sábado, 6 de marzo de 2010

¿EL ALMA ES LA SANGRE?

Una vez más, la creencia de los Testigos de Jehová que afirma que “El alma es la sangre” cobra una nueva víctima. Recientemente en una clínica de la ciudad donde vivo, una mujer que fue sometida a una cesárea y necesito de una transfusión fue abandonada por su familia y la dejaron morir al no autorizar que se le colocara la sangre. En este punto, los Testigos de Jehová han tenido grandes conflictos con la ciencia médica. Vamos a desarrollar el tema en 3 puntos, con el propósito de ilustra un poco el asunto, sin pretender que este artículo sea un tratado sobre la cuestión planteada:

1. Que es la sangre?

La sangre es un fluido que circula por el sistema vascular, que está compuesta de un líquido fibroso llamado plasma, que por sus características y componentes es indispensable para la vida humana. Lo anterior no, no la constituye en lo único necesario para mantener la vida. El conjunto de órganos y demás sistemas que componen el cuerpo humano los cuales operan en conjunto, son los que sostienen la vida. La muerte puede causarla también cualquier falla de los demás órganos que componen el cuerpo. De allí que la sangre no es lo principal, ni lo superior. Hay vida sin sangre (La vida vegetal). No hay en la sangre ninguna de las características de la mente y el espíritu. La sangre por sí misma, no puede pensar, no tiene autodeterminación, que es la gloria y característica del espíritu. Dejada en un vaso se corrompe, no puede escapar a las condiciones y limitaciones de la materia.

2. Los Textos.

Antes de ir a los textos en los cuales se apoyan los Testigos de Jehová, miremos por que se relaciona el alma con la sangre. Dentro de las figuras retoricas, esta la Sinécdoque, que cosiste en la designación de un todo con el nombre de una de sus partes o viceversa, ejemplo, se habla de mil cabezas de ganado para referirse a mil reses. En la Biblia encontramos mucho esta figura. Isaías 1:3:

El buey conoce a su dueño

Y el asno el pesebre de su amo;

Pero Israel no conoce,

Mi pueblo no tiene entendimiento.”

Al mencionar dos tipos de animales, se incluyen todos.

En este mismo sentido se menciona a la sangre con el fin de enfatizar el respeto a la vida de nuestros semejantes, pues ciertamente la sangre, mientras se halla unida al cuerpo, es la vida del cuerpo, lo que le reanima y vivifica, sin que esto la constituya en el alma del hombre. Vamos a los textos:

a. “Pero carne con su vida, es decir, con su sangre, no comerán. Génesis 9:4.

La sola intención de esta prohibición fué la de prevenir aquellos excesos de ferocidad, de canibalismo consistente en comer la carne de animales vivos, a lo cual los hombres en las primeras épocas de la tierra eran propensos.

  1. ‘Estatuto perpetuo será por todas sus generaciones, dondequiera que ustedes habiten: ninguna grasa ni ninguna sangre comerán. ‘Porque la vida de la carne está en la sangre, y Yo se la he dado a ustedes sobre el altar para hacer expiación por sus almas. Porque es la sangre, por razón de la vida, la que hace expiación. Levítico 3:17 y 17:11.

Los detalles dados arriba señalan distintamente la gordura de los animales que no había de ser comida, de modo que toda la demás, cualquiera adherida a otras partes, o entremezclada con ellas, podía usarse. La prohibición de la sangre se fundaba sobre una base distinta, siendo destinada a conservar una reverencia para el Mesías, quien había de derramar su sangre como un sacrificio expiatorio por los pecados del mundo.

  1. “Sólo cuídate de no comer la sangre, porque la sangre es la vida, y no comerás la vida con la carne”. Deuteronomio 12:23.

Al igual que los otros versículos se refiere a la prohibición de comer sangre de los animales sacrificados sea para ofrecerlos a Dios o para sustento propio.

Sangre y alma no son sinónimas. No podemos sustituir alma por sangre, porque ambas no son la misma cosa ni poseen las mismas cualidades. En Mateo 26:38, Jesús dice: “Mi alma está muy triste hasta la muerte”, sustituyamos alma por sangre. ¿Cómo se escucharía?, ¿Qué significado tendría?. “Mi sangre está muy triste hasta la muerte”, absurdo. Aunque hay tres o cuatro textos que literalmente dicen que la sangre es el alma, hay más de cien que afirman lo contrario, atribuyéndole al alma del hombre sentimientos y características espirituales que de ningún modo pueden ser aplicados a la sangre.

La prohibición se da para evitar que los hombres cometieran crímenes, por eso se les prohíbe comerla, del mismo modo que se les prohíbe tocar un muerto o se les declara inmundos después del acto conyugal, para infundirles un sentimiento de respeto por estas cosas y evitar abusos contrarios a los mandatos morales de la ley divina, mediante lecciones objetivas, que requería su infantilismo mental.

