sábado, 7 de junio de 2008

Paradigmas Equivocados En Cuanto Al Estudio De La Biblia

Siguiendo la temática expuesta en la presentación de este blog, refrescamos el contenido exponiendo algunos paradigmas equivocados acerca del estudio de la Biblia. Revisemos y evaluemos algunos de ellos.

1. La idea de que el Espíritu y la Palabra están en conflicto.

Algunas personas piensan que el estudio de la Biblia es secundario y hasta a veces perjudicial, basándose en el texto de 2 de Corintios 3:6 “…Porque la letra mata, más el espíritu vivifica” (Cabe anotar que la interpretación que se le da este texto no es la correcta). Sin embargo al hacer la simple lectura surgen las siguientes preguntas:

a. Si el Espíritu Santo inspiró las Escrituras, ¿cómo es que el estudio de ellas me va a causar daño o sequedad espiritual?

b. Si el Espíritu Santo inspiró las Escrituras, ¿por que ha de estar en contra de que las estudiemos?

c. Si estudiamos el Nuevo Testamento, ¿que encontramos en él acerca de las Escrituras? Para citar dos pasajes: 2 de Timoteo 3:15-16 “…las Sagradas Escrituras, las cuales te pueden hacer sabio para la salvación y Hebreos 4:12.

d. Jesús dijo: “Escudriñad las Escrituras por qué os parece que en ellas tenéis vida eterna y ellas son las que dan testimonio de mi”. Juan 5:39. La palabra escrudiñad en el griego original tiene dos significados muy fuertes: En primer lugar significa indagar diligentemente, y en segundo lugar investigar intensamente. Como pueden notar las palabras indagar e investigar tienen apellidos que les dan una fuerza que las convierte en imperativos. En otras palabras, para escudriñar las escrituras la condición es que lo hagas con diligencia y con intensidad. El estudio no es de cualquier manera.

Después de leer lo anterior, ¿Sera que podemos pensar en que la interpretación dada al versículo citado inicialmente es cierta?.

2. La idea de que el Estudio de la Biblia es muy difícil.

Si bien es cierto, para estudiar la Biblia como debe ser, es necesario tener ciertos conceptos claros y algunas herramientas que nos ayuden, introducirnos en las Escrituras es una aventura fascinante que nos llevara a crecer en nuestra vida espiritual. Les animo a no abandonar la tarea sin antes haberlo intentado. Asesorémonos, busquemos ayuda, entre más conozcamos a Dios y su Palabra mucho mas útiles seremos en el Reino. Todo tiene su aprendizaje y si a veces hemos dedicado tiempo a aprender cosas menos importantes, como no dedicarle tiempo a aprender a estudiar la Biblia. Dios se ha revelado atreves de su Palabra, ¿Cómo pretendemos conocer a Dios si no la estudiamos? Al orden del día están las nuevas revelaciones, muchas de ellas sin fundamento en las Escrituras, preguntamos: ¿Cómo es que Dios va a estar de acuerdo con una revelación que no es Bíblica?. Ahora, si estudiamos la Biblia sabremos cuando algo es cierto y cuando no. Les animamos a que junto con nosotros nos embarquemos en la fascinante tarea de escudriñar las escrituras.

3. La Idea De Que El Estudio De La Palabra Es Aburrido, Remplazándola Por Filosofías Ajenas A La Misma.

El Dr. Jorge Atiencia, en la introducción de uno de sus mensajes, titulado la Palabra y el Pueblo expone lo siguiente:

Somos una cultura audiovisual cada vez más. Nos llama la atención el show, los eventos multitudinarios, eso es lo que nos impacta. El estudio nos aburre (Dimensión Callada). Sentarnos a meditar, responder preguntas no nos atrae. Salmo 1:1-2.

El Relativismo Histórico, ha afectado nuestra manera de pensar. No hay cabida para lo absoluto. En todas las religiones esta la verdad. No es la palabra si no una de las palabras. “Todo depende del cristal con que se mire”. Hoy anteponemos nuestro pensamiento, nuestra filosofía de vida a la palabra. Salmo 143:2.

El Utilitarismo también ha afectado al cristianismo. El dicho de Dios (Las Escrituras), no son tan importantes como el hecho de Dios (El milagro, la maravilla). No tenemos en cuenta que estas dos cosas son inseparables.

¿Cuáles eran las motivaciones de David al buscar a Dios?. No era pedirle era ver su poder y su gloria. Salmo 63:1-2.

Para concluir, deseo hacer una breve defensa de los estudiosos de las Escrituras (Entre los cuales me incluyo). Se puede pensar, que aquellos que nos dedicamos a profundizar en la Palabra nos volvemos demasiado académicos y teóricos. Ante esto quiero decir que evidentemente se corre ese riesgo, pero nuestra intención y nuestro deseo es no apartarnos y permanecer dentro de la esfera del mover del Espíritu Santo. De igual manera los estudiosos también tenemos testimonios, el Espíritu Santo se mueve en nuestras vidas, Dios nos usa. Hay que entender que las formas no son únicas y que Dios se puede mover de muchas maneras sin importar que tengamos diferentes tipos de carácter. Lo que si debe quedar claro es que todo lo que hagamos se debe ceñir a las Escrituras y ahí es donde está la diferencia. Citando al Dr. Jorge Atiencia de nuevo, una vez el nos decía en un congreso: “Carisma sin carácter es un desastre”. Explico, puede haber mucho del Espíritu Santo en nuestra vida, pero si no hay una formación de mi carácter como cristiano no va a haber una regla o algo que guie ese mover y se pueden cometer muchos desaciertos y de hecho se han cometido, en nombre de Dios y atribuidos al Espíritu Santo. Dos cosas para terminar: En primer lugar, no se debe desechar lo uno ni lo otro. No podemos desechar nuestras raíces pentecostales (Aquellos que lo somos) y negarnos al mover del Espíritu Santo, pero al mismo tiempo no podemos desechar el estudio serio de las Escrituras. Es cierto que muchas veces nos hemos ido al extremo, (Al menos yo he exagerado un poco), pero la razón ha sido ver tantos abusos que se cometen malinterpretando la Palabra para manipular intencional o no intencionalmente, no lo sé, a mis hermanos. En segundo lugar pueden escribir a mi correo electrónico domefi@gmail.com, para enviarles el testimonio que para mí ha sido el más impactante que he tenido en mi vida. Experimentar el amor de Dios, su misericordia y su gracia en esa situación fue como colocarle dos turbinas último modelo a mi fe. Dios les bendiga mis hermanos.

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