martes, 31 de mayo de 2011

Conocimiento y Vivencia

En estos últimos días, en los que Dios me recordó muchas cosas que ya sabia y que había dejado a un lado por irme a un extremo, En los inicios de la vida cristiana, pude tener una buena formación en las Escrituras y además una tremenda vivencia con el mover del Espíritu Santo en sus diferentes manifestaciones, entre ellas la abundancia y el deleite de una vida devocional de oración y adoración. Conocimiento y vivencia, teología y práctica, Palabra y testimonio, eran parte permanente en mi vida. Luego y de hecho por entender mal lo que Dios había puesto en ese momento en manos de la Iglesia, comienzan una serie de abusos que han derivado hoy en día distintas formas de manipular “el mover del espíritu” y al pueblo en beneficio de particulares. Eso hizo que me apartara y me fuera al extremo radical y estricto de solo teología, solo Palabra y dejara de lado la frescura y el deleite que da una vida llena de la presencia de Dios y del continuo mover del Espíritu Santo en mi vida. Sin embargo, Dios que es rico en misericordia y amor, trae a la Iglesia local a unos viejos amigos para recordarnos y recordarme a mí que ambos extremos son malos pero que dejar de lado uno de los dos es peor. Para mi asombro y así se los dije, estos amados hermanos y amigos en Cristo vinieron recargados. Además de un ministerio que promueve con pasión la vida de oración y adoración y de ser gente que ama la Palabra, ahora vienen con una preparación bíblica y teológica recibida atraves de hombres de Dios con los cuales me encantaría estar de alumno. Se da entonces la combinación de conocimiento y vivencia, conocimiento y práctica, conocimiento y espiritualidad manifiesta, conocimiento y fruto del Espíritu Santo, conocimiento y pasión con orden pero pasión al fin y al cabo. Confieso que he tenido que liberarme de muchos prejuicios en estos días y lo que ha hecho que me desarme es saber y conocer que mis amados hermanos y amigos son gente transparente, que no manipula las Escrituras para beneficio propio que son sanos y rectos en su corazón lo que se manifiesta en su andar individual y ministerial. Doy gracias a Dios por colocar en nuestro corazón invitarlos, además de darme la oportunidad de dar un abrazo a amigos que hace 13 años no veía. Dios me sorprendió de manera especial y me deja un desafío que he aceptado con decisión y compromiso. Entrar en una vida devocional con pasión por mi Señor, una vida de oración y adoración que me lleve a sumergirme y perderme en su presencia. Que más que abandonarnos al dulce amor del Señor y deleitarnos en El. ¿Aceptas tú también ese desafío?.

El Señor nos invita un nuevo comienzo.

Dios les bendiga

1 comentario:

Anónimo dijo...

Es lo que Dios me decía apenas anteayer, que debo buscar volver al primer amor.

Dios le bendiga, hermano.