  1. Una Exageración Inhumana.

No existe razón alguna de carácter bíblico para creer literalmente que la sangre es el alma. Por tanto ningún reparo puede haber en hacer un uso necesario y útil de la sangre atraves de una transfusión para salvar la vida de un prójimo. La historia de los Testigos de Jehová está llena de casos dolorosos y horribles en los que seres humanos indefensos, menores de edad, han tenido que fallecer en hospitales por la prohibición de sus padres de permitir la transfusión de sangre. La indignación del cuerpo médico científico, conocedores de que aquella vida se estaba extinguiendo por culpa de quienes se negaban a ello. La transfusión como recurso terapéutico que en la mayoría de los casos resulta eficaz, se estrellaba contra la terquedad de quienes por sus insensatos prejuicios, que le habían sido imbuidos por un literalismo absurdo en la interpretación de la Biblia, se negaban a dar su consentimiento a tan precioso recurso negándoles así la posibilidad a sus propias esposas, hijos o familiares de seguir viviendo, transgrediendo de manera indirecta pero infame el claro mandamiento de Dios que dice “No mataras”.

Lo que está prohibido en la Biblia, es derramar la sangre de un prójimo; quitarle la vida, no preservársela mediante un método terapéutico desconocido en los tiempos bíblicos. Estoy seguro de que nuestro Señor Jesucristo diría: ¿Es lícito salvar la vida o quitarla?. Y precisamente este es el filtro hermenéutico que desconocen los Testigos de Jehová. Toda interpretación de la Biblia debe pasar por Jesús, en últimas, El es, el principio hermenéutico por excelencia. En Mateo 22:34-40 dice:

El Gran Mandamiento

34 Los Fariseos se agruparon al oír que Jesús había dejado callados a los Saduceos.

35 Uno de ellos, intérprete de la Ley (experto en la Ley de Moisés), para poner a prueba a Jesús, Le preguntó:

36 “Maestro, ¿cuál es el gran mandamiento de la Ley?”

37 Y El le contestó: “Amaras al Señor tu Dios con todo tu corazon, y con toda tu alma, y con toda tu mente .

38 “Este es el grande y primer mandamiento.

39 “Y el segundo es semejante a éste: Amaras a tu projimo como a ti mismo .

40 “De estos dos mandamientos dependen toda la Ley y los Profetas.”

A la vista de estas palabras de Jesús, el concepto de los Testigos de Jehová queda sin piso. Es claro que quien cumple estos dos mandamientos cumple toda la Escritura. Quien es capaz de contribuir a que su esposa, hijos o familiares mueran, está equivocado de lo que es el concepto de eternidad y amor. Si no es capaz de amar a los suyos es porque no ha entendido la esencia de Dios. “Dios es Amor”, 1 de Juan 4:8; y del amor hacia Dios, “Si alguien dice: “Yo amo a Dios,” pero aborrece a su hermano, es un mentiroso. Porque el que no ama a su hermano, a quien ha visto, no puede amar a Dios a quien no ha visto. 1 de Juan 4:20. Negar una transfusión es más bien un acto de aborrecimiento que un acto de amor. La eternidad ni la espiritualidad no dependen de algo tangible, en cambio el amar es algo que podemos demostrar todos los días. La mayoría de los miembros de los Testigos de Jehová están convencidos de esto, sería bueno que revisaran el tema a nivel individual. Los que manejan la parte doctrinal de esta organizacion va a ser muy difícil que la reconsideren.

Bibliografía:

Proceso a la “biblia” de los Testigos de Jehová: Eugenio Danyans, Editorial Clie. Séptima Edición, 1.990.

Comentario Exegético y Explicativo de la Biblia. Roberto Jamieson, A. R. Fausset, David Brown. Casa Bautista DE Publicaciones. Vigesima Edición. 2.003.

Nueva Biblia De Los Hispanos. Todas las citas.

3 comentarios:

HERBERT dijo...

Respondiendote:
En Mateo 22:34-40 dice:
Jesús les dijo:
Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente.
En este texto se entiende que amaras a Dios con el corazon(sentimiento), con toda tù mente(pensamientos) y con toda tu alma(vida).
Quedando claro que la vida le pertenece a èl y no a nosotros, el te da y el te quita.
Desnudo salí del vientre de mi madre, y desnudo volveré allá.
Jehová dio, y Jehová quitó; sea el nombre de Jehová bendito. Job 1:21
HPQ1@HOTMAIL.COM

Anónimo dijo...

si fuera por eso, tendríamos que asumir, que si alguien se está ahogando, por ejemplo, no podríamos salvarle porque Dios le está quitando la vida,..., una pequeñez por decir lo menos!!!

vicjaim15@hotmail.com

Anónimo dijo...

hay que respetar las decisiones de cada quien, no creo que sea menos doloroso para ellos, dejar morir a sus familiares, como lo seria para nosotros.. ellos tienen su creencia como cada quien tiene la suya.al morir se rendiran cuentas individualmente.dios no da ni quita, dios es todo amor, por que habria de quitarte la vida? nacer y morir lo mas normal de la vida.