad de Dios, ya que, una vez descartado todo lo bueno (inteligencia, voluntad, memoria, energía, y la existencia misma), no quedaría nada de él. (Comentario: La idea que CS Lewis quiso transmitir es en primer lugar que Dios y el Diablo no son iguales. Muchos de nosotros los cristianos evangélicos hemos planteado una lucha entre ambos como si estuvieran equiparados en fuerzas. Esto es lo primero que CS Lewis quiere dejar claro. Lo segundo: “El Diablo no es competencia para Dios ni esta en capacidad de enfrentarlo”. Lo anterior apunta a que en muchas partes se le ha dado un lugar al Diablo que no tiene. Se estudian mapas, cartografías, jerarquías demoniacas, estrategias satánicas, etc. A nosotros como cristianos nos debería interesar mas conocer cada día mas al Señor que conocer mas al Diablo. La pregunta es para que me interesa conocer al Diablo?. Conociendo a Dios me basta y me sobra y no hay Diablo que se pare. La tendencia de estudiar al Diablo y sus estrategias es una tendencia malsana, dañina y que para nada edifica a la Iglesia. Mas bien busquemos a Dios y digamos como Moisés quiero conocerte de tal manera que vea tu rostro. Conocer a Dios debe ser mi meta.)

La pregunta adecuada sería si creo en los diablos. Sí, creo. Es decir, creo en los ángeles, y creo que algunos de ellos, abusando de su libre albedrío, se han enemistado con Dios y, en consecuencia, con nosotros. A estos ángeles podemos llamarles "diablos". No son de naturaleza diferente que los ángeles buenos, pero su naturaleza es depravada. Diablo es lo contrario que ángel tan sólo como un Hombre Malo es lo contrario que un Hombre Bueno. Satán, el cabecilla o dictador de los diablos, es lo contrario no de Dios, sino del arcángel Miguel.

Creo esto no porque forme parte de mi credo religioso, sino porque es una de mis opiniones. Mi religión no se desmoronaría si se demostrase que esta opinión es infundada. Hasta que eso ocurra —y es difícil conseguir pruebas negativas—, la mantendré. Me parece que explica muchas cosas. Concuerda con el sentido llano de las Escrituras, con la tradición de la Cristiandad y con las creencias de la mayor parte de los hombres de casi todas las épocas. Y no es incompatible con nada que las ciencias hayan demostrado.

Debiera ser innecesario (pero no lo es) añadir que creer en los ángeles, buenos o malos, no significa creer en unos ni en otros tal y como se les representa en las artes y en la literatura. Se pinta a los diablos con alas de murciélago y a los ángeles con alas de pájaro, no porque nadie sostenga que la degradación moral tienda a convertir las plumas en membrana, sino porque a la mayoría de los hombres le gustan más los pájaros que los murciélagos. Se les pintan alas, para empezar, con la intención de dar una idea de la celeridad de la energía intelectual libre de todo impedimento. Se les confiere forma humana porque la única criatura racional que conocemos es el hombre. Al ser criaturas superiores a nosotros en el orden natural, incorpóreas o que animan cuerpos de un tipo que ni siquiera podemos imaginar, hay que representarlas simbólicamente, si se quiere representarlas de algún modo. Además, estas formas no sólo son simbólicas, sino que la gente sensata siempre ha sabido que eran simbólicas. Los griegos no creían que los dioses tuviesen realmente las hermosas formas humanas que les daban sus escultores. En su poesía, un dios que quiere "aparecerse" a un mortal asume temporalmente la apariencia de un hombre. La teología cristiana ha explicado casi siempre la "aparición" de un ángel del mismo modo. "Sólo los ignorantes se imaginan que los espíritus son realmente hombres alados", dijo Dionisio en el siglo V.

CS Lewis, Escritor Británico. Autor de la Serie de Novelas sobre Las Crónicas De Narnia, nos dejo esta novela digna de se tenida en cuenta para leerla. Descárguela de www.santalectura.blogspot.com

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