jueves, 24 de septiembre de 2009

Como Preparar Un Sermon Por John Stott


I. Escoge tu texto

A. Es mejor basarse en el estudio expositivo de los libros de la Biblia para ofrecer una dieta equilibrada a tus oyentes, porque eso asegura que van a recibir “todo el consejo de Dios”

B. Aún así, los siguientes pueden ser buenos momentos para sermones especiales:

1. Fechas señaladas del calendario: Navidad, Semana Santa, etc.

2. Acontecimientos de actualidad que están en la mente de la gente.

3. Necesidades especiales detectadas por el predicador o otras personas.

4. Verdades que han inspirado de forma especial al predicador.

C. Usa una libreta de notas para registrar ideas para sermones, ideas, preocupaciones, ilustraciones, etc. Regístralas inmediatamente allí donde te vengan a la mente, porque en general un poco más tarde las habrás olvidado.

II. Medita en el texto

A. Cuando sea posible, planifica los textos sobre los que predicar a varias semanas o meses vista. Esto nos permite “incubar” el sermón de forma inconsciente.

B. La “incubación” del sermón debe empezar al menos una semana antes de la predicación. Debe incluir lo siguiente:

1. Lee, relee, y vuelve a releer el texto.

2. Asegúrate de que entiendes su significado. Haz tu propio trabajo interpretativo. No uses comentarios hasta que no hayas formulado preguntas interpretativas específicas a las que no hayas podido dar respuesta, o hasta que hayas completado tu trabajo interpretativo.

3. Medita sobre cómo el texto se aplica a tus oyentes, a tu cultura, a ti mismo, etc.

4. Ora para que Dios ilumine el texto, especialmente su aplicación.

5. Anota pensamientos, ideas, etc.

6. Busca el entendimiento de otros a través de archivos de audio, hablando con otros predicadores, etc.

III. Aísla la idea principal

(Éste es el propósito de la sección II)

A. Tu sermón sólo puede cubrir un mensaje principal. Todos los detalles de tu sermón deben ser organizados de manera que ayuden a tus oyentes a captar el mensaje y sentir su poder.

B. Debes ser capaz de expresar la idea principal en una frase corta, clara y vívida.

IV. Organiza el material de manera que sirva a la idea principal.

A. Moldea y da forma a tu material. Descarta totalmente el material que no tenga relación con el tema principal del sermón. Subordina el resto del material al tema principal y úsalo para iluminarlo y reforzarlo.

B. La estructura de tu sermón debe adaptarse al texto, no imponerse de forma artificial. Rechaza una estructura que sea demasiado inteligente, prominente o compleja.

C. Decide en qué forma vas a predicar acerca de tu texto: argumentativa, por facetas, por categorías, por analogías, etc.

D. Escoge de forma cuidadosa palabras que sean precisas, simples, claras, vívidas y honestas. Escribe las secciones y frases clave para ayudarte a escoger las palabras adecuadas. Usa muy poco, o nunca, frases subordinadas.

E. Proporciona ilustraciones y ejemplos que expliquen y convenzan. Usa una gran variedad de ellos: figuras retóricas, imágenes, explica historias bíblicas en lenguaje contemporáneo, inventa parábolas actuales, cuenta hechos históricos y/o biográficos verdaderos, etc. Crea un archivo de todas ellas, especialmente si no te vienen a la mente con facilidad. Rechaza esas ilustraciones y ejemplos tan prominentes que distraigan de la idea principal del sermón. También debes renunciar a aplicarlas de forma inapropiada o usarlas demasiado.

V. Añade una introducción y una conclusión.

A. La introducción no debe ser muy elaborada, pero debe ser suficiente como para generar curiosidad, abrir el apetito e introducir el pensamiento central. Esto se puede hacer de varias formas: explicando el contexto del pasaje, una historia, un evento o tema actual, etc.

B. La conclusión no debe simplemente resumir el sermón –debe aplicarlo. Obviamente debes aplicarlo a lo largo del sermón, pero debes dejar algo para el final que prevalezca en tu audiencia y que la ayude a pasar a la acción. “Sin un llamado a la acción, no hay sermón”. Intenta llegar de la mente al corazón (i.e. a la voluntad). El objetivo del sermón debe ser “asaltar la ciudadela de la voluntad y capturarla para Jesús.” ¿Qué quieres que hagan? Puedes emplear varios métodos para conseguirlo:

1. Discute: avanza objeciones y respóndelas

2. Amonesta: avisa sobre las consecuencias de desobedecer

3. Convence indirectamente: despierta indignación moral y luego envíala hacia los oyentes (Natán con David)

4. Demanda: aplica la presión amable del amor de Dios, preocúpate por su bienestar y las necesidades de los demás.

5. Visualiza: pinta un cuadro de lo que es posible a través de la obediencia a Dios en esta área.

VI. Escribe el mensaje y ora a través de él.

A. Escribir tu sermón te obliga a pensar tanto como sea necesario y de forma clara. Saca a la luz las ideas innecesarias y nos ayuda a usarlas cada vez menos. Cuando te familiarices con tu resumen, redúcelo a pequeñas notas.

B. Ora para que Dios te capacite para “absorber el mensaje de tal manera que el mensaje te absorba

* Original de: unashamedworkman.wordpress.com