viernes, 23 de octubre de 2009

El Adulterio Según Proverbios Parte 5: El Consejo Final (Proverbios 5:15-20)

Después de desarrollar cuatro artículos, advirtiendo de los peligros de enredarse con una mujer fuera del matrimonio y de la vigorosa condenación de la promiscuidad sexual que hace Dios en este libro, tomamos el pasaje de Proverbios 5:15-20, como el consejo sabio y final de las Escrituras acerca del tema. Este texto bíblico nos dice cual es la alternativa al adulterio: “La Fidelidad”. Expone lo que el hombre debe hacer, en lugar de estar buscando aventuras en la calle.

Estas palabras están dirigidas a los esposos, pero son aplicables a las esposas también. Ellas hablan de la fidelidad de un cónyuge para con el otro, de encontrar gozo en esa persona, de tener contentamiento en esa relación.

No hay duda ninguna de que el patrón divino para el matrimonio es un hombre para una mujer. Esa fue la intención de Dios desde el principio de la historia. “Por tanto dejara el hombre a su madre y a su padre y se unirá a su mujer y serán los dos una misma carne”. Cuando a Jesús se le pregunto acerca del divorcio, El le refirió a sus interrogantes las palabras de Dios en su intención original. El divorcio es algunas veces permitido, por la dureza de nuestros corazones (Rebeldía, por estar alejados de Dios, por la perversidad humana), dijo Jesús. Pero Dios nunca lo concibió. Las escrituras dicen que Dios reprueba el divorcio, porque el instituyo el matrimonio para que sea algo permanente.

Las cisternas y los pozos eran en aquellos días, de propiedad privada y de gran valor. Aquí se les está diciendo claramente a cada persona casada, que hay como en la antigüedad, una cisterna un pozo que es “tu propiedad privada” es decir tu esposo, tu cónyuge. El refrigerio (Satisfacción sexual) que puede sacarse de él, es solo para ti, y no para otros. Hay algunas cosas en la vida que no pueden ser compartidas. Son cosas muy personales, imposibles de dividir, cosas que dependen de un COMPROMISO ESPECIAL y que no pueden tenerse en común.

Hay una pregunta que se nos formula en este pasaje ¿Se derramarán tus fuentes en las calles, y tus corrientes de aguas en las plazas?. En otras palabras: ¿Podrá tu cónyuge, el que vos tomaste en tu corazón, ser considerado una propiedad pública? El argumento que se nos presenta aquí es: Bebe el agua de tu misma cisterna, porque si bebes la de otro, la que es tuya estará a disposición de otros. El hombre que le es infiel a su mujer, la está empujando a hacer lo mismo. La mujer que le juega la vuelta a su marido, no puede esperar que su esposo le sea fiel. Y esto provocaría una tragedia en este hogar. Por otro lado algunos creen que el texto también tiene la connotación de que la promiscuidad hace que se engendren hijos fuera del matrimonio (Como efectivamente ocurre), tal conducta además de ser pecado, es irresponsable. No puedes andar por ahí dejando hijos por todo lado.

En la Biblia el matrimonio es un asunto esencialmente de pacto. Un hombre y una mujer se comprometen a sí mismos el uno con el otro. “Yo prometo”, dice el hombre, ”delante de Dios y de estos testigos presentes amarte, cuidarte, protegerte y conservarme exclusivamente para ti mientras viva, en riqueza y en pobreza, en salud y enfermedad, hasta que la muerte nos separe”, y lo mismo promete la mujer. Esa es nuestra dignidad como seres humanos, que podemos comprometernos el uno con el otro, que podemos unirnos el uno con el otro con promesas de gran significado, que podemos prometemos lealtad el uno al otro. Pero estos votos solo pueden cumplirse cuando el hombre y la mujer pertenecen y siguen a Dios.


La fidelidad (De acuerdo al texto), no es simplemente una obligación religiosa. El llamado que se hace aquí es a gozarse con su esposo/a, a dejar que sus caricias le satisfagan, a recrearse siempre con su amor.

La invitación entonces, es a no buscar en la calle en desobediencia, lo que tenemos en la casa con bendición, a tomar lo que es mío, lo que es exclusivo y no buscar lo que es de dominio público (Mujer extraña, adultera, prostituta, prepago). La bendición de Dios está en alegrarme con mi mujer dentro de una relación sexual plena. Mi manantial (Esposa), es bendito, es aprobado por Dios. Disfruta las caricias de tu esposa. ¿Qué necesidad hay de buscar otra?, ninguna. El deleite de los esposos es del uno con el otro, y entre más nos dedicamos a fortalecer y hacer en extremo gratificantes los espacios íntimos con nuestros conyugues dentro de los límites de la pureza y la belleza del sexo tal como fue diseñado por Dios, estaremos colocando una muralla alrededor de nuestro matrimonio que nos protegerá del adulterio (Muchos hombres tienen una relación extramatrimonial porque con su esposa no pueden realizar ciertas prácticas sexuales perversas enajenados muchas veces por la pornografía). Por último el texto dice que me alegre con la mujer de mi juventud. No agrada a Dios, ni es bueno, ni justo cambiarla después del paso de los años por una más joven. Ellas podrían hacer lo mismo, lo cual tampoco está bien. El matrimonio fue diseñado por Dios para que durara toda la vida y El no se equivoco, se puede lograr bajo los preceptos divinos. En la desobediencia del hombre es que tiene espacio el divorcio.

"Bebe agua de tu cisterna y agua fresca de tu pozo. ¿Se derramarán por fuera tus manantiales, tus arroyos de aguas por las calles? Sean para ti solo, y no para los extraños contigo. Sea bendita tu fuente, y regocíjate con la mujer de tu juventud, amante cierva y graciosa gacela; que sus senos te satisfagan en todo tiempo, su amor te embriague para siempre. " (Proverbios 5.14-19, LBLA) .

Algunas ideas y textos fueron tomados del libro: “Palabras de Esperanza”.

Espere en Noviembre la serie sobre El Cantar De Los Cantares.

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